[410] Nació en 1469, y joven, siguió la corte, logrando colocación en

la casa y familia del primer duque de Alba don Fadrique de Toledo,

donde se distinguió en representaciones privadas: músico, poeta

y cómico gracioso. Por junio de 1496 se publicó en Salamanca el

_Cancionero de las obras de Juan del Encina_, colección importantísima

para la historia literaria de aquel tiempo, en la cual se encuentran

imitaciones y traducciones no infelices de Virgilio, romances de algún

artificio, piezas dramáticas, verdaderos albores de nuestro teatro, y

_El Arte de trobar_, lleno de noticias sumamente curiosas. Incluyó en

el _Cancionero_ los _Disparates trobados_, que comienzan:

“Anoche, de madrugada,

Ya después de mediodía”, etc.,

que cerca de tres siglos después en más de una ocasión parodió el autor

de las _Fábulas literarias_, y, como los farsantes del siglo XVI los

acomodasen en lugar de loa y entremés al aderezar las representaciones

dramáticas, hiciéronlos populares en toda España y quedaron por

proverbio en el vulgo. Véase Cejador, _Hist. Leng. y Liter. Cast._,

I, 433. _Esteban._: “Mientras vos queréis ganar premios con vuestros

disparates de Juan de la Encina”.

[411] _Pudrirse_, sentir demasiado males ajenos, como en el _Hospital

de los podridos_, de _Cervantes_ (?).

[412] _Sacarle el ojo_, como _quebrarle el ojo_, es el mayor daño que

se puede hacer a una persona. ZAMORA, _Mon. mist._, 3. Visit.: “Ella,

la que pudo quebrar el ojo al demonio”. _G. Alf._, 2, 2, 1: “No pudo

este filósofo... quebrarle los ojos con mayor golpe o pedrada que

con llamarle hombre sin amigos”. _Mirones_: “Su madre, en lugar de

consolarla, sacábale los ojos con los dedos”. A. PÉREZ, _Viern. dom._,

1 cuar, f. 271: “Toda Jerusalén, que a un grito le quería hundir y

sacar los ojos porque llevaba aquella carga”.

[413] _Parates_, burlesco vocablo, quitado el _dis._

[414] CORR., 490: “_Haz bien y no cates a quién; haz mal y guárdate”._

(Con letras de oro había de estar escrito este refrán, digno de la

nobleza y caridad española, que no le he visto en otra lengua. Haz

bien y no cates a quién; la otra parte: haz mal y guárdate, aunque

está en imperativo, por concordar con el primero, aquí es condicional,

y quiere decir: si hicieres mal, guárdate, y debajo de esto, por la

consecuencia del daño que se te seguiría, amonesta que no hagas mal,

que así como del bien se coge fruto cierto, aunque se haga a los que

no pensamos ver más, así también del mal se recibe castigo por caminos

no pensados; es la razón que Dios está a la mira para premiar el bien

y castigar el mal. Algunos escarmentados truecan las palabras y dicen:

“Haz mal y no cates a quién; haz bien y guárdate”. Lo primero, según

leyes del mundo, porque hay muchos que hacen mal y no son castigados, y

se pasean libres hasta que lo pagan por juicio de Dios, y porque para

hacer mal no son menester rodeos, y de suyo se está dicho que se deben

guardar. Lo segundo, haz bien y guárdate, se dice con escarmiento y

aviso, por ser tan ordinario recibir daño por hacer bien, de que hay

muchos ejemplos cada día, como quien presta no cobra, si cobra, no tal,

si tal, enemigo mortal; por fianzas, cuántos vemos perdidos y cuántas

quejas de ingratitudes y malas correspondencias, y así amonesta al que

hiciere bien, mire cómo le hace, y se abroquele para el daño como se

fía para pagar; si da la mano a uno que se ahoga, désela de manera que

se asegure primero, y tenga cuidado para que el otro no le lleve detrás

de sí a lo hondo y se ahoguen entrambos)”. Deshace Quevedo refranes,

riéndose irónicamente de ellos, como de los idiotismos en el _Cuento de

cuentos_, “siendo contra el Espíritu Santo, que dice: _Si benefeceris,

scito cui feceris, et erit gratia in bonis tuis multa_; si hicieres

bien”, etc. (Edic. de Pamplona y el Ms.).

