quiera, y todos huyen de mí, y tenéis la culpa vosotros los vivos, que
habéis introducido decir que el alma de _Garibay_ no la quiso Dios ni
el diablo[550]. Y en esto decís una mentira y una herejía. La herejía
es decir que no la quiso Dios: que Dios todas almas quiere y por todas
murió[551]. Ellas son las que no quieren a Dios. Así que Dios quiso
el alma de _Garibay_ como las demás. La mentira consiste en decir que
no la quiso el diablo. ¿Hay alma que no la quiera el diablo? No por
cierto. Que, pues él no hace asco de la de los pasteleros, roperos,
sastres ni sombrereros, no lo hará de mí. Cuando yo viví en el mundo,
me quiso una mujer calva y chica, gorda y fea, melindrosa y sucia, con
otra docena de faltas. Si esto no es querer el diablo, no sé qué es el
diablo, pues veo, según esto, que me quiso por poderes, y esta mujer,
en virtud dellos, me endiabló, y ahora ando en pena por todos estos
sótanos y sepulcros. Y he tomado por arbitrio volverme al mundo y andar
entre los desalmados corchetes y mohatreros, que, por tener alma, todos
me reciben. Y así, todos éstos y los demás oficios deste jaez tienen el
ánima de _Garibay_. Y decildes que muchos dellos, que allá dicen que el
alma de _Garibay_ no la quiso Dios ni el diablo, la quieren ellos por
alma y la tienen por alma, y que dejen a _Garibay_ y miren por sí.
En esto desapareció con otro tanto ruido. Iba tras ella gran chusma
de traperos, mesoneros, venteros, pintores, chicarreros y joyeros,
diciéndola:
--Aguarda, mi alma.
No vi cosa tan requebrada. Y espantóme que nadie la quería al entrar y
casi todos la requebraban al salir.
Yo quedé confuso cuando se llegaron a mí _Perico de los Palotes_[552]
y _Pateta, Juan de las calzas blancas, Pedro por demás, el Bobo de
Coria, Pedro de Urdemalas_, así me dijeron que se llamaban, y dijeron:
--No queremos tratar del agravio que se nos hace a nosotros en los
cuentos y en conversaciones, que no se ha de hacer todo en un día.
Yo les dije que hacían bien, porque estaba tal con la variedad de cosas
que había visto, que no me acordaba de nada.
--Sólo queremos--dijo _Pateta_--que veas el retablo que tenemos de los
muertos a puro refrán.
Alcé los ojos y estaban a un lado el _santo Macarro_[553] jugando
al abejón, y a su lado el de _santo Leprisco_[554]. Luego, en medio,
estaba _san Ciruelo_[555] y muchas mandas y promesas de señores y
príncipes aguardando su día, porque entonces las harían buenas, que
sería el día de _san Ciruelo_. Por encima dél estaba el _santo de
Pajares_[556] y _fray Jarro_, hecho una bota, por sacristán junto a san
Porro[557], que se quejaba de los carreteros. Dijo _fray Jarro_, con
una vendimia por ojos, escupiendo racimos y oliendo a lagares, hechas
las manos dos piezgos y la nariz espita, la habla remostada con un
tonillo del carro:
--Éstos son santos que ha canonizado la picardía con poco temor de Dios.
Yo me quería ir y oigo que decía el _santo de Pajares_:
--Ah, compañero, decildes a los del siglo que muchos picarones, que
allá tenéis por santos, tienen acá guardados los pajares, y lo demás
que tenemos que decir se dirá otro día.
Volví las espaldas y topé cosido conmigo a _don Diego de Noche_,
rascándose en una esquina, y conocíle y díjele:
--¿Es posible que aún hay que comer en vuesamerced, señor don Diego?
Y díjome:
--Por mis pecados soy refitorio y bodegón de piojos. Querría
suplicaros, pues os vais y allá habrá muchos y acá no se hallan
por el bienparecer, que ando muy desabrigado, que me enviéis algún
mondadientes. Que, como yo lo traiga en la boca, todo me sobra, que
soy amigo de traer las quijadas hechas jugador de manos, y, al fin, se
masca y se chupa y hay algo entre los dientes, y, poco a poco, se roe.
Y si es de lentisco, es bueno para las opilaciones.
