Clemente, pontífice máximo que sucedió a Benedicto, los templarios,
primero santos en Jerusalén y luego, de puro ricos, idólatras y
deshonestos[306].
¡Y qué fué ver a Guillermo, el hipócrita de Anvers, hecho padre de
putas, prefiriendo las rameras a las honestas y la fornicación a
la castidad! A los pies de éste yacía Bárbara, mujer del emperador
Sigismundo[307], llamando necias a las vírgenes, habiendo hartas.
Ella, bárbara como su nombre, servía de emperatriz a los diablos, y,
no estando harta de delitos ni aun cansada, que en esto quiso llevar
ventaja a Mesalina, decía que moría el alma y el cuerpo y otras cosas
bien dignas de su nombre.
Fuí pasando por éstos y llegué a una parte donde estaba uno solo
arrinconado y muy sucio, con un zancajo[308] menos y un chirlo por la
cara, lleno de cencerros, y ardiendo y blasfemando.
--¿Quién eres tú--le pregunté--, que entre tantos malos eres el peor?
--Yo--dijo él--soy Mahoma.
Y decíaselo el tallecillo, la cuchillada y los dijes de arriero.
--Tú eres--dije yo--el más mal hombre que ha habido en el mundo y el
que más almas ha traído acá.
--Todo lo estoy pasando--dijo--, mientras los malaventurados de
africanos adoran el zancarrón o zancajo que aquí me falta.
--Picarón--dije--, ¿por qué vedaste el vino a los tuyos?
Y me respondió:
--Porque si tras las borracheras que les dejé en mi Alcorán les
permitiera las del vino, todos fueran borrachos.
--Y el tocino, ¿por qué se lo vedaste, perro esclavo, descendiente de
Agar?
--Eso hice por no hacer agravio al vino, que lo fuera comer torreznos
y beber agua, aunque yo vino y tocino gastaba. Y quise tan mal a los
que creyeron en mí, que acá los quité la gloria y allá los perniles y
las botas. Y, últimamente, mandé que no defendiesen mi ley por razón,
porque ninguna hay ni para obedecella ni sustentalla; remitísela a
las armas y metílos en ruido para toda la vida. Y el seguirme tanta
gente no es en virtud de milagros, sino sólo en virtud de darles la
ley a medida de sus apetitos, dándoles mujeres para mudar, y, por
extraordinario, deshonestidades tan feas como las quisiesen, y con esto
me seguían todos. Pero no se remató en mí todo el daño: tiende por ahí
los ojos y verás qué honrada gente topas.
Volvíme a un lado y vi todos los herejes de ahora, y topé con
Maniqueo[309]. ¡Oh, qué vi de calvinistas arañando a Calvino! Y entre
éstos estaba el principal, Josefo Scalígero[310], por tener su punta de
ateísta y ser tan blasfemo, deslenguado y vano y sin juicio.
Al cabo estaba el maldito Lutero, con su capilla y sus mujeres,
hinchado como un sapo y blasfemando, y Melanchthon[311] comiéndose las
manos tras sus herejías.
Estaba el renegado Beza,[312] maestro de Ginebra, leyendo, sentado en
cátedra de pestilencia, y allí lloré viendo el Enrico Estéfano.[313]
Preguntéle no sé qué de la lengua griega, y estaba tal la suya, que no
pudo responderme sino con bramidos.[314]
Espantóme, Enrico, de que supieses nada. ¿De qué te aprovecharon tus
letras y agudezas? Más le dijera si no me enterneciera la desventurada
figura en que estaba el miserable penando.[315]
Estaba ahorcado de un pie Helio Eobano hesso,[316] célebre poeta,
competidor de Melanchthon. ¡Oh, cómo lloré mirando su gesto torpe con
heridas y golpes y afeados con llamas sus ojos![317]
Dime prisa a salir deste cercado, y pasé a una galería, donde estaba
Lucifer cercado de diablas que también hay hembras como machos. No
entré dentro, porque no me atreví a sufrir su aspecto disforme; sólo
diré que tal galería tan bien ordenada no se ha visto en el mundo,
porque toda estaba colgada de emperadores y reyes vivos como acá
muertos. Allá vi toda la casa otomana,[318] los de Roma por su orden.