[415] CORR., 214: “_Ni teme ni debe._ (Dícese de un atrevido y arrojado

y de un desvergonzado)”.

[416] SORAPAN, _Medic._, 14: “De las carnes, el carnero; de los

pescados, el mero”.

[417] _De los pescados, el carnero_, como el refrán. _De las aves, el

lechón_, o _De las aves que vuelan, el cebón, el cerdo, el cochino_.

[418] _La presentada_, la regalada por otro.

[419] _Calvario_ de cruces, por los malos apodos que le colgaron. En

_A_: _era calvo._

[420] “es muerte, y todos son Encinas”. (Todos los impresos. El

manuscrito es únicamente quien dice _monte_).

[421] _Emparejó con. Vid. Núñ. Alba_, p. 96: “Cuando emparejó con

nuestros escuadrones”. QUEV., _Tac._, 12: “Emparejando le saludé”.

CÁCERES, _ps._ 49: “Emparejabas con el que más corría”.

[422] CORR., 107: “_El rey que rabió; y llevaba la manta arrastrando_”.

Suele decirse _El rey que rabió por gachas_, o ser algo _del tiempo del

rey que rabió por gachas_, queriendo indicar tiempo muy antiguo, cuando

hasta los Reyes tenían desdichas y dificultades, lo cual es de todo

tiempo. Es, pues, irónico el refrán, y no hay que buscar tal rey, pues

siempre los habrá. _Gachas_ debe interpretarse por graves dificultades,

como en vascuence suena y lo da a entender lo otro de _y llevaba la

manta arrastrando_.

[423] _Visiones_, viejas y viejos que parecen fantasmas.

[424] _Carroña_, adjetivado por Quevedo, propiamente es substantivo:

el cadáver a que acuden los buitres y grajos y lo dejan mondo en los

huesos.

[425] CORR., 521: “_El rey Grillo_, _el rey Perico_, _el rey Mandinga._

(De mandinga, por reyezuelos)”. Úsase como el anterior, denotando mal

tiempo, en que era rey un pobretón y para poco, lo cual confirma que

_el que rabió por gachas_ ha de entenderse como declaré con Correas, de

un rey que tuvo que sufrir desdichas. _Perico_ es diminutivo apocado y

despectivo de _Pero_ o Pedro. Hay quien acude a Chilperico; pero eso es

buscar ruidos de balde.

[426] _Bajar_, _mirar_, infinitivos, como imperativos (véase CEJADOR,

_Lengua de Cervantes_, I, 214).

[427] “mal tiempo si sabe”, etc. (Ediciones de Pamplona, 1631, y

Barcelona, 1635, y todos los impresos).

[428] CORR., 559: “_No dijera más Mateo Pico._ (A la cosa disparatada

que dicen)”. Llamó así el pueblo al que disparataba por mucho hablar,

por su _pico_, que es por lo que dice de él Quevedo que era _agudo_ y

que _sin hacer_ más _cortesía_ metía su cucharón.

[429] PEDRO VEGA, _ps._ 6, 4, 2: “Los que apelan con las mil y

quinientas aventuran tanta moneda como depositan, por ver su pleito en

mejores manos”. H. SANTIAGO, _Juev. dom._, 1 cuar., f. 155: “Aunque vee

tres sentencias conformes contra sí, apela con las mil y quinientas

al último y supremo tribunal de la misericordia”. Eran las mil y

quinientas doblas que depositaban para recurrir en última apelación

judicial en una de las salas del Consejo de Castilla. (_Novís.

Recopil._, l. 4, t. 5. l. 1).

[430] “que se rezumaba” (_A_); “coyunturas” (_A B_).

[431] “bullía en un hervor” (_A_).

[432] “nacido de un jigotado” (_A_).

[433] 1621 dice el Ms., copia muy antigua de lo que hasta fin de

aquel año tenía bosquejado Quevedo. Sin número son las erratas que la

desdoran por torpeza del amanuense, que no entendía los originales;

pero debemos a toda ley reconocerla como utilísima para aclarar y fijar

el texto de este Sueño, uno de los más estropeados por antiguos y

modernos impresores.

