LAS DOS CATEDRALES.--EL CONVENTO DE SANTO DOMINGO.--EL TORMES.--LA

ARCADIA SALMANTINA.--UNA VISITA A LA ANTIGUA ESPAÑOLA.

¡Maldición! (como diría un poeta romántico).

¡Frontaura lo sabía todo, y sus polizontes nos buscaban por Salamanca

hacía ya dos horas!

Grande fué el regocijo del famoso escritor al encontrarse con gente

madrileña. En seguida resignó el mando, por decirlo así, y se agregó á

nuestra correría artístico-poética, cuya dirección en jefe llevaba

Losada.

Estuvimos, pues, juntos toda la tarde, y juntos anduvimos más de dos

leguas por templos, calles y plazas..... y hasta por el campo, á pesar

del mucho frío que había vuelto.--(Y, á propósito de frío, diré que los

vientos dominantes en Salamanca son el Norte y el Poniente, y la

enfermedad más común la tisis.)

Primero fuimos á la _Catedral Nueva_, que nos pareció muy hermosa,

aunque no comparable (perdonen los salmantinos) con la de Toledo, con la

de Sevilla, ni con la de Burgos.--Es del período _flamboyant_ del

gótico, y lo que le falta en severidad y unción mística lo tiene en lujo

de primorosos adornos..... Todos convienen en que, no obstante sus

líneas ojivales, pertenece al Renacimiento por la ornamentación.

Centenares de estatuas adornan sus fachadas: las agujas pasan de

doscientas. El conjunto resulta grandioso.

La fachada de Poniente es la más bella, y la _Puerta de Ramos_

notabilísima. Su _mediorelieve_ central, tan reproducido por el grabado

y la fotografía, y que representa la _Entrada de Jesús en Jerusalén_,

merece el nombre de prodigio artístico.--Por lo demás, todas las

fachadas de este bien situado templo presentan ventajosas perspectivas,

que hacen crecer su hermosura y su importancia. La cúpula es

atrevidísima, cuanto resulta fea y abrumadora la descompasada torre.

La _Catedral Nueva_, comenzada en 1513, no se terminó hasta 1733, y eso

que corría mucha prisa acabarla, visto que no cabían decorosamente en la

_Catedral Vieja_ los 65 prebendados, 25 capellanes, 24 niños de coro y

12 acólitos que asistían á los oficios cotidianos.

Dibujó la obra y construyó la parte principal de ella el célebre Juan

Gil de Ontañón.

Por dentro, la Catedral es esbelta y elegante, aunque el coro estorba

mucho para enfilar sus naves con la vista.--En cuanto á las pinturas,

sepulcros, verjas y otros preciosos pormenores que la adornan, su

enumeración sería interminable. Sólo llamaré la atención hacia los

_cuadros_ del pintor salmantino Fernando Gallegos, que es la

especialidad pictórica de esta ciudad, y recomendaré muy especialmente

que se visite, en la capilla del Carmen, no por su mérito artístico,

sino por devoción histórica, el _Sepulcro del Obispo Visquio_ (de quien

hablaré muy luego), y que se procure ver _El Cristo de las batallas_,

que este Prelado llevaba en la guerra, y _El Cristo chico del Cid_,

venerandos objetos que no se contemplan sin grande emoción.

* * *

Pero ¿qué es la _Catedral Nueva_ comparada con la _Catedral Vieja_?

Entre las notas y apuntaciones que llevábamos de Madrid, había una de

cierto distinguido académico de Bellas Artes, que decía

así:--«Recomiendo á ustedes en Salamanca la _Catedral Vieja_ (bizantina

de veras, y no de pega), con su soberbio retablo _cinquecento_, de un

cierto Nicolás Florentino, de quien no tuvo noticias Ceán Bermúdez; con

sus magníficos sepulcros del mismo siglo, de _escultura pintada_, y con

preciosas tablas de Fernando Gallegos en el claustro.»

Razón tenía el académico. No bien fijamos los ojos en la _Catedral

Vieja_, los cuatro expedicionarios convinimos en que ella, la portada de

la _Universidad_ y la _Casa de las Conchas_ eran lo mejor que hasta

entonces habíamos visto en Salamanca, y que cualquiera de estos

monumentos valía todas las molestias del viaje.--Por lo demás, en parte

alguna habíamos encontrado un ejemplar tan puro y tan bien conservado de

arquitectura bizantina como el exterior de aquella vetusta Catedral.....

Pero procedamos con orden, y digamos primero algo de su grande historia.

