las moras y los moritos, para que se les agranden los ojos, que los
llevan llenos de churretes negros. De ello traté en mi edición de _La
Celestina_.
[224] _Con cabellos_ ajenos, como hoy con las trenzas de muertos o de
chinos, que gastan las mujeres.
“Carmina Paulus emit,
Recitat sua carmina Paulus:
Nam quod emas, potes dicere iure tuum”.
Que escribió un célebre humanista imitando a Marcial, el cual dice (l.
I, ep. 30):
“Fama refert nostros te, Fidentine, libellos
Non aliter populo, quam recitare tuos.
Si mea vis dici, gratis tibi carmina mittam.
Si dici tua vis, haec eme, ne mea sint”.
“Se ruge, Fidentino, que mis obrillas
las lees a la gente, cual si fueran tuyas.
Si quieres que pasen por mías, te las enviaré de balde.
Si quieres que pasen por tuyas, cómpralas, para que dejen
[de ser mías”.
[225] MATEO, 26, 24: “Bonum erat ei, si natus non fuisset homo ille”.
[226] _Sin cara_, descarados, desvergonzados.
[227] _Barbirojo_. TIRSO, _Mari Hernánd._, 1, 10: “Que acá son | los
jodíos barbirojos”. Ídem, _Vergonz. en Palac._, 1, 4: “Tenéis el
cabello rubio, | no hay que fiar dese pelo”. Es tradición haber sido
Judas de poca barba y roja, y debe fundarse esto en que los de tal
barba son tenidos por traidores y malos. CORR., 402: “_Poca barba y
bermeja color, debajo de Dios no le hay peor_”. Ídem, 304: “_Barba
roja y mal color, debajo del cielo no le hay peor_”. Ídem, 388: “_Pelo
bermejo, mala carne y peor pellejo_”. Ídem, 54: “_Asno cojo y hombre
rojo y el demuño todo es uno_”. Ídem, 123: “_En ruin ganado poco hay
que escoger y en barba roja menos que creer_”. Ya antes (edic. de
Pamplona, 1631, nota 191) dice el texto, hablando de Judas: “Lleguéme
con codicia de ver si era barbinegro o bermejo”. En _Tac._, 13,
el dómine Cabra es de _pelo bermejo_. En _Perinola_: “Eso dijo la
pelijudas, una bermejuela abuchornada de rizos”. _Peliju(d)as_ llaman
en Andalucía a las de pelo rojo.
[228] _Ello._ CORR., 536: “_Ello._ (Esta palabra _ello_ comienza muchas
veces ociosa y se entremete baldíamente en muchas ocasiones: otras es
pronombre)”. _Píc. Just._, 1, 2: “Ello, yo no sé por qué mi padre no me
llamó la torda”. Ídem, 2, 1, 2, 3: “Ello, nunca faltan bellacos”.
[229] En _P_: _muy cierto lo que manda la Iglesia Romana; pero en el
infierno, capón._
[230] _Que el estar_, repetido el _que_, _sospecho que... que el
estar_. Era común, por la claridad, cuando se corta la frase por un
inciso cualquiera.
[231] _Titio_, por haber pretendido deshonrar a Latona. Véase Virgilio
(_Eneida_, 6), Ovidio (_Metam._, 4), Horacio (_Od._, 3, 4), Tíbulo (1,
3), Píndaro (_Pit._, 4), etc.
[232] _Sisón_, especie de francolín ceniciento. _Diálog. montería_,
13: “Los sisones gallardos y pintados, que vuelan con tanta gala, que
parece que silban con las alas, hiriendo el viento, de donde se les
debió de poner el nombre que tienen”. Además es el que sisa, como los
despenseros saben hacerlo.
