--Todo el infierno es figuras[124] y hay muchos de los gentiles,

porque el poder, libertad y mando les hace sacar a las virtudes de

su medio y llegan los vicios a su extremo, y, viéndose en la suma

reverencia de sus vasallos y con la grandeza puestos a dioses, quieren

valer punto menos y parecerlo, y tienen muchos caminos para condenarse

y muchos que los ayudan. Porque uno se condena por la crueldad, y,

matando y destruyendo, es una guadaña coronada de vicios y una peste

real de sus reinos. Otros se pierden por la cudicia, haciendo almacenes

de sus villas y ciudades a fuerza de grandes pechos, que, en vez de

criar, desustancian[125]. Y otros se van al infierno por terceras

personas y se condenan por poderes, fiándose de infames ministros. Y

es dolor verlos penar, porque, como bozales en trabajo, se les dobla

el dolor con cualquier cosa. Sólo tienen bueno los reyes que, como

es gente honrada, nunca vienen solos, sino con punta de dos o tres

privados, y a veces el encaje[126], y se traen todo el reino tras sí,

pues todos se gobiernan por ellos[127]. Aunque privado y rey es más

penitencia que oficio y más carga que gozo. Ni hay cosa tan atormentada

como la oreja del príncipe y del privado, pues de ella nunca escapan

pretendientes quejosos y aduladores, y estos tormentos los califican

para el descanso. Los malos reyes se van al infierno[128] por el camino

real, y los mercaderes, por el de la plata.

--¿Quién te mete ahora con los mercaderes?--dijo Calabrés.

--Manjar es que nos tiene ya empalagados a los diablos y ahítos, y aun

los vomitamos. Vienen allá a millares, condenándose en castellano y en

guarismo[129]. Y habéis de saber que en España los misterios de las

cuentas de los extranjeros son dolorosos para los millones que vienen

de las Indias[130], y que los cañones de sus plumas son de batería

contra las bolsas, y no hay renta que, si la cogen en medio el Tajo

de sus plumas y el Jarama de su tinta, no la ahoguen. Y, en fin, han

hecho entre nosotros sospechoso este nombre de asientos[131], que, como

significan otra cosa, que me corro de nombrarla, no sabemos cuándo

hablan a lo negociante o cuándo a lo deshonesto. Hombre destos[132] ha

ido al infierno que, viendo la leña y fuego que se gasta, ha querido

hacer estanco[133] de la lumbre. Y otro quiso arrendar los tormentos,

pareciéndole que ganará con ellos mucho. Éstos tenemos allá junto a los

jueces que acá los permitieron.

--¿Luego algunos jueces hay allá?

--¡Pues no!--dijo el espíritu--. Los jueces son nuestros faisanes,

nuestros platos regalados y la simiente que más provecho y fruto nos

da a los diablos. Porque de cada juez que sembramos, cogemos seis

procuradores, dos relatores, cuatro escribanos, cinco letrados y cinco

mil negociantes, y esto cada día. De cada escribano cogemos veinte

oficiales; de cada oficial, treinta alguaciles; de cada alguacil,

diez corchetes. Y si el año es fértil de trampas, no hay trojes en el

infierno donde recoger el fruto de un mal ministro.

--¿También querrás decir que no hay justicia en la tierra, rebelde a

los dioses?

--Y ¡cómo que no hay justicia! Pues ¿no has sabido lo de Astrea[134],

que es la justicia, cuando, huyendo de la tierra, se subió al cielo?

Pues por si no lo sabes, te lo quiero contar.

Vinieron la verdad y la justicia a la tierra. La una no halló

comodidad por desnuda ni la otra por rigurosa. Anduvieron mucho tiempo

así, hasta que la verdad, de puro necesitada, asentó con un mudo.

La justicia, desacomodada, anduvo por la tierra rogando a todos, y,

viendo que no hacían caso della y que le usurpaban su nombre para

honrar tiranías, determinó volverse huyendo al cielo. Salióse de las

grandes ciudades y cortes y fuése a las aldeas de villanos, donde por

algunos días, escondida en su pobreza, fué hospedada de la simplicidad

hasta que envió contra ella requisitorias la malicia. Huyó entonces

de todo punto, y fué de casa en casa pidiendo que la recogiesen.