Dióme grande risa y apartéme dél huyendo, por no lo ver aserrar con
las costillas un paredón a puros concomos[558].
Dando gritos y alaridos venía un muerto, diciendo:
--A mí me toca, yo lo sabré, ello dirá, entenderémonos, ¿qué es esto?
Y otras razones tales.
--¿Quién es éste tan entremetido en todas las cosas?
Y respondióme un difunto:
--Éste es _Vargas_[559], que, como dicen: _Averígüelo Vargas_, viene
averiguándolo todo.
Topó en el camino a _Villadiego_. El pobre estaba afligidísimo,
hablando entre sí. Llamóle, y dijóle:
--Señor _Vargas_, pues vuesamerced lo averigua todo, hágame merced de
averiguar quién fueron las de _Villadiego_, que todos las toman. Porque
yo soy _Villadiego_[560], y en tantos años no lo he podido saber ni las
echo menos, y querría salir, si es posible, deste encanto.
_Vargas_ le dijo:
--Tiempo hay, que ahora ando averiguando cuál fué primero, la mentira
o el sastre. Porque si la mentira fué primero, ¿quién la pudo decir si
no había sastres? Y si fueron primero los sastres, ¿cómo pudo haber
sastres sin mentira? En averiguando esto, volveré.
Y con esto se desapareció. Venía tras él _Miguel de Vergas_, diciendo:
--Yo soy el Miguel de las negaciones, sin qué ni para qué, y siempre
ando con un no a las ancas: _Eso no, Miguel de Vergas_[561]. Y nadie me
concede nada, y no sé por qué ni qué he hecho.
Más dijera, según mostraba pasión, si no llegara una pobre mujer
cargada de bodigos y llena de males y plañiendo.
--¿Quién eres--la dije--, mujer desdichada?
--La _manceba del Abad_--respondió ella--, que anda en los cuentos
de niños partiendo el mal con el que le va a buscar, y así dicen las
empuñadoras de las consejas[562]: “Y el mal para quien le fuere a
buscar y para la _manceba del Abad_”. Yo no descaso a nadie; antes hago
que se casen todos. ¿Qué me quieren, que no hay mal, venga por donde
viniere, que no sea para mí?
Fuése y quedó a su lado un hombre triste, entre calavera y mala nueva.
--¿Quién eres--le dije--, tan aciago, que, como dicen, para martes[563]
sobras?
--Yo soy--dijo _Mátalascallando_[564], y nadie sabe por qué me llaman
así, y es bellaquería, que quien mata es a puro hablar, y ésos son
_Mátalashablando_. Que las mujeres no quieren en un hombre sino que
otorgue, supuesto que ellas piden siempre. Y si quien calla otorga,
yo me he de llamar _Resucítalascallando_. Y no que andan por ahí unos
mozuelos con unas lenguas de portante[565] matando a cuantos los oyen,
y así hay infinitos oídos con mataduras.
--Así es verdad--dijo _Lanzarote_--, que a mí me tienen ésos consumido
a puro lanzarotar con si viene o no viene de Bretaña, y son tan grandes
habladores, que, viendo que mi romance dice:
Doncellas curaban dél
Y dueñas de su rocino,
han dicho que de aquí se saca que en mi tiempo las dueñas eran mozos
de caballos, pues curaban del rocino[566]. ¡Bueno estuviera el rocín
en poder de dueñas! ¡El diablo se lo daba! Es verdad, y yo no lo puedo
negar, que las dueñas, por ser mozas, aunque fuese de caballos, se
entremetieron en eso, como en otras cosas; mas yo hice lo que convenía.
--Crean al señor _Lanzarote_--dijo un pobre mozo sencillo, humilde y
caribobo--, que yo lo certifico[567].
--¿Quién eres tú, que pretendes crédito entre los podridos?
--Yo soy el pobre _Juan de buena alma_[568], que ni me ha aprovechado
tener buen alma ni nada para que me dejen ser muerto. ¡Extraña cosa,
que sirva yo en el mundo de apodo! Es _Juan de buen alma_, dicen al
marido que sufre y al galán que engañan y al hombre que estafan y al
señor que roban y a la mujer que embelecan. Yo estoy aquí sin meterme
con nadie.