[233] “Tenía un bote junto a sí. No me sufrió el corazón a no decirle
algo. Y así, llegándome cerca, le dije: ‘¿Cómo, traidor infame sobre
todos los hombres, vendiste a tu Maestro, a tu Señor y a tu Dios
por tan poco dinero?’ A lo cual respondió: ‘Pues vosotros, ¿por qué
os quejáis deso? Que sobrado de bien os estuvo, pues fué el medio y
arcaduz para vuestra salud. Yo soy el que me he de quejar y fuí a quien
le estuvo mal, y ha habido herejes que me han tenido con veneración,
porque di principio en la entrega a la medicina de vuestro mal. Y no
penséis que soy yo solo el Judas; que, después que Cristo murió, hay
otros peores que yo y más ingratos, pues no sólo le venden, pero le
venden y compran, azotan y crucifican, y, lo que es más que todo,
ingratos a vida y pasión y muerte y resurrección, le maltratan y
persiguen en nombre de sus hijos. Y si yo lo hice antes que muriese,
con nombre de apóstol y dispensero, este bote lo dice, que es el de la
Madalena, que codicioso quería que se vendiese y se diese a pobres, y
ahora es una de las mayores penas que tengo ésta, ver lo que quería
para remediar pobres, vendido. Porque todo lo aplicaba a vender, y
después, por salir con mi tema y vender el ungüento, vendí al Señor que
le tenía, y así remedié más pobres que quisiera’. ‘Ladrón, dije yo,
que no me pude reportar, pues, si viendo a la Madalena a los pies de
Cristo te tocó la codicia de riqueza, cogieras las perlas de las muchas
lágrimas que lloraba, hartáraste de oro con las hebras de cabellos que
arrancaba de su cabeza y no cudiciaras su ungüento con alma boticaria.
Pero una cosa querría saber de ti: por qué te pintan con botas’,” etc.
(Edición de Pamplona, 1631).
[234] Sólo hallo en CORREAS, 192: “_Las botas de Tobías._ (Es apodo
ordinario a botas viejas de camino)”.
[235] _De Calabria_, alude acaso a Calabrés, el del _Alguacil
alguacilado_.
[236] _Por comprar_, sisando en las compras.
[237] _Los judíos_ fueron siempre tenidos por avariciosos, sobre todo
de dinero, así siempre se dieron a mercadear. CORR., 275: _Judío para
la mercadería y fraile para la hipocresía; o judío por la mercadería y
fraile por la hipocresía._ Ídem, 33: _Al judío dalde un palmo y tomará
cuatro._ Ídem, 275: _Judío ni puerco, no le metas en tu güerto._
[238] “lo que conviene? No por cierto”, etc. (Edic. de Barcelona, 1635).
[239] _Ensalmadores_, los que curan con ensalmos; _saludadores_, los
mismos, porque dan salud. Corren todavía por ahí las _nóminas_ o
_lóminas_, que llaman, y son oraciones antiguas, corrompidas, medio en
latín y medio en romance, que venden todos estos embustidores contra el
aojo y otras enfermedades de niños y de ganados.
[240] _Santiguaduras_ o _santiguaderas_, acción de santiguar los
ensalmadores. QUEV., _Tac._, 16: “El cual se había hecho ensalmador
con unas santiguaderas y oraciones que había aprendido de una vieja”.
_Santiguar_ es hacer la cruz sobre enfermo o endemoniado. CASTILLO,
_S. Domingo_, 1, 1, 45: “No me echéis esa maldición, padre mío, decía
el hereje, sino santiguadme, como soléis, con la señal de la cruz”.
_Lozana andal._, 216: “Yo sé ensalmar y encomendar y santiguar cuando
alguno está aojado, que vieja me rezó, que era saludadora como yo;
sé quitar ahitos, sé para las lombrices, sé encantar la terciana...
Sé sanar la sordera y sé ensolver sueños, sé conocer en la frente la
phisionomía y la chiromancia en la mano y prenosticar”.
[241] _Enfistolarse_ o _afistolarse_ la herida; convertirse en fístula.
_Selvagia_, 3: “Pone la triaca saludable en la infistolada y encurable
herida”. P. VEGA, _ps._ 3, 5, 1: “Vinieron las llagas a afistolarse”.