Vi graciosísimas figuras: hilando a Sardanápalo, glotoneando a
Eliogábalo, a Sapor emparentando con el sol y las estrellas. Viriato
andaba a palos tras los romanos, Atila revolvía el mundo, Belisario
ciego acusaba a los atenienses.[319]
Llegó a mí el portero y me dijo:
Lucifer manda que, porque tengáis qué contar en el otro mundo, que
veáis[320] su camarín.
Entré allá. Era un aposento curioso y lleno de buenas joyas. Tenía cosa
de seis o siete mil cornudos y otros tantos alguaciles manidos.
--¿Aquí estáis?--dije yo--. ¿Cómo, diablos,[321] os había de hallar en
el infierno, si estábades aquí?
Había pipotes de médicos y muchísimos coronistas, lindas piezas,
aduladores de molde[322] y con licencia. Y en las cuatro esquinas
estaban ardiendo por hachas cuatro malos pesquisidores.[323] Y todas
las poyatas, que son los estantes, llenas de vírgenes rociadas,
doncellas[324] penadas como tazas,[325] y dijo el demonio:
--Doncellas son, que se vinieron al infierno con las doncelleces
fiambres, y por cosa rara se guardan.
Seguíanse luego demandadores[326], haciendo labor con diferentes sayos,
y de las ánimas había muchos, porque piden para sí mismos y consumen
ellos con vino cuanto les dan[327].
Había madres postizas[328] y trastenderas de sus sobrinas y
suegras[329] de sus nueras, por mascarones alrededor.
Estaba en una peaña[330] Sebastián Gertel[331], general en lo de
Alemaña contra el Emperador, tras haber sido alabardero suyo.
No acabara yo de contar lo que vi en el camino si lo hubiera de
decir todo. Salíme fuera y quedé como espantado, repitiendo conmigo
estas cosas. Sólo pido a quien las leyere, las lea de suerte que el
crédito que les diere le sea provechoso para no experimentar ni ver
estos lugares, certificando al lector que no pretendo en ello ningún
escándalo ni reprensión sino de los vicios[332], pues decir de los que
están en el infierno no puede tocar a los buenos. Acabé este discurso
en el Fresno[333], a postrero de abril de 1608, en 28 de mi edad[334].
NOTAS:
[147] En _P_: _y que el diablo nunca dijo verdad._ Llamamos el malo al
diablo.
[148] _Se nos esconden._ En _P_: _nos esconde Dios, vi, guiado del
ángel de mi guarda, lo que se sigue, por particular providencia de
Dios._ La corrección evita todo lo que mira a lo religioso.
[149] _Dos sendas._ El mito que traen Jenofonte (_De dictis et factis
Socratis_, l. 2) y Ateneo (_Dipn._, l. 12, c. 1), y cuenta así JUAN DE
PINEDA (_Agric. crist._, 7, 7): “Siendo Hércules mancebo, llegó por
un camino adonde se repartía en dos, y el de la mano derecha era muy
áspero y estrecho y se llamaba de la virtud, y el de la mano izquierda
muy ancho y llano y andadero era el de los vicios y pecados. Como él
allí llegó, reparó un poco, pensando lo que le cumpliría más, y vió
venir para sí dos mujeres, la una de las cuales, adelantándose de la
otra, llegó a él muy compuesta y afeitada y con melindres de ramera,
y le convidó al camino de los deleites, que le prometía con poco
trabajo; mas llegando poco después la otra, vestida de blanco y con
muy honesto y grave semblante, le avisó que se guardase de aquella
engañadora, que le prometía vivienda enemiga de bondad, por la cual se
perdería. Insistió mucho que la siguiese a ella por el camino más arduo
y angosto, en el cual puso Dios el trabajoso sudor antes de la virtud,
porque, considerándolo atentamente, vería que lo que se da barato es
cosa vil, mas lo precioso siempre vale caro, y que ni Dios ni buenos
amigos se pueden ganar sin diligencias trabajosas. Con los consejos
de la blanca virtud determinó Hércules de se meter por el camino de
la virtud, significado por el brazo diestro de la letra de Pitágoras
(_Y_), que al principio sube agro y angosto y en el fin pára en anchura
llana y holgada con perpetuidad”.