--Eso es nonada--dijo _Juan Ramos_--, que, voto a Cristo, que los
diablos me hicieron tener una gata. Más me valiera comerme de ratones,
que no me dejan descansar: daca la gata de _Juan Ramos_[569], toma la
gata de _Juan Ramos_. Y ahora no hay doncellita ni contadorcito, que
ayer no tenía que contar sino duelos y quebrantos, ni secretario, ni
ministro, ni hipócrita, ni pretendiente, ni juez, ni pleiteante, ni
viuda, que no se haga la gata de _Juan Ramos_. Y todo soy gatas, que
parezco a febrero[570]. Y quisiera ser antes _sastre del Campillo_ que
_Juan Ramos_.
Tan presto saltó el _sastre del Campillo_[571], y dijo que quién metía
a _Juan Ramos_ con el sastre. Y él dijo que no mejoraba de apellido,
aunque mudaba de sexo.
--Pues dijeran el gato de _Juan Ramos_, y no la gata.
Si dijeran, no dijeran, el sastre desconfió de las tijeras y fió de
las uñas[572], con razón, y empezóse una brega del diablo. Viendo tal
escarapela[573][574], íbame poco a poco y buscando quién me guiase,
cuando, sin hablar palabra ni chistar, como dicen los niños, un muerto
de buena disposición, bien vestido y de buena cara, cerró conmigo. Yo
temí que era loco y cerré con él. Metiéronnos en paz. Decía el muerto:
--Déjenme a ese bellaco, deshonrabuenos[575]. Voto al cielo de la
cama[576], que le he de hacer que se quede acá.
Yo estaba colérico y díjele:
--Llega y te tornaré a matar, infame, que no puedes ser hombre de bien:
llega, cabrón.
¡Quién tal dijo! No le hube llamado la mala palabra, cuando otra vez se
quiso abalanzar a mí y yo a él. Llegáronse otros muertos y dijeron:
--¿Qué habéis hecho? ¿Sabéis con quién habláis? ¿A _Diego Moreno_[577]
llamáis cabrón? ¿No hallastes sabandijas de mejor frente?
--¿Qué, éste es _Diego Moreno_?--dije yo.
Enójeme más y alcé la voz, diciendo:
--Infame, pues ¿tú hablas? ¿Tú dices a los otros deshonrabuenos? La
muerte no tiene honra, pues consiente que éste ande aquí. ¿Qué le he
hecho yo?
--Entremés[578]--dijo tan presto _Diego Moreno_--. ¿Yo soy cabrón
y otras bellaquerías que compusiste a él semejantes? ¿No hay otros
Morenos de quien echar mano? ¿No sabías que todos los Morenos, aunque
se llamen Juanes[579], en casándose se vuelven Diegos y que el color de
los más maridos es moreno? ¿Qué he hecho yo que no hayan hecho otros
muchos más? ¿Acabóse en mí el cuerno? ¿Levánteme yo a mayores con la
cornamenta? ¿Encareciéronse por mi muerte los cabos de cuchillos y los
tinteros? Pues ¿qué los ha movido a traerme por tablados? Yo fuí marido
de tomo y lomo[580], porque tomaba y engordaba: sietedurmientes[581]
era con los ricos y grulla con los pobres, poco malicioso. Lo que podía
echar a la bolsa no lo echaba a mala parte. Mi mujer era una picaronaza
y ella me disfamaba, porque dió en decir:
--Dios me le guarde[582] a mi _Diego Moreno_, que nunca me dijo malo ni
bueno.
Y miente la bellaca, que yo dije malo y bueno ducientas veces. Y si
está el remedio en eso, a los cabronazos que hay ahora en el mundo
decildes que se anden diciendo malo y bueno, a sus mujeres, a ver si
les desmocharán[583] las sienes y si podrán restañar el flujo del
hueso. Lo otro: yo dicen que no dije malo ni bueno, y es tan al revés,
que en viendo entrar en mi casa poetas, decía ¡malo!; y en viendo salir
ginoveses[584], decía ¡bueno! Si vía con mi mujer galancetes, decía
¡malo!; si vía mercaderes, decía ¡bueno! Si topaba en mi escalera
valientes, decía ¡remalo!; si encontraba obligados y tratantes, decía
¡rebueno! Pues ¿qué más bueno y malo había de decir? En mi tiempo hacía
tanto ruido un marido postizo[585], que se vendía el mundo por uno y no
se hallaba. Ahora se casan por suficiencia y se ponen a maridos como a
sastres y escribientes. Y hay platicantes de cornudo y aprendices de
maridería. Y anda el negocio de suerte, que, si volviera al mundo, con
ser el propio _Diego Moreno_, a ser cornudo, me pusiera a platicante
y aprendiz delante del acatamiento de los que peinan medellín[586] y
barban de cabrío.
