[271] _Cainanos_. _Caiani_ los llama Filastrio. Habla éste en seguida

de la herejía de los _sethianos_, quienes deliraban suponiendo que en

el principio, creados los dos hijos de Adán y constituidos ángeles en

disensión (tenían a los varones y a las hembras por dioses y diosas),

la virtud femenil se retiró al cielo por la muerte de Abel el justo.

Eva entonces creyó necesario parir al justo Seth, que le sustituyese,

y en él puso un espíritu de gran virtud para destruir a las virtudes

enemigas. Más adelante hubo herejes que aseguraban que Cristo era el

mismo Seth.

[272] A _Dositheo_, mágico de Samaria, que pretendió ser el Mesías, se

le reputa primer heresiarca. Es sabido que los samaritanos seguían la

ley de Moisés como los judíos, como ellos esperaban al Mesías. Dositheo

pensó, valiéndose de la magia, pasar por enviado de Dios y tuvo treinta

discípulos predilectos, que sostuvieron tamaña impostura. Observaba la

circuncisión y guardaba el ayuno, y, para hacer creer que había subido

al cielo, dicen que se encerró en una cueva y que allí se dejó morir

de hambre. Fué, según San Jerónimo, maestro y guía de los saduceos.

Estimaban sus sectarios en mucho la virginidad, y una de sus peculiares

costumbres era la de permanecer por espacio de veinticuatro horas en la

misma postura que tenían al comenzar el sábado. Simón Mago perteneció a

esta secta, que hasta el siglo VI duró en Egipto. En _P_: _Dorileo_; en

_B_: _Dotileo_.

[273] Los _saduceos_ (_sadducaei_) tomaron su nombre de _Saddoc_,

discípulo de Dositheo, quien afirmó la herejía de su maestro.

Profesaban la locura de Epicuro más bien que la divina ley, no

esperando en la otra vida premio ni castigo, y sosteniendo, por

consiguiente, que ni el temor ni la esperanza debían ser parte para

odiar el vicio y abrazar la virtud. Predicó el Redentor contra esta

pestífera herejía. En _P B_: _Estaba luego Aspad_, _autor_.

[274] En el Catálogo siguen, después de los _fariseos_, los

_samaritanos_, _nazareos_ y _essenos_.

[275] En _P_: _Eliogaristas_; en _B_: _Eliogaristas_, _Divictiacos_.

[276] _Musoritos._ (_Reg._, I, cap. 6). En P B: _muscoritos._

[277] _Mosca accaronita._ Beel-zebub (esto es, señor de las moscas) era

el ídolo de la ciudad de Accaron. (_Reg._, IV, 1; _Math._, X, 25).

[278] _Troglodytas_, voz griega, que designa los que idolatran en

cavernas escondidas, sin cuidarse de labrar casas ni cultivar tierras.

Este nombre es imaginario, porque sobre la visión del profeta Ezequiel

(c. 8, vv. 8, 9, 10 y 11), que vió idolatrar a setenta ancianos,

imaginó Filastrio que lo ejecutaban ocultos en cuevas, no siendo sino

en edificios, y el que hizo el índice de Filastrio, equivocado así, los

llamó _trogloditas_.

[279] _Los de la fortuna_ (_o reina_) _del cielo_. Era la luna o Iside

o Diana. (_Ierem._, XLIV, 17).

[280] _Baal_, que significa _señor_, era el ídolo de los samaritanos y

moabitas. Unos le creen Marte y otros Júpiter, en cuya representación

le adoraban los sidonios y como a supremo hacedor los caldeos. Éstos

al sol llamaron _Baal_ y los fenicios le veneraban por criador único

del firmamento. Baal fué un rey de los tirios, cuyo nombre, conservado

en la memoria de los hombres, llegó a convertirse en el de un dios.

(_Num._, XXII, 41; _Jud._, VI, 25; _Philastrii_, 6).

