022:021 Ellos le dijeron, «del Cesar.»
Entonces Él les dijo, «Den entonces al Cesar las cosas que son
del Cesar, y a Dios las cosas que son de Dios.»
022:022 Cuando lo escucharon, se maravillaron, lo dejaron y se
fueron.
022:023 Ese día los saduceos (aquellos que dicen que no hay
resurrección) fueron donde Él. Le preguntaron,
022:024 «Maestro, Moisés dijo, `Si un hombre muere, sin tener hijos,
su hermano debe casarse con su esposa, y levantar semilla por
su hermano.
022:025 Ocurrió que había siete hermanos. El primero se casó y murió,
y sin haber tenido semilla, dejo su esposa a su hermano.
022:026 De la misma forma el segundo, el tercero, hasta el séptimo.
022:027 Después de todos, murió la mujer.
022:028 ¿Entonces en la resurrección , ella será esposa de cual de los
siete? Pues todos se casaron con ella[184].»
022:029 Pero Jesús les respondió, «Ustedes se equivocan, al no conocer
las escrituras, ni el poder de Dios.
022:030 Pues en la resurrección no se casan, ni se dan en matrimonio,
sino que son como los ángeles de Dios en el cielo.
022:031 Con respecto a la resurrección de la muerte, ¿ no han leído lo
que fue dicho a ustedes por Dios,
022:032 `Soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de
Jacob?´ Dios no es el Dios de los muertos, sino de los
vivos.»
022:033 Cuando las multitudes lo escucharon, quedaron atónitas por su
enseñanza.
022:034 Pero los fariseos, cuando escucharon que había dejado en
silencio a los saduceos, se reunieron.
022:035 Uno de ellos, un abogado[185], le hizo una pregunta,
probándolo.
022:036 «Maestro, cual es el mayor mandamiento en la ley?»
022:037 Jesús le dijo, «`Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón,
con toda tu alma, y con toda tu mente.´
022:038 Este es el primer y gran mandamiento.
022:039 De la misma forma, el segundo es este, `Amarás a tu prójimos
como a ti mismo.´
022:040 La ley entera y los profetas dependen de estos dos
mandamientos.»
022:041 Mientras que los fariseo estaban reunidos, Jesús les hizo una
pregunta,
022:042 «¿Qué piensan del Cristo? ¿De quién es hijo?»
Ellos le dijeron, «De David.»
022:043 Él les dijo, «¿Cómo entonces David en el Espíritu lo llama
Señor, al decir,
022:044 `El Señor le dijo a mi Señor, Siéntate a mi mano derecha,
Hasta que haga de tus enemigos un estrado para tus
pies[186]?´
022:045 «Entonces si David lo llama Señor, ¿cómo es que Él es su
hijo?»
022:046 Ninguno pudo contestarle una palabra, y desde ese día no se
atrevió hombre alguno a hacerle más preguntas.
23
023:001 Entonces Jesús le habló a las multitudes y a sus discípulos,
023:002 «Los escribas y los fariseos se sentaron en la silla de
Moisés.
023:003 Por esto todas las cosas que ellos digan acátenlas, acátenlas
y háganlas, pero no hagan sus obras; pues ellos hablan pero no
hacen.
023:004 Pues ellos atan pesadas cargas que son difíciles de soportar,
y las ponen sobre los hombros de los hombres, pero ellos
mismos no levantan un dedo para ayudarles.
023:005 Todas sus obras las hacen para que sean vistas por hombres.
Amplían sus hábitos[187], alargan los bordes de sus vestidos,
023:006 y aman los sitios de honor en las fiestas, las mejores sillas
en las sinagogas,
023:007 los saludos en la plaza de mercado, y ser llamados `Rabí,
Rabí´ por hombres.
023:008 Pero que ustedes no sean llamados `Rabí,´ pues uno es su
maestro, el Cristo[188], y todos ustedes son hermanos.
023:009 No llamen padre a hombre alguno sobre la tierra, pues uno es
su Padre, que está en el cielo.
023:010 Tampoco se llamen maestros[189], pues uno es su maestro, el
Cristo.
023:011 Pero aquel que sea el más grande entre ustedes, será su
servidor.
023:012 Cualquier que se exalte a si mismo será humillado, y
cualquiera que se humille a si mismo será exaltado.
023:013 «¡Pobres de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas! Pues
ustedes devoran las casas de las viudas, y pretenden hacer
largas oraciones. Por eso ustedes recibirán mayor condena.