En 1098, el conde _francés_ D. Ramón de Borgoña, casado con nuestra

reina D.ª Urraca, y el Obispo, también _francés_, D. Jerónimo Visquio,

procedente del Monasterio de Cluny (muy amigo del Cid, por más señas, y

de su confesor el Arzobispo D. Bernardo), trajeron artistas de Italia y

Francia y emprendieron la construcción de este templo, cimiento y base

de la grandeza monumental de Salamanca.

(¡Bien hubieran podido los _franceses_ de 1808 haberse acordado de esto,

y no destruir, como destruyeron, en la ciudad del Tormes multitud de

obras de arte!)

Según las noticias que he podido reunir, entre dichos artistas figuraban

el navarro Alvar García, el francés Casandro Romano y el italiano Florín

de Pontuerga; mas no se sabe á punto fijo quiénes continuaron la obra,

aunque se conjetura que serían también extranjeros de la escuela de

Cluny, pues el arte no llegó por entonces en España al grado de madurez

que denota la _Catedral Vieja_.

La construcción duró un siglo.--Hoy sólo queda parte de ella..... El

resto se destruyó para edificar la _Catedral Nueva_ (!); pero dicha

parte hace formar completo juicio de todo lo que allí hubo.

El exterior tiene algo de fortaleza; y, en efecto, á esta Catedral se

dió el nombre de _la Fuerte_. Las bóvedas, cubiertas por fuera de

escamas; los muros, coronados de almenas, y los cubos de sus ángulos,

revestidos con capacetes escamados también, hicieron decir que parecía

un guerrero armado de todas armas. Su agudo cimborio es el yelmo, y el

gallo de la veleta le sirve de cimera y de penacho.

En el _interior_ de tan ruda fábrica hállanse todas las delicadezas del

sentimiento. (Lo mismo acontecía con los férreos paladines de aquella

edad).--Allí hay sepulcros finísimos góticos, llenos de exquisitas

labores; allí místicas pinturas del Renacimiento, ó sea de cuando el

Renacimiento no era todavía pagano; allí santos sobre los capiteles;

allí preciosos trípticos; allí un claustro digno de la ciudad de Pisa.

Allí se ve también el retablo de Nicolás Florentino que nos recomendó el

académico, con treinta y tantos cuadros de la _Vida de Jesús_ (y su

fecha de 1442). Y allí, por último, sobre el dicho retablo, en el

_cascarón_ de la bóveda, hay un _Juicio final_, verdaderamente dantesco,

que parece concebido por Giotto. ¡Aquel grupo de resucitados blancos que

sube hacia _la diestra del Dios Padre_, y aquel otro grupo de

resucitados negros que marcha lúgubremente por la siniestra, son

interesantes y bellos hasta lo sumo para los que en el arte buscamos

algo más que forma ó postura académica y realidad anatómica!

De lo dicho se infiere que la _Catedral Vieja_ (tan genuinamente

bizantina por fuera, como se nos había dicho) tiene _por dentro_ muchos

perfiles góticos: y ahora añado que esto no ocurre sólo en sus

accesorios postizos, sino también en la estructura misma de miembros

principalísimos de su fábrica. Por todas partes apunta allí lo ojival y

hasta lo latino del Renacimiento. Vense además pilastras cuadradas,

_románicas_ y no _bizantinas_, mezcladas con columnas, formando grupos

híbridos sobre basas redondas y sosteniendo indistintamente arcos ú

ojivas, lo cual me pareció muy expresivo y simbólico, dado que trajo á

mi imaginación aquellos siglos de la Iglesia en que el Oriente y el

Occidente estaban del propio modo confundidos en el sentimiento

cristiano.

Entre los notabilísimos _sepulcros_ que guarda todavía la parte

subsistente de la Catedral, no figuran ni el de D. Ramón de Borgoña ni

el del Obispo Visquio.--El de éste se trasladó á la Catedral Nueva,

según ya dije, con otras muchas curiosidades ó maravillas de la Vieja.

(Afortunadamente, una Catedral linda con la otra y se hallan en

comunicación.)--El sepulcro del esposo de D.ª Urraca no estuvo nunca en

Salamanca, sino meramente un cenotafio. Sus cenizas descansan en la

Catedral de Santiago de Galicia.