[281] Los _astharitas_ veneraban y ofrecían sacrificios a Astar,

simulacro de los sidonios, y a Camos, escándalo de Moab, ídolos de

hombres y mujeres, a quienes ofrecían sacrificios. Así como los

gentiles entendían por _Baal_ todos los dioses, del propio modo todas

las diosas por _Astar_ o _Astaroth_; aunque Astaroth o Astarthe en el

presente caso es propiamente la Venus siria, nacida en Tiro y casada

con Adonis. (_Jud._, II, 11; _Reg._, IV, cap. XXIII, 13; Cicerón, _De

nat. deor._, III. 23). En _P B_: _los de Astarot_.

[282] _Moloch_ o _Mélech_ (esto es, _rey_), dios de los ammontas:

créese que era el sol. En su honor, Salomón hizo edificar un templo en

el monte Olivete, que el rey Josías quemó y redujo a polvo. Para la

superstición de este ídolo había consagrado cierto valle al Oriente de

Jerusalén, llamado Topheth. (III, _Reg._, XI, 5, 6, 7; _Act._, VII, 43).

[283] _La estrella de Rempham_ se cree que fuese la de Saturno.

(_Act._, VII, 43). En _P B_: _Moloch y Temphan_.

[284] _El ara de Topheth_ estaba en el valle del hijo de Ennom, al

pie del monte Moria. Se llamó Topheth (tambor) porque los sacerdotes

del ídolo de Moloch tocaban tambores para que no se enterneciesen los

israelitas oyendo los gritos de sus propios hijos e hijas, a quienes,

ofrecidos en holocausto, devoraban las llamas lastimosamente. (_Reg._,

IV, cap. XXIII; _Math._, 10, v. 22).

[285] _Puteoritas_. Filastrio incluye estos herejes en su Índice,

tomando la letra y no el sentido metafórico del versículo 13, cap.

II de Jeremías. _Herejes veraníseos_ los nombran las ediciones de

Pamplona, 1631, y Barcelona, 1635, lo que parece un yerro de imprenta,

no obstante que una y otra lo escriban del propio modo. En _P B_:

_pateoritas_.

[286] _Los de la serpiente de metal._ Moisés la hizo por mandado del

Señor para que su pueblo se acordase del milagro que obró con Israel,

librándolo de aquellos mortíferos reptiles. Abandonados los judíos a

la impiedad, ofrecían inciensos al simulacro, como si fuera un dios, y

tuvo Ezequías, para restaurar la pureza del culto, que hacer pedazos la

serpiente de bronce. (_Reg._, IV, cap. XVIII, 4).

[287] _Thamur_ es el mismo Faraón, rey de Egipto en los tiempos de

Moisés. Las mujeres de Judea, sentadas en derredor de su simulacro,

le adoraban con grandes llantos y gemidos. (_Philast._, 9). En _P B_:

_lloraba Shamar_.

[288] Los _bahalitas_ o _belitas_ adoraban en cuevas escondidas a Belo

y sus hijos. Este rey del Oriente fué el primer autor de la idolatría y

del sacerdocio entre los caldeos. (Ídem). En _P B_: _dathalitas_.

[289] _La pythonisa_ y los pythones eran los magos y adivinos. Quitólos

y acabó con ellos el piadoso rey Josías. (_Reg._, lib. I et IV, cap.

XXVIII et XXIII).

[290] Los de _Asthar y Astharoth_ son cuantos adoran figuras de hombres

y mujeres, y con este nombre genérico se conocen los que después de la

muerte de Josué y de los ancianos cayeron en abominaciones. (_Jud._,

II, 12 et 13).

[291] Los _herodianos_ confesaban la resurrección y recibían la ley y

los profetas, esperando como el Cristo a Herodes, rey de los judíos.

(_Philast._, 12).

[292] Para los herejes posteriores a la venida de Jesucristo se valió

Quevedo, buscando siempre lo más raro, según su genio, además del

índice de Filastrio, de los Catálogos de Juan Ravisio Textor. _Joannis

Ravissi Textoris Officinae._ Lugduni, 1585, t. II.

