_g._ Que el aceite comestible se expida en vasijas de hoja de lata, bien

unidas y soldadas al exterior, revestidas con madera para su defensa

durante el transporte.

A estas conclusiones del autor nos permitimos añadir las siguientes:

1.ª Que todos los medios de blanqueo propuestos perjudican á los aceites

comestibles y deben rechazarse cuando se destinan á la alimentación.

2.ª Que sólo en determinadas circunstancias podría emplearse, sin grave

detrimento de la finura de los aceites, el uso del kaolín para

rebajarles algo el color.

3.ª Que para despojarlos de la rancidez, el método más expedito y menos

peligroso es el de la magnesia; pero sin olvidar que, cualquiera que sea

el procedimiento, es menester consumir enseguida los aceites corregidos,

pues de lo contrario no tardarían en tornarse de nuevo á su primitivo

estado.

MEDIOS PARA RECONOCER LAS MEZCLAS

DE LOS ACEITES

El bajo precio que alcanzan ciertos aceites industriales, comparado con

el del buen aceite de olivas, ha multiplicado el fraude, y hoy, como

nunca, las sofisticaciones están á la orden del día, mezclando los más

estimados y valiosos con los de calidad inferior, que luego expenden

como puros.

Habiendo tenido que ensayar los diferentes procedimientos aconsejados

por la ciencia para descubrir los fraudes, podemos afirmar que uno de

los más seguros es el propuesto por Maumené. Consiste en mezclar al

aceite sospechoso una cantidad igual de ácido sulfúrico concentrado y

medir el aumento de temperatura que la mezcla desarrolla.

El grado de calor que se produce indica si el aceite está puro ó

mezclado, desde el instante en que la experiencia enseña que dicho

aumento es distinto para cada clase de aceite.

Así, mezclando quince gramos de aceite con otros quince de ácido

sulfúrico concentrado, se obtienen los siguientes resultados:

Aceite de olivas desarrolla 38° centígrados.

Idem de bellotas 40° »

Idem de mostaza 40° »

Idem de colza 55° »

Idem de adormideras y algodón 70° »

Como el aceite de lino produce un aumento de temperatura superior á 100°

centígrados, es necesario al ensayarlo emplear el ácido sulfúrico

diluído en la proporción de 10 partes del mismo por 90 de agua[34].

Efectuadas algunas pruebas con este agua acidulada, y mezclando 7,5

gramos con 15 del aceite, se obtiene:

Aceite de bellota 80°

Idem de colza 37,5

Idem de lino 75

El aceite de olivas falsificado con el de adormideras ó el de algodón

acusó una temperatura tanto más elevada cuanto mayor era el fraude. Así,

con 10 por 100, el termómetro marcó 54°; con 20 por 100, 44,5; con 30

por 100, 47,5; con 50 por 100, 54°, etc.

El de lino falsificado con el de colza produce menos calor sucesivamente

que el que corresponde á la proporción creciente de aceite heterogéneo

añadido; así, con 10 por 100, el termómetro sube á + 71°; con 15 por

100, á 69°; con 20 por 100, á 67,5, etc. Del propio modo se observa

también una disminución de temperatura á medida que aumenta la

adulteración del aceite de lino con el de bellota, disminución, sin

embargo, algo menor que la citada anteriormente.

(_Eco dell’Ind._)

REACTIVO DEL ACEITE

DEL DOCTOR ISIDORO WOLZ.

El percloruro de antimonio (Sb Cl^{5}) concentrado y _fumante_ parece

ser un excelente reactivo para distinguir algunos aceites. Hé aquí cómo

se procede: en un vaso de cristal se vierten 243 centímetros cúbicos de

aceite, sobre el que se añaden algunas gotas del reactivo, agitando bien

la mezcla.

Si el aceite es de olivas, se forma una emulsión blanquecina que se

vuelve rápidamente verde oscura, sin el menor aumento de temperatura.

Si es de algodón, la mezcla toma un matiz oscuro de chocolate, con

desarrollo de calor. Al cabo de algún tiempo se solidifica ó concreta

hasta el punto de permitir la inversión del recipiente en que se vierta

el contenido.

Con el aceite de colza se observa un color rojo castaña, acompañado de

un aumento sensible de temperatura.

Otras diferentes reacciones ofrece con el aceite de trementina, el

petróleo, la bencina, etc., conforme en un todo á lo consignado en el

_Diario de Farmacología de Bruselas_, Septiembre de 1874[35].

