Todos callábamos: los madrileños, porque una indefinible envidia de

aquella tranquila existencia nos hacía contemplar con odio la vida

febril de la corte á que estábamos condenados.....; y los salmantinos,

porque adivinaban lo que sentíamos y temían acaso ofendernos dándose por

entendidos de nuestra emoción ó elogiando aquella solemne paz de la

Naturaleza, que no volveríamos á gozar en mucho tiempo.....--¡No; no

volveríamos á gozarla, puesto que á la tarde siguiente, á aquella misma

hora, estaríamos otra vez camino de Madrid, y puesto que Madrid es una

máquina neumática para los mejores sentimientos del corazón humano!.....

* * *

La noche de tal día fué y nos pareció todo lo _moderna_ y _amadrileñada_

que podía serlo á las orillas del Tormes.

Comimos en _Hotel_, á la francesa; fuimos al _Casino_ á tomar café;

jugamos un par de horas al _billar_ y al _tresillo_; hablamos de

_política_ y de otras cosas contemporáneas con D. Álvaro Gil Sanz, ex

subsecretario del Ministerio de la Gobernación, y con D. Santiago Diego

Madrazo, ex ministro de Fomento, que habían estado en la fonda á

visitarnos; y á eso de las once (¡cerca de la media noche!) nos

retirábamos á casita, donde hicimos el programa del día siguiente,

tomamos té, leímos _La Correspondencia_ del día anterior, y nos

acostamos en sendos catrecillos, como cuando teníamos veinte años de

edad y vivíamos en plena estudiantina.

¡No se podían pedir más placeres de última moda á una ciudad tan grave y

señoril como Salamanca!

X

BARRIOS ARRUINADOS.--EL COLEGIO DEL ARZOBISPO.--LOS ESTUDIANTES

IRLANDESES.--EL PALACIO DE MONTEREY.--LA CASA DE LAS MUERTES.--EL

CONVENTO DE LAS AGUSTINAS.--UN CUADRO DE RIVERA.

Serían las siete de la siguiente mañana cuando atravesábamos la _Plaza

Mayor_.--También el sol acababa de penetrar en ella (el mismo sol que

habíamos creído ver _morir_ la tarde antes), y sus alegres rayos doraban

gozosamente las copas de los árboles municipales.

Todas las criadas de Salamanca iban á la compra ó volvían de ella.....

Un organillo ambulante tocaba la _romanza_ de la tisis de la

_Traviata_..... Los gorriones cruzaban regocijados por un cielo limpio

de nubes..... Las campanas tocaban pacíficamente á misa.....

En cuanto á nosotros, puedo decir que, para estar muy contentos en aquel

instante, solamente nos estorbaban veinte ó treinta de los años ya

vividos..... ¡Cualquiera de los cuatro hubiera querido ser gorrión, el

muchacho que tocaba el organillo, una de aquellas presumidas fámulas, ó

aquel rubicundo sol que, como un eterno Fausto, torna á ser joven todas

las mañanas!

Pero ¿qué responder al señor chantre, si por acaso lee estos

renglones?--¡Perdóneme el reverdecimiento extemporáneo que denotan las

anteriores frases, y crea que á mí también se me alcanza, aunque no lo

practique, que lo mejor de todo es envejecer y morir tan santamente como

envejece y morirá su señoría!

Conque dejémonos de frivolidades, y refiramos lisa y llanamente nuestra

expedición de aquella mañana.

* * *

Nos dirigíamos á ver una de las primeras maravillas arquitectónicas de

Salamanca, ó sea el famoso _Colegio del Arzobispo_, hoy todavía habitado

por _estudiantes irlandeses_.

Para ir á él, pasamos por un barrio feísimo, triste y solitario,

compuesto de irregulares casuchas, hechas con escombros de insignes

ruinas..... ¡Oh profanación!..... Piedras de diferentes arcos, nobles

columnas tomadas de acá y de allá, maderas sueltas de antiguos

artesonados, y otros restos de soberbias construcciones, habían servido

para zurcir aquellos pobres edificios.--_Barrio de las Peñuelas de San

Blas_, nos dijo un muchacho que se llamaba el tal paraje.