[434] “el marqués de Villena? ¿No has oído”, etc. (El manuscrito).

[435] Don Enrique de Villena fué nieto del Marqués de Villena, primer

Condestable de Castilla, y después Duque de Gandía, hijo del infante

don Pedro de Aragón. Tuvo don Enrique por madre a doña Juana, hija

bastarda del rey don Enrique III, y trabajó más en las ciencias que

en las armas, afición natural que en vano contrariaron sus padres,

queriéndole más caballero que letrado. La ignorancia, legislador

universal, le trató con desdén; la envidia extendió que el Marqués supo

mucho en el cielo y poco en la tierra; la malicia le disfamó con el

vulgo y con todas las generaciones: le dió los nombres de estrellero y

nigromante, haciendo aprender al vulgo que el Marqués dispuso que le

picasen y convirtiesen en jigote y le encerrasen en una redoma para

volver a segunda vida. Fué historiador y poeta y murió en Madrid de

cincuenta años, a 15 de diciembre de 1434. Depositaron su cuerpo en el

convento de San Francisco. (Fernán Pérez de Guzmán, _Generaciones y

semblanzas_, cap. XXVIII).

[436] _Dijes_, _dij_ ó dije en singular: evangelios, relicarios,

chupadores, campanillas y otras bujerías que ponen a los niños en

la garganta, etc., para preservarlos de algún mal, divertirlos o

adornarlos.

[437] “Sabe, dijo, que no fuí marqués de Villena, que ese título me

da la inocencia: llamáronme don Enrique de Villena, fuí infante de

Castilla; estudié y escribí”, etc. (El manuscrito). Pertenecióle el

marquesado de Villena legítimamente; pero fué desheredado de él,

quedando anulado su derecho por el mismo poder que se lo otorgara,

aún en vida del agraciado con él, su abuelo don Alfonso de Aragón,

disfrutándolo en tiempo de don Enrique dos Infantes de aquel reino.

Llamóse él siempre, en son de protesta, _de Villena_, no usando nunca

su apellido, así como su hija doña Isabel, que se llamó _de Villena_

(véase Felipe Benicio Navarro, en su edición del _Arte Cisoria_).

[438] Con motivo de esta quema bárbara, el bachiller de Cibdarreal

escribió al autor de _Las Trescientas_: “No le bastó a don Enrique de

Villena su saber para no morirse, ni tampoco le bastó ser tío del Rey

para no ser llamado por encantador. Dos carretas son cargadas de los

libros que dejó que al Rey le han traído; e porque diz que son mágicos

e de artes non cumplideras de leer, el Rey mandó que a la posada de

fray Lope de Barrientos fuesen llevados; e fray Lope, que más se cura

de andar del Príncipe que de ser revisor de nigromancias, fizo quemar

más de cien libros, que no los vió él más que el Rey de Marroecos, ni

más los entiende que el Deán de Cidá Rodrigo; ca son muchos los que

en este tiempo se fan dotos faciendo a otros insipientes e magos; e

peor es que se fazan beatos faciendo a otros nigromantes”. (_Epístola_

66). Sabido es que las _Cartas_ de Cibdarreal son apócrifas, pues se

escribieron el siglo XVII. El mismo Barrientos, en su _Tratado de las

especies de adivinanza_, dice al tratar del libro mágico del _Angel

Raziel_: “Este libro es aquél que después de la muerte de don Enrique

de Villena, tú, como rey christianissimo (era don Juan II), mandaste

a mí, tu siervo et fechura, que lo quemasse a vuelta de otros muchos,

lo cual yo puse en ejecución en presencia de algunos tus servidores, e

puesto que aquéste fué et es de loar, pero por otro respecto en alguna

manera es bueno de guardar los dichos libros, tanto que estuviessen

en guarda e poder de buenas personas fiables”. La _Crónica de D. Juan

II_ dice: “Fr. Lope miró los libros e fizo quemar _algunos e los otros

quedaron en su poder_”.

[439] “estabas enterrado en San Francisco de Madrid; mas hoy me he

desengañado”. (Ms.).