[150] _De la gente_..., _de_ causal, a causa de.
[151] En _P_: _me dijo: S. Pablo le dejó para dar el primer paso a esta
senda. Y miré. Caballerías_, ejercicios a caballo, y, metafóricamente,
fantasías. _Jineta_, p. 30: “De muchas maneras se corre con lanza y
mil reglas hay escritas desta caballería”. VALDERRAMA, _Ejerc. Fer.
5 dom. pas._: “Ni pasear las plazas haciendo caballerías, que ya no
está gallardo ni para eso”. GALINDO, 655: “_Cayó de su asno_, del
desengañado del error, que defendía por ignorancia crasa”. El error del
ignorante es asno que lleva caballeros a muchos.
[152] _Pesia_, pese a. _Pedr. Urdem._, 3: “¿Son por ventura mostrencas
| mis gallinas, pesiatal?” TIRSO, _No hay peor sordo_, 1: “Yo entonces
le dije: ¡Pesia | a tal! no es el perro mío”.
[153] _Gente honrada_, de probidad, irónicamente, gente perdida, como
aquí.
[154] _Tósigo_, ponzoña, o hierba de ballesteros, que es lo que
propiamente τόξιχος suena en griego, de τόξον arco, por emponzoñar con
ella las flechas.
[155] _Lechigada_, camada, conjunto de crías propiamente, de _lecho_.
Contra los taberneros, que bautizan el vino.
[156] “Había muchas mujeres tras éstos besándoles las ropas, que en
besar algunas son peores que Judas, porque aquél besó (aunque con ánimo
traidor) la cara del Justo, Hijo de Dios y Dios verdadero, y ellas
besan los vestidos de otros tan malos como Judas. Atribúyolo, más que a
devoción (a algunas) a golosina en el besar. Otras iban cogiéndoles de
las capas para reliquias, y algunas cortan tanto, que da sospecha que
lo hacen más por verlos en cueros o desnudos, que por fe que tengan con
sus obras. Otras se encomiendan a ellos en sus oraciones, que es como
encomendarse al diablo por tercera persona. Vi alguna pedirles hijos,
y sospecho que marido que consiente en que pida hijos a otro la mujer,
se dispone a agradecérselo si se les diere. Esto digo por ver que,
pudiendo las mujeres encomendar sus deseos y necesidades a san Pedro, a
san Pablo, a san Juan, a san Agustín, a santo Domingo, a san Francisco
y otros santos que sabemos que pueden con Dios, se den a éstos que
hacen oficio la humildad y pretenden irse al cielo de estrado en
estrado y de mesa en mesa. Al fin conocí que iban éstos arrebozados”,
etc. (Edición de Pamplona, 1631).
[157] _Adrollas_, trapazas y engaños, sobre todo comprando o vendiendo
al fiado. OÑA, _Postrim._, 1, 1, 8: “Tantas adrollas y trapazas
inventadas en daño del bien común”. En Aragón, trola y drola; en
Galicia, drola; en Germanía, droll, embuste. _Embustidor_, embustero,
de _embustir_, cuyo posverbal es _embuste_.
[158] “repúblicas. No faltaron en el camino muchos eclesiásticos,
muchos teólogos”. (Edic. de Pamplona, 1631).
[159] _Corrilleros_, los soldados fanfarrones, rompepoyos, que se
pasan el día sentados, contando al corrillo de gente que les rodea mil
hazañas embusteras.
[160] “Y nada desto les creíamos, teniéndoles por mentirosos, sólo
cuando por encarecer”, etc. (Edición de Pamplona, 1631).
[161] “porque hacíanse recuas de mosquitos que les rodeaban las bocas
golosas del aliento parlero, del mucho mosto que habían colado”. (Ídem).
[162] _Hojas de lata_, donde aún hoy llevan la licencia los soldados
licenciados del servicio, y entonces llevaban los testimonios y fees de
sus hechos de armas y merecimientos.