Preguntaban todos quién era. Y ella, que no sabe mentir, decía que la

justicia. Respondíanle todos:

--Justicia[135], y no por mi casa; vaya por otra.

Y así, no entraba en ninguna. Subióse al cielo y apenas dejó acá

pisadas. Los hombres, que esto vieron, bautizaron con su nombre algunas

varas, que arden muy bien allá, y acá sólo tienen nombre de justicia

ellas y los que las traen[136]. Porque hay muchos déstos en quien la

vara hurta más que el ladrón con ganzúa y llave falsa y escala. Y

habéis de advertir que la codicia de los hombres ha hecho instrumento

para hurtar todas sus partes, sentidos y potencias, que Dios les

dió las unas para vivir y las otras para vivir bien. ¿No hurta la

honra de la doncella con la voluntad el enamorado? ¿No hurta con el

entendimiento el letrado, que le da malo y torcido a la ley? ¿No hurta

con la memoria el representante, que nos lleva el tiempo? ¿No hurta el

amor con los ojos, el discreto con la boca, el poderoso con los brazos,

pues no medra quien no tiene los suyos; el valiente con las manos, el

músico con los dedos, el gitano y cicatero[137] con las uñas, el médico

con la muerte, el boticario con la salud, el astrólogo con el cielo?

Y, al fin, cada uno hurta con una parte o con otra. Sólo el alguacil

hurta con todo el cuerpo, pues acecha con los ojos, sigue con los pies,

ase con las manos y atestigua con la boca, y, al fin, son tales los

alguaciles, que dellos y de nosotros defienden a los hombres[138] pocas

cosas.

--Espántome--dije yo--de ver que entre los ladrones no has metido a

las mujeres, pues son de casa.

--No me las nombres--respondió--, que nos tienen enfadados y cansados,

y, a no haber tantas allá, no era muy mala habitación el infierno,

y diéramos porque enviudáramos en el infierno mucho. Que, como se

urden enredos, y ellas, desde que murió Medusa la hechicera[139], no

platican[140] otro, temo no haya alguna tan atrevida que quiera probar

su habilidad con alguno de nosotros, por ver si sabrá dos puntos

más[141]. Aunque sola una cosa tienen buena las condenadas, por la cual

se puede tratar con ellas, que, como están desesperadas, no piden nada.

--¿De cuáles se condenan más: feas o hermosas?

--Feas--dijo al instante--, seis veces más, porque los pecados, para

aborrecerlos, no es menester más que cometerlos, y las hermosas,

que hallan tantos que las satisfagan el apetito carnal, hártanse y

arrepiéntense; pero las feas, como no hallan nadie, allá se nos van

en ayunas y con la misma hambre rogando a los hombres, y después que

se usan ojinegras y cariaguileñas, hierve el infierno en blancas y

rubias, y en viejas más que en todo, que, de envidia de las mozas,

obstinadas espiran gruñendo. El otro día llevé yo una de setenta años

que comía barro y hacía ejercicio para remediar las opilaciones, y se

quejaba de dolor de muelas porque pensasen que las tenía. Y con tener

ya amortajadas las sienes con la sábana blanca de sus canas y arada

la frente, huía de los ratones y traía galas, pensando agradarnos a

nosotros. Pusímosla allá por tormento al lado de un lindo déstos que

se van allá con zapatos blancos y de puntillas, informados de que es

tierra seca y sin lodos.

--En todo esto estoy bien--le dije--; sólo querría saber si hay en el

infierno muchos pobres.

--¿Qué es pobres?--replicó.

--El hombre--dije yo--que no tiene nada de cuanto tiene el mundo.