Antes de terminar este punto, séanos permitido consignar que ninguno de

los numerosos procedimientos ideados hasta el día para reconocer las

adulteraciones de que son objeto los aceites de oliva, con otros de

procedencia vegetal, son tan exactos y concluyentes que permitan siempre

y en todo momento al químico afirmar que la sofisticación sospechada se

ha efectuado. Acaso el paladar fino y sensible de un buen catador sea,

hoy por hoy, el más seguro reactivo.

SEGUNDA PARTE

ALGUNOS PRECEPTOS PRÁCTICOS

RELATIVOS Á LA ELABORACIÓN RACIONAL DE LOS ACEITES DE OLIVAS

Sin buena materia prima, imposible conseguir productos selectos. Con

lanas bastas, con sedas inferiores y malos tintes, todos los progresos

de la mecánica y de la química serán impotentes para obtener tejidos de

valor.

Del propio modo, con olivas de mala calidad, con frutos alterados no hay

que pensar en aceites comestibles, cualquiera que sea el método de

elaboración, conservación y refino. Importa, pues, no olvidar los

preceptos siguientes:

PRECEPTOS RELATIVOS AL CLIMA

1.º Que en climas cálidos y despejados los aceites podrán resultar de

buen olor y sabor, si se elaboran con esmero, pero jamás serán tan finos

y fluidos como los procedentes de climas frescos y nebulosos.

2.º Que bajo la influencia de una luz viva los aceites son siempre más

gordos, grasos, coloreados y aromáticos, que los provenientes de zonas

lluviosas durante el otoño é invierno.

3.º Que comparando entre sí los frutos de dos regiones distintas, la una

meridional y la otra septentrional, ofrecerán aceites análogos siempre

que se examinen los primeros, en los comienzos del período moderativo y

los segundos, cuando han logrado el máximum de madurez.

4.º Que las aceitunas expuestas al Mediodía maduran antes que las que

ofrecen orientación Norte.

5.º Que como no todas las ramas de un mismo árbol tienen igual

orientación, no les es posible madurar con uniformidad, y de aquí que un

mismo olivo ofrezca aceitunas en distintos grados de madurez.

6.º Que en igualdad de circunstancias, los olivos plantados en laderas,

colinas y mesetas, darán frutos más selectos y aceites de mayor mérito

que aquellos que vegetan en valles fértiles y poco ventilados.

PRECEPTOS RELATIVOS AL TERRENO

Y CUIDADOS CULTURALES

1.º Que en los terrenos arcillosos, húmedos, fríos y faltos de caliza no

tan sólo sufre retraso la maduración, sino que el aceite es siempre

escaso y de inferior calidad.

2.º Que en los suelos calientes y un tanto húmedos, ricos en fosfatos y

en sales alcalinas, la riqueza oleosa es más abundante.

3.º Que en los terrenos calizos, arenosos y rocosos, el esquilmo será

menor, pero de mejor calidad.

4.º Que las aceitunas de olivares bien labrados y abonados, producirán

frutos más carnosos, ricos y mejores que los provenientes de pagos mal

cuidados.

5.º Que no todas las variedades dan caldos de la misma estimación y

abundancia; de aquí la necesidad del estudio comparativo entre unas y

otras.

6.º Que, en tesis general, las picudas y ovoideas suelen ser las más

oleosas, finas y aromáticas.

7.º Que las Estaciones olivareras que se creen están llamadas á

resolver, entre otros muchos importantes problemas, el de la selección

de las mejores castas de olivo.

8.º Que los aceites que proceden de árboles de regadío, son inferiores á

los de secano, y

9.º Que cuanto mayor es la edad del _palo_, más finos aceites produce.

PRECEPTOS PRÁCTICOS

RELATIVOS Á LA ÉPOCA DE LA RECOLECCIÓN

1.º Que el momento de efectuarla, si queremos armonizar la calidad con

la cantidad, es aquel en que la mayoría de los frutos cambian de color,

quedando muy pocos _pintones_.

2.º Que la recolección temprana se impone en climas meridionales, si

hemos de conseguir aceites aromáticos finos, dulces y de fácil

conservación.

3.º Que para obtener caldos amargos y un tanto ásperos, pero muy

aromáticos y fluidos, destinados á realzar el olor y modificar el sabor

de los inodoros é insípidos, la recolección se efectúe cuando las

aceitunas estén en su mayoría _pintonas_ y muchas verdes.