[163] _Coronan._ En _P_: _coronan al que legítimamente peleare._ De San
Pablo: “Non coronatur nisi legitime certaverit”. (2 _Timot._, 2, 5).
[164] “Militia est vita hominis super terram”. (_Job_, 7, 1).
[165] “Atentamente y corridos de lo que les decían, como unos leones se
entraron en una taberna. Y tan”. (Edición de Pamplona, 1631). El texto
corregido perdió este brío y quedó sosísimo.
[166] “del cielo”. Ídem.
[167] “del cielo”. Ídem.
[168] “por el otro camino”. (Edición de Bruselas de 1660).
[169] _De mal pelo._ Hay cien frases en castellano que aluden al
_bueno_ o _mal pelo_ y _pelaje_, tomadas del de los animales, que,
estando _lucios_ y gordos, _les luce_ el pelo, y mal cebados, lo
presentan malo.
[170] _Acá estamos todos_, frase hecha, sobre todo de negros,
igualándose con los demás blancos; en el texto viene muy a cuento entre
diablos negros.
[171] _Recuero_, trajinero con recuas.
[172] _Humazos_, que se daba por las narices (_humo a narices_), con
lana encendida, a las mujeres que padecían de flato o mal uterino, o
los muchachos, al dormido, en las narices, con papel encendido, etc.
VILLALVA, _Empr._, 2, 34: “Como se queda la colmena cuando le dan
humazo, desamparándola y huyendo las abejas”. FONS., _Vid. Cristo_,
3, 2, 14: “Ya le den humazos a las narices..., para el demonio eran
pebetes, para Dios eran humazos”.
[173] _Chasquear los azotes_, menearlos con chasquido. F. AGUADO,
_Crist._, 44: “La conciencia tiene el azote en la mano, y antes que el
hombre se desmande, le chasquea y después revuelve sobre él”.
[174] “de cuellos bajos; por lo que parecíamos confesores en saber
pecados, y supimos muchas cosas nosotros que no las supieron ellos”.
(Edic. de Pamplona, 1631).
[175] “a don, como a la pila santa catecúmena, que por tirar”. Ídem.
[176] _Perogotero_, Pero Botero, Satanás, que así le llaman, por andar
entre pez, como los boteros.
[177] _Sahumado_ decíase de lo muy bien dispuesto y a gusto,
propiamente perfumado con sahumerios. En particular, “encareciendo que
cobrará y hará volver y pagar algo”. (CORR., 566). _Quij._, I, 4: “De
pagaros... un real sobre otro y aun sahumados”. _G. Alf._, I, 3, 3:
“Nos ponían la moneda sobre la tabla, sahumada y lavada con agua de
ángeles”.
[178] “Los demás cocheros, en comparación de mis mosquitos eran ranas.
No se probará”, etc. (Edición de Barcelona de 1635). _Aguanoso_ lo
suele decir Quevedo por aguado, el que sólo bebe agua y no vino.
[179] _Vía_, paso, abran paso o camino, mientras le azotaba, como el
verdugo al que pasea por las acostumbradas. El abuso de los coches en
aquel tiempo y lo que con ellos se cometía, hizo se diesen pragmáticas,
y hay alusiones a ello en todos los escritores.
[180] _Frialdad_, sosera en los chistes, poca gracia, y _frío_ se
dice del soso en el gracejar. J. PIN., _Agr._, 1, 8: “Ateneo dice
una frialdad”. F. SILVA, _Celest._, 29: “Decidor y desenvuelto como
Grajales, que no otro tan lindo como Felides, si fuera frío”.
[181] _Calofriado_, por el frío que da escalofríos o calofríos. CÉSPED.
MENESES, _Historias_, c. 44: “Dejando aquel pecho de mármol con unos
calofríos que si no procedieran de amor”.
[182] _De entre cuero y carne_, que hieren mucho más, como los que con
bromas pesadas y murmuraciones dan que sentir. CÁCERES, _ps._ 63: “Son
hombres, que traen las lenguas bien amoladas y afiladas. Cortan entre
cuero y carne”.