--¡Hablara yo para mañana![142]--dijo el diablo--. Si lo que condena

a los hombres es lo que tienen del mundo, y ésos no tienen nada, ¿cómo

se condenan?[143] Por acá los libros nos tienen en blanco. Y no os

espantéis, porque aun diablos les faltan a los pobres. Y a aunes más

diablos sois unos para otros que nosotros mismos. ¿Hay diablo como

un adulador, como un envidioso, como un amigo falso y como una mala

compañía? Pues todos éstos le faltan al pobre, que no le adulan, ni le

envidian, ni tiene amigo malo ni bueno ni le acompaña nadie. Éstos son

los que verdaderamente viven bien y mueren mejor. ¿Cuál de vosotros

sabe estimar el tiempo y poner precio al día, sabiendo que todo lo que

pasó lo tiene la muerte en su poder y gobierna lo presente y aguarda

todo lo por venir, como todos ellos?

--Cuando el diablo predica, el mundo se acaba. Pues ¿cómo, siendo

tú padre de la mentira--dijo Calabrés--, dices cosas que bastan a

convertir una piedra?

--¿Cómo?--respondió--. Por haceros mal y que no podáis decir que

faltó quien os lo dijese. Y adviértase que en vuestros ojos veo muchas

lágrimas de tristeza y pocas de arrepentimiento, y de las más se deben

las gracias al pecado, que os harta o cansa, y no a la voluntad, que

por malo le aborrezca.

--Mientes--dijo Calabrés--. Que muchos buenos hay hoy. Y ahora veo que

en todo cuanto has dicho has mentido, y en pena saldrás hoy de este

hombre.

Apremióle a que callase[144], y, si un diablo por sí es malo, mudo es

peor que diablo.

Vuecelencia, con curiosa atención, mire esto y no mire a quien lo

dijo[145]. Que por la boca de una sierpe de piedra sale un caño de

agua[146].

NOTAS:

[81] En _C_ y _P_: _clérigo de bonete_. _De tres altos_, de tres pisos

propiamente. SOLÍS, _Hist. Mej._, 3, 10: “Sería de hasta diez mil casas

de segundo y tercer alto”. A. ÁLV., _Silva_, _Magd._, 2 c., § 2: “No

es tela lisa, ni siempre de un peso; sino que tiene sus altos, como

brocado”. El mejor brocado era el de tres altos, primero el fondo de

la tela, segundo, la labor; tercero, el realce de plata, oro o seda

escarchada o brisada.

[82] _De espulgo_, investigadores, de espulgar. En _P_: _medio celemín;

orillo por ceñidor, y no muy apretado, puños de Corinto_. En _C_: _tres

altos: orillo por ceñidor, puños_.

[83] “rosario en mano, disciplina en cinto, zapato grande y de ramplón,

y oreja sorda; habla entre penitente y diciplinante, derribado el

cuello al hombro, como el buen tirador que apunta al blanco, mayormente

si es blanco de Méjico o de Segovia; los ojos bajos y muy clavados en

el suelo, como el que cudicioso busca en él cuartos, y los pensamientos

tiples, etc”. (Edición de Pamplona de 1631).

[84] “tardón en la misa y abreviador en la mesa”. (La misma y el Ms. de

la Biblioteca Colombina).

[85] “gran cazador de diablos, tanto que sustentaba el cuerpo a puros

espíritus”. (Ídem). Sobre estos endemoniados pueden leerse las obras de

los números 602, 867 y 1057 de la Biblioteca Gallardo.

[86] “Traía en la capa remiendos sobre sano; hacía del desaliño, etc”.

(Ídem).

[87] “en la sacristía”. (Edic. de Pamplona de 1631 y el Ms. Colomb).

[88] “cuanto no se puede encarecer, pues nosotros huimos de la cruz y

ellos la toman por instrumento para hacer mal. ¿Quién podrá negar que

demonios y alguaciles no tenemos un mismo oficio?” (Edic. de Pamplona,

1631, y el Ms. Colomb).

[89] “que somos ángeles, aunque sin gracia”. (Edic. de Pamplona y el

Ms. Colomb).

