016:016 Simón Pedro respondió, «Tu eres el Cristo, el Hijo del Dios
viviente.»
016:017 Jesús le contestó, «Bendecido eres tu, Simón hijo de Jonás
pues carne y sangre no te han revelado esto[138], sino mi
Padre que está en el cielo.
016:018 También te digo que tu eres Pedro[139] y sobre esta
piedra[140]construiré mi iglesia y ni siquiera el poder del
mal podrá en contra de ella[141].
016:019 Yo te daré las llaves del Reino de los cielos, y todo lo que
sea unido en la tierra estará unido en el cielo; y todo lo que
liberes en la tierra será liberado en el cielo.»
016:020 Entonces le dijo a los discípulos que no le dijeran a nadie
que Él era Jesús el Cristo.
016:021 Desde ese momento Jesús le empezó a mostrar a sus discípulos
que debía ir a Jerusalén y sufrir muchas cosas de los
ancianos, jefe de los sacerdotes y los escribas, y sería
asesinado y al tercer día resucitaría.
016:022 Pedro lo apartó y comenzó a reprenderlo diciendo, «¡Lejos este
eso de ti Señor! Esto nunca te pasará a ti.»
016:023 Pero él se volteó y le dijo a Pedro, «¡Aléjate de mi Satanás!
Tu me puedes hacer caer pues no tienes tu mente en las cosas
de Dios sino en cosas de hombres.»
016:024 Entonces Jesús le dijo a sus discípulos, «Si alguien desea
seguirme que se niegue a si mismo, tome su cruz y me siga.
016:025 Pues quien quiera salvar su vida la perderá y quien pierda su
vida por mi la ganará.
016:026 ¿Qué beneficio tendrá un hombre si gana el mundo entero y
pierde la vida? ¿O que dará el hombre a cambio de su vida?
016:027 Pues el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con
sus ángeles, y entonces dará recompensa a cada persona de
acuerdo a sus actos. 28 Yo les aseguro, que algunos de los que
están aquí no morirán hasta ver al Hijo del Hombre en su
Reino.»
17
017:001 Después de seis días, Jesús tomó consigo a Pedro, Santiago y
su hermano Juan y los llevo a una montaña alta.
017:002 Ante ellos se transfiguró. Su rostro brilló como el sol, y su
vestido se hizo tan blanco como la luz.
017:003 Entonces, Moisés y Elías se les aparecieron hablando con Él.
017:004 Pedro le dijo a Jesús, «Señor, es bueno que estemos aquí. Si
quieres, hagamos tres tiendas aquí: una para ti, una para
Moisés y una para Elías.»
017:005 Mientras aún hablaba, ocurrió, que una nube brillante los
cubrió con su sombra. Y una voz salió de la nube, diciendo,
«Este es mi Hijo amado, en quien estoy bien complacido.
Escúchenlo.»
017:006 Cuando los discípulos oyeron esto, cayeron sobre sus rostros,
y se asustaron mucho.
017:007 Jesús vino, los tocó y dijo, «Levántense, y no tengan miedo.»
017:008 Levantando sus ojos, no vieron a nadie, excepto a Jesús sólo.
017:009 Mientras bajaban de la montaña, Jesús les ordenó, «No le digan
a nadie lo que vieron[142], hasta que el Hijo del Hombre haya
resucitado de la muerte.»
017:010 Sus discípulos le preguntaron, «¿Entonces por qué los escribas
dicen que Elías debe venir primero?»
017:011 Jesús les contestó, «Elías de hecho viene primero, y restaura
todas las cosas[143],
017:012 pero les digo que Elías ya vino, y ellos no lo reconocieron,
sino que hicieron con él lo que quisieron. Así también sufrirá
por causa de ellos el Hijo del Hombre.»
017:013 Entonces los discípulos entendieron que Él les hablaba de Juan
Bautista.