--¿Para qué son esas humildades--dije yo--si fuiste el primer hombre
que endureció[587] de cabeza los matrimonios, el primero que crió
desde el sombrero vidrieras de linternas, el primero que injirió los
casamientos sin montera? Al mundo voy solo a escribir de día y de noche
entremeses de tu vida.
--No irás esta vez--dijo.
Y asímonos a bocados, y a la grita y ruido[588] que traíamos, después
de un vuelco que di en la cama, diciendo: “¡Válgate el diablo! ¿Ahora
te enojas, propia condición de cornudos enojarse después de muertos?”...
Con esto me hallé en mi aposento tan cansado y tan colérico como si la
pendencia hubiera sido verdad y la peregrinación no hubiera sido sueño.
Con todo eso, me pareció no despreciar del todo esta visión y darle
algún crédito, pareciéndome que los muertos pocas veces se burlan y
que, gente sin pretensión y desengañada, más atienden[589] a enseñar
que a entretener.
NOTAS:
[344] Lib. III, v. 945. _De rerum natura._ En fin, si de repente
abriera la boca la naturaleza y nos reprochara diciéndonos a cualquiera
de nosotros: “¿A qué tanto hacer sentimiento, o mortal, y entregarte al
amargo llanto? ¿A qué te congojas y lloras por haber de morir? Porque,
si agradable te fué el pasado y anterior vivir y no se fué todo en
balde, lo agradable y desagradable, como cayendo en saco roto, ¿cómo no
sales ya del convite de la vida bien repleto y cómo, necio, no abrazas
con ánimo sosegado el seguro descanso?”
[345] _Homo natus de muliere_, etc. (Cap, 14).
[346] _Militia est vita hominis super terram_, etc. (Job, 7).
[347] “le tomé a Job aquellas palabras de la boca, con que empieza su
dolor a descubrirse”: _Pereat dies in gua natus sum_, etc., cap. III:
“Perezca el primero día
En que yo nací a la tierra,
Y la noche en que el varón
Fué concebido, perezca.
“Vuélvase aquel día triste
En miserables tinieblas;
No le alumbre más la luz,
Ni tenga Dios con él cuenta.
“Tenebroso torbellino
Aquella noche posea;
No esté entre los días del año,
Ni entre los meses la tengan.
“Indigna sea de alabanza,
Solitaria siempre sea;
Maldíganla los que el día
Maldicen con voz soberbia;
“Los que para levantar
A Leviatán se aparejan,
Y con sus escuridades
Se escurecen las estrellas.
“Espere la luz hermosa,
Y nunca clara luz vea,
Ni el nacimiento rosado
De la aurora envuelta en perlas.
“Porque no cerró del vientre
Que a mí me trujo las puertas,
Y porque mi sepultura
No fué mi cuna primera”.
“Entre estas demandas”, etc. (Ms. de la Biblioteca Nacional y la edic.
de Pamplona de 1631).
[348] “traba de los sentidos”. (Edic. de Pamplona).
[349] _En mareta_ es el movimiento de las olas del mar, cuando se
empiezan a levantar con el viento. P. VEGA, 1, 10, 2: “Cuando se
levanta mareta, claro está que menea y bambolea a los que están
dentro”. _Licenc. Vidriera_: “Fatigan las maretas”. _Marete_ es casi
lo mismo. _Diál. montería_, 11: “Las vueltas que da (el lebretón) con
que muele a los galgos, las cuales llamamos los cazadores regates y
maretes”. Y _mar-ot-ear_, en Córdoba lo tengo oído por huir y volver la
res, defendiéndose con maña de los perros que la acosan.
