El rey N. S. haciendo el más alto aprecio de los deseos que el
emperador de los franceses ha manifestado de disponer de la suerte del
preso Don Manuel de Godoy, escribió desde luego a S. M. I. mostrando
su pronta y gustosa voluntad de complacerle, asegurado S. M. de que
el preso pasaría inmediatamente la frontera de España, y que jamás
volvería a entrar en ninguno de sus dominios.
El emperador de los franceses ha admitido este ofrecimiento de S. M., y
mandado al gran duque de Berg que reciba el preso, y lo haga conducir a
Francia con escolta segura.
La junta de gobierno instruida de estos antecedentes, y de la reiterada
expresión de la voluntad de S. M., mandó ayer al general, a cuyo cargo
estaba la custodia del citado preso, que lo entregase al oficial que
destinase para su conducción el gran duque; disposición que ya queda
cumplida en todas sus partes. Madrid 21 de abril de 1808.