[183] “respondieron que como se condenan otros por no tener gracia,
ellos se condenan por tenerla o quererla tener”. (Edic. de Pamplona,
1631).
[184] CORR., 21: “_A mesa puesta y cama hecha._ (Entiéndese venir,
sentarse y ser admitido)”. Ídem, 567: “_Sentarse a mesa puesta._ (El
que no pone cuidado y nada le cuesta)”. Ídem, 54: “_Asentaisos a mesa
puesta con vuestras manos lavadas y poca vergüenza_”.
[185] _Matar hachas_, apagarlas.
[186] _Tuerto_, torcido, lo contra derecho. GALINDO, _D_, 414: “_A
veces con el tuerto llega el hombre a su derecho_, o _con un poco de
tuerto_”.
[187] _Sufrir_, condescender, vendiéndola a otros por dinero. _Sufrir_
es tolerar, y sólo por galicismo lo emplean hoy como _padecer_; véase
_Lazarillo_, mi edición.
[188] _Hacer plato_ es servir; metafóricamente, ofrecer con
ostentación, ostentar. FONSECA, _Amor de Dios_, 37: “Sentóle consigo
a la mesa y mandó a sus criados trujesen una espalda de carnero y
haciéndole el plato”. CÁCERES, _ps._ 40: “Hace honra de la maraña
que me tiene urdida. Hace plato de la traición que usa conmigo”.
Ídem, _ps._ 48: “Aquellos que hacen ostentación y plato de sus muchas
riquezas”.
[189] Acerca de esta clase de comediantes dice en su _Viaje
entretenido_ Agustín de Rojas: “Pues sabed que hay ocho maneras
de compañías y representantes, y todas diferentes: bululú, ñaque,
gangarilla, cambaleo, garnacha, bojiganga, farándula y compañía. El
_bululú_ es un representante solo, que camina a pie y pasa su camino
y entra en el pueblo, habla al cura y dícele que sabe una comedia y
alguna loa, que junte al barbero y sacristán y se la dirá, porque le
den alguna cosa para pasar adelante. Júntanse éstos y él súbese sobre
una arca y va diciendo: ‘Ahora sale la dama y dice esto y esto’. Y va
representando y el cura pidiendo limosna en un sombrero. Y junta cuatro
o cinco cuartos, algún pedazo de pan y escudilla de caldo que le da el
cura, y con esto sigue su estrella y prosigue su camino hasta que halla
remedio”.
[190] _En cueros_, en que tratan los zapateros.
[191] _Por los_ pies _ajenos_, que calzan.
[192] _Silo_, granero debajo de tierra. HERRERA, _Agr._, 1, 6: “El
grano... de silo soterraño”.
[193] _Pecado de carne_, por engañar metiendo en los pasteles carne
mala y prohibida y huesos machacados.
[194] _Jinetes_, por la carne de caballo, metida en los pasteles, y
_estómagos_ a caballo sobre rocín, que también metían en ellos.
[195] _Padeced_, no dice _sufrid_, que es padecer con paciencia.
[196] _Este oficio_, de soplones, de ir con el soplo, como lo explica
en lo que sigue.
[197] _Vah-ar-ada_, tufarada de _vah-o_. _Buscón_, 23: “Bébase, me
dijo, esta media azumbre de vino puro, que, si no da vaharada, no
parecerá valiente. Ellos y los malditos alguaciles. Por soplar,
daban crueles voces. Uno de ellos decía: ‘Yo al justo vendí: ¡Que me
persiguen!’ Dije yo entre mí: ‘¡Al Justo vendiste! Éste es Judas’. Y
lleguéme con codicia de ver si era barbinegro o bermejo, cuando le
conozco, y era un mercader”, etc. (Edición de Pamplona, 1631).
[198] Pensaron los ladronazos que no había más y quisieron con la vara
de medir hacer lo que Moisés con la vara de Dios y sacar agua de las
piedras.
[199] _Por sus pulgares_, con trabajo, y díjose propiamente del
menearlos al hilar. CORR., 633: “_Hilado con estos pulgares, por mis
pulgares._ (Encarece el cuidado de hilarlo)”.