[242] _Badajo_, dícese metafóricamente al bobo y necio. S. HOROZCO,
_Cancionero_, p. 16: “Pues bien sacado de cuajo | de ambos el ser y
valor, | cada cual sin gran trabajo | podrie ser gentil badajo | de
la campana mayor”. L. RUEDA, _Eufem._, 1: “Superlativo quieres decir,
badajo”.
[243] _Hurtan que es bendición._ CORR., 633: “_Hurtar la bendición._
(Llegar primero que el otro al bien y provecho)”.
[244] _Los saludadores_, propiamente curanderos que dan la salud del
mal de rabia. Diz que tienen una cruz en el cielo de la boca, que nacen
en Viernes Santo, a las tres de la tarde, y no sé qué más. Contra dicho
mal suele dar el saludador al mordido de perro rabioso pan sin sal
para sanarlo. Mediante una bendición, y más comúnmente algunos esputos
que arroja en una jofaina de agua, ve en el fondo la figura del perro
y en su aspecto conoce si estaba o no rabioso. Chupa la ponzoña de la
herida, bendice los ganados con su soplo y aliento en el nombre de
Dios, con los que los preserva de enfermedad, a lo cual alude Quevedo
al decir luego que andan _siempre soplando_, y en la Jácara 1: “Gran
saludador de culpas, | un fuelle de Satanás”. Igualmente soplan al
que tiene mal de corazón. F. AGUADO, _Cristiano_, 74: “Alude en estas
palabras el Apóstol al oficio que hacen los saludadores con los que
padecen mal de corazón, a los cuales, cuando los derriba el accidente
en tierra, ellos, con un soplo suave, los ponen en pie”. J. PIN.,
_Agr._, 24, 38: “Los saludadores curan con el soplo”.
[245] _Los porquerones viven_ de soplar o ir con el soplo al alguacil.
Llamaban así a los corchetes o ministros de justicia. _Comed.
Florin._, 10: “Los que acompañan los alguaciles, que llaman aquí
porquerones.--Alguno que tiene envidia a su oficio, les llama tal
nombre”.
[246] Además de _Raimundo Lulio_ y los citados, fueron maestros de
la alquimia Rosino, Alchindo, Morieno, Gilgilides, Jever, Pitágoras,
Avicena, Alberto Magno, Aristóteles, el Panteo, etc, etc. Sobre todo,
metió ruido el libro de Juan Francisco Pico Mirandulano, de _Auro
conficiendo_. Pero nadie hizo oro, sino que gastó el suyo y el de sus
amigos.
[247] “Y sobre que cada uno quería decir cuál era la cosa más vil se
ardían todos”. (Edic. de Barcelona, 1635).
[248] _La piedra filosofal_ llamaban a la materia vil, de la cual
soñaban poderse hacer oro puro.
[249] _Quiromántico_, adivino por las rayas y demás señales de la mano.
[250] _Monte de Saturno_, la carnosidad que hay en la base del dedo
del corazón o medio o dedo de Saturno; el pulgar es el dedo de Venus y
monte de Venus toda su gran base, y así, de Júpiter el índice, de Apolo
el anular, de Mercurio el meñique, con sus montes correspondientes.
Del monte de Saturno baja una línea hacia abajo por toda la palma de
la mano, que llaman línea de Saturno o de la suerte. Sin duda, los
quirománticos la tienen de irse al infierno.
[251] _Vive Dios._ Sacaba el horóscopo este astrólogo judiciario,
levantando figuras para averiguar qué astro ascendía en el meridiano en
el momento de nacer él mismo.
[252] “Otro corría seguido de una tarasca con uñas de a vara y rabo de
macho, como vara de alcalde manchego, que le atenazaba con un asador,
diciéndole: ‘Aguarda, salta-tumbas, come-estolas y arañón de altares;
págame las dos hijas que me robaste en el honor en el campanario de tus
hazañas, y que cansado remitistes, por hechiceras, a la hoguera del
Santo Oficio’. ‘Cierto’, gritaron dos furias vestidas de sambenitos,
por cuyas caperuzas salían negras llamas, y arremetieron a él. El pobre
iba dando alaridos que me horrorizaron”. (Lo suprimió la censura en la
primera edición, según Castellanos, tomo I, pág. 399).