023:014 «¡Pero pobres de ustedes escribas y fariseos! Porque ustedes
cierran el Reino de Dios para los hombres; y ustedes mismos no
entran, ni dejan entrar a aquellas que están entrando. [190]
023:015 ¡Ay de ustedes escribas y fariseos hipócritas! Pues viajan por
mar y tierra para convertir; y cuando alguno se convierte
ustedes lo hacen el doble de hijo del infierno que ustedes.
023:016 «Pobres de ustedes guías ciegos que dicen, `Quien jure por el
templo no es nada; pero quien jure por el oro del templo, este
está obligado[191].´
023:017 ¡Ustedes ciegos necios! Pues ¿cuál es más grande, el oro o el
templo que santifica el oro?
023:018 `Quien jure por el altar, no es nada; pero aquel que jure por
la ofrenda que está encima de él ese está obligado.´
023:019 ¡Ustedes ciegos necios! Pues ¿ cuál es más grande, la
ofrenda[192]o el altar que lo santifica?
023:020 El que jura por el altar jura por él y por todo lo que hay
encima de él.
023:021 Él que jura por el templo jura por este y por aquel que lo
habita[193].
023:022 Él que jura por el cielo jura por el trono de Dios, y por
quien está sentado sobre este.
023:023 «¡Hay de ustedes escribas y fariseos hipócritas! Pues ustedes
separan la décima parte de la menta, del anís, del
comino[194], y han dejado sin hacer las cosas más importantes
de la ley: justicia, piedad, y fe. Pero ustedes debieron haber
hecho estas cosas, y no haber dejado las otras sin hacer.
023:024 ¡Ustedes guías ciegos, que cuelan un mosquito pero se comen un
camello!
023:025 ¡Pobres de ustedes escribas y fariseos, hipócritas! Pues
limpian el exterior de copas y platos, pero por dentro están
llenos de extorsión e injusticia[195].
023:026 Ustedes fariseos ciegos, primero limpien el interior de la
copa y del plato, para que el exterior también pueda llegar a
limpiarse.
023:027 «¡Pobres de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas! Pues son
como tumbas blancas, que en exterior parecen bellas, pero en
el interior están llenas de huesos de hombres muertos, y de
toda suciedad.
023:028 Así mismo ustedes exteriormente parecen correctos ante los
hombres, pero en el interior están llenos de hipocresía y
maldad.
023:029 «¡Pobres de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas! Pues
ustedes construyen las tumbas de los profetas, y decoran las
tumbas de los justos,
023:030 y dicen, `Si hubiéramos vivido en los días de nuestros padres,
no hubiéramos tomado parte con ellos al derramar la sangre de
los profetas.´
023:031 Así que ustedes mismos dan testimonio que son los hijos de
quienes mataron a los profetas.
023:032 Llenen entonces la medida de sus padres[196].
023:033 Ustedes serpientes, ustedes nido de víboras, ¿cómo escaparán
al juicio del infierno?
023:034 Entonces, observen, les envío profetas, hombres sabios y
escribas. A algunos de ellos ustedes los matarán y los
crucificarán; a algunos los castigarán en sus sinagogas, y los
perseguirán de ciudad en ciudad;
023:035 para que sobre ustedes pueda venir toda la sangre justa
vertida sobre la tierra, desde la sangre del justo Abel a la
sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien ustedes
asesinaron entre el santuario[197] y el altar.
023:036 Con seguridad les digo, todas estas cosas vendrán sobre esta
generación.
023:037 «¡Jerusalén, Jerusalén, que asesina a los profetas y apedrea a
aquellos que le son enviados! ¡Que tanto habría reunido a tus
hijos, así como una gallina reúne a sus polluelos bajos sus
alas, y tu no lo harías!
023:038 Observa tu casa es abandonada para quedar desolada.
023:039 Pues les digo, ustedes no me verán desde ahora, hasta que
digan, `¡Bendito es el que viene en el nombre del Señor!´»
24
024:001 Jesús salió del templo, y estaba siguiendo su camino. Sus
discípulos fueron a Él para mostrarle las construcciones del
templo.
024:002 Pero Él les contestó, «¿No ven todas estas cosas? Con
seguridad les digo, no quedará aquí una piedra sobre otra,
ninguna que no sea derribada.»