4.º Que en la zona media del olivo puede, sin peligro de la cantidad y

calidad del aceite, retrasarse dicha época, pero nunca esperar á que

estén pasadas.

5.º Que las recolecciones tardías sólo tienen razón de ser en zonas

septentrionales y cuando queramos elaborar aceites incoloros é

insípidos.

6.º Que para fijar la _madurez industrial_, ó sea el período en que los

frutos contienen la mayor cantidad y mejor calidad de materia grasa, no

bastan los signos exteriores del cambio de color, blandura de la piel y

pulpa, etc., sino que es de necesidad recurrir á los ensayos

oleométricos sirviéndose del aparato denominado hidroelajómetro[36].

7.º Que dicho período de maduración industrial se prolonga más ó menos,

según multitud de circunstancias; pero que una vez pasado decrece la

riqueza oleosa de las aceitunas, desmereciendo la bondad del

producto[37], y

8.º Que prolongando mucho la recolección, hay además pérdida por los

daños que causan las lluvias, los vientos, los tordos, estorninos y

todo linaje de merodeo.

PRECEPTOS PRÁCTICOS

ACERCA DE LA MANERA DE EFECTUAR

LA RECOLECCIÓN

1.º Recolectar aparte todos los frutos caídos, ya sea por estar dañados,

ya por causa de los temporales.

2.º Arreglar el suelo de los olivos antes de comenzar las faenas,

allanando y limpiando de maleza toda el área correspondiente al goteo de

las ramas.

3.º No efectuar la recolección en tiempo lluvioso.

4.º Renunciar al método de vareo, seguido aún en algunas provincias de

España, por brutal y antieconómico y por el daño que se causa á la

próxima cosecha y el no menor á la bondad del aceite.

5.º Que sólo se permita el uso de pequeñas varas para derribar los

frutos de las ramas altas, golpeando con suavidad de dentro afuera y

nunca contra pelo.

6.º Que con árboles de pequeño porte se siga el método de ordeño,

corriendo la mano con delicadeza de dentro afuera.

7.º Que el dejar las aceitunas sobre los árboles hasta que ellas mismas

se desprendan es perjudicial, tanto á la cantidad como á la calidad de

la cosecha presente y futura.

8.º Que se recojan los frutos sobre lienzos ó dentro de sacos ó de

cestos.

9.º Que esta labor se efectúe á jornal y nunca á destajo.

10. Que si fuese menester trepar sobre los árboles se elija los obreros

menos pesados, subiendo á ellos con los pies desnudos.

11. Que en un sistema de elaboración esmerada se practique la cogida

dando varias vueltas á los olivos, y en cada una se cosechen sólo

aquellas aceitunas que ofrezcan la sazón deseada.

PRECEPTOS PRÁCTICOS

DEL TRANSPORTE Y ENTROJADO DE LAS ACEITUNAS

1.º Que se practique en el mismo olivar un expurgo previo, á fin de

separar los ramitos, hojas, tierra y demás suciedades.

2.º Que el transporte se haga con la rapidez necesaria y de tal modo que

las aceitunas no se estrujen ni dilaceren, llegando íntegras al molino.

3.º Que cuando las condiciones de la almazara lo permitan, se prescinda

del almacenado, yendo las aceitunas de olivar á las muelas.

4.º Que los trojes tengan escasa cabida, estén bien ventilados, secos y

á cubierto de la intemperie.

5.º Que las aceitunas se dispongan en capas de poco espesor.

6.º Que al entrar en los trojes los frutos estén secos, poniéndolos á

orear antes, si así no fuera.

7.º Que se coloquen termómetros de espiga larga en el interior de los

montones, á fin de proceder á la molienda ó á extender las aceitunas en

capas delgadas, tan luego como se notare el menor aumento de

temperatura, comparada con la del local.

8.º Que para cosechas pequeñas se adopte el método italiano, que

consiste en colocar las aceitunas en vasares ó tongadas de cañas ó en

cajones de fondo agujereado, por capas que no excedan de 0,1O metros de

espesor, dentro de locales cubiertos, con ventanas de celosías al N.

para la circulación del aire.

9.º Que es un error suponer que durante el entrojado, si las aceitunas

entraron maduras, aumenten su riqueza oleosa[38].

10. Que también lo es el que las aceitunas fermentadas acrezcan la

cantidad de aceite, antes, al contrario, la disminuyen.

11. Que para obtener aceites finos y aromáticos se prescinda del

entrojado.