En cambio, otros muchos muertos ilustres duermen el sueño eterno en el

antiquísimo templo salmantino, donde se ven tendidas sobre magníficas

tumbas sus calladas estatuas, ora dentro de hornacinas labradas en el

espesor de los muros, ora en medio de suntuosas capillas.--Y ¡cosa rara!

entre las más humildes lápidas hallamos la de una _Princesa Mandalfa ó

Mafalda_, hija de Alonso VIII, más célebre como muerta que como viva, ó

sea más famosa como estatua que como mujer, á lo menos para mí, que ni

siquiera recordaba haber leído antes su dudoso nombre.....--Hoy, empero,

he vuelto á registrar la Historia, y sé ya, y no olvidaré nunca, lo

mismo que dice el epitafio; esto es: que la tal Princesa murió «_por

casar_», ó, hablando menos equívocamente, soltera.

Mucho más que este sepulcro me interesó otro que vimos en la _Capilla de

los Anayas_ ó de _San Bartolomé_.--Duermen juntos sobre él un caballero

y su esposa. Él viste de guerrero, con cierto elegantísimo tocado

morisco, la armadura ricamente labrada, el casco á los pies y la espada

en la mano. Ella está amortajada de beata, con muy rizada toca en la

cabeza, y calzada con unos raros zapatos altos, de aristocrática

hechura. El rostro del caballero es noble y adusto, y el de ella plácido

y hermoso como el amor en paz. Llaman también la atención por su

delicadeza las manos de la dama, y, por sus exquisitas labores, la

lujosa almohada en que reposa la cabeza del marido. La almohada de ella

es más severa y humilde, cual correspondía á su piadosa mortaja.

Carece de epitafio este sepulcro; pero los empeñados en saberlo todo

conjeturan que aquellos personajes deben de ser un D. Gabriel de Anaya,

que murió en América, y su mujer D.ª Ana, que finó sus días en un

convento.

Yo no digo que sí ni que no[10]. Lo único que puedo asegurar es que--no

sé por qué..... (sin duda porque mi ánimo se hallase dispuesto aquella

mañana á la melancolía)--estuve largo tiempo contemplando aquel

matrimonio yacente, aquellos cónyuges de piedra, aquellos _muertos

inmortales_, y sentí en mi corazón congojas de lástima, tumultos de

miedo y palpitaciones de envidia, todo ello junto y confundido, no

obstante lo contradictorio de tales emociones.--¡Hay que ver aquel

tálamo! ¡Hay que verlo, y hay que pensar, con los ojos fijos en aquellas

mudas y al parecer insensibles estatuas, en que es imposible que ninguna

de ellas haya pasado siglos y siglos sin darse cuenta de que la otra

duerme á su lado!--¡En alguna parte estarán las almas de los que fueron

consortes, y desde dondequiera que estén, irán á dar vida y conciencia á

aquellos mármoles para que se complazcan en su perdurable unión!--¡Pues

qué! ¿Ha de ser más constante una ficción de piedra que la fe conyugal

que simboliza? ¿Ha de ignorar el espíritu lo que está repitiendo á todas

horas la materia? ¿Ha de poder una escultura más que un alma? ¿Ha de

superar el Arte á la Naturaleza? ¿Ha de vivir la mentira más que la

realidad?--¡Oh desventura! ¡Seguir juntos después de haberse amado

tanto, seguir juntos, y no saberlo!.....--¡No puede ser! ¡No puede ser!

* * *

La _Catedral Vieja_ es la abuela de Salamanca, como la Universidad es su

madre. Digo más: la _Catedral Vieja_ es la venerable ejecutoria, el arca

santa de tantísimos timbres y blasones..... Su antiguo _Claustro_, que

infunde profundísima reverencia, fué cuna de los estudios salmantinos.

Allí se ve la célebre _Capilla de Santa Bárbara_, donde, hasta hace cosa

de cuarenta ó cincuenta años, se conferían los Grados Mayores. Allí está

la _Capilla del Doctor Talavera_, donde se conserva, como en Toledo, el

Rito mozárabe, y se guarda la _pila_ en que fué bautizado Alfonso XI.

Allí está la _Capilla del Canto_, donde se celebraron Concilios, y la

histórica Sala en que se reunieron Cortes, y el aposento en que quince

Obispos juzgaron y absolvieron á los poderosos

Templarios.....--¡Paréceme que no puede ser más gloriosa la historia de

la insigne Abuela!

En aquel mismo _Claustro_ hay centenares de sepulcros de canónigos, ora

empotrados en las paredes, ora embutidos en el suelo, ora formando las

jambas de las puertas, ora colgados cerca de las altas bóvedas.--¡Son

los Cabildos que han precedido al actual desde el siglo XII inclusive!