[90] “Así que, por demás te cansas, padre, en poner reliquias a éste,

pues no hay santo que si entra en sus manos no quede para ellas”.

(Ídem).

[91] “todos somos de una orden, sino que los alguaciles son diablos

calzados y nosotros diablos recoletos, que hacemos áspera vida en el

infierno”. (Ídem). _Con varilla_, la de autoridad, que llevaba en la

mano.

[92] “aborrezcan los alguaciles, pues aun por no verla en su nombre,

llamándose propiamente aguaciles, han encajado una l en medio,

llamándose _alguaciles_” (Ms. Colomb). _En-aguacil-ado_, dijo antes,

por decirse también _aguacil_.

[93] _Corchetes_, los subordinados que acompañaban al alguacil y

llevaban presos a los que él les mandaba, que por eso se llamaban

así. _Soplones_, los que le daban el soplo y aviso de lo que pasaba;

_escriban-ito_, que tomaba por escrito las notas.

[94] _Tara_, lo que se rebaja del peso en las mercancías por razón del

casco o caja en que vienen encerradas.

[95] Quiere decir que son más moriscos que cristianos. Los moriscos

convertidos eran harto malos cristianos comúnmente. _Merino_ fué el

gobernador y juez, y también el sayón o alguacil.

[96] _Ése es tu enemigo_..., refrán. “Figulus figulum odit”.

[97] “confesor, sabía”, etc. (Edición de Pamplona). _El tribunal de

la justa venganza_, pág. 125, llama la atención sobre esta especie de

haber sido confesor de Quevedo el licenciado Andreini.

[98] _Ensancha_, posverbal de ensanchar, como _ensanche_. ARGENSOLA,

_Maluc._, 8: “Se terraplenó y levantó con sus ensanchas”.

[99] _Cerco_, cada región, tomado del Dante. En _C_: _no hay cerro en

el infierno que no hayan rodeado_.

[100] “adúlteras”. (Ms. Colomb). Critica los resobados asuntos.

[101] CORR., 631: “_Hacer tiro._ (Por hacer engaño)”.

[102] GALINDO, _C_, 1255: “_Cortarle de vestir._ Aquél de quien se

murmura decimos que se le corta de vestir, como que se le toma la

medida de su talle, traza y costumbre”. FONSECA, _Amor. Dios_, 1, 32:

“Pónense en la iglesia mayor, sobre la losa del canónigo, cinco o seis

de los que cortan de vestir sin ser sastres”.

[103] “Otro que dijo que enterraba difuntos, fué acomodado con los

pasteleros. Los que vienen por locos, ponémoslos con los astrólogos”...

(Ms. Colomb).

[104] _Si allá cupiera_, hubiera lugar para entretenimiento.

[105] _Por la posta_, corriendo. T. RAMÓN, _Concept._, p. 60: “Que

le pongan fuego en sus cebadas, con que le hizo venir por la posta”.

_Sold. Píndaro_, 1, 1: “Recobrándose en las perdidas fuerzas, no sólo

mejoró por la posta, mas dentro de quince días se halló fuera de

riesgo”.

[106] _Alacayados_, hechos lacayos. Corrijo así, como en _B_, el

_alacayuelos_ de _C_. Las cintas son las que regalaban las damas a sus

enamorados.

[107] _Crinitos_, latinismo, con cabellera.

[108] _Lardeados_, envueltos en los billetes, como la carne en

lardo. _G. Alf._, 1, 3, 3: “Traía descubierta la cabeza, la barba

rapada, reluciéndole el pellejo, como si se le lardearan con tocino”.

_Esteban._, 6: “Seis libras de tocino de lardear”. En _C_: _Son de ver

los amantes de monjas con las bocas abiertas y las manos estendidas,

condenados por tocar._ Este texto aclara el que quedó confuso en la

corrección definitiva. Sobre estos amoríos monjiles, hay de aquel

tiempo una valiente y desenfadada composición poética en la sección de

Manuscritos de la Biblioteca Nacional, que no copio por lo larga y sus

puntas y collar de obscena; parece de Quevedo.