Y luego supimos por los arqueólogos de Salamanca (pues en aquella

excursión íbamos solos los cuatro huéspedes del _Hotel del Comercio_)

que aquel barrio y el contiguo de _San Francisco_, así como todo el lado

de Poniente de la población, fueron asolados por los cañones franceses

(y también por los ingleses) durante la guerra de la Independencia.

Había allí magníficos conventos, suntuosas iglesias, monumentales

colegios y grandiosos palacios: entre los colegios figuraban los de

_Cuenca_ y de _Oviedo_, de cuya hermosura hablan muchísimos libros: ¡y

todo fué destruído por nuestros enemigos y por nuestros aliados!

En el susodicho barrio de las Peñuelas hay una antigua calle cuyo

azulejo dice «_Calle de los Moros_ ó _de Cervantes_», por creerse (no

unánimemente) que el autor de _Don Quijote_ y un MIGUEL DE CERVANTES que

de los registros universitarios aparece matriculado en Filosofía y

viviendo en la _calle de los Moros_ á mediados del siglo XVI, son una

misma persona..... De un modo ó de otro, el autor de _La Tía Fingida_

debió de residir alguna vez en Salamanca; pues la descripción que en

aquella novela hace de la población flotante de la ciudad del Tormes y

de sus usos y costumbres, es demasiado gráfica y pintoresca para no

estar tomada _d'après nature_.--«Advierte, hija mía (dice doña Claudia á

doña Esperanza), que estás en Salamanca, que es llamada en todo el mundo

madre de las ciencias, y que de ordinario cursan en ella y habitan diez

ó doce mil estudiantes, gente moza, antojadiza, arrojada, libre,

alicionada, gastadora, discreta, diabólica y de humor.....» Y en seguida

pasa á definirle prolijamente las cualidades de los vizcaínos,

manchegos, aragoneses, valencianos, catalanes, castellanos nuevos,

extremeños, andaluces, gallegos, asturianos y portugueses que viven en

la ciudad.....

Pero henos ya en lo alto del barrio de las Peñuelas y cerca de la meseta

donde se alza el grandioso _Colegio del Arzobispo_.....--Dejemos la

pluma y cojamos el pincel.

* * *

Figuraos, al remate de empinada cuesta, dos amplias y hermosas

escalinatas, por las que se sube á un extenso atrio ó compás, guarnecido

de grandes columnas sin capitel, que nada sostienen y que parecen otros

tantos heraldos encargados de anunciar la grandeza del edificio que

custodian.--En el fondo de aquel atrio está el célebre colegio.

Bella sobre toda ponderación es su lujosa fachada. Compónese de dos

cuerpos de estilo plateresco, y luce maravillosos trabajos de escultura,

así en los capiteles de sus elegantes pilastras como en los camafeos que

adornan los netos, en las estatuas amparadas de sus graciosas

hornacinas, y en los soberbios escudos de armas que pregonan el

apellido del fundador de tan insigne monumento.

Fué este fundador (á principios del siglo XVI) el esclarecido hijo de

Salamanca D. Alfonso de Fonseca, arzobispo de Toledo, de quien ya hemos

hablado más atrás, y lo dedicó á Santiago, patrón de España.--Por cierto

que es notabilísimo el medio relieve que representa en dicha portada al

guerrero Apóstol matando moros en Clavijo.....

Pero el asombro, el portento, la maravilla para los amantes del arte,

hállase dentro del colegio.--Refiérome á su inmenso _Patio_, de

arquitectura plateresca á la italiana, atribuído por muchos á Alonso

Berruguete, y digno de él y hasta superior á sus más renombradas obras.

Así la galería baja como la alta están formadas por pilastras

elegantísimas: los arcos inferiores son de medio punto, y los superiores

de los llamados escarzanos. Abajo hay adosada á cada pilastra una

esbelta y linda columna plateresca, con admirables tallas en el capitel.

Las columnas adosadas á las pilastras de arriba tienen la forma de

balaustres ó candelabros..... ¡Nada más elegante que la forma de unos y

otros fustes!