[293] _Menandro_, mago de Samaria y discípulo de Simón, hizo porque le

creyesen el salvador bajado del Olimpo para la salud de los hombres.

Decía que su bautismo libraba de vejez y enseñaba que no se podía

vencer a los ángeles con ningún pacto, sino con los recursos de la

magia.

[294] _Simón Mago_, samaritano, alucinó con sus artes depravadas a

muchos en Palestina, hasta el punto de que le veneraban como a padre.

En Roma, imperando Claudio, logró ser tenido por Dios y dicen que

honrado con aras y sacrificios. Fué autor de la _simonía_, esto es, dar

lo espiritual en precio de cosas temporales. Pretendiendo volar por los

aires, en la capital del mundo, delante de Nerón, cayó por oración de

San Pedro y murió, dejando manifiesta su impostura.

[295] _Saturnino_, antioqueno, discípulo de Menandro, cuyas máximas

siguió; deliraba estableciendo el sistema de la creación del mundo por

los ángeles y negaba que Cristo se hubiese hecho hombre. Reputaba la

vida como funesto presente, era la continencia uno de los principales

puntos de su herejía y condenaba las nupcias. En _P B_: _Saturno_.

[296] _Basílides_, heresiarca del siglo II, fué natural de Alejandría,

discípulo de Menandro y maestro de Marción. Sus desatinos cundieron

por todo el Egipto. Creía en la metempsícosis. Enseñaba que de un Dios

único e innato provino el entendimiento, de éste el verbo, de éste el

sentido, de éste y de la virtud la sabiduría, y de ambas procedieron el

principado, las potestades y los ángeles. Decía que ellos fueron los

autores del mundo, dieron principio al bien y al mal que le gobierna,

y que las inteligencias angélicas, distribuidas en trescientos sesenta

y cinco órdenes, presidían otros tantos cielos; que el Hijo de Dios,

enviado para libertar al género humano, sólo tomó el aspecto de hombre

y que fué crucificado bajo la figura de Simón Cirineo. Murió en 131.

[297] _Nicolao_, antioqueno, cabeza de la secta de los nicolaítas,

suponen que fué uno de los siete diáconos elegidos por los Apóstoles,

de quienes hubo de separarse y de la Doctrina verdadera, cayendo en

lastimosos errores; pero varios santos Padres creen que los nicolaítas

quisieron autorizar su herejía con el nombre del antiguo diácono.

Estos sectarios rechazaban la ley del matrimonio, pretendiendo que

las mujeres fuesen comunes. Llamáronse gnósticos, esto es, sabios y

espirituales.

[298] _Carpócrates_, heresiarca, natural de Alejandría, vivió en los

tiempos de Hadriano. Educado en la filosofía platónica, sostuvo la

existencia de un ser supremo y de los ángeles derivados de él por una

infinidad de generaciones. Creía que eran las almas emanaciones de la

divinidad; pero que, habiendo degenerado de su origen celeste, fueron

condenadas a estar unidas a cuerpos mortales. Reputaba a Jesucristo

puramente hombre engendrado por San José. Admitió un dios bueno y otro

malo.

[299] _Cerintho_, heresiarca famoso del tiempo de los Apóstoles;

nació en Antioquía, de una familia judaica. Estudió con los célebres

filósofos de la escuela de Alejandría, y, trasladándose a Jerusalén, se

alzó cabeza de una facción compuesta de judíos conversos que, uniendo

las ceremonias de la ley antigua con los preceptos del Evangelio, se

oponían a la predicación de la fe del Crucificado a los gentiles. Por

ello, anatematizado Cerintho y separado de la comunión de los fieles,

pasó al Asia, y mezclando ideas de la filosofía oriental con doctrinas

judaicas y cristianas, formó una secta, que se extendió por varias

provincias. Tiénesele por inventor del error de los milenarios carnales

y groseros.

[300] _Ebión_, su discípulo, cuyos sectarios se llamaban ebionitas;

negó la divinidad de Cristo, sosteniendo que con el Evangelio se había

de guardar la ley de Moisés, que fué también error de los nazareos. En

_P_: _Elión_; en _B_: _Abión_.

