Cóndor es el quichua _cúndur_ o _cúntur_ (_Sarcorhamphus griphus_

de los naturalistas). En dialecto rumano-megleno _condúr_ significa

águila. Los meglenos hállanse muy próximos a Salónica, ciudad donde,

como es sabido, hablan castellano antiguo dos tercios de la población,

por ser descendientes de los judíos expulsados de España. No ensayaré

ninguna conjetura al respecto. Haré notar solamente, limitándome a una

estricta exposición de hechos, que la voz _condúr_ no tiene etimología

conocida en rumano. Por lo que respecta a su acentuación, sábese que en

España pronuncian generalmente _condór_; y en quichua como en latín, no

existen sustantivos de acentuación aguda.

Para desvanecer toda idea de fantasía pintoresca o coincidencia

esporádica, citaré otros dos ejemplos. En Santiago y Tucumán, llaman

_pachkil_ al rollo de trapo (generalmente un repasador o toalla vieja)

que las mujeres ponen de asiento al cántaro cuando lo cargan en la

cabeza. En castellano de Salónica, _pechkire_ y _pesquir_, significan

servilleta, y proceden del persa que los moros introducirían en la

España anterior al siglo XV, o los turcos, posteriormente, en los

Balkanes. _Paxio_ es un término de la baja latinidad, que significaba a

su vez paño de envolver, y sudario.

El pueblo de aquellas provincias argentinas, usa la locución _caerse

antarca_ por caerse de espaldas. En castellano de Salónica, _arca_

significa espinazo. Nuestro castellano conserva, bien que casi

obsoleto, el mismo término con la acepción de vacío lumbar; y en la

baja latinidad, era tórax, en el sentido que nosotros damos al tronco

cuando le llamamos "caja del cuerpo". _Ártico_, significa, a su vez,

derecho; y _antártico_ lo contrario...

Abundan en el castellano de los judíos balkánicos y en el de nuestros

gauchos, las mismas palabras; lo cual revela que dicho idioma común,

es realmente aquella lengua antigua y popular, todavía indemne del

jalbegue humanista. Así, unos y otros dicen _dormite_, por duérmete;

_soñar un sueño_ por soñar: "Un sueño soñé mis dueñas", canta un

romance de Salónica; y una copla gaucha: "antenoche soñé un sueño"[52].

El artículo se elide lo mismo: "a lado de", por _al lado_ (en Santiago

del Estero y la Rioja); o adopta igual forma pleonástica: "no tiene o

no sabe _lo_ qué hacer"; por _qué hacer_ (en Buenos Aires). Son también

comunes las formas _quen_ por _quien_; _ande_ por _donde_; _ajuera_

por _afuera_; _cuantimás_ por _cuanto más_; _saltar_, por prorrumpir;

_subir_ por montar; y esta última de estrecha analogía: _espasiar_ (en

Salónica) divertirse es en la región serrana del centro argentino,

_pasiar_ o pasear por antonomasia. _Paseandero_ es un eufemismo de

calavera.

Mencionaré también _ansí_ por así; _apreto_ por conflicto; _armar_ por

preparar; buraco por agujero; _caja_ por ataúd; _caldudo_ por caldoso:

_cayer_ por caer y _gaína_ por gallina. Estas formas existen, más o

menos, en toda América.

He aquí, por último, una adivinanza albanesa que significa la carta:

"Semillas negras en campo blanco. Las siembras con la mano y las

recoges con la boca".

Los gauchos dicen:

_Pampa blanca_, (el papel)

_Semillas negras_, (las letras)

_Cinco vacas_, (los dedos)

_Y una ternera_, (la pluma).

La mayor parte de nuestros pretendidos barbarismos, es, pues,

castellana o castiza; y fuera de la sumisión al idioma académico, que

generalmente no la merece, falta del todo razón para proscribirlos.

Existe un castellano de América; y no quiero cerrar estas

consideraciones, sin la mención de otra que aún más lo prueba: las

peculiaridades de pronunciación y el valor distinto de ciertas voces,

que son comunes a todo el continente.