Y todavía no he mencionado las verdaderas preciosidades de este _Patio_,

ó sea los ciento veintiocho _medallones_, con bustos de alto relieve,

que adornan las enjutas de los arcos en ambos cuerpos.--Aquellos bustos

pueden calificarse de otras tantas obras maestras de escultura. Hay allí

caras de reinas, de monjas, de doctores, de ascetas, de guerreros, de

prelados, etc., todas ellas dibujadas con tal energía, gracia de estilo

y nobleza de expresión, que Alberto Durero se honraría con llamarlas

suyas.--Uno de nosotros observó (y era muy cierto) que todos aquellos

semblantes estaban afligidos, cual si representasen la triste variedad

de las desventuras humanas. ¡Qué viveza, qué calor dramático, qué primor

artístico en tan multiforme expresión del infortunio y de la pena!

Dicen unos que estas ciento veintiocho joyas, diseminadas como estrellas

en aquellos pórticos, son obra de Berruguete; otros, que de Pier ó

Pierino del Bago..... Ello es que no se conoce á punto fijo el autor,

cosa muy frecuente cuando se trata de monumentos españoles.

En resumen: el _Patio_ del _Colegio del Arzobispo_, por su esbeltez

general, por lo fino y sobrio de su ornamentación, y por lo correcto y

puro de sus menores detalles, es un verdadero prodigio de arquitectura y

escultura, y merecería el metafórico dictado de «obra _ática_ del estilo

plateresco», si pudiese hablarse de este modo.

Añádase ahora la soledad de aquel espacioso recinto, cada uno de cuyos

cuatro lados mide 41 metros; la muda cisterna de ancho brocal que hay en

medio de él; unas desaliñadas matas de flores otoñales (_boleras_ se

llaman en Granada) que crecían en descuidados arriates; algunos

escolares _irlandeses_ con manto y beca, que de vez en cuando pasaban

por la galería alta, con los ojos clavados en sus libros de estudio, y

los píos de pájaros que interrumpían dulcemente el silencio de tan

venerable edificio, y se comprenderá la inmensa poesía que allí se

respiraba, y de que es pálido reflejo la emoción con que escribo estas

líneas.

* * *

Tócame ahora decir algo de los _estudiantes irlandeses_, con tanto más

motivo, cuanto que, estando todavía nosotros en aquel magnífico patio,

bajaron de dos en dos la amplia escalera del edificio, seguidos de un

sacerdote; pasaron á nuestro lado, mirándonos con disimulo y poniéndose

más encarnados que la grana, y se dirigieron á la contigua

iglesia.--Eran catorce, todos rubios como unas candelas, y corpulentos y

sanos á fuer de legítimos hijos de la verde Erin. Su edad variaría entre

diez y seis y veinticuatro años.

Aquellos escolares simbolizaron á mis ojos un tributo de respeto y de

agradecimiento que la católica Irlanda sigue pagando á la nación

católica por excelencia. Fundó el _Colegio de jóvenes irlandeses_

(albergándolos entonces en otro edificio) el rey D. Felipe II, cuando la

intolerancia protestante en las Islas Británicas era tan feroz como la

intolerancia católica en nuestra tierra, y tuvo por objeto facilitar la

enseñanza de la Sagrada Teología á los hijos de los emigrados irlandeses

que se refugiaban en la Península, perseguidos de muerte á causa de sus

creencias religiosas. Pero hoy, que en el Reino Unido de la Gran Bretaña

hay libertad de cultos y muchos Seminarios católicos, es una especie de

tradición piadosa esta no interrumpida costumbre de algunas casas

irlandesas de enviar á Salamanca á sus hijos para que cursen las

ciencias eclesiásticas.

Con tal motivo recordamos allí nosotros las muchas familias españolas

que tienen apellido irlandés, como descendientes de emigrados de aquella

isla establecidos en nuestro suelo, y algunos de cuyos individuos

figuran noblemente en la historia de España. Salieron, pues, á relucir

los O'Donnell, los O'Reilly, los O'Ryan, los O'Connor, los O'Doly, los

O'Shea, los O'Farril, los O'Kelly, los O'Neil, los O'Callagan, los

O'Mulryan y todos aquellos cuyo apellido principia con O y apóstrofo,

así como otros que tienen diferentes iniciales.