024:003 Mientras estaba sentado en el monte de los Olivos los
discípulos fueron a Él en privado diciendo, «Dinos, ¿Cuándo
pasarán estas cosas? ¿Cuál es la señal de tu venida y del
final de esta época?»
024:004 Jesús les contestó, «Tengan cuidado para que nadie los haga
perder.
024:005 Pues muchos vendrán en mi nombre diciendo, `Yo soy el Cristo,´
y harán perder a muchos.
024:006 Ustedes escucharán de guerras y rumores de guerras. Pero no se
sientan afligidos, pues todo esto tiene que pasar, pero el
final todavía no llegará.
024:007 Pues naciones se pondrán en contra de naciones y reinos en
contra de reinos; habrá hambre, plagas y terremotos en varios
lugares.
024:008 Pero todas estas cosas son el comienzo de los de los dolores
del parto[198]t.
024:009 Entonces los entregarán para que sean oprimidos y los matarán.
Serán odiados por todas las naciones por causa de mi nombre.
024:010 Entonces muchos tropezarán, y se entregarán uno al otro y se
odiarán uno a otro.
024:011 Muchos falsos profetas surgirán y perderán a muchos.
024:012 Como la maldad[199] se multiplicará, el amor de muchos se
enfriará.
024:013 Pero aquel que persevere hasta el final será salvado.
024:014 Esta Buena Nueva del Reino será predicada en todo el mundo
como testimonio para todas las naciones, y entonces llegará el
fin.
024:015 «Entonces cuando ustedes vean la abominación de la desolación
que fue dicha a través de Daniel el profeta, parada en el
sitio sagrado (que el lector entienda),
024:016 entonces que los que estén en Judea huyan a las montañas.
024:017 El que esté en la parte de arriba de su casa que no baje para
recoger las cosas que están en su casa.
024:018 El que esté en el campo que no regrese para recoger su ropa.
024:019 ¡Pobres de aquellas que tengan niños o que este amamantando en
esos días!
024:020 Recen para que su partida no sea en invierno, ni en día
sabático,
024:021 pues entonces habrá gran opresión, como no la ha habido desde
el comienzo del mundo hasta ahora, y como nunca habrá.
024:022 Si esos días no fueran acortados, ninguna carne sería salvada.
Pero por causa de los elegidos, esos días se acortarán.
024:023 «Entonces si alguien les dice, `Observen, aquí está el
Cristo,´ o `Allí,´ no le crean.
024:024 Pues se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y
mostrarán grandes signos y maravillas, como para hacer perder,
si es posible, incluso a los elegidos.
024:025 «Observen, les he dicho con anticipación.
024:026 Entonces si les dicen, `Observen, Él está en el desierto,´ no
salgan; `Observen, Él está en los cuartos interiores[200]´ no
le crean.
024:027 Pues así como el relámpago viene del este, y es visto incluso
en el oeste, así vendrá el Hijo del Hombre.
024:028 Pues donde quiera que haya carroña, allí los buitres[201] se
reunirán.
024:029 Pero de inmediato después de la opresión de esos días, el sol
se oscurecerá, la luna no dará su luz, las estrellas caerán
del cielo, y los poderes del cielo se agitarán;
024:030 y entonces la señal del Hijo del Hombre aparecerá en el cielo.
Entonces todas las tribus de la tierra se lamentarán, y verán
al Hijo del Hombre viniendo entre nubes del cielo con gran
poder y gloria.
024:031 Enviará a sus ángeles con un gran sonido de trompeta, y ellos
recogerán a sus elegidos desde los cuatro vientos, desde un
lado del cielo hasta el otro.
024:032 «Ahora de la higuera aprendan esta parábola. Cuando sus ramas
se hacen suaves, y brotan sus hojas, ustedes saben que el
verano está cerca.
024:033 Así también, cuando ustedes vean todas estas cosas, sepan que
está cerca, incluso en la puerta.
024:034 Con seguridad les digo, esta generación[202] no pasará, hasta
que todas estas cosas se cumplan.
024:035 Cielo y tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
024:036 Pero nadie sabe de ese día y hora, ni siquiera los ángeles del
cielo[203], sino sólo mi Padre.
024:037 «Así como fue en los días de Noé, así será la venida del Hijo
del Hombre.
024:038 Pues en aquellos días antes de la inundación, comían y bebían,
casándose y dándose en matrimonio, hasta el día en que Noé
entró en el arca.