[350] _Sayo vaquero_, vestido exterior para todo el cuerpo, atacado por
una abertura atrás en lo que hace de jubón. Después lo usaron los niños
y se llamaba sólo vaquero. LOPE, _Rim. Sagr._, f. 173: “El sayo vaquero
| de color de nácar”.
[351] _Como los que curan_, los que se están curando y curtiendo en
infusión de perfumes, de ámbar, etc.
[352] La gran sortija de los médicos era tan conocida como la de los
Obispos. En éstos indica el desposorio de Cristo con su Iglesia; en
aquéllos hubo de provenir de las virtudes curanderas que a las piedras
se atribuían, y así en el anillo llevaban una bien grande.
[353] _De platicantes_, que practicaban curando o cuidando de las mulas
de sus amos los médicos, por lo que los llama lacayos.
[354] _Cala_, la tienta del cirujano, con que va penetrando y tanteando
lo hondo de la herida. Dice _de cala en parche, como de punta en
blanco_, en el sentido etimológico de la segunda frase, que es el de
apuntando al blanco, y así apuntando con la cala a la piel del herido o
al parche de la herida.
[355] _Socrocio_, emplasto o pítima de color de azafrán, de
_subcroceum_, _croceum_, de azafrán. BURG., _Gatom._, 1: “Que alguna
vez el ocio | es de las armas cordial socrocio”.
[356] _Redomado_, que han pasado largo tiempo en redoma, y que es
doblada, cautelosa, que se dijo del no manifestar claramente la
intención, sino tenerla muy guardada, como en redoma. QUEV., _Tac._,
21: “Con una alcorzada y otra redomada”. Q. BENAV., 1, 147: “¡Pues y a
unos bellacotes redomados!”
[357] _Pasacalles_ y pasacalle, música de la guitarra. _Tacaño_, 10:
“Tocando un pasacalles, publicas en las costillas de cinco laudes
(azotando)”. NAVARRETE Y RIVERA, _Esc. del danzar_: “Quisiera un baile
nuevo...--¿Un pasacalle? | Eso es de azotados. | Dios me libre de
bailes arriesgados”.
[358] _Tableteado_, tecleado o acción de teclear o tabletear con los
dedos tomando el pulso.
[359] _Jara_, saeta o palo arrojadizo. _Quij._, 2, 23: “Que no la
alcanzara una jara”.
[360] _Bote_, vaso de botica, y golpe arrojando o botando lanza, pica,
pelota. NISENO, _Juev., 3_, _Cuar., 2_: “Desdeñando los acerados botes
de las lanzas”.
[361] “a muerte”. (Edic. de Barcelona, 1635).
[362] _Erres_, la _R_, que significa _Récipe_ en las recetas, de donde
se dijo _darle_ o _echarle un récipe_ por reprenderle, por lo amargas
que solían ser las medicinas. A los delincuentes asaeteaba la Santa
Hermandad en Peralvillo, junto a Ciudad Real.
[363] _Ana_, cifra con que los médicos denotan que sean de peso o
partes iguales los ingredientes de una receta. Véase en “Clásicos
Castellanos” mi edición de HITA, 1335. _Annás_, sumo sacerdote en
Jerusalén, depuesto por Valerius Gratus para cuando Jesús murió; pero
que todavía conservaba una preeminencia real y para los judíos era el
único pontífice legítimo, aunque los romanos habían nombrado a su yerno
Caifás. Al uno y al otro llevaron preso a Jesús, o al _Justo_ para que
le condenasen.
[364] _Uncias_ u onzas, en las recetas, como se ve en el lugar citado
del Arcipreste.
[365] _Buphthalmus_, planta llamada ojo de buey; _opopanax_, el zumo de
la panacea, hierba silvestre llamada heraclio; _leontopétalon_, especie
de col, cuya raíz, bebida en vino, es medicinal contra el veneno de
las serpientes; _tragoriganum_, orégano cabruno; _potamogeton senos
pugillos_, seis puñados de hierba potamogéton, que nace en lugares
acuosos; _diacathalicon_, electuario hecho de cañafístola, ruibarbo,
tamarindos, etc.; _petroselinum_, especie de perejil que nace entre
las piedras; _scilla_, cebolla albarrana; _rapa_, nabo. En cuantas
ediciones se han hecho de este _Sueño_ durante dos siglos se han
apurado los desatinos al estampar tales nombres. Los manuscritos aún
están más disparatados.
