020:034 Jesús movido por la compasión, tocó sus ojos; de inmediato sus
ojos recibieron la vista, y lo siguieron.
21
021:001 Cuando se acercaron a Jerusalén, fueron a Betfagé al Monte de
los Olivos, entonces Jesús envió dos discípulos,
021:002 diciéndoles, «Vayan a la villa que está al otro lado, y de
inmediato encontrarán una burra atada y un burrito con esta.
Desátenlos y traíganmelos.
021:003 Si alguien dice algo, ustedes dirán, `El Señor los necesita,
pero pronto Él lo enviará de vuelta[180].»
021:004 Todo esto se dio, para que se cumpliera lo que fue dicho por
intermedio del profeta,
021:005 «Digan a la hija de Sión, Observa, tu Rey viene a ti, Humilde,
y montado en una burra, Sobre un burrito, la cría de una
burra. »
021:006 Los discípulos fueron, e hicieron tal como Jesús les ordenó,
021:007 y trajeron la burra y el burrito, y pusieron sus ropas sobre
estos; y Él se sentó sobre estos.
021:008 Y la gran multitud puso sus ropas sobre el camino. Otros
cortaron ramas de los arboles y las pusieron sobre el camino.
021:009 La multitud que iba antes de Él, y la que lo seguía gritaba,
«¡Hosanna al hijo de David! ¡Bendito es el que viene en el
nombre del Señor! ¡Hosanna en lo más alto!»
021:010 Cuando había llegado a Jerusalén, toda la ciudad estaba
agitada, diciendo «¿Quién es este?»
021:011 Las multitudes decían, «Este es el profeta, Jesús, de Nazaret
de Galilea.»
021:012 Jesús entró en el templo de Dios, y sacó a todos los que
vendían y compraban en el templo, y tumbó las mesas de los
cambiadores de dinero y los asientos de aquellos que vendían
palomas.
021:013 Les dijo, «Está escrito, `¡Mi casa será llamada una casa para
quien ora,´ pero ustedes la han convertido en una cueva de
ladrones!»
021:014 Los ciegos y los minusválidos fueron donde Él en el templo, y
Jesús los sanó.
021:015 Pero cuando los jefes de los sacerdotes y los escribas vieron
las cosas maravillosas que hacía, y que los niños estaban
gritando en el templo y diciendo, «¡Hosanna al hijo de David!»
se indignaron,
021:016 y le dijeron, «¿Escuchas lo que estos están diciendo?»
Jesús les dijo, «Si. ¿Nunca leyeron, `De la boca de bebes y de
lactantes tendrán oración perfeccionada?´»
021:017 Los dejó, y fue a la ciudad de Betania, y descansó allí.
021:018 En la mañana, cuando Él retornaba a la ciudad, tuvo hambre.
021:019 Viendo una higuera por el camino, fue a ella, pero no encontró
nada en sus hojas. Jesús dijo, «¡Que nunca haya fruto de ti!»
Y de inmediato la higuera se secó.
021:020 Cuando los discípulos vieron esto, se maravillaron, diciendo,
«¿Cómo se secó de inmediato la higuera?»
021:021 Jesús les contestó, «Con seguridad les digo, si tienen fe, y
no dudan, no sólo harán lo que se hizo con la higuera, sino
que si le dijeran a esta montaña, `Levántate y arrójate al
mar,´ eso ocurriría.
021:022 Todas las cosas, que pidan en oración, creyendo, ustedes la
recibirán.»
021:023 Cuando había llegado al templo, los jefes de los sacerdotes y
los ancianos del pueblo fueron donde Él mientras enseñaba, y
le dijeron, «¿Con que autoridad haces esta cosas? ¿Quien te
dio esta autoridad?»
021:024 Jesús les contestó, «También les haré una pregunta, si me la
contestan, de la misma forma les diré con que autoridad hago
estas cosas.
021:025 ¿De donde venía el bautizo de Juan? ¿Del cielo o de hombres?
Ellos razonaron entre si, diciendo, «Si decimos, `Del cielo,´
preguntará, `¿Entonces porque no creyeron en él?´
021:026 Pero si decimos, `De hombres,´ tememos a la multitud, pues
todos sostienen que Juan es un profeta.»
021:027 Le contestaron a Jesús diciendo, «No sabemos.»
Él también les dijo, «Tampoco les diré con que autoridad hago
estas cosas.
021:028 ¿Qué piensan? Un hombre tenía dos hijos, llegó donde el
primero y le dijo, `Hijo, ve y trabaja hoy en mi viñedo.´
021:029 Él le contestó, `no lo haré,´ pero luego cambio de pensar y
fue.
021:030 Llegó al segundo y le dijo la misma cosa. Él le contestó, `yo
voy señor,´ pero no fue.
021:031 ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre?»
Le dijeron, «El primero.»