024:039 y no supieron hasta que la inundación llegó, y se los llevó a
todos, así será la venida del Hijo del Hombre.
024:040 Pues de dos hombres que estén en el campo, uno será tomado y
el otro dejado;
024:041 de dos mujeres que trabajen en el molino, una será llevada y
la otra dejada.
024:042 Entonces estén alerta, pues ustedes no sabe a que hora vendrá
su Señor.
024:043 Pero sepan esto, que si el dueño de la casa supiera a que hora
de la noche llegara el ladrón, él estaría alerta, y no
permitiría que entrara a su casa.
024:044 Entonces estén listos también, pues el Hijo del Hombre vendrá
a una hora que ustedes no lo esperan.
024:045 «¿Quién es el siervo fiel y sabio, a quien su señor ha puesto
a cargo de la casa, para darles la comida en el momento
apropiada?
024:046 Bendito es el siervo a quien el señor encuentre haciendo
cuando llegue.
024:047 Con seguridad les digo que lo pondrá a cargo de todo lo que
tiene.
024:048 Pero si ese siervo malo dijera en su corazón, `Mi señor se
demora en llegar,´
024:049 y comienza a golpear a sus siervos compañeros, y a comer y
beber con los ebrios,
024:050 el señor de ese siervo llegará en un día que él no lo espere,
y a una hora que él no conoce,
024:051 y lo cortará en pedazos[204], y podrá su parte con los
hipócritas; allí es donde será el llanto y el rechinar de
dientes.
25
025:001 «Entonces el Reino de Dios es como con diez vírgenes, que
tomaron sus lamparas, y salieron a encontrar al novio.
025:002 Cinco de ellas era necias, y cinco eran sabias[205].
025:003 Las que eran necias, cuando tomaron sus lamparas, no tomaron
aceite consigo,
025:004 pero las sabias llevaron aceite en botellas junto con sus
lamparas.
025:005 Cuando el novio se demoró, todas ellas se acostaron y
durmieron.
025:006 Pero a medianoche escucharon un grito, `¡Observen! ¡El novio
está llegando! ¡Salgan a encontrarlo!´
025:007 Entonces todas las vírgenes se levantaron y alistaron sus
lamparas.
025:008 Las necias dijeron a las sabias, `Dennos algo de su aceite,
pues nuestras lamparas se apagan.´
025:009 Pero las sabias contestaron, `¿Si no hay suficiente para
nosotras y para ustedes? Mejor vayan donde quienes venden, y
compren para ustedes.´
025:010 Mientras ellas fueron a comprar, llegó el novio, y las que
estaban listas fueron con él a la fiesta de matrimonio, y la
puerta fue cerrada.
025:011 Después las otras vírgenes también llegaron diciendo `Señor,
Señor, ábrenos.´
025:012 Pero él contestó, `Les aseguro, que no las conozco.´
025:013 Entonces estén alerta, porque ustedes no conocen el día ni la
hora en la que el Hijo del Hombre vendrá[206].
025:014 «Pues es como un hombre, que va a otro país, llama a sus
siervos, y les encarga sus bienes.
025:015 A uno le dio cinco talentos, a otro dos, a otro uno; a cada
uno de acuerdo a su habilidad. Entonces se fue a su viaje.
025:016 De inmediato el que recibió cinco talentos fue a comerciar con
ellos, e hizo otros cinco talentos.
025:017 De la misma forma el que había recibido dos, ganó otros dos.
025:018 Pero el que había recibido uno se fue y lo enterró en la
tierra, y escondió así el dinero de su señor.
025:019 «Después de un largo tiempo el señor de aquellos siervos
llegó, y concilió cuentas con ellos.
025:020 El que recibió los cinco talentos llegó y trajo otros cinco
talentos, diciendo, `Señor, me diste cinco talentos. Observa,
he ganado otros cinco talentos además de esos.´
025:021 «Su señor le dijo, `Bien hecho, siervo bueno y confiable. Has
sido confiable con unas pocas cosas, te pondré sobre muchas
cosas. Entra a la dicha de tu señor.´
025:022 «El que recibió dos talentos también vino y dijo, `Señor, me
diste dos talentos. Observa, he ganado otros dos talentos
además de esos.´
025:023 «Su señor le dijo, `Bien hecho, siervo bueno y confiable. Has
sido confiable con unas pocas cosas, te pondré sobre muchas
cosas. Entra a la dicha de tu señor.´
025:024 «También vino el que había recibido un talento y dijo, `Señor,
sabía que eres un hombre duro, que recoge de donde no ha
sembrado, y reúne de donde no ha esparcido.