[366] “_El que no te conoce te compre._ Usamos deste refrán para
encarecer las faltas que alguno tiene; tómase la metáfora de la
cabalgadura que tiene tachas encubiertas, que si no es encubriéndolas y
concertándose con el albéitar que no las diga, no se puede vender”. (S.
BALLESTA.)
[367] _Elingatis_, de _elingere_, lamer; _catapotium_, píldora que se
traga sin mascar; _clyster_, la ayuda, melecina o lavativa; _glans_
o _balanus_, cala, mecha que se hace con jabón, aceite, sal y otros
ingredientes para exonerar el vientre; _errhinae_, medicina que se toma
para estornudar.
[368] _Guillén Servén_; en _B_: _Guillén Cervén_.
[369] CORR., 550: “_Lo que va del c... al pulso._ (En lo que hay gran
diferencia)”. Ídem, 200: _Lo que va del c... al pulso._ Ídem, 475:
_Mucho va del c... al pulso._ Ídem, 335: _¿Qué tiene que ver el c...
con el pulso?_
[370] _Avahándose_, llenándose de vaho los médicos de grandes barbas.
HERR., _Agr._, 3, 3: “Y cuanto pro hace el estiércol a las raíces...
tanto daño hace el humo dello al árbol avahando la flor”. VILLALVA,
_Empres._, 2, 21: “Querría, pues, el demonio quitarle la lisura y buena
tez y avahar si pudiese este espejo en que se mira Dios”.
[371] _Hedentina_, hedor fuerte y malo. HERR., _H. Ind. Dec._, 3, 2, 8:
“Dormían entre los muertos y estaban en perpetua hedentina, de donde
nació la peste, que acabó a muchos”.
[372] _Tienta_, hierro para tentar el cirujano la herida. TORR.,
_Filos, mor._, 2, 1: “Es también como la tienta del zurujano, que hurga
la herida”.
[373] _Ajigotar_, hacer jigote o menuzos, desmenuzar.
[374] _Desconfían_, hacen desconfiar de _Santa Polonia_, abogada del
dolor de muelas, factitivo.
[375] _Gatillo_, para arrancar muelas, y juega del vocablo.
[376] _Ellos_ (son), helos que entran.
[377] _Gratis data_, en plural neutro, de los dones y gracias
espirituales.
[378] _Puntear_ la guitarra es pizcar las cuerdas; _rasgar_ o
_rasguearla_, arrastrar los dedos por ellas.
[379] _Saltaren_, _chacona_, _folía_, varias tocatas, cantos y bailes
de la época, en que entendían los barberos, como hasta poco ha.
[380] En _P B_: _en plata y oro._
[381] En _P B_: _sobajar una zalea._
[382] _Azuda_, noria para sacar agua.
[383] _De hilván_, seguidamente, hilvanando razones como en hilo
seguido.
[384] _Calepino_ (Ambrosio), famoso autor del Diccionario en siete
lenguas, a las cuales éstos añadían la suya.
[385] _Escampar_, aclararse el cielo nublado, dejando de llover. QUEV.,
_Jac_. 8: “Llueva cárceles mi cielo | diez años sin escampar”.
[386] _Secos_, que no chispean salivillas al hablar.
[387] _Tarabilla_, la cítola o tarara del molino, que golpetea y dícese
del charlatán ser una tarabilla. (CORR., 607).
[388] _Espulgar_, examinar cuidadosamente, como quien se espulga.
_Quij._, 2, 60: “Acudieron los bandoleros a espulgar al rucio y a no
dejarle cosa de cuantas en las alforjas y la maleta traía”. _Diál.
perr._: “Para recebir un criado, primero le espulgan el linaje”.
[389] _Sólo paz de la ambición_, dice el ejemplar de Pamplona de
1631; _Solapas de la ambición_, el de Barcelona, 1635, y todas las
impresiones posteriores hasta la de don Aureliano.
[390] _Cosa y cosa_, o como en _P B_: _cosi y cosa_, o _cosicosa_, o
_quisicosa_, o _cosillina_ en León, o _recosita_ en Segovia, es la
adivinanza y enigma. BALT. VITOR., 2, 411: “Un enigma o cosicosa”.