[109] _Bufones_, hazmerreír; en _B_: _buscones_; en _C_: _los otros,

metiendo y sacando los dedos por las orejas, y en vísperas._

[110] _Pretendientes_. En _C_: _y con título de pretendientes de

Antecristo._

[111] “Están a su lado los que han querido doncellas y se han condenado

por el beso, como Judas, brujuleando siempre los gustos”. (Ms. Colomb).

En _P_: _por el beso como Judas._

[112] _Brujulear_, atisbar, mirar al blanco propiamente, mirar por el

agujerito de la puntería de la escopeta. TORR., _Fil. mor._, 4, 2:

“Brujuleando su punto con todo tiento, apenas había disparado, cuando

se vió su flecha en”.

[113] _Adúlteros_, así en _C_, y quito _aduladores_, que en la última

corrección no viene a cuento, como se ve por lo que sigue.

[114] “En un sitio apartado están los curas y los frailes, polillas de

los casados, martirio de los solteros y perseguidores, a trueque de

indulgencias mentidas, de toda mujer de belleza en rostro o de ocultas

gracias, aun cuando la rodee la toca, la guarde el velo y la defienda

fuerte reja, que todo cede al poder de su corona sin ser reyes”. (Ms.

antiguo que poseyó don José Muso y Valiente, citado por Castellanos,

edición de 1840, pág. 387).

[115] Es curiosa la siguiente noticia: “De cuernos se dijo

_cornudo_..., y de _cornudo_ han derivado los de Madrid, entre nuestras

casadas, en cierta lengua que ha descubierto el Marqués del Valle, que

tiene en Nueva España un muy buen valle y lugar que llaman Cuerna-Vaca,

con el cual se vió un pleito con uno de los mayores cornudos que hay

de aquí allá, y creo para mí que el mejor derecho que éste tenía al

lugar eran sus propios cuernos, puesto que parecía disparate a quien

no sabía tan bien como yo esta historia. Bastaría que el Marqués se

quiso concertar con él y darle la mitad del lugar con este partido:

que pues el lugar se llamaba _Cuerna-Vaca_, él tomase para sí los

cuernos, y para el Marqués la vaca. Y contentárase de la partición el

pobre gentilhombre, sino que su mujer jamás lo quiso consentir ni se

pudo acabar con ella, diciendo que, cuernos por cuernos, Valladolid

en Castilla y que por la vaca lo había ella, que no por los cuernos,

teniéndolos sembrados por su casa”.--_Paradoxa._--_Trata que no

solamente no es cosa mala, dañosa ni vergonzosa ser un hombre cornudo,

mas que los cuernos son buenos, honrosos y provechosos._ (Biblioteca

Colombina, Aa, 141, 4, folio 89). El autor siguió los ejércitos del

emperador Carlos V.

[116] _Con cadenas_, en _G_: _todos atados con cadenas_.

[117] _Las asentaderas_; en _C_: _bien guardada la trasera de ellos; y

tales cuales somos._ Todo esto, sodomía harto manifiesta, propia, dice,

de los que se enamoran de viejas.

[118] Siendo tan feos, les parecemos guapos.

[119] _Rabones, sin rabo._ Quito el _no_, como en _C_, que trae la

edición corregida y no viene bien. _Coloquio de los perros_: “Tenía un

asno rabón”.

[120] Jerónimo van Alken o van Aken, llamado el Bosco o Bosch, pintor

holandés, nacido en 1450, 1460 o 1462, y muerto en 1516, precursor de

Goya en las aguas fuertes, y de Rops, simbolista moralizador con el más

crudo realismo, verdadero misionero por medio de pinturas horribles de

duendes, diablos y endriagos, y añadamos maravillosas. En España se

guardan las más de ellas, en el Prado y en El Escorial.

[121] En _P_: _sastrecillo. El diablo no es sastre_.

[122] _Póliza_, orden breve y firmada, que se da por escrito, para

percibir o cobrar algún dinero.