025:025 Estaba asustado, salí y escondí tu talento en la tierra.
Observa, tienes lo que es tuyo.´
025:026 «Pero su señor le contestó, `Tu siervo malo y perezoso. Sabías
que recojo donde no he sembrado y reúno donde no he
esparcido.
025:027 Entonces debiste haber depositado mi dinero con los banqueros,
y a mi vuelta lo hubiera recibido con intereses.
025:028 Quítenle entonces el talento, y désenlo al que tiene diez
talentos.
025:029 Porque al que tiene se le dará, y tendrá en abundancia, pero a
aquel que no tiene, incluso lo que tenga se le quitará.
025:030 Arrojen a este siervo improductivo a la oscuridad exterior,
donde habrá llanto y rechinar de dientes.´
025:031 «Pero cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria y todos los
santos ángeles con Él, entonces Él se sentará en el trono de
su gloria.
025:032 Ante Él estarán todas las naciones reunidas y Él separará unos
de otros como un pastor separa sus ovejas de las cabras.
025:033 Él pondrá las ovejas a su mano derecha y las cabras a la
izquierda.
025:034 Entonces el Rey le dirá a todos los que estén a su mano
derecha, `Vengan, bendecidos de mi Padre, hereden el Reino
preparado para ustedes desde la creación del mundo;
025:035 pues yo tenía hambre y ustedes me dieron de comer; tenía sed y
me dieron de beber; fui un extraño y me recibieron;
025:036 estuve desnudo y ustedes me vistieron; estuve enfermo y
ustedes me visitaron; estuve en prisión y ustedes fueron a
mi.´
025:037 «Entonces los correctos le contestarán diciendo, `Señor,
¿Cuándo te vimos hambriento y te alimentamos; o con sed y te
dimos algo de beber?
025:038 ¿Cuándo te vimos como un extraño y te recibimos; o desnudo y
te vestimos?
025:039 ¿Cuándo te vimos enfermo o en prisión y fuimos a ti?´
025:040 «El Rey les contestará, `Les aseguro, así como hicieron al
menos con uno de mis hermanos[207], así lo hicieron conmigo.
025:041 Entonces les dirá a los de la mano izquierda, `Aléjense de mi,
ustedes malditos, al fuego eterno preparado para el demonio y
sus ángeles;
025:042 pues tuve hambre y no me dieron de comer; tuve sed y no me
dieron de beber;
025:043 fui un extraño y no me aceptaron; estuve desnudo y no me
vistieron; estuve enfermo y en prisión pero no me visitaron.´
025:044 «Entonces ellos contestarán diciendo, `Señor, ¿Cuándo te vimos
enfermo, sediento, o como un extraño, o desnudo, enfermo o en
prisión y no te ayudamos?´
025:045 «Entonces Él les contestará diciendo, `Les aseguro, así como
no lo hicieron al menos con uno de estos[208], tampoco lo
hicieron conmigo.´
025:046 Estos irán al castigo eterno, pero los correctos a la vida
eterna.»
26
026:001 Ocurrió, cuando Jesús había terminado estas palabras, que Él
le dijo a sus discípulos,
026:002 «Saben que en dos días vendrá la Pascua, y el Hijo del Hombre
será entregado para ser crucificado.»
026:003 Entonces los jefes de los sacerdotes, los escribas y los
ancianos del pueblo estaban reunidos en la corte del sumo
sacerdote, quien se llamaba Caifás.
026:004 Ellos estuvieron de acuerdo en que atraparían a Jesús con
alguna trampa y lo matarían.
026:005 Pero dijeron, «No durante la fiesta, para evitar que ocurra
una protesta entre la gente.»
026:006 Cuando Jesús estaba en Betania, en la casa de Simón el
leproso[209 ],
026:007 llegó una mujer con un jarro de alabastro lleno de un ungüento
muy costoso, y lo vertió sobre su cabeza mientras Él se
sentaba en la mesa.
026:008 Pero cuando sus discípulos vieron estos, se indignaron,
diciendo, «¿Por qué este gasto?
026:009 Pues este ungüento podría haber sido vendido por mucho, y dado
a los pobres.»
026:010 Pero Jesús, sabiéndolo, les dijo, «¿Por que molestan a la
mujer? Pues ella ha hecho una buena obra para mí.