Por lo demás, yo acribillé á preguntas al portero del _Colegio del

Arzobispo_, el cual se sirvió contarme muchas cosas relativas á los

escolares irlandeses.--Díjome, entre ellas, que vienen á Salamanca á la

edad de diez y seis á veinte años; que traen aprendido el latín, y en el

Colegio aprenden el español; que las clases de Teología están en el

_Seminario Conciliar_, donde á la par estudian colegiales españoles;

pero que los irlandeses viven, comen y duermen solos en el _Colegio del

Arzobispo_, bajo las órdenes de un rector, también irlandés; que pasan

en España seis ó siete años seguidos; que los veranos los llevan de

vacaciones á _Aldea-rubia_, donde hay una casa-colegio de recreo,

dependiente del Establecimiento que estábamos visitando, y que _allí se

comen un rebaño cada estío_ (textual); que unos regresan á su patria

cuando terminan los estudios, á fin de ordenarse en ella, y otros

reciben las Órdenes sagradas en Salamanca, habiendo también algunos que

se quedan definitivamente en la Península; y, en fin, que la conducta de

los jóvenes irlandeses, su aplicación, piedad y recogimiento son

admirables; pero que hay que llevarlos indefectiblemente á las tres

corridas de toros que se dan en la ciudad todos los años durante la

feria.....

Luego que hube examinado bien al portero, pasamos á la mencionada

_Iglesia_ contigua, llamada también _del Arzobispo_.

Los jóvenes irlandeses, después de una breve oración, se habían

marchado ya del templo al Seminario, dejándose los devocionarios en los

bancos del presbiterio.--Nosotros nos permitimos hojear alguno que

otro..... Estaban en inglés ó en francés, y les servían de registros

estampitas de la Virgen ó de diferentes santos, británicos en su mayor

parte.--¡_Indudablemente_ (esta observación va á pareceros de

inquisidor), aquellos muchachos eran católicos!

En cuanto á la citada iglesia, gótica de los malos tiempos, blanqueada y

muy desnuda de accesorios, diré que sólo ofreció á nuestra admiración

una _galería de hierro_ (que sirve de coro alto, y cuyos sostenes son

bastante graciosos y originales) y un _retablo_ plateresco de mucho

gusto, con pinturas en tabla y estatuas de Santos de verdadero

mérito.--Todo ello se atribuye á Berruguete; lo cual no ha sido

obstáculo para que lo pinten de nuevo en nuestros días..... ¡Dudo que

haya valor semejante al de un _restaurador_ de objetos artísticos!

* * *

Desde allí nos fuimos al _Palacio de Monterey_, del cual ya he dicho que

sirvió de modelo para el _Pabellón Español_ edificado en la Exposición

de París de 1867.

Del tal Palacio no existe, ni creo que haya existido nunca, más que un

lado ó ala, con dos torres, bien que estén construídos los arranques de

los otros lados. Es plateresco á la italiana, lo cual quiere decir que

el escultor luce más que el arquitecto, y excitan, sobre todo, la

admiración su preciosa crestería, formada de figuras grotescas, los

leones y demás animales que sostienen grandes escudos, una hermosa

cornisa primorosamente labrada, y sus elegantes ventanas y balcones,

cuyas tallas son modelo de gracia y delicadeza.--El conjunto resulta

alegre, profano, lujoso, bellísimo, como una fiesta de Verona ó de

Ferrara en el siglo XVI.

Construyóse en el reinado de Felipe II, y pertenece al Duque de Alba, en

su calidad de Conde de Monterey.--Hoy sirve casi todo de granero, y en

su recinto, que visitamos con los amables hijos del Administrador, allí

domiciliado, no hay nada que aprender ni que imitar; pero sí mucho que

mueva á compasión y lástima.--En cambio, las _vistas_ que se descubren

desde lo alto de sus torres son asombrosas.

* * *

Recorriendo de nuevo aquel suntuoso barrio monumental, que tanto nos

había entusiasmado la mañana anterior, y al pasar por la calle de

_Bohordadores_ (llamada así porque en ella se hacían los _bohordos_ para

los caballerescos juegos de cañas, pero cuyo azulejo dice hoy

malamente: «calle de _Bordadores_»), vimos una antigua casa, triste,

bella, cerrada, en cuya primorosa fachada plateresca había un busto, con

bonete y capa muy bordada y lujosa, el cual representaba, según pudimos

leer, al _severissimo Fonseca, patriarcha alejandrino_.

--¿Qué casa será ésta?--nos preguntamos.

--Esa es la _Casa de las Muertes_.....--respondió una huevera que pasaba

por allí á la sazón.--No llamen ustedes, que ahí no vivo nunca nadie.