12. Que antes de proceder á la molienda se efectúe otro expurgo.

13. Que puede prescindirse del lavado si las aceitunas se recolectaron á

mano, vienen limpias y se muelen frescas, siendo, por el contrario,

ventajoso si están sucias ó secas.

14. Que, cuando por un largo y defectuoso almacenamiento las aceitunas

están mohosas y deshechas, se laven sólo para desbaratar los paquetes y

pelotones, no empleando mucha agua ni métodos muy enérgicos, dado que,

de otro modo, se perderá, arrastrado por el agua, una parte no

despreciable de aceite.

DE LOS ACEITES CONTENIDOS

EN LAS DIFERENTES PARTES DEL FRUTO

1.º Que la casi totalidad del aceite reside en la carne ó pulpa de las

aceitunas.

2.º Que es muy dudoso que la parte leñosa del hueso contenga aceite

propio, y sí sólo, en todo caso, el mismo de pulpa absorbido por sus

poros.

3.º Que la piel encierra muy pequeña dosis de aceite graso, así como

cantidades escasas de aceites aromáticos.

4.º Que el aceite de almendras parece ser de mala calidad por su

propensión al enranciamiento.

5.º Que en su virtud, los aceites de pulpa y piel son los únicos que en

una perfecta elaboración deberían extraerse.

6.º Que bajo el punto de vista del rendimiento industrial, el de hueso

y el de almendra pueden despreciarse, y

7.º Que aun cuando este último no pasa, en las mejores condiciones, de

0,5 por 100[39], todo induce á creer que, dada su especial naturaleza,

ha de contribuir á estropear los aceites con quienes se mezcle.

DE LOS ACEITES CONTENIDOS

SEGÚN EL GRADO DE MADUREZ DE LOS FRUTOS

_A. De aceitunas verdes._--Dan éstas un aceite amargo, carácter que

conserva bastante tiempo pero que al fin lo pierde con la edad; muy

fluido y rico en oleína. Bajo el punto de vista fisiológico puede

considerarse como materia grasa, incompletamente formada. Su rendimiento

es escaso.

_B. De olivas_ PINTONAS.--Se obtiene de ellas aceite finísimo, poco

coloreado, fluido, rico en oleína ó parte líquida; aclárase con

facilidad; de olor fragante y característico del fruto fresco de que

procede, de gusto grato un tanto amargo, amargor que desaparece con la

vejez. Es el aceite más estimado y que se conserva más largo tiempo con

todos sus buenos caracteres. En el extranjero se paga á tan elevado

precio que compensa con creces el menor rendimiento.

_C. De olivas perfectamente maduras._--No es, ni con mucho, tan estimado

y fino como el anterior, ni ofrece el olor característico de los frutos

verdes, resultando siempre grueso, margaroso, basto y con tendencia á

sufrir el funesto enranciamiento.

_D. De aceitunas pasadas._--Su aceite es siempre basto, gordo, sin olor,

casi pálido, bastante diáfano, sin _nervio_, de difícil conservación y

con tendencia marcada á enranciarse.

LOCALES DE LAS ALMAZARAS

Toda buena almazara ó molino aceitero constará:

1.º De un patio amplio dispuesto al Norte.

En él se construirán:

_A._ Un pequeño departamento para colocar la máquina de vapor, si ésta

fuera el motor usado.

_B._ La cuadra, instalada lo más lejos posible, si se emplea fuerza

animal.

_C._ Una serie de trojes pequeñas, cubiertas de la intemperie, con

pavimento en declive é impermeable, si la magnitud de la cosecha no

permitiera otro método más racional de guardar los frutos.

2.º Un almacén con ventanas de celosías, adonde en vasares ó tangares

se guarden las aceitunas por el método italiano, si la cosecha no fuese

muy considerable.

3.º Otro pequeño departamento para orear las aceitunas húmedas ó

mojadas, mediante una corriente de aire.

4.º Un gran salón donde se instalarán por su orden el lavador, elevador,

las muelas y máquinas trituradoras, las prensas, desmuñecadoras,

pocillos, bombas para elevar el aceite y estufas ó generador de vapor,

si la temperatura del local fuese menor de 18^{º} durante la

campaña[40]. El pavimento de este local llevará baldosas estriadas,

paredes gruesas y con portland hasta metro y medio de altura, y el resto

enjalbegado á fin de poder practicar diariamente un verdadero baldeo.