[200] _Pulgar-ada_ es medida del ancho del dedo pulgar, el cual se
llamó así del servir para matar las pulgas: _Éste mata los cocos_,
como dice la formulilla para enseñar al niño los nombres y usos de los
dedos. _Siglo pitagór._, 7: “¿Piensas que es esta tela terciopelo | que
crece a pulgaradas?”--Dice que _a puras pulgaradas_, a puro medir se
van los mercaderes al infierno.
[201] _La oscuridad de sus tiendas_, buscada a propósito para engañar,
y así muchos colgaban telas delante de ellas. _Ordenanz. Valladol._,
24: “Otrosi ordenamos y mandamos que ningun mercader de sedas y paños,
lienzos y fustanes o sargas tenga en las luces de sus tiendas o votivas
colgada ninguna cosa con las que pueda oscurecer ni menos delante de
las puertas de las dichas tiendas, si no fuere de manera que libremente
pueda entrar la claridad por todo el grandor de ellas”.
[202] _Raso_, tela, y el cielo limpio de nubes. MÁRQUEZ, _Tr. Jer._, 2,
3: “El viento deja el cielo raso”.
[203] _Talle de_ CERV., _Cuev. de Salam._: “Así tiene el talle de
hablar por el colodrillo como por la boca”. _Laber. amor_, 1: “_Talle
tienen_ los mozos de avisados”.
[204] Se acuerda Quevedo del comienzo del c. IV, parte 3.ª, _De Rege_,
de Mariana.
[205] _Aban-illos_, pliegues, y dijéronse por su parecido al aban-illo
o aban-ico, de _aban-o_, que se derivó del vannus o aventador latino.
LOPE, _Entrem. Marq. Alf._, t. II, p. 276: “El abano es de su gusto”.
LOPE, _Vaq. Moraña_, t. VII, p. 568: “¡Qué abanillo! Una sartén”.
_Abanillos_ son lo que, a la francesa, llaman hoy feamente _plisé_,
y que de ordinario se decía _aban-ino_, otro diminutivo de _aban-o_,
LOPE, _Dorotea_, 2, 5: “Tengo que almidonar tres o cuatro abaninos
de cadeneta”. _Cuchillada_, abertura a lo largo para adorno en los
vestidos, que se viese el aforro de otro color. _Calzas_ eran los
calzones; _atacadas_, cuando se ajustaban mucho y se atacaban con
muchas agujetas por la cintura para que estuviesen firmes y sin arrugas.
[206] _Sin tono y sin son_, sin ton ni son, a destiempo, sin discreción
ni substancia en lo que dicen. CORR., 564: “_Salir sin ton ni son._
(Cuando uno habla sin tiempo ni sazón)”. Díjose acaso del cantor que se
salía del tono y sonido que le acompañaba, saliéndose de tono, y más
ciertamente del bailar fuera de sazón, sin música.
[207] CORR., 553: “_Ni es carne ni pescado._ (Como el que ni ata ni
desata y no es para nada)”.
[208] _Que tanto_, cuanto. VALDÉS, _Corint._: “Por estas contraseñas
se conoce qué tanto tiene el hombre de esta caridad”. _Entremeses_, s.
XVII, p. 55: “Sabéis que tanto lo quieren, que ha enseñado a mi amo el
amo, amas, amavi”.
[209] CORR., 288: “_Dichoso el hijo, que tiene a su padre en el
infierno._ (El italiano)”. Ídem, 300: “_Guay del hijo, que el padre va
a Paraíso_”.
[210] Son los del _penséque_. CORR., 388: “_Penseque, asneque, burreque
con sus parientes._ (Añádenlo al que se excusa diciendo ‘pensé
que’)”. Del pensar por considerar y por dar pienso al asno, esto es,
a sí propio. CORR., 388: “_Penseque, asneque y burreque_, todos son
hermanos. (Trata de asno y burro al que pierde la cosa y se excusa con
‘pensé que’)”. _A penseque y a creíque los ahorcaron en Madrid._ L.