026:011 Porque ustedes siempre tendrán al pobre con ustedes, pero no
siempre me tendrán a mí.
026:012 Al verter este ungüento en mi cuerpo, ella me ha preparado
para la sepultura.
026:013 Con seguridad les digo, donde quiera en el mundo entero que
esta Buena Nueva sea predicada, lo que esta mujer ha hecho
también será dicho para recordarla.»
026:014 Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue
donde los jefes de los sacerdotes,
026:015 y les dijo, «¿Que está dispuestos a darme, para que se los
entregue?» Ellos le prepararon[ 210] treinta monedas de plata.
026:016 Desde ese momento él buscó una oportunidad para traicionarlo.
026:017 En el primer día de la fiesta del pan sin levadura[211], los
discípulos fueron donde Jesús, diciéndole, «¿Dónde quieres que
preparemos para que comas las Pascua?»
026:018 Él dijo, «Vayan a la ciudad donde cierta persona, y díganle,
`El Maestro dice, «Mi hora está a mano. Celebraré la pascua en
tu casa con mis discípulos.»´»
026:019 Los discípulos hicieron tal como Jesús les ordenó, y
prepararon la Pascua.
026:020 Cuando había llegado la noche, Él estaba reclinado a la mesa
con los doce discípulos.
026:021 Mientras comían, Él dijo, «Con seguridad les digo que uno de
ustedes me traicionará.»
026:022 Ellos estaban muy apenados, y cada uno comenzó a preguntarle,
«¿ No soy yo, verdad, Señor?»
026:023 Él contestó, «Aquel que sumerja su mano[212] conmigo en el
plato, el mismo me traicionará.
026:024 El Hijo del Hombre se va, así como está escrito sobre Él,
¡pero pobre del hombre por quien el Hijo del Hombre es
traicionado! Sería mejor para ese hombre si no hubiera
nacido.»
026:025 Judas, quien lo había traicionado, contestó, «¿No soy yo,
verdad, Rabi?»
Él le contestó, «Tu lo has dicho.»
026:026 Mientras estaban comiendo, Jesús tomó pan, dio gracias[213]por
este y lo partió. Lo dio a los discípulos y dijo, «Tomen,
coman; este es mi cuerpo.»
026:027 Tomó la copa, dio gracias y se las dio diciendo, «Todos
ustedes beban de ella,
026:028 pues esta es mi sangre de la nueva alianza, la cual es
derramada para muchos para el perdón de los pecados.
026:029 Pero les digo que no tomaré de este fruto de la vid de ahora
en adelante sino hasta ese día que lo tome de nuevo con
ustedes en el Reino de mi Padre.»
026:030 Cuando habían cantado un himno[214] se fueron para el Monte de
los Olivos.
026:031 Entonces Jesús les dijo, «Todos ustedes tropezarán a causa mía
esta noche, pues está escrito, `Golpearé al pastor y las
ovejas del rebaño se separarán.´
026:032 Pero después de que yo sea resucitado, iré antes de ustedes a
Galilea.»
026:033 Pero Pedro le contestó, «Aunque todos tropiecen por ti, yo
nunca tropezaré.»
026:034 Jesús le dijo, «Te aseguro que esta noche antes de que el
gallo cante me negarás tres veces.»
026:035 Pedro le dijo, «Aunque tenga que morir contigo no te negaré.»
Todos los discípulos dijeron lo mismo.
026:036 Entonces Jesús fue con ellos a un lugar llamado Getsemani y le
dijo a sus discípulos, «Siéntense acá mientras voy allá a
rezar.»
026:037 Llevó consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo y comenzó a
entristecerse y a preocuparse.
026:038 Entonces les dijo, «Mi alma está extremadamente triste,
incluso hasta la muerte. Quédense acá y estén atentos
conmigo.»
026:039 Se adelantó un poco, cayó sobre su cara y rezó diciendo, «Mi
Padre, si es posible que está copa se aleje de mi; aunque que
no sea lo que yo desee sino lo que tu desees.»
026:040 Fue donde los discípulos y los encontró durmiendo y le dijo a
Pedro, «¿Qué, no podían estar atentos conmigo por una hora?
026:041 Estén atentos y oren para que no entren en tentación. El
espíritu en verdad lo desea pero la carne es débil.»