Así, la substitución de los sonidos _c_, _y_, _z_ por _s_, tal como

sucedió en el castellano peninsular hasta fines del siglo XVI: lo cual

explica su persistencia entre nosotros. La confusión de los sonidos

_ll_, _y_. La acentuación diversa de ciertos tiempos de verbo: _sabés_,

_presumás_, _tenís_, _querís_, _andá_, _vení_. La substitución de _tú_

por _vos_ y de _vosotros_ por _ustedes_. La contracción de _de_ en

_e_, como p. ej.: _sombrero e paja_. La pronunciación de _tr_ como en

inglés: _cuasro_ por cuatro.

En el segundo tomo de esta obra, dedicado exclusivamente al léxico

gaucho, hallará el lector las referencias pertinentes a los otros

idiomas indígenas, y a los africanos que también influyeron para formar

la lengua de los payadores; pues lo dicho más arriba tiene por único

objeto la descripción del proceso mencionado: con que puede apreciarse

su importancia trascendental.

NOTAS:

[41] Valga este detalle como prueba entre mil. Las primeras cañas de

azúcar introdújolas Colón a las Antillas en pequeña cantidad cuando su

segundo viaje. Cincuenta años después, la producción y exportación de

azúcar eran tan importantes, que su diezmo ocasionaba pleitos ante el

Consejo de Indias, apelaciones al soberano y bulas pontificias. Sólo en

la isla de Santo Domingo funcionaban cincuenta ingenios, tan prósperos,

que el año 1552 proyectóse obligarlos a construir sus edificios en

mampostería. El desarrollo industrial excedía considerablemente al de

Canarias, no obstante la mayor proximidad de estas islas a los mercados

europeos y el ser más bajos los salarios en ellas.

[42] La divisa de Satanás es _non serviam_; y su primera tentación fué

enseñar al hombre el discernimiento del bien y del mal. Los teólogos

sostienen que la obediencia es la primera de las virtudes, declarándola

sinónima de la caridad, para conformar las cosas al famoso dicho de San

Pablo: _major est charitas_, de acuerdo, dicen, con estas palabras del

Evangelio: "el que guarda mis mandamientos, es el que en verdad me ama".

[43] Reflejos, quizá, de dos formas coexistentes de vida: la gregaria

de los poliperos y colmenas, ante la individual de otros seres. La

determinación histórica de estas tendencias constituye la filosofía de

la historia. Así, todo pueblo que, perteneciendo a una de las dos, no

se constituya de acuerdo con ella, entra voluntariamente en la vía de

perdición.

[44] Sabido es que fué autor de la primera gramática castellana,

compuesta con arreglo a la analogía y sintaxis de la latina:

disposición artificiosa que aun conservan los textos. Su diccionario

latino-castellano y castellano-latino, sirvió también de modelo a todos

los del género hasta los primeros años del siglo XIX.

[45] Véase la mejor prueba en el diario del primer viaje de Colón,

especialmente el 25 de Diciembre. Aunque dicho documento no nos ha

llegado original, sino compendiado por el P. Las Casas, vale lo mismo,

y acaso más en la ocasión, pues se trata de un contemporáneo que, a su

condición de español, reunía la de letrado: ambas extrañas al Almirante.

[46] Loc. cit. anotación del 25 de diciembre. En la _Historia_

atribuída a Hernando Colón, otro documento contemporáneo, muy bien

informado, ciertamente, la vez está usada con abundancia y sin nota

explicativa alguna. Así el último corto párrafo del capítulo XXI, la

contiene repetida.

[47] Historia Natural y General de las Indias, lib. VI cap. IV.

[48] Recuérdese los textos de Plinio más arriba mencionados.

[49] Cuervo tuvo las mismas fuentes para sus admirables _Apuntaciones_.

[50] Propiamente hablando, hay dos lenguas quichuas, correspondientes a

las antiguas regiones de Quito y del Cuzco. El signo más característico

de la lengua quiteña es que carece completamente de la _e_; mientras

dicha vocal figura una que otra vez en los vocablos cuzqueños.