[440] “¿Hay paz en el mundo?” “Paz, respondí, universal. No hay guerra

con nadie”. “¿Eso pasa? Torna a tapar, que en tiempo de paz mandarán

los poltrones, medrarán los vicios, valdrán los ignorantes, gobernarán

los tiranos, tiranizarán los letrados, letradeará el interés, porque la

paz es enemiga (amiga) de pícaros. No quiero nada de allá fuera: bien

estoy en la redoma. Vuélvome jigote”. Afligióme grandemente, porque

empezaba ya a desmigajarse, y díjele: “Aguarda, que toda paz que no

se hace con buena (voluntad) es sospechosa. Paz rogada, y comprada

y pretendida es salsa y apetito para guerras. No hay para quién sea

la paz; porque si los ángeles dijeron: _Pax hominibus in terra bonae

voluntatis_, el sobrescrito de la paz viene a muy pocos de los que hoy

viven en el mundo. Está para dar un estallido; todo se va revolviendo”.

Con esto se sosegó y puesto en pie, dijo: “Con esperanzas de guerra

saldré de aquí, porque la necesidad fuerza que los príncipes conozcan

y diferencien al bueno del que lo parece. En la guerra se acaban las

raposerías de la pluma y la hipocresía de los dotores, y se restaña

el pujamiento de licenciados. Abre ahí; pero dime primero: ¿hay mucho

dinero en España?”, etc. (Ms.). El penúltimo párrafo confirma haberse

bosquejado la _Visita de los chistes_ en 1621, época en que terminaba

la tregua de doce años con los holandeses y en que dominaba en todos

los españoles el espíritu guerrero, por creer que dicha tregua y la paz

que hubo en gran parte del reinado de Felipe III fueron origen de todos

los males de la Monarquía. Rota la guerra en el mismo año y vistos

los desastrosos resultados de ella, la opinión varió completamente, y

Quevedo, al retocar su discurso, eliminó el párrafo.

[441] “Génova ha hecho unas sanguijuelas”, etc. (Ms. y edición de

Pamplona, 1631).

[442] _Los ginoveses_, con sus cambios, recambios y demás mohatras, se

llevaban todo el dinero de España.

[443] _Zacapela_, o _zacapella_ o _sacapela_, riña, como en

_pela-mela_, _pelotera_, _escara-pela_, _gara-pela_, del sacar y tirar

los pelos y a pelladas (CEJADOR, _Tesoro_, _Silbantes_, 196). _Cuento

de cuentos_: “La zacapela que traía la gente bajuna”.

[444] _Gatos_, tomado también aquí por bolsa, como se usaba de su piel

y aún se usa por Segovia y el resto de Castilla.

[445] “sana de esos lamparones, porque el rey de Francia no admite”,

etc. (Ms.). Decíase que el Rey de Francia tenía virtud de curar los

lamparones.

[446] “usajes de bolsas”. (Edic. de Pamplona y Barcelona y todos los

impresos). _Usagre_, especie de sarna acre que roe y come la carne

en perros, etc. J. PIN., _Agr._, 20, 3: “Y su desnudez y su sarna y

usagre”.

[447] _Empréstidos._ A. VENEG., _Agonía_, 3, 10: “Las limosnas y

empréstidos que hicieron”.

[448] CORR., 182: “La verdad adelgaza, mas no quiebra su hilaza”.

[449] “no ha de perdonar nada, que no ha de sufrir cosa ninguna; que el

hombre honrado antes”, etc. (Ms.).

[450] “mundo. El diablo puede salir a vivir en ese mundecillo, dijo el

Marqués. Considero yo” (_A_).

[451] _Palillos_, los bolillos de hacer encaje y randas, y dícese de lo

sin consistencia, substancia ni solidez. TIMONEDA, p. 225: “Que yo no

quiero llevar | mi vida puesta en palillos”. D. VEGA, _S. Dom._: “El

reino del mundo es reino de palillos y que tiene los fundamentos de

agua y lana”. CERV., _Juez div._: “Ya había yo de haber procurado algún

favor de palillos de aquí o de allí”. CABR., p. 485: “Justicia armada

sobre palillos”.