[123] _Maltrapillo_, el malvestido y golfo. FERRER, _S. Andr._:

“Sucede que llega un maltrapillo y sobre cosa que no monta un maravedí

mueve pendencia en el mesón”. _Esteban._, 7: “Déjela voacé venir, seo

maltrapillo”. _Dar al diablo o a los diablos_ es de enfado: lléveselo

el diablo. CORR., 573: “_Dar a los diablos._ (Por enfadarse; estar dado

a los diablos, enfadado)”. Ídem, 278: “Dad al diablo la llave, marido,

que a todas puertas abre”.

[124] _Figuras_, por personaje insigne, lumbrera, es una mamarrachada

galicista, pues figura tiesa y figurón es de lo que se les trata con

Quevedo. _Pragm. tiempo_: “Declaramos que sean tenidos por figuras los

que a nadie quitan la gorra, y más si es de puro arrogantes”.

[125] _Desustancian_. TIRSO, _Prud. muj._, 2, 20: “Y para que a todos

sobre, | desustanciad al rey menos, | que no son vasallos buenos | los

que a su rey tienen pobre”.

[126] _Encaje_. Habiendo dicho _con punta de_, esto es, con el pico o

añadidura de, pone aquí encaje, por _puntas y encajes_ o adornos de

gorguera y vestiduras y tirando con el retruécano al _encaje_ o _ley

del encaje_, que dice Cervantes, o sea la distribución de la justicia

_se le encaja_ al rey en la mollera.

[127] “Dichosos vosotros, españoles, que sin merecerlo sois vasallos

y gobernados por un rey tan vigilante y católico, a cuya imitación os

vais al cielo, y esto si hacéis buenas obras (y no entendáis por ellas

palacios suntuosos, que éstos a Dios son enfadosos, pues vemos nació en

Belén, en un portal destruido); no cual otros malos reyes, que se van

al infierno por el camino real”, etc. (Edición de Pamplona, 1631).

[128] “Allá tenemos un rey que hace poco llegó de acá, y si no

fuera porque su mujer y un hijo que nos mandó antes, le atormentan,

arañándole por asesino de sus vidas, lo pasara bien, porque en el

tiempo que reinó en el mundo nos llenó el infierno de leña y de diablos

ya amaestrados en el oficio. Mozo fué recomendado por él, que enciende

el mayor hornillo de un soplo, y que a una vuelta de pala echa a la

caldera un centenar de inquisidores. A éstos les pesa más por ser del

oficio, y nosotros les damos más con que seguir allá el ejercicio que

aquí tuvieron”. (Ms. de Muso y Valiente, ya citado). Cuando la censura

no consintió que este párrafo corriese, hubo de recelar que alguien

pudiera ver aludidos en él a Felipe II, a su mujer doña Isabel de la

Paz, al príncipe don Carlos y al cardenal Espinosa.

[129] “Más almas nos ha dado Disanzon y Plasencia que Mahoma”. (Ms.

Colomb). En _C_: _España los ministros de las cuentas._ En _C_ y _P_:

_cuenta de los ginoveses son._

[130] _De las Indias._ Que se tardaba la flota o que se adelantaba

la necesidad de las guerras, ello es que a cada paso el rey y los

particulares, en farsas y en las Gradas de Sevilla, recurrían a los

ginoveses, Fúcares y demás cambios, que todos eran extranjeros, los

cuales les prestaban a buen interés y con mil géneros de mohatras más

o menos paliadas, hasta con los famosos _cambios secos_. A ello alude

Quevedo, y hablan en ello todos los tratadistas de cambios y usuras.

_Tajo_ de la pluma, la punta que se tajaba.