[51] Advierto que las dos primeras vocales de la palabra latina son

largas; pues en latín, como en griego, tiene a veces dos acentos la

misma voz. Así la _h_ castellana, sustituta de la _f_ latina, conserva

cierta actividad, como sucede en las voces _huevo_ y _hastial_; pues

aquel vocablo era en latín _fúlígo_. Como pasa de ordinario, preponderó

el segundo acento.

[52] Otra analogía del mismo género: Un romance de Salónica dice:

"_Ocho y ocho dieciseis_"

"_Veinticuatro son cuarenta._"

Y una copla gaucha:

"_Cuatro y cuatro son ocho_"

"_Y ocho dieciseis..._"

VII

=Martín Fierro es un poema épico=

Los hombres de la ciudad, no vieron sino gracejo inherente en aquella

parla indócil y pintoresca. Ignoraron enteramente su evolución

profunda, su valor expresivo de la índole nacional. La risa superficial

del urbano, ante los tropezones de la gente campesina extraviada por

las aceras, inspiró, exclusiva, aquel profuso coplerío con que empezó a

explotarse el género desde los comienzos de la Revolución.

Aunque parece que D. Juan Gualberto Godoy, antecedido todavía por

algún otro, fué el primer autor en la materia, aplicada al panfleto

político[53] su verdadera difusión corresponde al barbero Hidalgo,

quien hubo de imprimirle, como es natural, la descosida verba del

oficio. Mísero comienzo, que recuerda la iniciativa semejante del

"colega" Jazmín, precursor de los _felibres_. Así como de esto provino

al fin _Mireille_, la vasta égloga provenzal, aquello iba a engendrar a

poco uno de los más grandes poemas nacionales.

Entretanto, y para no citar sino los precursores más renombrados,

Ascasubi hizo poesía política con el mismo instrumento. Su verso

áspero, su rima pobrísima, su absoluta falta de comprensión del tipo

en quien encarnaba las pasiones del localismo porteño, hostil a la

Confederación, no tenía de gaucho sino el vocabulario, con frecuencia

absurdo. Aquello fué más bien una poesía (si tal nombre merece)

aldeana o arrabalera; y su éxito no consistió sino en un pasajero

aplauso político. Su gaucho resultó, así, corrompido, vil, y sobre

todo, ridículo: es decir, enteramente distinto del tipo verdadero.

Las salidas oportunas que le atribuyó, fueron remoques de comadre

bachillera. Las descripciones que le puso en boca, ineptas mimesis,

en las cuales no escasea la literatura presuntuosa cuyo anacronismo

caracteriza la impotencia. El gaucho es, así, un pobre diablo, mezcla

de filosofastro y de zumbón, como en las caricaturas del rapabarbas

modelo. Mas este último, tenía, al menos, la facilidad de su verso

flojo. La estrofa de Ascasubi es indócil y torpe. Revela con afligente

pertinacia su adaptación al precepto; y en su afán operoso de expresar

lo que no puede, causa una impresión de grima y de fastidio.

Véase, por ejemplo, cómo describen la mañana campestre, el poeta

verdadero y el falso. Hernández lo hará fácilmente en media estrofa de

las suyas: treinta y dos sílabas por todo:

_Apenas la madrugada

Empezaba a coloriar,

Los pájaros a cantar

Y las gallinas a apiarse..._

Los dos verbos metafóricos, _coloriar_, que es propiamente, enrojecer

como la sangre, y _apiarse_, condensan toda la impresión buscada.

Ascasubi divaga en términos triviales para expresar lo primero:

_Venía clariando el cielo

La luz de la madrugada,_

dice; y allá donde el otro empleó cuatro palabras, él necesita tres

versos, un ripio y un pleonasmo:

_Y las gallinas, "al vuelo",

Se dejaban cair al suelo

"De encima" de la ramada._

Facilidad, y hasta algún colorido superficial, tenía Del Campo: otro

ensayista infortunado que, desde luego, insistió en el mismo género.

Su conocida composición es una parodia, género de suyo pasajero y vil.

Lo que se propuso, fué reirse y hacer reir a costa de cierto gaucho

imposible, que comenta una ópera trascendental cuyo argumento es un

poema filosófico. Nada más disparatado, efectivamente, como invención.