[253] _Calza_, hecha de punto de media.
[254] _Pedro de Abano_, médico y astrólogo. Nació en 1250, en la aldea
de Abano, cerca de Padua. El nombre latino de aquel pueblo es Aponus,
y por esto se le llamaba Pedro de Apono o Aponensis y también Pedro de
Padua. En Medicina poseía todos los conocimientos de su siglo; pero
añadió a ellos los sueños todos y delirios de la astrología judiciaria.
Acusado de mágico y hereje, fué por la Inquisición perseguido y
procesado.
[255] _Henrico Cornelio Agripa_, a quien el padre Martín del Río da el
nombre de archimago, Paulo Jovio el de portentoso ingenio, Luis Vives
el de milagro de todas las ciencias y Gabriel Naudeo compara con Argos;
nació en Colonia en 1486 y llegó a hablar ocho idiomas. Secretario
del emperador Maximiliano, soldado en Italia bajo las órdenes de
Antonio de Leiva, médico y jurista en Francia y España, teólogo en su
patria y en Lombardía y libre y atrevido y soberbio en toda Europa,
fué médico, historiador y consejero de Príncipes, amigo singular de
Cardenales y Obispos, y en todas partes inconstante y malquisto.
Escribió diferentes obras, y entre ellas las que más celebridad le
dieron, son: _De incertitudine et vanitate scientiarum declamatio
invectiva_, impresa por vez primera en 1527, donde intenta probar no
haber nada ni más pernicioso ni de mayor peligro para la vida de los
hombres y para la salud de sus almas que las ciencias y las artes. _De
occulta philosophia libri III_, publicada en Amberes, 1531, por la
cual se le acusó de mágico y arrojó a una prisión en Bruselas. Aunque
sus escritos le confiesan apreciador de Lutero, y Melanchthon, jamás
abrazó la religión reformada; bien que es difícil averiguar la religión
de un hombre que a diestro y siniestro repartía recetas para hacer
sahumerios, hechizos y talismanes. Murió en Grenoble, en un hospital,
por los años de 1535.
[256] “harto de demonios, ya que en vida parece que siempre tuvo hambre
dellos, muy enojado con Cardano”, etc. (Edic. de Pamplona, 1631).
_Juan Trithemio_, historiador y teólogo, tomó su apellido de
Trittenheim, lugar del electorado de Tréveris, donde nació en 1462.
Vistió el hábito de San Benito y por muchos años fué abad del
monasterio de Spanhein, y después en Wurtzbourg, donde falleció en
1516. Escribió muchas obras históricas, utilísimas para el conocimiento
de la Edad Media; otras muchas espirituales y místicas y otras de
filosofía oculta, que dieron al autor fama de hechicero. Estas últimas
son: primera, _Philosophia naturalis de Geomantia_, arte de adivinar
por medio de líneas, puntos y figuras trazadas en la tierra; segunda,
_Tratado de Alquimia_; tercera, la _Polygraphia_, en seis libros.
No entiende por este nombre Trithemio una miscelánea de diferentes
asuntos o distintos géneros, sino el modo de escribir una misma
palabra de varias maneras, para lo cual enseña trece alfabetos nuevos,
compuestos de letras tomadas de idiomas extranjeros o de caracteres
arbitrarios. Esto contribuyó a perfeccionar y extender, por medio de
cifras, las comunicaciones diplomáticas; cuarta, _Steganographia,
hoc est, ars per occultam scripturam animi sui voluntatem absentibus
aperiendi_. Las voces inauditas y caprichosas de que está lleno este
libro enigmático hicieron creer que era de nigromancia. No contiene
otra cosa que secretos ingeniosos de extender cartas, y jamás fué otro
el intento de su autor que el de servir con ellos a Felipe, duque de
Baviera. Con motivo de lo que dice Quevedo sobre la _Polygraphia_ y
_Steganographia_, el erudito y juicioso Feijóo deduce que ni las vió
ni tuvo bastante noticia de estos dos libros de un sabio y ejemplar
religioso. El primero de ellos nunca ha ofrecido, ni podido ofrecer a
nadie, reparo alguno; mas la Inquisición de España, lo mismo que el
autor de _Las Zahurdas de Plutón_, condenaron sin fundamento el segundo.