[452] “putos y borrachos” (_A_).

[453] “No había entonces otro puto sino _oxte_, que siempre fué _oxte

puto_, que todos eran mujeriegos, a puto el postrero; ahora me dicen

que los... se han introducido en barrigas”. (Ms.).

[454] CORR., 328: _Cada buhonero alaba sus agujas._

[455] _Lo que arrastra honra_, de las ropas rozagantes, y con ironía

del desaliño. _Grac._, _Crit._, 3, 6: “Antes lo que honra, arrastra y

trae a muchos más arrastrados que sillas”.

[456] _Dos dedos._ _Quij._, 1, 13: “No estoy en dos dedos de ponello

en duda”. Ídem, 2, 52: “No faltaron dos dedos para volverme loca de

contento”. Díjose del dedo como medida.

[457] _Al quitar_, de censos, ventas, etc., no perpetuas. TIRSO, _Vill.

Sagra._ 2, 2: “Hay parientes al quitar, | que son de casta de censos”.

Ídem, 3, 26: “Bodeguero de por vida, | no bodeguero al quitar”.

[458] _Ya yo_, así se decía y nunca _yo ya_. _Quij._, 1, 8: “Que ya yo

os conozco”. _Cal. Dimna_: “Ya yo oí decir”.

[459] “hale” (_A_).

[460] _Mujer_, en vez de la conjunción anticuada _maguer_, aunque,

estampan muchas ediciones antiguas y modernas. Todas, sin exceptuar una

siquiera, ilustrada o sin ilustrar, dicen _cuerno_ en lugar de _cuemo_,

adverbio también anticuado, que vale _como_: descuido ciertamente digno

de censura.

[461] _Santiago Menochius_, jurisconsulto, fué natural de Pavía y

profesor de Derecho en Padua por muchos años en el siglo XVI. Felipe

II le nombró consejero y Presidente del Consejo del Milanesado.

Murió en 1607. Sus obras componen ocho volúmenes en folio: la más

interesante es un tratado de _Praesumptionibus_, _conjecturis_, etc.

_Juan Pedro Surdo_ escribió, entre otras obras, las que llevan el

título de _Decisiones_, _Decisiones Senatus Mantuani_ y _Consilia_,

_sive responsa juris_, que he visto impresas desde el año de 1599 al

de 1611, en folio. _Juan Fáber_, _Fabre_ o _Le Fevre_, jurisconsulto,

murió en Angulema, de cuyo territorio era natural, en 1340. Escribió

un Comentario a la _Instituta_ y otra obra intitulada _Breviarium

in Codicem_. La primera se imprimió en Venecia en 1488, en folio.

_Próspero Farinacci_ nació en Roma el año de 1554. La colección de sus

obras, que todas tratan sobre los derechos civil y canónico, se compone

de 13 tomos en folio. Murió en 1618. _Jacques Cujas_ (Cuyacio), célebre

jurisconsulto, nació en Tolosa en 1520. Sus obras componen 10 tomos en

folio, reimpresas distintas veces.

[462] “Doctoris Putei in legem 6, volumen 1, 2, 3, 4, 5, 6, hasta

15. Licentiati Abtitis de Usuris, Petri Cusqui, in Codigum, Rupis,

Bruticarpin, Castani, Montoncanense de Adulterio, et Parricidio,

Cornarano, Rocabruno. (_Impresión de Pamplona, 1631._) Doctoris Putiri

in legem sextam, volumine 1.º, 2.º, 3.º, 4.º, 5.º, 6.º hasta 15.

Licenciati Nupti de Usuris, Petri Jusque in quodigum, Ruptis, Bruti,

Corpin, Castan, Monto, Canente de Adulterio, etc. Los letrados”...

(Ms.).