[301] _Valentino_, egipcio, a mediados del siglo II ambicionaba y no

logró un obispado. El despecho le hizo caer en tales demencias, que

admitía hasta treinta dioses, a quienes llamaba _aeonas_. Dijo que

Jesucristo tomó cuerpo celeste y no de las entrañas de María. En _P B_:

_Valentiniano_.

[302] _Menandro_, _el mozo de Samaria_, es el mismo de quien se habló

antes.

[303] _Montano_, heresiarca del siglo II, nació en Ardaban, pueblo

de la Misia. Abrazó el Cristianismo creyendo ascender a las primeras

dignidades eclesiásticas, y no habiéndolo alcanzado, se propuso que le

venerasen profeta. Como se atrajese a dos damas de la Frigia, llamadas

_Priscilla_ y _Maximilla_, que abandonaron con extraña locura a sus

maridos por seguirle, comenzó a predicar que era el profeta escogido

para revelar a los hombres las verdades que no estaban en estado de oir

en tiempos de los Apóstoles. La severidad de su moral y las rigorosas

penitencias que imponía a sus discípulos atrajéronle considerable

número de partidarios, que se llamaron _cataphryges_, quienes le daban

el nombre de Paracleto. Murió, según la opinión más cierta, en 212. El

grande Tertuliano se inficionó en la herejía de los montanistas. En

_P_: _Prisca_; en _B_: _Prisea._

[304] Hubo un obispo en Egipto llamado _Nepos_, que decía, como

Cerintho, que los santos reinarán con Cristo mil años en la tierra en

deleites sensuales y groseros.

[305] _Sabino_, obispo de Heraclea, llamó a todos los cristianos que

en el Concilio Niceno anatematizaron a Arrio, idiotas, perezosos y de

ingenio enfermizo.

[306] Este período falta en las ediciones de Pamplona y Barcelona de

1631 y 1635.

[307] El emperador Sigismundo, muerta su primera mujer María de

Hungría, de quien no tuvo hijos, se casó con Bárbara, cuyo padre era

Herman, conde de Cillei. Bárbara fué tan mala como Isabel de Baviera,

su contemporánea y pariente, mereciendo por su disolución y vicios el

nombre de _Mesalina de Alemania_. Isabel, hija de este matrimonio, casó

con Alberto de Austria.

[308] _Zancajo_, el hueso que forma el talón, y lo pone por el

_zancarrón_, o hueso del pie desnudo y sin carne, y _el de Mahoma_

dícese por sus huesos, que van a visitar los moros en la mezquita de

Meca. Los _cencerros_, por haber sido recuero, y tales son los _dijes

de arriero_, que después pone.

[309] _Manes_, hereje persa, que vino a Roma imperando Aureliano. Sus

discípulos son llamados _maniqueos_. Establecía dos principios, uno a

otro contrario, siendo el malo autor de las bodas, de las comidas de

carne y del vino. Afirmaba que él de una virgen era hijo, y que fué

educado en las selvas. Ponía en Cristo una sola naturaleza, la divina,

y suponía fantástica la humana, por no creer verisímil que Dios hubiese

querido padecer.

[310] _Josepho Scalígero_, uno de los más célebres filólogos de

Francia, fué hijo de Julio César Scalígero, y nació en 1540. Dotado

de prodigiosa memoria y de tanto tesón para el estudio, llegó a saber

trece lenguas e instruirse profundamente en las bellas letras, la

historia, la cronología y las antigüedades. Hízose protestante a la

edad de veintidós años, absteniéndose de tomar parte en las tenaces

contiendas religiosas de su época. Consagróse a corregir y explicar los

autores antiguos, y, aun cuando les atribuye frecuentemente sus propias

ideas, no por eso dejó de ilustrarlos. Murió en 1609.