Es decir, son dos mil Canónigos muertos, cuyo volumen ha ido achicando

el tiempo gradualmente, para que nunca falte allí acomodo á un cadáver

más..... de un Canónigo menos.

También hay en el _Claustro_ pinturas muy notables en tabla, debidas las

mejores de ellas á Fernando Gallegos.--En las cuatro mencionadas

_Capillas_ vense asimismo excelentes cuadros y magníficos sepulcros. El

más suntuoso entre éstos es el que, en la _Capilla de Santa Bárbara_,

ocupa el célebre Obispo D. JUAN LUCERO, aquel que tanto sonó en las

disensiones matrimoniales de D. Pedro _el Cruel_, por haber autorizado

el repudio de doña Blanca de Borbón y casado al Monarca con D.ª Juana de

Castro. El sepulcro se alza en medio de la capilla, es de mármol blanco,

y sirve de lecho á una buena estatua del Obispo, revestido de

pontifical. Compite en grandeza con este monumento fúnebre el sepulcro

de D. DIEGO DE ANAYA, Arzobispo que fué de Sevilla y fundador de la

capilla ó pequeña iglesia de los Anayas, que ya hemos mencionado, y del

gran Colegio de San Bartolomé.--Su Excelencia duerme en una cama

imperial de mármol blanco, sostenida en los lomos de ocho leones, y

adornada de primorosas esculturas. La verja de hierro que hay alrededor

del mausoleo vale cuanto pudiera pesar y valer siendo de plata.

Pero no acabaría nunca si hubiese de describir minuciosamente todo lo

que acude á mi memoria.--Doy, pues, aquí punto, recomendando vivamente á

cuantos vayan á Salamanca aquel Panteón, aquel Museo, aquel Libro de

Historia que se llama la _Catedral Vieja_.

* * *

Fuera ya de ambas Catedrales, las contemplamos todavía largo tiempo y á

cierta distancia, admirando el grandioso golpe de vista que ofrecen

juntas y como en anfiteatro sobre la colina en que se asientan. Parece

aquello una montaña arquitectónica, como las labradas por los indios del

Himalaya.--Al propio tiempo veíamos en otros lados y en vasto panorama

el enorme _Colegio de San Bartolomé_ (hoy Gobierno civil), con su

gigantesco pórtico greco-romano; la suntuosa _Iglesia de Santo Domingo_,

dominando gallardamente otra colina y reflejando la luz del sol en su

cúpula cuadrada y roja; la cúpula y las torres de _los Jesuítas_; la

gran mole de la _Universidad_, y otros colosales edificios de

piedra.--¡Era un cuadro verdaderamente cesáreo, de olímpica

grandiosidad!..... Era una nueva justificación del dictado de _Roma la

Chica_ que lleva Salamanca.

Porque debo advertir que aquella augusta decoración, en su magnífico y

vistoso conjunto, no tenía carácter gótico, castellano ni leonés, bien

que algunos de sus componentes fueran del estilo ojival. ¡Salamanca es

la única ciudad del Norte y del Oeste de España que ostenta dignamente

el esplendor imperial austriaco, de que tan soberana muestra quedó en el

Alcázar de Toledo!--Y esto sin perjuicio de tener otros aspectos

diferentes, como ya hemos notado al examinar sus calles de la Edad Media

y sus templos y palacios góticos ó platerescos.....--¡Salamanca es

multiforme!

Ejemplo de esta variedad de sus formas:--Por darnos gusto á los que

deseábamos contemplar, no sólo monumentos artísticos, sino también

cuadros poéticos, la expedición se trasladó desde aquel pasaje de tan

majestuosa perspectiva, á otro lado de los _barrios muertos_ de la

ciudad, bastándonos para ello andar muy pocos pasos. Nos encontramos,

pues, de pronto en unas plazuelas y calles completamente solas (_calle

del Silencio_ se llamaba una de ellas), donde no vivía nadie ni parecía

haber corrido el tiempo desde el siglo XV.

Aquélla era, en verdad, la Salamanca fantástica que recorrió el _D.

Félix de Montemar_ de Espronceda, cuando iba en pos del blanco espectro

de _Doña Elvira_.....

Cruzan tristes calles,

Plazas solitarias,

Arruinados muros.....

Etc., etc.

Aquellos eran los campanarios que lo seguían, agitando sus esquilones,

Como mulas de alquiler

Andando con campanillas.....

Y allí estaba el Cristo cuya mortecina luz reflejó en el ensangrentado

acero del Estudiante.....