GRAC., _Crit._, 2, 13: “Y señalaron pienso a los penseque”. Es el _Non
putaram_, de Cicerón.
[211] _Corona de hueso_, cuernos.
[212] _Si pensara_, aunque pensara. En el _Quijote_ passim (_Leng.
Cervantes_, 1, 265, 8).
[213] _Lleno de bote en bote_, lleno, frase conocida y con el
retruécano de los botes o vasijas de la botica. L. GRAC., _Crit._, 1,
7: “No faltó quien dijo que estaba de bote en bote vacía”. Q. BENAV.,
1, 270: “La triste casa del mundo | de bote en bote está llena | de los
locos que”.
[214] _Ayudas_, lavativas.
[215] _De los palos_, que sirven para medicinas, sobre todo alude al
que servía para las bubas, “el palo santo” o guayaco, que dice Lucas
Hidalgo en su magnifica apología de estas bravas señoras (_Diálog. de
apacible entretenimiento_, 3, 2). De este palo, árbol americano, trata
Monardes (_Drog. Ind., f._ II), y fué introducido en España en 1508 y
en Italia en 1517. Conocidas son las coplas de Cristóbal de Castillejo
“en alabanza del palo de las Indias, estando en la cura dél”. De todas
esas cosas que recuenta Quevedo, y de otras, se hacían medicinas y los
boticarios oro y dinero.
[216] _Moleta_, muela pequeña para moler colores, medicinas, etc.
PALOMINO, _Mus. Pict._, 5, 3, 5.
[217] _Aceite de matiolo._ De los raros aceites y ungüentos véase
LAGUNA, _Dioscórides_, 1, c. 28 y siguientes, y es de notar entre las
porquerías de la añeja medicina lo siguiente: “Tratando de los aceites,
Dioscórides hace juntamente mención de tres especies de suciedades que
solían en su tiempo cogerse. Era la una y la primera de todas aquélla
que de los que se bañaban después de untados, nadaba sobre el agua
del baño. Por la segunda entiende el sudor, que se raía de los que se
ejercitaban en las palestras, el cual era envuelto con polvo y tierra,
tenía necesariamente más cuerpo. La tercera suciedad era la que se
cogía de las paredes y de las estatuas de la palestra”. _Matiolo_ es
una crucífera, _mathiola_, o alhelí blanco.
[218] _Lamedor_, composición pectoral, de consistencia media entre
electuario y jarabe, y se daba a los enfermos para que, poco a poco,
la dejasen deslizar por la garganta al pecho; por tomarse lamiendo.
FRAGOSO, _Cirug. Simpl._, voz _violeta_: “Sin el lamedor ordinario,
se hace de las violetas un jarabe purgativo con la novena infusión
de ellas y azúcar fino”. _Mosquete_ y _esmeril_ son armas de fuego
antiguas.
[219] _Zurdos._ Supersticiones viejas. La del zurdo se funda en no ser
derecho, sino siniestro, y las cosas siniestras o los siniestros son
desgracias. La del cuervo, en ser negro, y malo y negro es todo uno
en castellano y en la etimología latina. La de la lechuza, en ser ave
nocturna.
[220] _Scévola_, así llamado _de scaevus_, zurdo. El cuento lo traen
Plutarco (_Poplicola_, 17), Valerio Máximo (3, 3, 1), Floro (I, 10),
Silio (8, 385) y Livio (2, 12). Queriendo matar a Porsena, rey de
Etruria, por error, no conociéndolo, mató a uno de los cortesanos
del Rey. Para castigar su mano, que así erró el golpe, la puso en el
fuego, teniéndola en él hasta consumirse. De aquí tomó el nombre de
_Scaevola_, esto es, zurdo, _scaevus_, σχαιός, porque desde entonces no
le quedó más que la zurda.
[221] EN CORREAS, 191: “_Lanzada de moro izquierdo, que atraviese el
corazón_”. (De un romance).
[222] _Tomarse puntos_ es coserse los puntos sueltos de la media, y
de ahí coserse algún chirlo o herida. Tan de nuevo se hacen con los
afeites, que éstos se llamaron _mudas_, por mudarse con ellas el color
del rostro y manos.