TIRSO, _Mari Hern._, 2, 10: “Ven acá, ¿qué es cosicosa, | que lo que
adoro aborrezco, | lo que me pesa hallar busco, | lo que me abrasa es
de yelo?”
[391] “(como vulgarmente se dice)”. (Edic. de Barcelona, 1635).
[392] “y díjome sin más ni más, con una voz muy seca y delgada” (_A_).
[393] _Trasijos_, de trasijado o estrecho de ijares, el de ijar que
forma un hueco o hundimiento más o menos hondo. Quiere decir que
hablaba cortando las razones, como el que va ijadeando, lo cual se
hace hundiendo los ijares al alentar de cansado. D. MURILLO, _Juev.
dom._, 4 cuar.: “Es un pobre, flaco, trasijado”. A. PÉREZ, _Ceniza_,
f. 32: “Como el perro de buena raza, cuantos más palmos echa de lengua
y más ijadeando va, es señal que por más suya lleva la presa”. _G.
Alfarache_, 1, 2, 7: “Andando en este cuidado solícito, dándole mil
trasijos”.
[394] _Ya sé, veo señas de la muerte, porque a ella nos la pintan_,
imprimieron todos los ejemplares antiguos. Ibarra y Sancha: _Ya se ven
señales_, etc., y así todos los modernos. El Ms. fija la verdadera
lección, que adoptamos nosotros.
[395] “y en frailes, como se ve en la Cartuja”. (Ms. de la Bibl.
Nacional y la edic. de Pamplona, 1631).
[396] “clérigos millares, teólogos muchos y letrados todos”. (Ms. ídem).
[397] _Din_, _din-ero_, contribuyendo a ello el sonsonete de la moneda
menuda, que suena con _i_, y el de la gorda, que suena _o_, y así
_din_, _don_ y _din dan_. _Bañ. Arg._, 1: “Como yo soy sacristán, |
toco el din, el don y el dan”. Q. BENAV., 1, 56: “¿Quién la tañe?--La
campana. |--¿Quién la canta?--El sacristán. | Din, dan, din, dan”.
[398] “tres enemigos del alma”. (Ms.).
[399] “Así que quien tiene el uno, tiene a todos tres”. (Ms.).
[400] “al otro el juicio, así me dijo la muerte”, etc. (Edición de
Pamplona. 1631).
[401] _Minos_, el otro juez gentílico de los infiernos.
[402] “porque hasta agora”, etc. (Edición de Pamplona, 1631).
[403] _No entrarle de los dientes adentro_, no gustarle, tenerle
inquina a la cosa o persona. CORR., 562: “_No me entra de los dientes
adentro; no me entró nunca, no me entrará._ (Dícese de uno que no se
quiere bien)”.
[404] “cuarto, como bolo”. (Edic. de Barcelona, 1635). Acaso _cinca_,
término del juego de bolos, cuando la bola no entra por la caja, cuando
no va rodando, cuando no pasa por la raya, y al birlar, cuando no birla
siete bolos y en otros lances, según ponen por condición los jugadores,
en estos casos se pierden cinco rayas. Quiere decir que es marido y le
sucedió mal con su mujer.
[405] “de otros diez” (_A_). Que a su mujer le sucederá doblemente mal,
perdiendo diez rayas.
[406] “como siempre”. (Edic. de Barcelona, 1635).
[407] _Píramo y Tisbe_, etc. De todos estos amantes hablé en mi
edición de _La Celestina_. A los portugueses llamaban _sebosos_ por lo
amartelados, pegajosos y derretidos de amor; pero acaso primeramente
de los _suevos_. ROSAL: “Los portugueses se llamaron sevosos, por
suevosos, de los suevos, que sortearon con los alanos la parte
occidental de España, y los alanos asentaron en Galicia y Asturias, los
suevos en Portugal”.
[408] “obispos y prelados y a los más eclesiásticos, que como no
tienen”, etc. (El Ms. y la edición de Pamplona, 1631). Así debe leerse
el texto para que sea recto el sentido.
[409] “por quien se dijo: _Fugit impius, nemine
persequente._--_Proverb._, XXVIII, 1”. (Ídem).