[257] _Jernimo Cardan o Cardano_, médico y geómetra, nació el 1501 en
Pavía. Contribuyó mucho a los adelantamientos de las Matemáticas; pero
se dejó arrastrar de las extravagancias y locura de los astrólogos y
nigromantes. Baste decir que afirmaba tener un demonio asistente, que
le inspiraba sus escritos. Formaba horóscopos de todos los personajes
de su tiempo, y, cuando los sucesos desmentían sus predicciones,
atribuíalo, no a incertidumbre del arte, sino a ignorancia del artista.
Murió de setenta y cinco años, y sus dos tratados _De subtilitate
rerum_ y _De rerum varietate_, sobre todo, abrazan el conjunto de sus
conocimientos en Física, Metafísica e Historia natural: vivo ejemplo
de los errores deplorables en que suelen caer hombres de no vulgar
ingenio. Sus obras se imprimieron en 10 volúmenes en folio, Ginebra,
1620.
[258] _Julio César Scaligero_, del territorio veronés, estudió en Padua
la Medicina y las bellas letras. Nombrado médico del Obispo de Agen, se
connaturalizó en Francia, donde murió en 1558. Tuvo disputas literarias
con Erasmo y Cardano, y, como éste, su espíritu familiar. Fué mediano
poeta y el mejor prosista de aquel siglo, obligando con su ejemplo y
censura a que observasen los escritores las reglas de la Gramática e
hiciesen su estilo más claro y elegante. Su gusto, sin embargo, era
pésimo y disparatadas sus opiniones acerca del mérito de los antiguos
vates. Conociendo las reglas de crítica, hablando de ellas con acierto,
siempre las aplicó desatinado, privándole una severidad caprichosa de
estimar y saborear las obras de los grandes maestros. Escribió contra
el libro _De subtilitate_, de Cardano. Increíble parece que prefiriese
Virgilio a Homero y a todo lo griego lo latino, con ser una hijuela e
imitación todo el arte romano del helénico.
[259] _Artefio_ (_Artephius_), filósofo hermético, vivía hacia el año
1130, musulmán o judío. Suyos son los tratados siguientes: primero,
_Clavis majoris sapientiae_; segundo, _Liber secretus_; tercero, _De
characteribus planetarum, cantu et motibus avium, rerum praeteritarum
et futurarum, lapideque philosophico,_ que es el que refiere Quevedo;
cuarto, _De vita propaganda_, que dice el bueno de Artefio concluyó a
la edad de 1025 años; quinto, _Speculum speculorum_.
[260] _Cecco d’Ascoli._ Por este nombre es conocido _Francisco
Stabili_, natural de aquella populosa ciudad de la marca de Ancona.
La palabra _Cecco_ no es otra cosa que un diminutivo de _Francesco_.