--¿Y por qué?

--Porque ahí hubo siete muertes.....--replicó la mujer con acento

lúgubre.

Nosotros nos miramos muy regocijados, y proseguimos el

interrogatorio.....

Pero la huevera no sabía más.

Había, sin embargo, que averiguar el resto, y, efectivamente, aquella

tarde supimos por nuestros amigos los anticuarios de Salamanca, que el

nombre de _Casa de las Muertes_ le venía á aquel edificio de la

circunstancia de haber ostentado, entre los adornos de su portada, hasta

hace muy poco tiempo, varias calaveras de piedra, borradas al fin por el

terror de la plebe: que, ciertamente, había dado la casualidad, hace

veintiséis años, de que una mujer que vivía sola en aquella casa de tan

fúnebre nombre, fuese asesinada misteriosamente, cosa que al vulgo le

pareció sobrenatural, y que, por resultas de todo esto, nadie ha vuelto

á pisar aquellos umbrales, si se exceptúan dos comandantes de

Carabineros y un jefe de Estadística, forasteros todos, que vivieron

allí breves temporadas..... sin que les ocurriese ningún percance.....

¡Triste condición humana! ¿Por qué ha de ser siempre más poética la

mentira que la verdad?

* * *

De lo demás que vimos (regresando ya hacia el hotel; pues, á fuer de

mortales, también teníamos precisión de almorzar aquel segundo día),

sólo citaré y recomendaré la _Iglesia de las Agustinas_, correspondiente

al convento del mismo nombre.

Es aquél el mejor monumento de estilo greco-romano que encierra

Salamanca. Sus elementos griegos pertenecen al orden corintio, y todo el

templo, aunque edificado á la mitad del siglo XVII, según lo demuestran

algunos detalles poco clásicos, tiene la grandiosa sencillez y armonía

de proporciones que constituyen el mayor mérito de este género de

arquitectura. La cúpula es copia exacta de la del Escorial, aunque no

tan gigantesca.

En el retablo del altar mayor hay un notabilísimo cuadro, de que con

razón están orgullosos los salmantinos aficionados á las Bellas Artes.

Es una _Virgen de la Concepción_, de tamaño natural, pintada por el

_Spagnoletto_, y, sin embargo, dulce, suave, tierna, ideal; rodeada de

ángeles de rostro inocente, y anegada, por decirlo así, en la placidez

de la divina gracia..... Más claro: es una Virgen de la Concepción que

nadie hubiera creído pudiese pintar el austero y sombrío autor del

_Jacob_, de los martirios de _San Bartolomé_ y _San Esteban_, del

_Apostolado_ y de todas las demás enérgicas y terribles obras que

constituyen la gloria especialísima de nuestro inmortal Rivera.

Quien recuerde otras Vírgenes y otros ángeles pintados por él, y se haya

asombrado, como nosotros, al considerar hasta qué punto negó la

naturaleza á tan soberano artista el don de crear tipos afables; quien

se haya asustado al ver aquellas Marías tan duras, ásperas y feroces, y

aquellos niños de tan salvaje y desapacible aspecto, comprenderá toda la

verdad é importancia de lo que digo. Es, por consiguiente, la _Virgen_

que vimos en Salamanca un dato curiosísimo de la historia del arte y de

la historia de Rivera; pues hay que advertir que no cabe duda alguna

respecto de su autenticidad, ya porque así resulta de incontestables

documentos, ya porque, en medio de su santa alegría y pudorosa

mansedumbre, aquel cuadro ostenta, en cuanto lo consiente la índole del

asunto, toda la intensidad y brío de color del _Spagnoletto_; su manera,

su estilo, su genio, su carácter.

En mi sentir, y en el de mis compañeros de expedición, el Estado debía

hacer que se recompusiera y copiara tan peregrino lienzo; dejar la copia

á las Agustinas de Salamanca, y comprarles el original, para colocarlo

en el Museo Nacional de Madrid. De lo contrario, las luces del altar

mayor, el incienso, el polvo, la incuria y los sacristanes y

monaguillos, acabarán con aquella obra maestra, ya muy deteriorada.

