Después de organizadas nuevamente las fuerzas, nuestra primera
operación fué atacar en Santa María del Campo á una columna de
imperiales que había salido de Celada, á la que se le hizo veinte ó
treinta bajas.
Unos días más tarde el director avisó á Merino la inmediata salida de
un edecán del ministro de la Guerra de Francia, que llevaba pliegos
importantísimos del emperador para su hermano José y los mariscales de
sus ejércitos en España.
Merino, con el escuadrón de Blanco y con el nuestro del Brigante,
esperó á la patrulla francesa entre Villazopeque y Villanueva de
las Carretas; la sorprendió é hizo presos al edecán del mariscal
Bernardotte y á cuarenta y seis dragones de la escolta. Al mismo
tiempo se apoderó de un birlocho y de la valija en donde iba la
correspondencia del emperador para su hermano y para el ministro de la
Guerra de España.
En el encuentro no tuvimos herido alguno. Merino no se sintió cruel y
respetó la vida de los franceses.
Al apoderarse de la valija vaciló, y nos preguntó á los oficiales qué
creíamos se debía hacer con ella.
El había pensado mandársela al director. Yo observé que me parecía
lo más natural abrirla y leer los pliegos, y después enviársela al
Gobierno.
Se siguió mi consejo, y yo, como más versado en el francés, fuí el
encargado de revisar los papeles.
Había pliegos de gran interés con noticias referentes á la guerra
grande de los ejércitos regulares. Esto, mayormente á nosotros, nos
interesaba poco.
El dato de importancia obtenido de la correspondencia fué saber que los
franceses preparaban en Burgos un gran convoy destinado al ejército
mandado por Massena y por Ney, que sitiaba la plaza de Ciudad Rodrigo.
El convoy constaría de 120 furgones y otros carros militares, cargados
de pertrechos y municiones de guerra.
Se dirigiría por la carretera de Valladolid á Tordesillas á tomar la
calzada de Toro.
Irían custodiando la expedición doscientos hombres de infantería y unos
ciento sesenta dragones.
Después de revisar los papeles se cerró la valija, y con un oficial del
escuadrón de Burgos y la minuta de oficio se remitió la correspondencia
al marqués de la Romana.