Nació en 1257, y en Bolonia explicó Filosofía y Astrología. Acusado a
la Inquisición por hablar mal de la fe, quitóle el Tribunal los títulos
de doctor y maestro, prohibióle enseñar y le impuso una multa. Por
sustraerse al castigo, refugióse en Florencia, donde los admiradores
del Dante y Cavalcanti, ingenios a quienes el Cecco había censurado
con torpe saña, uniéndose a los jueces del Santo Oficio, le quemaron
como hereje en 1327, a los setenta años de su edad. Absurda y bárbara
sentencia, que en vano se busca fundada en el comentario de Stabili,
_In sphaeram Joannis de Sacrobosco_, aun cuando lo coloque Martín del
Río entre los escritores supersticiosos, ni en el indigesto poema
_L’Acerba_, baturrillo de física, historia natural, moral, filosofía
y visiones astrológicas. Publicaron la primera de estas dos obras los
moldes de Basilea en 1485, y la segunda vió la luz en Brescia, sin
año de impresión, que es sumamente rara. Quevedo, en vez de _Cecco
d’Ascoli_, dijo en las primeras ediciones _Mizaldo_. Antonio Mizaldo,
monsluciano, gran charlatán, publicó por los años de 1549 y 1551 las
obras siguientes: primera, _Cometographia: crinitarum stellarum quas
mundus nunquam impunè vidit, aliorumqué ignitorum aëris phaenomenorum
natura et portenta, duobus libris philosophicè juxta ac astronomicè
expediens_, París, 1549, en 4.º; segunda, _Planetologia, rebus
astronomicis, medicis, et philosophicis eruditè referta_, Lyon, 1551,
en 4.º. En _M_, _F_, _P_: _aves; y Misaldo muy triste._
[261] _Teofrasto Paracelso_, famoso alquimista del siglo XVI, nació en
Suiza en 1493. Después de recorrer la mayor parte de Europa y parte
del Asia, ejerció la Medicina en Alemania con extraordinaria fama, que
se granjeó por su charlatanería. Murió en un Hospital de Saltzburgo
(1541), sumido en la pobreza, en edad de cuarenta y ocho años, quien se
vanagloriaba de poseer los secretos de trasmutar en oro los metales y
de prolongar por muchos siglos la vida.
[262] _Ubecherio_ y _Vbequer_ estampan dos muy antiguos manuscritos
de la _Biblioteca de las Cortes_, que fueron de don Luis de Salazar
y Castro: F. 3, L. 31, págs. 107 y 94. _Hubequer_ las impresiones de
Ruán, 1629; Pamplona, 1631; Barcelona, 1635; Madrid, 1648. _Habequer_
la de Bruselas, de 1660, y desde entonces todas.
[263] _Clavícula de Salomón._ El padre Martín del Río, hablando del
origen de la magia, dice: “A estos desatinos entrelazan torpemente
la autoridad de Salomón, a quien atribuyen cierta _Clavícula_ y
_otro gran volumen dividido en siete partes_, lleno de sacrificios y
encantamientos de demonios. Los judíos y alárabes de España dejaban
por derecho hereditario a sus sucesores este libro y por él adoraban
algunas maravillas y cosas increíbles. La Inquisición entregó a las
llamas cuantos ejemplares pudo haber de estas obras, y ojalá ni
siquiera uno solo hubiera dejado a vida”. Teófilo Folengo, en la
_Macaronea_, XVIII, dice de ellas:
“En Salamonis habet liber hic pentacula plumbi.
Aspice cum quantis sunt compassata figuris”.