Ventanas al Mediodía, Este y Oeste, apaisadas, á 2,50 metros de altura y

que den abundante luz.

5.º La bodega ó almacén de conservación, en donde pueda mantenerse una

temperatura constante que no exceda de 20^{º} centígrados, ni baje á

menos de 10^{º} y

6.º De otro local contiguo para establecer los filtros.

HIGIENE DE LAS ALMAZARAS

_Preceptos prácticos._

1.º Que antes de comenzar la campaña se gire una escrupulosa visita de

inspección á los molinos para que todo quede perfectamente limpio y en

estado de funcionar.

2.º Que si el motor fuera de sangre, las cuadras estén instaladas lejos.

3.º Que impere la más esmerada limpieza, hasta en los trabajadores del

molino.

4.º Que se les prohiba fumar, hacer la comida y dormir dentro de la

fábrica.

5.º Que se excluya el uso de candiles de aceite ó de petróleo.

6.º Que las calderas destinadas á la calefacción del agua ó producción

del vapor, se instalen fuera.

PRECEPTOS PRÁCTICOS DE LA MOLIENDA

1.º Que mientras dure la recolección se muela todos los días la cantidad

máxima de aceitunas recién extraídas del olivar, entrojando sólo las

sobrantes.

2.º Que las aceitunas vayan limpias á las muelas.

3.º Que cuando estén secas ó arrugadas se les adicione un poco de agua

templada durante la molienda.

4.º Que para lograr aceites finos, la primer molienda ha de ser gruesa y

sin romper la almendra.

5.º Que con frutos largo tiempo entrojados, la molienda será fina desde

un principio.

6.º Que, cualquiera que sea el motor empleado, la velocidad de las

volanderas no pase de ocho á diez vueltas por minuto.

7.º Que si la recolección se efectuó en tiempo frío, no se proceda á la

molienda hasta que los frutos permanezcan al menos veinticuatro horas en

local templado.

8.º Que se muelan separadamente las distintas clases de aceitunas,

lavando con lejía todas las máquinas y artefactos cada vez que hayamos

de trabajar con olivas diferentes.

9.º Que, una vez terminada la recolección, se prosiga elaborando aceites

finos todo el tiempo que lo permita el estado de los frutos.

10. Que las _viandas_ queden el menor tiempo posible al contacto del

aire, agente que las ennegrece y oxida, llevándolas cuanto antes á las

prensas.

11. Que á falta de agitador automático, se vigile la tolva de

alimentación y la _piquera_ de salida de las aceitunas, para que ésta no

se interrumpa y funcione de una manera regular.

12. Que las viandas se conduzcan á las prensas en vagonetas ó cubas de

hierro y nunca en espuertas.

13. Que se prescinda de la adición de sal á las pastas durante la

molienda.

14. Que operando sobre frutos entrojados de larga fecha, y por tanto más

ó menos macerados, se prescinda de la molienda gruesa.

15. Que si las pastas resultan muy blandas no se les adicione sustancia

alguna para darles consistencia y puedan sufrir la encapachadura, sino

que se dejen escurrir en un depósito de fondo inclinado, para que

suelten el exceso de aceite y de agua.

16. Que deberán tenerse dos clases de aparatos, unos para la molienda

gruesa y otros para la fina y el remolido.

17. Que mientras dure la campaña, el local se mantenga á una temperatura

comprendida entre 16^{º} y 18^{º} centígrados.

18. Que los mejores molinos son los de galgas de piedras cónicas

conjudas[41].

19. Que entre las diferentes máquinas propuestas para reemplazar á los

molinos, las mejores parecen ser las de Salvatella, de Tortosa.

20. Que si bien el problema industrial del deshuesado está ya resuelto,

como las pulpas resultan finísimas y casi deshecha la carne, no hay

recipientes que pueda contenerlas para prensarlas.

21. Que las aceitunas poco maduras se muelen con mayor dificultad que

las pasadas, exigiendo más vigilancia de parte del almazarero.

22. Que cuando son acuosas, su molienda resulta difícil si no se desecan

previamente, valiéndose para ello de una corriente de aire seco.

PRECEPTO PRÁCTICO

ACERCA DE LA FUERZA MOTRIZ EN LAS ALMAZARAS

1.º Que en las pequeñas almazaras resulta más económica la fuerza

animal.