Jesús les dijo, «Les aseguro que los recogedores de impuestos
y las prostitutas estarán entrando al Reino de Dios antes que
ustedes.
021:032 Pues Juan vino a ustedes de la forma correcta y no le
creyeron, pero los recolectores de impuestos y las prostitutas
lo hicieron. Cuando ustedes vieron eso ni siquiera se
arrepintieron para poder creerle.
021:033 «Escuchen otra parábola. Había un hombre jefe de su casa quien
plantó un viñedo, le puso una cerca alrededor, construyó una
prensa para vinos en ella, construyó una torre, la arrendó a
campesinos y se fue para otro país.
021:034 Cuando la estación de la fruta se acerco envió a sus siervos
donde los campesinos para recibir la fruta.
021:035 Los campesinos cogieron a los siervos golpearon a uno, mataron
otro y apedrearon a otro.
021:036 De nuevo, mandó a otros siervos más que la primera vez, pero
los trataron de la misma manera.
021:037 Pero luego les envió a su hijo diciendo, `Ellos respetarán a
mi hijo.´
021:038 Pero los campesinos cuando vieron al hijo dijeron entre ellos,
`Este es el heredero. Vengan matémoslo y quedémonos con su
herencia.´
021:039 Así que lo tomaron, lo lanzaron fuera del viñedo y lo mataron.
021:040 ¿ Cuándo el señor del viñedo llegue que le hará a esos
campesinos?»
021:041 Ellos le dijeron, «Él destruirá miserablemente a esos hombres
miserables y arrendará el viñedo a otros campesinos que le
darán los frutos en su estación.»
021:042 Jesús les dijo, «¿No leyeron nunca en las escrituras,
`La piedra que los constructores rechazaron, La misma fue
hecha cabeza de la esquina. Esto era del Señor. Es
maravilloso en nuestros ojos?´
021:043 «Por lo tanto les digo, el Reino de Dios les será quitado y le
será dado a gente[181] que de sus frutos.
021:044 Aquel que cae sobre esta piedra se romperá en pedazos, y sobre
quien esta caiga lo volverá polvo.»
021:045 Cuando los jefes de los sacerdotes y los fariseos escucharon
estas parábolas sintieron que Él hablaba de ellos.
021:046 Cuando buscaron atraparlo tuvieron miedo de la multitud,
porque lo consideraban un profeta.
22
022:001 Jesús les contestó y les habló de nuevo en parábolas diciendo,
022:002 « El Reino de Dios es como cierto rey, que hizo una fiesta de
matrimonio para su hijo,
022:003 y envió a sus siervos a llamar a quienes estaban invitados a
las fiesta, pero ellos no fueron.
022:004 De nuevo envió a otros siervos diciendo, `Digan a estos que
están invitados, «Observen, he alistado mi comida. Mi buey y
mi cordero fueron matados, y todas las cosas están lista.
¡Vengan a la fiesta de matrimonio!»´
022:005 Pero ellos no hicieron caso, y fueron por sus caminos, uno a
su propia finca, otro a sus mercancías,
022:006 y los demás atraparon a sus siervos, los trataron indignamente
y los mataron.
022:007 Cuando el rey escuchó esto, se enojó, y envió a sus soldados,
a destruir a esos asesinos, y quemó su ciudad.
022:008 «Entonces dijo a sus siervos, `La boda está lista, pero
quienes fueron invitados no valían la pena.
022:009 Vayan entonces a los cruces de caminos, y a cuanta persona
encuentren invítenla a la fiesta de matrimonio.´
022:010 Los siervos salieron a los caminos, y reunieron a todos los
que encontraron, tanto a buenos como a malos. La boda se llenó
de invitados.
022:011 Pero cuando el rey entró a ver los invitados, vio allí a un
hombre que no se había puesto ropa para el matrimonio,
022:012 y le dijo, `Amigo, ¿cómo viniste aquí sin ponerte un vestido
para el matrimonio?´ Él estaba sin habla.
022:013 Entonces el rey le dijo a los siervos, `Átenlo de pies y
manos, llévenlo afuera y tírenlo a la oscuridad; allí es donde
estará el llanto y el rechinar de dientes.´
022:014 Pues muchos son llamados, pero pocos escogidos.»
022:015 Entonces los fariseos fueron y recibieron consejo sobre como
podrían atraparlo en su predica[182].
022:016 Enviaron a sus discípulos a Él, junto con partidarios de
Herodes[183], diciendo, «Maestro, sabemos que eres honesto, y
enseñas el camino de Dios en la verdad, no importa a quien
enseñes, pues no estás parcializado por nadie.
022:017 Dinos entonces, que piensas, ¿Es legal pagar impuestos al
Cesar o no?»
022:018 Pero Jesús percibió la maldad, y dijo, «¿Hipócritas, por qué
me prueban?
022:019 Muéstrenme el dinero de los impuestos.»
Le trajeron un denario.