Mientras yo pensaba todo esto, nuestros bondadosos guías nos enseñaban

la casa, hoy muda, donde falleció en 1842 el célebre compositor Doyagüe,

último catedrático de Música de Salamanca, cuyos restos fueron

trasladados á Madrid y paseados por las calles, de orden del inolvidable

Ruiz Zorrilla, con destino al _Panteón Nacional_.....

Y á propósito: aquellos y otros huesos de hombres insignes están

todavía, á la hora presente, arrinconados é insepultos en San Francisco

el Grande, sin que nadie piense ya en construir tal Panteón.....--¿No

habrá un alma caritativa que haga la _obra de misericordia_ de _enterrar

á los muertos_, ó sea de volver á enviar las cenizas de dichos varones

ilustres á las sepulturas en que esperaban tranquilamente la trompeta

del Juicio Final cuando fué á despertarlos el himno de Riego?

* * *

Del barrio sin gente en que vivió Doyagüe saltamos al _Convento de Santo

Domingo_, ó sea á _San Esteban_ (que ambos nombres tiene aquel

renombrado monumento), y digo «_saltamos_», porque _Santo Domingo_ se

alza en otra colina, frente por frente de la que acabábamos de recorrer.

Nada más vistoso que la perspectiva de aquella gran casa de los

opulentos Dominicos. Su fachada, recargadísima de adornos, marca la

transición del gótico al plateresco, y luce todas las galas y fantasías

de este singular estilo, medio gentil y medio cristiano.

Muchísimo que admirar nos ofrecieron también el _interior_ del templo,

su _sacristía_, y, sobre todo, el _claustro_, obra magistral del mismo

período del Renacimiento, restaurada modernamente; pero no fatigaré aquí

á mis lectores con nuevas descripciones arquitectónicas, pues basta por

hoy á mi objeto recomendarles que no dejen de estudiar muy despacio á

_Santo Domingo_ el día que visiten á Salamanca.--Conque vamos á otra

cosa.

En este convento estuvo preso tres días San Ignacio de Loyola, y luego

veintidós en la cárcel, todo ello siendo estudiante y seglar, hasta que

se examinaron y absolvieron por varones doctos algunas doctrinas, que al

principio parecían heréticas, del que había de acabar siendo fundador

de la Compañía de Jesús y santo canonizado por la Iglesia.....

Cupo, en cambio, á este mismo convento (según la tradición y según

muchos libros, que algunos crueles eruditos comienzan ya á

desmentir.....) la alta gloria de albergar á Cristóbal Colón el invierno

de 1486 á 1487, con motivo de hallarse también en Salamanca los Reyes

Católicos.--_Sala de Colón_ se llama todavía (¡y con qué profundo

respeto la visitamos nosotros!) aquella en que se dice fué escuchado el

ilustre genovés por los Padres Dominicos y por varios Doctores de la

Universidad, los cuales (especialmente los primeros) se entusiasmaron

mucho oyéndole, y lo alentaron con su protección más decidida, que le

valió al cabo la del Maestro Fr. Diego de Deza, «_al cual y al Convento

de San Esteban ó de Santo Domingo de Salamanca_ (son palabras del mismo

Colón transmitidas por Fr. Bartolomé de las Casas) _debieron los Reyes

Católicos las Indias_».--Por eso (concluyen diciendo la tradición y los

libros en que yo todavía creo) el gran navegante puso el nombre de

_Santo Domingo_ á la segunda isla que descubrió, como homenaje de

gratitud al varón sabio y á la insigne Orden que más protegieron su

empresa.--Tiempo es ya, por tanto (agrego yo), de que los poetas

liberales reparemos bien en lo que decimos cuando se nos ocurra hablar

de los frailes y doctores de Salamanca con referencia al sublime

proyecto de Cristóbal Colón..... ¡La fantasía no debe llegar hasta el

falso testimonio!

Por último: el _Convento de San Esteban ó de Santo Domingo_ encierra,

entre otros grandes recuerdos, la sepultura del eminente _Padre Soto_,

que tanto lució en el Concilio de Trento.

Y este fué el tema constante de nuestra conversación, en tanto que

visitábamos el _Museo Provincial_, establecido hoy allí por la muy

celosa y entendida Comisión de Monumentos salmantina, digna de disponer

de más fondos.....