[311] _Felipe Melanchthon_ nació en Breten, en el Bajo Palatínado, año

de 1497. Llamábase Schwart-Erde, que en alemán quiere decir tierra

negra. Tomó por consejo de un tío el otro nombre, que en griego

significa lo mismo. Dió muestras desde muy temprano de una disposición

extraordinaria para las letras, y a los veintiún años fué nombrado

catedrático de Griego en Wittemberg. Allí trabó amistad con Lutero,

que enseñaba Teología, y de común acuerdo trabajaron para restablecer

la Reforma. El carácter de Melanchthon era tan dulce como arrebatado y

bilioso el de Lutero. Por esta causa fué escogido aquél para redactar

su célebre confesión de Ausburg. Murió en 1560, dejando escritas muchas

obras, la mayor parte en defensa del protestantismo. CORR., 596:

“_Comerse las manos._ (Por lo que se come con gusto)”. _Gitanilla_:

“Cuando le sepas, has de gustar del de modo que te comas las manos tras

él”.

[312] _Teodoro Beza_ nació en Vezelai, pequeña ciudad del Nivernais,

año de 1519. Estudió en París y vivió mucho tiempo en Francia, donde

gozaba pingües beneficios eclesiásticos. Retiróse a Ginebra en 1548 y

públicamente abrazó la Reforma. Atrajo a estas opiniones a Antonio de

Borbón y Juana de Navarra, su mujer; concurrió al coloquio de Poissy;

sucedió a Calvino en todos sus empleos, y falleció de ochenta y seis

años.

[313] “doctísimo”. (Edic. de Pamplona de 1631). _Henrico Stéphano_

nació en París, año de 1528, de una familia de sabios impresores. Sus

conocimientos extraordinarios en las lenguas griega, latina y vulgares

de Europa, el trabajo que puso en restaurar y anotar las obras de los

antiguos, sus frecuentes viajes en busca de manuscritos preciosos y

la comunicación con todos los ingenios de su época, le dieron grande

nombradía. Como abrazase la religión reformada, echó sobre sí el odio

de los católicos, atrayéndole la animadversión de muchos literatos la

crítica mordaz que usaba contra los que no seguían sus opiniones. Murió

en el Hospital de Lyon, 1598.

[314] “¡Válame Dios, dije, llegándome a Lutero como a mal hombre, por

no decir como a mal fraile: te atreviste a decir que no se habían

de adorar las imágenes, si en ellas no se adora sino la espiritual

grandeza que a nuestro modo representan! Si dices que para acordarte

de Dios no has menester imágenes, es verdad y no te las dan para

eso, sino para que te muevan afectos la representación de la verdad

que reverenciamos y del Señor que amamos sobre todo bien. Como los

enamorados, que el retrato de su dama no le traen para acordarse della,

pues ya presuponen memoria della en acordarse de que la traen, sino

para deleitarse con la parte que se les concede del bien ausente.

Dices también que Cristo pagó por todos y que no hay sino vivir como

quisiéremos, porque el que me hizo a mí sin mí, me salvará a mí sin mí.

Bien me hizo a mí sin mí; pero hecho, siente que yo destruya su obra

y manche su pintura y borre su imagen. Y si, como confiesas, sintió

en el primer hombre tanto un pecado, que por satisfacerle mostrando

su amor murió, ¿cómo te dejas decir que murió para darnos libertad de

pecar quien siente tanto que pequemos? Y si murió y padeció Cristo

para enseñarnos lo que cuesta un pecado y lo que hemos de huirle,

¿de dónde coliges que murió para darnos licencia para hacer delitos?

Que satisfizo por todos es verdad, ¿luego no tenemos que trabajar

nosotros? Mientes, pues hay que trabajar en no caer en otros y pagar

los cometidos delitos. Enojóse Dios por un pecado, cuando no le debemos

sino la creación sola, y ¿no sentiría las culpas, cuando le debemos

redempción costosa y trabajosa? Espántome, Lutero, de que supieses

nada. ¿De qué te aprovecharon tus letras y agudeza? Más le dijera, si

no me enterneciera la desventurada figura en que estaba el miserable

Lutero. Estaba ahorcado”, etc. (Edic. de Pamplona, 1631, y Ms. de la

Bibl. de las Cortes, F. 3, pág. 109; L. 31, pág. 98).