Ni el gaucho habría entendido una palabra, ni habría aguantado sin

dormirse o sin salir, aquella música para él atroz; ni siquiera es

concebible que se le antojara a un gaucho meterse por su cuenta a un

teatro lírico. El pobre Hidalgo, más lógico, porque estaba más cerca

del pueblo, da por guía a sus protagonistas, tal cual amigo de la

ciudad.

Por lo demás, todas esas cosas ofrecen un cariz aldeano bien

perceptible en su manera burlesca. Fueron, por decirlo así, jácaras

familiares, análogas a las coplas de los juegos de prendas; y

es insigne fruslería empeñarse en darles importancia clásica

como literatura nacional. El pasquín en verso y los romances de

circunstancias, fueron en todo tiempo el regocijo de las tertulias

lugareñas; pero su importancia no pasó de aquí.

Ahora, por lo que respecta a la poesía misma, ella es trivial. Limítase

a versificar los lugares comunes de la literatura al menudeo.

Las descripciones más celebradas, como aquella del río, pertenecen a

este género y son inadecuadas en boca de gaucho. El barquichuelo a

vela, resulta "una paloma blanca". La espuma refleja "los colores de

la aurora". El mar "duerme" en "ancha cama de arena". El rocío es "un

bautismo del cielo". Los gauchos no hablan con esa literatura.

Después, si el vocabulario del famoso _Fausto_, está formado

regularmente por palabras gauchas, no lo son sus conceptos. Así puede

observarse desde el primer verso. Ningún criollo jinete y rumboso

como el protagonista, monta en caballo overo rosado: animal siempre

despreciable cuyo destino es tirar el balde en las estancias, o servir

de cabalgadura a los muchachos mandaderos; ni menos lo hará en bestia

destinada a silla de mujer, como está dicho en la segunda décima por

alabanza absurda, al enumerarse entre las excelencias del overo, la

de que podía "ser del recao de alguna moza,--y, para peor,--pueblera".

Además, en la misma estrofa habíalo declarado "medio bagual"; lo cual

no obsta para que inmediatamente pueda creerlo _arrocinado_, es decir,

manso y pasivo. Por último, para no salir de las dos primeras décimas,

que ciertamente caracterizan toda la composición, ningún gaucho sujeta

su caballo sofrenándolo, aunque lo lleve hasta la luna. Ésta es una

criollada falsa de gringo fanfarrón, que anda jineteando la yegua de su

jardinera.

Ya veremos cómo expresa la poesía de la pampa el gaucho _Martín

Fierro_, pues no tengo la intención de comparar. Lo que quiero decir

es que el poema no tuvo esa procedencia. Precisamente, cada vez que

Hernández quiere hacer literatura, empequeñece su mérito. Así, cuando

en la payada con el protagonista, el negro canta:

_Bajo la frente más negra

Hay pensamiento y hay vida.

La gente escuche tranquila

No me haga ningún reproche,

También es negra la noche

Y tiene estrellas que brillan._

El primer concepto, no es gaucho. El tercero y cuarto versos, son

ripios para acomodar el consonante en _oche_. Los dos siguientes,

expresan una vulgaridad literaria.

O cuando dice de las mujeres:

_Alabo al Eterno Padre,

No porque las hizo bellas,

Sino porque a todas ellas

Les dió corazón de madre._

Rima y concepto son de la mayor pobreza, como el sentimentalismo cursi

que lo inspira.

_Quandoque bonus, dormitat Homerus..._

Las tentativas de índole más literaria, como el _Lázaro_ de Ricardo

Gutiérrez y la _Cautiva_ de Esteban Echeverría, pecan por el lado

de su tendencia romántica. Son meros ensayos de "color local", en

los cuales brilla por su ausencia el alma gaucha. El primero adoptó

para expresarse la octava real, enteramente inadecuada, al ser una

artificiosa y pesada combinación de gabinete; el segundo, una décima

de su invención, tan destartalada como ingrata al oído. Recuérdese

la primera, verdadero párrafo de prosa forzada a amoldarse en forma

octosílaba, sin contar la violenta inversión de sus tres primeros

versos[54]. El asunto de ambos poemas, es, asimismo, falso. Los dos

expresan pasiones de hombres urbanos emigrados a la campaña. Hasta

los nombres de sus respectivos protagonistas, _Lázaro_ y _Brián_,

pertenecen al romanticismo...