[463] _Doctoris Putei._ _Jacobus Puteus_ o _de Puteo_ escribió

las obras siguientes: _Decisiones_; _Decisiones Rotae Romanae_;

_Allegatio pro communitate Terrae Valentiae contra communitatem sancti

Salvatoris_, que, desde los años de 1583 a 1610 he visto impresas en

Venecia y en León de Francia. _De Bernabé Cornazzano_ conozco la obra

en folio intitulada _Novissimae decisiones Rotae Lucensis_, impresión

de Venecia de 1598. Casi todos los demás nombres de autores están

corruptos, en mi sentir. El asunto no merece la pena de que, por fijar

la verdadera forma en que deban escribirse, abandonemos otros trabajos;

tarea dificilísima además, por la multitud de libros que aparecían a

cada hora en aquella época sobre materias jurídicas, y cuya memoria se

ha perdido, y empresa aventurada tal vez, siendo posible que, a vueltas

de nombres verdaderos de autores, añadiese Quevedo otros imaginados.

_Petri Cusqui_ pudiera ser _Rochus de Curte_, que escribió _De jure

patronatus_, impreso en León de Francia, 1573. _Rupis_, acaso _J. B.

Lupi_, de quien es el tratado _De usuris et commerciis illicitis_.

_Brutiparcin_ es, a no dudar, _Jacobo de Butrigariis_, que escribió

_De oppositione compromissi, et ejus forma_. Para el nombre _Castani_

se ocurren los de _Bartolomé Chassaneo_, consejero del Parlamento de

París en 1531, y que publicó alguna obra jurídica, y del abad _Nicolao

Cataniense_, que escribió muchos Tratados sobre derecho pontificio.

Pero esto es hablar a Dios y a ventura.

[464] _Qué tan_, cuán. _Tac._, 1, 9: “Yo le diré a v. m. qué tan

doctos”.

[465] En lugar de _leen aprisa, arremedando un abejón_, que dice el

Ms. y pide el sentido, en la edición de Pamplona se estampa: _leen de

prisa, reméndanle un anexion_; en la de Barcelona: leen de priesa,

remedándole una anexion; Ibarra y Sancha imprimieron de propia

autoridad _remiéndanle una anexión_. No hay un ejemplar donde el

sentido esté recto.

[466] _Es-parr-anc-ado_, de _parr-ar_, extender (_Herr._, _Agr._, 2,

21) y anca. En Murcia _parr-anc-ana_ es la persona pequeña y gruesa;

en Andalucía, _a-parr-an-ado_. En Palencia _a parr-anqu-illas_ es a

horcajadas, extendidas las anquillas. _Entrem._: “Muy esparrancado de

ojos decía”. _Desparrancado_ en P. ESPINOSA, _Perro y Cal_.

[467] _Tenuta_, posesión de los frutos, rentas y preeminencias de

algún mayorazgo, que se goza hasta la decisión de la pertenencia de su

propiedad entre dos o más litigantes. _Recop._, l. 4, t. 19, l. 5.

[468] CORR., 545: _Un alcalde de palo lo mandará._ Esto es, de madera,

un zote, sin juicio; sino que Quevedo hace un chiste sobre _el palo_.

[469] _Lo embelequen_, lo engañen con embelecos.

[470] “dos días ha, dije yo”. (Ms.). Aquí llegaba Quevedo el 2 de abril

de 1621, cuando se extendió por su prisión de la Torre la noticia de la

muerte de Felipe III.

[471] Rasgo ingenioso, pero de amargo desconsuelo, porque pinta hasta

qué extremo habían prostituido los Tribunales en aquella época la

inmoralidad y la avaricia.

[472] _Agrajes_, sobrino de la reina Elisena, madre de Amadís de Gaula,

e hijo del rey Languines, es uno de los héroes del famoso libro de

Amadís, cuya lectura, muy común entre próceres e hidalgos en los siglos

XV y XVI, llevó al pueblo el adagio en fórmula de amenaza, que tan

galanamente se ridiculiza en este sitio. CORR., 57: _Agora lo veredes,

dijo Agrajes con sus pajes._ La expresión _Ahora lo veredes_ solían

decirla el mismo Agrajes y los demás caballeros, respondiendo a las

provocaciones de sus contrarios y remitiéndose a las manos. “Poniendo

mano a la espada, arremetió contra Florambel, diciendo: agora lo

veréis, don cobarde caballero” (_Florambel de Lucea_. 4, 1). “Ahora lo

veréis, dijo Amadís, y abajando su lanza se vino para él”. (_Amad. de

Grecia_, 2.ª pte., c. 48). “Ahora lo veredes, dijo Agrajes, respondió

don Quijote” (_Quij._, 1, 8).

