DE PARTE DEL FRAILE

Me prestaron en la posada una capa larga hasta los talones, y, embozado

en ella, en compañía de Ganisch, que iba envuelto en una manta, salimos

en dirección de la calle de la Calera.

La tarde estaba horriblemente fría. El viento silbaba por los arcos de

la plaza; el cielo se mostraba vagamente iluminado por las luces del

crepúsculo y por la luna medio oculta entre nubarrones. Sólo alguna luz

brillaba en el pueblo.

De la plaza salimos por el arco de Santa María, á la orilla del río, y

esperamos en el paseo del Espolón.

Algunos vecinos, retardados, marchaban de prisa por el puente de Santa

María á entrar en la ciudad; otros aguijoneaban á los borriquillos y

caballerías.

Un momento después cerraron la puerta; dejaron solamente un postigo

abierto y se oyeron los toques de retreta.

Había entrado la noche y las orillas del río quedaron desiertas. Sólo

se oía el murmullo del agua misterioso y triste. La luna comenzaba á

brillar en el cielo.

Ganisch y yo atravesamos el puente y entramos en la calle de la Calera.

No pasaba entre las dos paredes de los edificios la luz de la luna y la

callejuela estaba negra y siniestra.

Nos detuvimos un momento enfrente de la casa de los torreones y la

portada historiada para cerciorarnos de que era ella, y desde este

punto comenzamos á contar los portales.

Ya cerca de la salida del campo, tuvimos que pararnos. Habíamos llegado.

Llamamos dos veces; se abrió la puerta desde arriba, sin duda con

un cordón atado al picaporte, y pasamos á un zaguán estrecho y mal

iluminado. Un farolillo colgado de una ventana pequeña alumbraba el

portal y al mismo tiempo la escalera.

--Buenas noches--grité yo.

--¿Qué quieren ustedes?--nos preguntó una voz de mujer desde una reja

que daba al zaguán.

--Venimos á ver al director--contesté yo.

--¿De parte de quién?

--De parte del fraile.

Se descorrió un cerrojo, se abrió la puerta del fondo y apareció una

criada. Nos hizo pasar y subimos tras ella hasta el piso primero.

Recorrimos un pasillo y llegamos á un cuarto blanqueado y bajo de

techo, iluminado por un velón, con una mesa de aspas y varios sillones

fraileros.

El Escuadrón del Brigante · 第 42 / 283 题