[131] _Asiento_ es _contrato_, concierto u obligación, anotación

escrita de una partida, y de _aquí asentista_ o arbitrista, y además el

trasero. En _C_: _asientos, que como significan traseros, no sabemos._

[132] En _C_: _negociante ni cuando a lo bujarrón._

[133] _Estanco_ o _monipodio_ que decían, esto es, _monopolio_, como

el del _Coloquio de los perros_. MERCADO, _Tratos_, 2, 8: “Haciendo

monipodio con sus consortes y compañeros... Que se conciertan los

mercaderes de no abajar de tanto (que llamamos los castellanos

monipodio). Lo primero en el Código sub rub. de monipodiis”... Véanse

Leyes del reino, don Alf. XI, t. 7, part. 5: “Cotas y posturas ponen

los mercaderes entre sí, haciendo juros y cofradías, que se ayuden

unos a otros, poniendo precio entre sí”. _Atravesar_ llamaban a este

estancar y acaparar unos cuantos toda la mercadería para venderla

después a como ellos les parecía, de lo cual véase a MERCADO, _Trat._,

2, 20: “Los que usan atravesar todo un género de ropa, o la mayor parte

della, para que, teniéndola ellos toda, la puedan vender como quisieren

y siempre quieren a precios excesivos y exorbitantes. Unos toman todas

las perlas o todo el oro que ha venido en la flota, o todos los ruanes

o todas las holandas o todos los anascotes o todas las rajas que vienen

de Bretaña o Francia o todo el aceite de Valcargado o del Ajarafe. En

Indias, o todos los vinos que han llegado o todo el herraje o todas las

sedas”.

[134] _Astrea._ Los poetas, entre ellos Arato (96), cuentan cómo,

echada la Justicia de la tierra por los desafueros de los hombres,

se remontó al cielo, y ésta creen ser _Astrea_, o hija de Astreo,

celebrada como la constelación _Virgo_. “Paulatim deinde ad superos

Astraea recessit”. (_Juvenal Sat._, 6).

[135] “extrema per illos | Iustitia excedens terris vestigia fecit”.

A lo que dice Natal Alejandro (_Mythologia_, 2, 2): “Nam quanto

simpliciores erant homines, tanto iustiores erant natura: ubi legum

volumina in civitatibus, quasi Astraeae testamenta composita sunt, illa

simplicitas paulatim ad rusticos homines extra civitatem recessit”.

[136] “los que la tienen. Y es de manera que tornó a bajar en Cristo

después, y la justicia de acá la hizo de ella; porque hay muchos déstos

en quien la vara hurta más que el ladrón”. (Ms. Colomb). “Algunas varas

que, fuera de las cruces, arden algunas”. (_C_ y _P_).

[137] _Cicatero_, ladrón de bolsas o _cicas_. L. RUEDA, 1, 100: “A los

que cortan bolsas (llamamos) sicateros”. _Rinc. Cort._: “Manifiéstese

la cica”.

[138] En _P_: _defiende a los hombres la Santa Iglesia romana._ La

Iglesia defiende de diablos y alguaciles; según el texto: pocas cosas

libran a los hombres de diablos y alguaciles.

[139] _Medusa_, que petrificaba con el mirar de sus ojos y enhechizaba

con su hermosísima cabellera.

[140] _Platicar_ por _practicar_ era común.

[141] “_Sabe un punto más que el diablo._ (Por agudeza, y el vulgo dice

de las mujeres que saben un punto más que el diablo, y es que para lo

que quieren salen con extraordinario pensamiento)”. CORREAS, 565.

[142] _Hablara yo para mañana; hablara yo para el tercio de la casa o

para otro año._ (Dícese al que ya tarde acabó de decir lo que debía o

quería). CORREAS.

[143] En _C_: _¿cómo se han de condenar? Por allá los libros._ _En

blanco_, sin apuntar un solo pobre.

[144] En _C_ y _P_: _Usó de sus exorcismos y sin poder yo con él, le

apremió a que callase._

[145] En _C_ y _P_: _a quien lo dijo; que Herodes profetizó y por la

boca._

[146] “en la quijada de un león hay miel y el salmo dice que a veces

recebimos _salutem ex inimicis nostris et de manu qui oderunt nos_”.

(Ms. Colomb).

LAS ZAHURDAS DE PLUTÓN

Los Sueños, Volume I · 第 4 / 17 段