[473] “hecho en remate de cuchara”. (Ms.).

[474] _Dígote sastre._ _Ser un sastre_ es ser un pillo, y por tal le

tuvo, viéndole con pelo como cerdas de limpiadera, erizado y bermejizo,

esto es, de pelo bermejo y malo, señal de ello.

[475] _Oir, que no pica._ Doy oídos, que eso no daña nunca.

[476] “mirar a quién”. (Ms.).

[477] Este período hállase en todos los impresos estragado y falto.

Muchos antiguos manuscritos escriben _Harbalias_. De _arbar_; en

Covarrubias, _harbar_, el cual dice que significa “hacer la cosa muy

de priesa, como harbar la plana el muchacho, cuando escribe de priesa

y mal”. _Quij._, 2, 4: “Porque no hará sino arbar, arbar, como sastre

en vísperas de pascuas”. Nótese que a esto alude Quevedo al tenerle

por sastre. J. ENC., 78: “Come, no nos tome | la cuaresma rellanados.

| Arbemos estos bocados”. Aquí vale arrebatar, y tal es su propio

valor, y lo supone Quevedo, diciendo era un solicitador y un sastre y

que parecía remate de cuchara; en fin, que no se ha de dar este nombre

a cualquiera, sino al solicitador. La _h_ de Covarrubias es de la

etimología que él le dió, del hebraico _harbagh_, cuatro, porque dice

que el que escribe mal hace cuatro letras por una. Véase su etimología

en CEJADOR, _Tesoro_, _R_, 48.

[478] “ojos a lo sombrero” (_B_).

[479] “honda y desenfadada”: “Idos”, etc. (Ms.).

[480] _Chisgaravís_, “el hombrecillo de poca substancia”. (ROSAL.)

Dícese del muchacho revoltoso, vivaracho y bullidor, y del revoltijo y

enredo: su etimología en el _Tesoro_, _Silbantes_, 5. L. GRAC., _Crit._

2, 1: “Aquél que sale hecho un Catón, ¿no era poco ha un chisgarabís?”

[481] _Me hacéis el santo_, _fruta_, me convertís en fruta, esto es,

en _Pero_, el santo, esto es, San _Pedro_. _Pero_ decíase antes por

_Pedro_, de donde _Per-ico_ y _Pé-ez_.

[482] _Vía_ se decía por _veía_.

[483] _Las alas_, como a _grullo_.

[484] Los villanos, cuando se les anuncia o explica lo que no requiere

explicación y no puede menos de suceder, cantan hoy todavía esta copla:

Son esas profecías

De Pero Grullo,

Que a la mano cerrada

Llamaba puño.

Y llámanse _perogrulladas_ aquellas verdades que de puro manifiestas,

afirmarlas es necedad. El autor de la _Pícara Justina_ escribió que

_Pero Grullo_ fué asturiano y que hay una profecía suya en Asturias

de que ha de venir por el río una avenida de oro y toneles de vino de

Ribadavia, y, por estar prevenidos para la pesca, los paisanos andan

siempre descalzos. Etimológicamente de _gorullo_, montón, es uno del

montón, un cualquiera. Es el que dice claramente verdades tontas,

necedades, y si la principal, que le atribuyen de que _a la mano

cerrada llamaba puño_, fué causa de su nombre, como pudiera, gorullo

aludiría al puño o amontonamiento de dedos. _Quij._, 2, 62: “No dijera

mas el profeta Perogrullo”. CORR., 432: _Vámonos a acostar, Pero Grullo,

que cantan los gallos a menudo; hilar, hilar, Teresita, que, si los

gallos cantan, no es hora._

[485] _Estantigua_, como quien dice visión, fantasma, y de su valor

traté en mi edición del _Lazarillo_.

[486] “dijeron”. (Ms.). “refieren”. (La impresión de Bruselas de 1660).

[487] Termina aquí el Ms. de Lastanosa, y tal vez lo que hasta fines

del año de 1621 tenía escrito el prisionero de la Torre de Juan Abad.

Los Sueños, Volume I · 第 15 / 17 段