[264] _El Catan_, Cattan o Catanes (Cristóbal), filósofo hermético
suizo, nacido en Ginebra, escribió _Géomane_, _livre non moins plaisant
et recréatif_, etc. _Le tout suis en lumière par Gabriel du Préan._
París, 1577; Londres, 1591; París, 1558. _Rázes_ o _Rasis_, célebre
médico y fecundísimo escritor persa. En la Edad Media corrieron por
Europa, como de obras suyas, bárbaras traslaciones latinas, y le
atribuyó mil delirios la malicia y la ignorancia, utilizando la noticia
de haber escrito Rázes un libro de medicina mística o talismánica,
apoyado en la influencia de los astros o en la de torpes figuras de
animales. _Latan_ dice el manuscrito de la _Biblioteca de las Cortes_,
L. 31, pág. 95.
[265] _Juan Taysnerio_ (Taisnier), capellán del emperador Carlos V
en la empresa de Túnez (1535), peregrino estudioso en África y en
Asia, maestro de Matemáticas en Roma y Ferrara, músico del Arzobispo
de Colonia, retirándose a su patria Ath, en el Hainau, publicó un
Tratado sobre el imán, que fué muy útil para los navegantes, escrito
algunos años había por Pedro Peregrini. Apropióse también otra obra
_De motu locali et perpetuo_; mas la que en justicia le pertenece es
una que imprimió con el título _De Sphaera_. También sacó a luz un
libro de _Physionomia_, que, según Gabriel Naudeo, fué compuesto por
Bartolomé Cocles. El deseo de adquirir riquezas le hizo dedicarse a
la quiromancia y al arte de adivinar y predecir lo futuro, con que
engañaba al bajo pueblo, vendiéndole a muy caro precio sus groseras
mentiras. Envejecióse en este oficio y murió lleno de ignominia en 1598.
[266] _Un triste autor._ Llámale Quevedo _Cicardo Eubino_ en todas las
ediciones anteriores a los _Juguetes de la niñez_. _Eylhardo Lubino_
dice el manuscrito de la _Biblioteca de las Cortes_, L. 31, pág 95.
Acaso deba leerse _Siccardo_ _Eugubino_, tomando el sobrenombre de
Eugubio o Gubio, lugar del ducado de Urbino.
[267] _Miguel Scoto_ nació en el condado de Fife (_Escocia_), en el
reinado de Alejandro II. Vivió algunos años en Francia y, noticioso
de que el emperador Federico II favorecía las ciencias, pasó a la
Corte de este Príncipe y exclusivamente se dedicó al estudio de la
Medicina y de la Química. Se cree que murió en 1291. Su afición a las
ciencias ocultas le ocasionó ser blanco de las críticas severas de
Pico de la Mirándula en su obra contra los astrólogos. Boccaccio, en
sus _Novelas_, habla de él como de un hábil mágico. Folengo, en su
_Macaronea_, afirma lo propio en estos versos:
“Ecce Michaelis de Incantu Regula Scoti,
Qua post sex formas cerae fabricantur imago
Demonii Sathan, Saturni facta piombo.
Cui suffimigio per sirica rubra cremato,
Hac (licet obsistant) coguntur amare puellae”.
En fin, Dante le representa de la propia manera en el _Infierno_:
“Quell’ altro che ne’ fianchi è cossi poco,
Michele Scotto fu, che veramente
Delle magiche frode seppe il giuoco”.
Landino, expositor de Dante, cuenta que muchas veces convidaba Scoto
a sus amigos sin aparejar manjares ningunos; pero, sentado a la mesa,
hacía venir por obra del diablo infinitos y preciosos de la cocina de
los más prepotentes Monarcas de la tierra. Añade que, siendo astrólogo
(matemático) del Emperador de Alemania, le señaló el lugar en que había
de morir y que el mismo Scoto se predijo su muerte. Porque muchos
italianos le tuvieron por español, cuando este hombre exclusivamente
pertenece a la historia de Italia, cuéntale con harta razón Quevedo
entre los de aquel país. Escribió _Physiognomia et de homninis
procreatione_, libro que se imprimió en 1477. Ítem: _Quaestio curiosa
de natura solis et lunae_, esto es, de la naturaleza del oro y de la
plata para la pretendida trasmutación de los metales.
[268] “de la gente peor que Judas”. (Edic. de Pamplona. 1635).
[269] Quevedo, para estos argüídos de herejes antes de la venida de
Cristo, no hizo sino compilar el _Catálogo de las herejías_, formado
por el Obispo de Brescia, Filastrio, varón doctísimo en las Sagradas
Escrituras, amigo y familiar de San Ambrosio de Milán. Floreció en
el imperio de Teodosio por los años de 380. _Philastrii episcopi
brixiensis haereseon catalogus._ (Basilea, 1528, sin noticia del
impresor, que debe de ser Juan Fabro).
[270] _Ofitas_ (_ophitae_). Advierte Filastrio que deben contarse los
primeros entre los herejes anteriores al Salvador, como que atribuían
alguna fuerza divina a la serpiente, suponiéndola arrojada del primer
cielo a otro, por haber dado a Eva la ciencia del bien y el mal, que de
allí trascendió a todo el género humano.