2.º Que para las grandes fábricas se prefiera la fuerza hidráulica si se

dispone de un salto de agua, y del vapor en caso contrario; y

3.º Que estos dos agentes ofrecen, entre otras ventajas, el no originar

emanaciones perjudiciales á la buena calidad del aceite, peligro difícil

de evitar cuando el motor es de naturaleza animal.

RECIPIENTES PARA LAS VIANDAS

De preferir los serijos, esportines, capachos ó sacos, reunirán las

condiciones siguientes:

1.ª Que no presten olor ni sabor extraño.

2.ª Que sean muy resistentes, para soportar bien las presiones.

3.ª Que su tejido permita, con relativa facilidad, la salida del aceite

sin dejar escapar la masa sólida, y

4.ª Que resulten económicos.

De preferir los recipientes metálicos, elegiremos las jaulas de planchas

con agujeros, ó los de anillos horizontales agujereados, modelo

Salvatella[42].

VENTAJAS DE LOS CAPACHOS

1.ª La tenacidad y resistencia del esparto.

2.ª Su abundancia en nuestro país.

3.ª La perfección con que se les fabrica.

4.ª Su duración, incorruptibilidad y fácil manejo.

INCONVENIENTES

1.º Que no resisten largo tiempo las altas presiones de las prensas

hidráulicas.

2.º Su elevado coste.

3.º Que, cuando nuevos, prestan un gusto _sui generis_ á los aceites,

siendo menester tratarlos con agua hirviendo antes de emplearlos.

VENTAJAS

DE LOS RECIPIENTES METÁLICOS

1.ª Que pueden contener mayor cantidad de _vianda_.

2.ª Que no se deforma el cargo, siendo más uniforme la presión.

3.ª Que, una vez hecho el gasto, sirven para largos años.

4.ª Que no contraen mal sabor y pueden lavarse fácilmente; y

5.ª Que, no absorbiendo aceite, no ha lugar al enranciamiento.

DIVISION

DE LOS RECIPIENTES METÁLICOS

Pueden dividirse en tres grupos, á saber:

1.º Jaulas de duelas ó láminas verticales.

2.º Jaulas de anillos múltiples horizontales, y

3.º Jaulas de dos grandes planchas curvas con agujeros.

Las del primer grupo ofrecen el grave defecto de deformarse, alabeándose

bajo la acción de fuertes presiones, dejando escapar fragmentos de

_vianda_, por entre la unión longitudinal de las duelas, tan pronto como

éstas se tuercen un poco, y cesando desde este momento de ser uniforme

la presión.

Cierto que puede obviarse tal defecto aumentando el número de aros de

refuerzo; pero entonces los recipientes se hacen muy pesados y se

disminuye la superficie de salida del caldo.

El segundo sistema no presenta estos inconvenientes; el esfuerzo se

reparte con más uniformidad en toda la masa; la carga y descarga es

fácil y puede aplicarse á todo linaje de prensas. A este sistema

pertenecen los recipientes que en Tortosa construye el Sr. Salvatella,

según queda dicho.

El tercero, ó sea el de dos grandes planchas semicilíndricas sostenidas

por cuatro fuertes aros de hierro, ofrece, según Mingioli, las

siguientes ventajas:

1.ª Economía en su construcción.

2.ª Resistencia y duración igual á los del segundo grupo, y

3.ª Facilidad en su manejo, tanto para la carga como para la descarga

de las _viandas_ y de las pastas.

INCONVENIENTES

Dos solos defectos suelen ofrecer, en general, los recipientes

metálicos:

1.º Que el aceite no fluya al efectuar las presiones con toda la

limpieza deseada, y

2.º Que cuando las _viandas_ estén demasiado finas por efecto de una

molienda enérgica, los agujeros se obstruyan.

Para evitarlos, el profesor italiano Caruso propone adaptar á las

paredes interiores de las mencionadas jaulas una camisa de tela de lana

resistente, la que al propio tiempo produciría otras muchas ventajas

inapreciables, y son á saber:

1.ª Desde luego el impedir los escapes de _viandas_.

2.ª Efectuar una verdadera y rápida filtración del caldo á través del

tejido de la tela.

3.ª Que tan luego como el aceite se separa del agua de vegetación, queda

limpio y brillante y en estado de venta sin más dilaciones, y

4.ª Que separado el aceite con mayor rapidez de las materias extrañas

que siempre le acompañan al salir de las prensas, es mucho más difícil

su ulterior enranciamiento y alteración.

PRECEPTOS PRÁCTICOS

DE LA ENCAPACHADURA

El aceite de olivas · 第 2 / 9 段