[315] En _P_: _estaba el miserable Lutero. Estaba ahorcado penando

Helyovano, este célebre._

[316] _Helio Eobano hesso._ Este sobrenombre indica su patria en el

Hesse, donde nació en 1488. Fué mirado como uno de los primeros poetas

latinos de su época. La necesidad le obligó a emprender la Medicina y

escribió un Tratado sobre la dieta, que fué recibido con mucho aplauso.

Tuvo comunicación estrecha con los sabios más distinguidos de la

Alemania protestante y murió en 1540.

[317] “No pude sino suspirar”. (Edic. de Pamplona, 1631).

[318] “Miré por los españoles y no vi corona ninguna española: quedé

contentísimo, que no lo sabré decir”. (Ídem).

[319] “y Julio César estaba llamando de traidores a Bruto y Casio. ¡Oh

cuáles andaban el mal obispo don Olpas y el conde don Julián, pisando

su propia patria y manchándose en sangre cristiana! Allí vi colgados

otros muchos de todas naciones, cuando se llegó a mí el portero y

dijo:”, etcétera. (Ms. de la Biblioteca de las Cortes, F. 3, y L. 31,

págs. 110 y 100).

[320] _Que... que veáis_, repetida la conjunción a causa del inciso.

[321] _¿Cómo, diablos._ Aquí _diablos_ es a manera de voto o

exclamación de extrañeza, por tenerse al diablo como autor de

maravillas.

[322] _De molde_, por sus historias impresas, _y con licencia_.

[323] _Pesquisidores_, por el abuso de malpesquisar.

[324] “ocicadas, doncellas preñadas como tazas”; y dijo el demonio:

“Doncellas son que vinieron al infierno con... fiambre, y por cosa rara

se guardan acá”. (Ídem, págs. 110 y 101); “con los virgos fiambres”

(_P_).

[325] _Penadas como tazas_, que eran de cuello muy angosto, para que

con pena o a duras penas saliese el licor y más lentamente se dejase

saborear. PEDRO VEGA, _ps._ 7. v. 11, d. 3: “Las copas, que llaman

penadas, porque escasean la bebida, tarda en colar, dura y son mayores

sus sabores”. QUEV., _Poem. her._, 1: “Que a las tazas penadas echan

retos”.

[326] _Demandadores_, que se visten diferentemente y como que se

disfrazan para mendigar. Y demandadores para las ánimas, que se lo

gastan en beber.

[327] En _P_: _porque piden para sus misas y consumen ellos con vino,

cuanto les dan, sin ser sacerdotes._ (Edic. de Pamplona, 1631).

[328] En vez de mascarones había en el camarín _madres postizas_ o sean

terceronas que se hacen madres de las jóvenes que ofrecen, o que venden

a sus sobrinas como en trastienda, escondidamente.

[329] En el Ms. citado, por _suegras_ léese _terceras_.

[330] _Peaña_ o _peana_ se decía. T. RAMÓN, _Dom. 21_, _Trin._ 1: “Le

tenemos en los sacrarios y peañas sacramentado”. J. PIN., _Agr._, 5,

26: “También se mostró en la peaña el nombre de Academia, luego que la

nombrastes”.

[331] Sebastián Quartel, general en Alemania contra el Emperador, tras

haber sido su alabardero, tabernero en Roma y borracho en todas partes.

(Ms. de la Biblioteca de las Cortes, F. 3, y L. 31, págs. 111 y 102). En

_P R_: _Sebastián Gortel._

[332] “por los cuales los hombres se condenan y son condenados”. (Ms.,

ídem).

[333] En _B_: _Fresno, 31 de abril de 1608._ Y añade: _sub correctione

sanctae Matris ecclesiae_ (P).