026:042 De nuevo una segunda vez se apartó de ellos y oró diciendo,
«Mi Padre, si esta copa no se puede alejar de mi sin que la
beba, que se haga tu deseo.»
026:043 Fue de nuevo y los encontró durmiendo pues sus ojos estaban
pesados.
026:044 Los dejó de nuevo y se apartó de ellos y oró por tercera vez
diciendo las mismas palabras.
026:045 Después fue donde sus discípulos y les dijo, «Sigan durmiendo
y descansen. Escuchen la hora está a la mano y el Hijo del
Hombre es traicionado en las manos de pecadores.
026:046 Levántense y vámonos. Observen el que me traiciona está a la
mano.»
026:047 Mientras aún hablaba, Judas uno de los doce llegó, y con él
una gran multitud con espadas y palos eran de los jefes de los
sacerdotes y de los ancianos del pueblo.
026:048 Entonces el que lo traicionó les dio una señal, diciendo, «A
quien yo bese, ese es. Aprésenlo.»
026:049 De inmediato fue donde Jesús, y le dijo, «¡Saludos, Rabi!» y
lo besó.
026:050 Jesús le dijo, «Amigo, ¿por qué estás aquí?» Entonces fueron,
pusieron sus manos sobre Jesús, y lo atraparon.
026:051 Uno de los que estaba con Jesús estiró su mano, sacó su
espada, le dio al siervo del sumo sacerdote atinándole en la
oreja.
026:052 Entonces Jesús le dijo, «Pon tu espada en su lugar, pues
aquellos que toman la espada morirán con la espada.
026:053 ¿O no piensas que yo podría pedirle a mi Padre, y Él me
enviaría ahora más de doce legiones de ángeles?
026:054 ¿ Entonces como se cumplirían las escrituras si eso fuera
así?»
026:055 En ese momento Jesús le dijo a la multitud, «¿Han venido como
contra un ladrón con espadas y palos para apresarme? Me senté
a diario en el templo y no me arrestaron.
026:056 Pero todo esto ha ocurrido, para que se cumplieran las
Escrituras de los profetas.»
Entonces todos los discípulos lo dejaron, y huyeron.
026:057 Los que habían tomado a Jesús lo condujeron donde Caifás, el
sumo sacerdote, donde los escribas y los ancianos estaban
reunidos.
026:058 Pero Pedro lo siguió a distancia hasta la corte del sumo
sacerdote, entró y se sentó con los oficiales, para ver el
final.
026:059 Entonces el sumo sacerdote, los ancianos y el consejo entero
buscaban testimonios falsos contra Jesús, para poder
sentenciarlo a muerte;
026:060 y no encontraron. Aun cuando muchos testigos falsos fueron, no
encontraron ninguno. Pero al final dos testigos falsos fueron,
026:061 y dijeron, «Este hombre dijo, `Puedo destruir el templo de
Dios, y construirlo en tres días.´»
026:062 El sumo sacerdote se levantó, y le dijo, «¿No tienes
respuesta? ¿ Qué es esto que estos dan como testimonio en tu
contra?»
026:063 Pero Jesús mantuvo su paz[215]. El sumo sacerdote le dijo, «Te
ordeno por el Dios viviente, que nos diga si tu eres el
Cristo, el Hijo de Dios.»
026:064 Jesús le dijo, «Tu lo has dicho. Sin embargo, te digo, ustedes
verán al Hijo del Hombre sentado a la derecha del Poderoso, y
viniendo entre las nubes del cielo.»
026:065 Entonces el sumo sacerdote rasgó su vestido, diciendo, «¡Ha
dicho blasfemias! ¿Por qué necesitamos más testigos? Observen,
ahora ustedes han escuchado su blasfemia.
026:066 ¿Qué piensan?»
Le contestaron, «¡Merece la muerte!»
026:067 Entonces escupieron en su rostro y lo golpearon con sus puños,
y algunos le dieron bofetadas,
026:068 diciendo «¡Profetiza para nosotros, tu Cristo! ¿Quién te
golpeó?
026:069 Pedro estaba sentado fuera de la corte, y una empleada fue
donde él diciendo, «¡Tu también estabas con Jesús, el de
Galilea!»
026:070 Pero él lo negó ante todos, diciendo, «No se de que estás
hablando.»
026:071 cuando había salido al pórtico, alguien más[216] lo vio, y le
dijo a los que estaban allí, «Este hombre también estaba con
Jesús de Nazaret.»