Como todo poema épico, el nuestro expresa la vida heroica de la raza:

su lucha por la libertad, contra las adversidades y la injusticia.

Martín Fierro es un campeón del derecho que le han arrebatado: el

_campeador_ del ciclo heroico que las leyendas españolas inmortalizaron

siete u ocho siglos antes: un paladín al cual no falta ni el bello

episodio de la mujer afligida cuya salvación efectúa peleando con el

indio bravo y haciendo gala del más noble desinterés. Su emigración a

las tierras del enemigo, cuando en la suya le persiguen, es otro rasgo

fundamental. Y esto, no por imitación, siquiera lejana; sino porque

así sucedía en efecto, siendo muchos los gauchos que iban a buscar el

amparo de las tribus, contra la iniquidad de las autoridades campesinas.

De ahí procede por inclinación de raza, por índole de idioma y por

estructura mental. Su mismo lenguaje representa para el futuro

castellano de los argentinos, lo que el del Romancero para el actual

idioma de España. Es la corrupción fecunda de una lengua clásica, la

germinación que empieza desorganizando la simiente.

Ése es uno de sus orígenes. El otro, está en la novela picaresca,

aquella creación española que constituye, junto con los romances de

caballería, la doble fuente genuina de la lengua. El viejo _Vizcacha_

y _Picardía_ caracterizan las mañas y la filosofía del pícaro. Son el

Sancho y el Pablillos de nuestra campaña, bien que su originalidad

resulte tan grande; y así como el Quijote refundió los dos gérmenes,

hasta convertirse en la expresión sintética de idealismo y de realidad

que define todo el proceso de la vida humana, nuestro Martín Fierro

hizo lo propio con sus tipos, ganando todavía en naturalidad puesto

que suprimió el recurso literario de la oposición simétrica. Como no

se propuso sino describir la vida con sujección a la sola norma de

la verdad y del bien, aquélla dióle su fórmula sin esfuerzo. Tomado

el camino de belleza, tales éxitos fueron episodios naturales de su

marcha. Saliéronle al paso, como la aurora y la noche, la alimaña y el

árbol al pasajero de la llanura. Y allá donde los otros habían hecho

gracejo falso, situando arbitraria o aisladamente su gaucho en un medio

discordante, que es decir, produciendo con artificio la comedia, él

encontró la fuente espontánea de la risa, a título de expansión sana y

natural, no de cosquilla forzada, y con aquella utilidad magistral de

la sátira que corrije riendo.

Por otra parte, esa reunión de elementos que hasta entonces formaban

dos miembros distintos de la épica, tipificados bajo la faz burlesca

por la _Batracomiomaquia_ y el _Orlando Furioso_, dió a su creación una

originalidad sin precedentes. La malicia y el entusiasmo, el llanto y

la risa mezclados en ella, constitúyenla el más acabado modelo de vida

integral. También bajo este concepto, resulta una cosa definitiva. Y

es que ese juego despreciativo con la suerte infausta, ese comentario

irónico de los propios dolores, forman el pudor de la pena viril.

El rictus del llanto, transfórmase en sonrisa, el sollozo prefiere

estallar en carcajada. Esto es de suyo una obra de arte, puesto que

convierte en filosofía amable y placentera el elemento deprimente y

vil. Así es como el fuerte ahorra a sus semejantes la mortificación

del dolor que le roe, y en tal procedimiento consiste aquel arte de la

vida practicado por los griegos antiguos y por los japoneses modernos.

Precepto fundamental de esa filosofía estoica que instituyó el heroísmo

en deber cotidiano, es la fibra excelente, revelada por el pulimento

artístico en la madera del héroe.

Todavía este mismo personaje, resulta enteramente peculiar en nuestro

poema. No es el caballero insigne, ni el jefe de alta alcurnia que

figuran en el _Romancero_ o en la _Ilíada_; sino un valiente obscuro,

exaltado a la vida superior por su resistencia heroica contra la

injusticia. Con ello, tórnase más simpático y más influyente sobre el

alma popular a la cual lleva el estímulo de la acción viril en el bien

de la esperanza.