[334] Castellanos (tomo 1, pág. 428, impresión de 1840) estampó

que poseía una censura del _Sueño del infierno_ hecha por fray

Antonio Méndez de Santo Domingo. Hoy, según me manifiesta--dice don

Aureliano--, no es ya dueño de aquel documento. En él parece que se

veía inserto y anatematizado un largo párrafo de la papisa Juana, que

el mismo señor Castellanos publicó en el lugar referido. Si es, como se

supone, de Quevedo, razón tuvo el censor oponiéndose a que afease obra

de tan ingenioso escritor un rasgo de ningún interés, de muy escaso

gracejo y de no pequeño escándalo. No se encuentra en ninguno de los

antiguos manuscritos.

VISITA DE LOS CHISTES

Las impresiones anteriores al año de 1629 tienen al margen del texto

las notillas que copiamos a continuación, y que, expresando el asunto

de cada párrafo, constituyen el argumento, digámoslo así, de toda la

obra; “Médicos, recetas, cirujanos, sacamuelas, barberos, habladores,

chismosos, mentirosos, entremetidos, la muerte, enfadosos, habladores

y entremetidos, médicos, los tres enemigos del alma, el dinero contra

los tres enemigos del alma, las postrimerías, el infierno, el juicio,

malas nuevas, el llanto, el dolor, envidia, la discordia, casamenteros

y sastres, la muerte de amores, la muerte de frío, la muerte de

miedo, avarientos, la muerte de risa, Joan de la Encina, el Rey que

rabió, el rey Perico, Mateo Pico, nigrománticos, ginoveses, honra,

maridos, mujeres, letrados, pleitos y pleitear, Venecia, cómo se ha de

tratar con los Reyes y Príncipes, Rey de España, Agrages, Arbalias,

Chisgaravís, Pero Grullo, profecías y verdades de Pero Grullo, dinero,

el dinero es como las mujeres, casados, escribanos y ginoveses, el

otro, Calaínos, Cantipalos, dueña Quintañona, don Diego de Noche,

Cochitehervite, Trochimoche, doña Fáfula, comedias, autos del Corpus,

entremeses, Marizápalos, Marirrabadilla, Marta con sus pollos, alma de

Garibay, Perico de los palotes, Pateta, Juan de las calzas blancas,

Pedro por demás, el bobo de Coria, Pedro de Urde-males, san Macarro,

san Leprisco y san Ciruelo, santo de Pajares, fray Jarro y san Porro,

don Diego de Noche, Diego Moreno, marido cornudo”.

A DOÑA MIRENA RIQUEZA

Harto es que me haya quedado algún discurso después que vi a

vuesa merced[335], y creo que me dejó éste por ser de la muerte. No

se lo dedico porque me lo ampare; llévoselo yo porque le mejore.

Designio interesado[336] es el mío, para la enmienda de lo que puede

estar escrito con algún desaliño, o imaginado con poca felicidad.

No me atrevo yo a encarecer la invención, por no acreditarme de

invencionero[337]. Procurado he pulir el estilo y sazonar la pluma con

curiosidad. Ni entre la risa me he olvidado de la doctrina. Si me han

aprovechado el estudio[338] y la diligencia, le remito a la censura,

que vuesa merced hiciera dél, si llega a merecer que le mire. Y podré

yo decir entonces que soy dichoso por sueños. Guarde Dios a vuesa

merced, que lo mismo hiciera yo. En la prisión y en la Torre, a 6 de

abril de 1622.

NOTAS:

[335] “veo a vuesa merced”. (Edic. de Pamplona, 1631: Barcelona, 1635,

y todas las posteriores).

[336] “el mayor designio interesado es el mío para la enmienda”. (Ídem).

[337] _Invencionero._ T. RAM., _Dom._, 14, 6: “Algunos grandes, grandes

invencioneros de trajes”.

[338] _Estudio_, así en _A_; en la corregida y de don Aureliano:

_estilo_.

A QUIEN LEYERE

Los Sueños, Volume I · 第 10 / 17 段