Pero se me ocurre otra idea. La iglesia y comunidad de las Agustinas

tienen por patrono al Conde de Monterey, á sea al Duque de Alba. Así lo

revela la inscripción que dice, al pie de una sepultura mural, á la

izquierda del presbiterio, que _D. Manuel Fonseca y Zúñiga, 7.º Conde de

Monterey_, fundó y erigió aquel convento..... ¡Bien podía, pues, el

señor Duque, mi noble amigo, que tan espléndido es y ha sido siempre,

hacer este regalo á la nación!--El mundo entero se lo agradecería

extraordinariamente[11].

XI

ÚLTIMO PASEO.--LA CASA DE LA SALINA.--DOÑA MARÍA LA BRAVA.--LA

TORRE DEL CLAVERO.--RECAPITULACIÓN.

Después de almorzar hicimos algunas indispensables visitas de despedida,

entre ellas, la del sabio y virtuoso Obispo de la Diócesis, antiguo

canónigo de Granada y actual adorno del Senado español, Sr. Martínez

Izquierdo.

Cumplidos tan gratos deberes, fuimos á visitar, acompañados de los

eruditos salmantinos que ya conocéis, la renombrada _Casa de la Salina_,

sita en la calle de San Pablo, y llamada así por haber servido

modernamente de almacén de sal.

Caminando hacia ella, nos refirieron la tradición que corre muy válida

acerca del origen del edificio; y, como es digna de que la conozcáis, y

yo no quiero poner ni quitar nada en tan delicado asunto, voy á

transcribirla puntualmente, tal como la publicó hace años el Sr. D.

Modesto Falcón, individuo correspondiente de la Real Academia de San

Fernando, Secretario de la Comisión de Monumentos de Salamanca, etc.,

etc.

Dice así:

«Parece que en los últimos años del siglo XV llegó á Salamanca la

Corte, y con la Corte muchos grandes, prelados, damas y caballeros.

Contábase entre éstos el poderoso D. Alfonso de Fonseca, hijo natural de

esta ciudad, oriundo de una noble familia, y que más tarde ocupó la

Silla arzobispal de Santiago, recibiendo la dignidad de Patriarca de

Alejandría, con la que más comúnmente es conocido en la Historia. El

Ayuntamiento, según costumbre, proporcionó digno hospedaje á la Corte,

puesto que, de acuerdo con la nobleza de la ciudad, hizo que los

grandes, los prelados y las damas hallasen acogida entre las familias

más distinguidas. Olvidó, sin embargo, dispensar el mismo agasajo á una

señora llamada D.ª María de Ulloa, gallega, según dicen, de nacimiento,

y amiga, según cuentan, de Fonseca; y resentido por aquella exclusión,

casual ó intencionada, el caballero, dice la tradición, juró que la dama

había de poseer el mejor palacio de Salamanca. El palacio, con efecto,

se construyó, y la tradición quedó unida á su fábrica.

»Si la tradición se muestra veraz en todo lo que relata, no seremos

nosotros quienes lo afirmen ni lo nieguen rotundamente; pero nuestra

imparcialidad nos obliga á decir que se parece mucho á la verdad. El

poderoso Patriarca de Alejandría había tenido un hijo en su juventud,

como él Alfonso de nombre, y que, como él, llegó á ser con el tiempo

Arzobispo; y aunque las historias suelen confundirlos por las

circunstancias de ser ambos Arzobispos, ambos Fonsecas de apellido,

ambos Alfonsos de nombre, y ambos, en fin, patronos de grandes

fundaciones, fácil es distinguirlos cuando en ellos se para bien la

atención.

* * *

»La _Casa de la Salina_ se fundó en los últimos años del siglo XV, en

que tuvo lugar la tradición referida. Los escudos de cinco estrellas que

en la fachada, en el interior y por todas partes del edificio se

encuentran, no dejan lugar á dudas sobre la familia á que pertenecía el

fundador. El escudo es de los Fonsecas.....

»Nada se sabe de los artistas que labraron este monumento; pero como por

la misma época, y con pocos años de diferencia, se fabricaban también la

fachada plateresca de la Universidad, el convento de San Esteban y otra

porción de edificios, los mejores precisamente de la ciudad y cuya

decoración es tan semejante, puede presumirse que anduvieron en él las

mismas manos que esculpieron los demás. Si no fueron Sardiña, Ceroni ó

Berruguete, fueron discípulos ó compañeros suyos.»

Viajes por España · 第 8 / 17 段