La originalidad de la ejecución, es, asimismo, completa dentro del

lenguaje habitual de la épica; pues aquella cualidad, como ya lo tengo

dicho, no consiste en la invención _ex-nihilo_, absurda de suyo como

pretensión discorde con toda ley de vida, sino en la creación de nuevas

formas vitales que resultan de un orden, nuevo también, impuesto por la

inteligencia a los elementos preexistentes. El júbilo de los tiempos

futuros, proviene según el famoso concepto virgiliano, del nuevo orden

que va a nacer: _novum nascitur ordo_.

Por esto, son precisamente los grandes épicos quienes han señalado con

mayor franqueza su filiación.

Homero empezó su _Ilíada_ con un verso de Orfeo ("Canta, oh Musa, la

cólera de Ceres") apenas modificado. Nevio y Enio, los padres de la

poesía latina, inspiráronse casi exclusivamente en los escritores

alejandrinos. Virgilio imitó a Homero en la _Eneida_, y de tal modo,

que dicho poema es en muchas partes una rapsodia. Las _Metamórfosis_

de Ovidio, que constituyen, quizá, el mejor poema épico de la poesía

latina, son imitaciones de los sendos poemas epónimos de Partenio y de

Nicandro. Contienen muchas leyendas de poetas más antiguos, hasta en

detalles característicos como el cabello purpúreo del rey Niso. Suidas

lo atribuye a un griego más antiguo cuyos versos transcribe. El Dante,

a su vez, es un hijo espiritual de Virgilio:

_Tu se' lo mio maestro e il mio autore:

Tu se' solo colui, da cui io tolse

Lo bello stilo che m' ha fatto onore._

(Inf. I. 85-87.)

Y luego, en el Purgatorio, atribuye a Estacio, con elogio, la misma

filiación, puesto que ella había salvado al poeta pagano de la

condenación eterna:

_Per te poeta fui, per te cristiano_

(XXII--73.)

El Tasso, en su prólogo a las dos _Jerusalenes_, se vanagloría de la

filiación homérica, enumerando los caracteres que ha imitado de la

Ilíada, y que son los de todos los héroes principales. En cuanto a lo

patético, añade, me he aproximado a Homero y a Virgilio. El comienzo

del canto tercero, imita, en efecto, al primero de la Eneida. El ataque

de la flota cristiana por los sarracenos en Jafa (cantos XVII y XVIII)

es una rapsodia del que los troyanos llevan a los griegos en la Ilíada.

Lo cual nada quita, por cierto, a la originalidad de la expresión, que

constituye el principal elemento.

Venganza de agravios es el móvil inicial en nuestro poema como en

el Romancero, y aquéllos provienen, en uno y otro, de la iniquidad

autoritaria. Obligados ambos héroes a buscarse la propia libertad con

el acero, sus hazañas constituyen el resultado de esta decisión; y

justificándola con belleza, forman la trama de las sendas creaciones.

Los dos son dechado de esposos, padres excelentes, castos como buenos

paladines, hasta no tener en sus vidas un solo amor irregular; fieles

con ello; reposados en el consejo, prontos en el ingenio, leales a la

amistad, fanáticos por la justicia cual todos los hambrientos de ella;

grandes de alma hasta darse patria por do quier, con la tierra que, de

pisar, ya poseen:

_En el peligro ¡qué Cristo!

El corazón se me enancha,

Pues toda la tierra es cancha

Y de esto nadies se asombre:

El que se tiene por hombre

Ande quiera hace pata ancha._

Y el otro:

_Desterraisme de mi tierra,

Desto non me finca saña,

Ca el hombre bueno fidalgo

De tierra ajena hace patria._

Más lejos en los tiempos, otro desterrado, el sapiente de los Fastos,

había expresado en un concepto lapidario esa fórmula del heroísmo:

_Omme solum forti patria est_.

_Fuerte y solo_: hé ahí la situación del caballero andante. Así,

aquellas palabras, fueron divisa en varios blasones.

El Payador, Vol. I Hijo de la Pampa · 第 11 / 18 段