* * *

Desde _Santo Domingo_ bajamos hacia el río _Tormes_, pasando por un

barrio en ruinas, en el cual hubo, hasta los tiempos de Enrique IV, un

antiquísimo _Alcázar Regio_, que los monárquicos salmantinos de entonces

juzgaron oportuno destruir, _con anuencia del mismo Rey_, para que no lo

ocupasen los rebelados nobles.--En aquella parte de la ciudad estuvo

también la _Judería_.

Salimos al fin de la población por la puerta llamada de _Aníbal_,

bajando una pendientísima cuesta hasta llegar al famoso _Puente

Romano_.--¡Cartago! ¡Roma!..... ¡Todas las grandezas históricas van

unidas á la de Salamanca!--El Tormes sabe tanto de mundo como el Tíber.

El nobilísimo río español llevaba aquella tarde bastante agua, y sus

orillas, cubiertas de acacias y de otros árboles, no carecían de encanto

ni de belleza..... De entre lo más espeso de aquella pintoresca fronda

salía mansamente el arroyo _Zurguén_, que baja de las históricas alturas

de _Arapiles_ y penetra en el Tormes, después de haber regado el

precioso valle cantado por Iglesias y por Meléndez Valdés.

El _Valle de Zurguén_ y las _Praderas de Otea_, lindantes también con

Salamanca por el otro lado del río, son la Arcadia de la poesía pastoril

española.....

Venid, venid, zagalejos,

Que al Zurguén sale Amarilis......,

decía Iglesias. Y casi en los mismos años denominaba Meléndez á su

amada:

La gloria del Tormes,

La flor del Zurguén.

En cuanto al _Puente_, construído, dicen, por Domiciano, restaurado por

Trajano y recompuesto más tarde por nuestro Felipe IV de Austria, mide

176 metros de longitud y cerca de cuatro de anchura.--Por él pasaba la

calzada romana de _la Plata_, que iba de Mérida á Zaragoza.

Al otro lado del _Puente_ hay, ó hubo, un barrio, frustrado varias veces

por las inundaciones, en el cual no quedan ni señales del _Hospital de

Leprosos_, de _la Mancebía pública_ ni del _Cementerio de Judíos_, que

existieron allí algún tiempo.--¡Malhadado arrabal, á fe mía! ¡Sirvió de

albergue á deicidas, rameras y leprosos, ó sea á tres lepras diferentes,

y luego se lo llevó todo el agua!..... ¡Verdaderamente, el cataclismo

fué muy justo!

* * *

Desde el Tormes subimos á visitar al ya citado señor chantre D. Camilo

Álvarez de Castro, cuya casa y huerto se divisaban á una grande altura

sobre nuestra cabeza, pues se apoyan en la antigua muralla de Salamanca

y tienen vistas al río.

Nunca olvidaremos aquella visita. El señor Chantre es una de las

personas más buenas, más afables y más instruídas que hemos tratado

nunca, y nos obsequió y agasajó como hombre bien nacido de los buenos

tiempos de la hidalguía española, quedando por nosotros, y no por él, si

de visitantes no nos convertimos en comensales, y hasta en huéspedes de

su pacífica morada.

Amantísimo de la soledad y del estudio, el insigne Prebendado no sale

más que para ir á la próxima Catedral, y esto por calles silenciosas en

que nunca se ve criatura humana.--Vive, pues, en el mundo como en una

Cartuja, y en más relaciones con el cielo que con la tierra.

A ruegos de Losada, nos enseñó todas las curiosidades artísticas que

embellecen su mansión, así como el preciosísimo oratorio en que dice

Misa los días que sus achaques ó la inclemencia del tiempo le impiden

salir.

¡Qué silencio, qué paz, qué beatitud en aquella morada! Y ¡qué

deliciosas vistas las de las habitaciones que ocupa el Dignidad! Sus

balcones y miradores dan á las alamedas del Tormes y del Zurguén y á un

hermoso panorama que se extiende hasta las sierras de Gredos, cuyos

picos cierran el horizonte al Sur.....

Era ya la caída de la tarde. Las higueras del jardín alto penetraban en

el mismo aposento en que contemplábamos la puesta del sol. Todo el

plácido sosiego que respiran las mejores poesías de Meléndez se

respiraba en aquel lugar y en aquella hora siempre augusta. Las rotas

nubes y los cristales del río tomaban maravillosas tintas al reflejar

los rayos horizontales del moribundo astro-rey. Las sombras larguísimas

de los árboles parecían prolongadas despedidas y supremos adioses que le

daba la creación á aquel día para nosotros inolvidable.....

Viajes por España · 第 7 / 17 段