017:014 Cuando fueron donde la multitud, un hombre fue a Él,
arrodillándose y diciendo,
017:015 «Señor, ten piedad de mi hijo, pues es epiléptico[144], y
sufre dolorosamente; porque a menudo cae al fuego, y a veces
al agua.
017:016 Así que lo he traído a tus discípulos, pero ellos no pudieron
curarlo.»
017:017 Jesús le contestó, «!Generación perversa y sin fe! ¿Cuánto
tiempo estaré con ustedes? ¿Cuanto tiempo los soportaré?
Traíganmelo aquí. »
017:018 Jesús lo reprendió, el demonio salió del él, y el niño fue
curado desde ese momento.
017:019 Entonces los discípulos fueron donde Jesús en privado, y le
dijeron, «¿Por qué no nos fue posible expulsarlo?»
017:020 Él les dijo, «Porque ustedes no creen. Pues con seguridad les
digo, si tienen tanta fe como una semilla de mostaza, le dirán
a esta montaña, `Muévete de aquí a allí,´ y se moverá; y nada
será imposible para ustedes[145].
017:021 Pero esta clase no sale excepto con oración y ayuno[146].»
017:022 Mientras se quedaban en Galilea, Jesús les dijo, «El Hijo del
Hombre será entregado[147] a manos de los hombres,
017:023 y lo matarán, y al tercer día Él resucitará.»
Ellos se apenaron mucho.
017:024 Cuando habían llegado a Capernaum, aquellos que recolectaban
las monedas didracma[148] fueron donde Pedro y le dijeron,
«¿Tu maestro no paga el didracma?»
017:025 Él dijo, « Si.»
Cuando llegó a la casa, Jesús se le anticipó, diciendo, «¿Qué
piensas Simón? ¿De quienes reciben impuestos o tributos los
reyes de la tierra? ¿De sus hijos[149], o de extraños?»
017:026 Pedro le dijo, «De extraños.»
Jesús le dijo, «Entonces los hijos están exentos.
017:027 Pero para evitar que se ofendan[150], ve al mar, lanza un
anzuelo, y toma el primer pescado que salga. Cuando hayas
abierto su boca, encontrarás una moneda stater[151]. Tómalo, y
entrégaselo a ellos por ti y por mí.»
18
018:001 En esa hora los discípulos llegaron donde Jesús diciendo,
«¿Quién es entonces el más grande en el Reino de Dios?»
018:002 Jesús llamó a un niño pequeño y lo puso en la mitad de ellos,
018:003 y dijo, «Les aseguro, a no ser que cambien y sean como niños
pequeños no entrarán al Reino de Dios.
018:004 Así que quien se haga humilde como este niñito, será el más
grande en el Reino de Dios.
018:005 Él que reciba a un niño como este en mi nombre me recibe a mi,
018:006 pero el que cause que uno de estos pequeños que cree en mi se
equivoque, sería mejor para él que una gran piedra de molino
le fuera colgada del cuello y se hundiera en las profundidades
del mar.
018:007 «¡Pobre el mundo por las ocasiones de equivocarse! Pues las
ocasiones deben venir, pero ¡pobre la persona por la cual
llega la ocasión!
018:008 Si tu mano o tu pié te hacen equivocar córtatelo y apártalo de
ti. Pues es mejor entrar a la vida manco o cojo que tener dos
manos o dos pies y ser mandado al fuego eterno.
018:009 Si tu ojo te hace equivocar, sácatelo y apártalo de ti. Es
mejor para ti entrar a la vida con un ojo que teniendo dos
ojos seas mandado a Gehena[152] de fuego.
018:010 Observen no despreciar a uno de estos pequeños, pues les digo
que en el cielo los ángeles de ellos ven el rostro de mi Padre
que está en el cielo.
018:011 Pues el Hijo del Hombre vino a salvar aquello que está
perdido[153].
018:012 «¿Qué piensan? Si un hombre tiene cien ovejas, y una de ellas
se pierde, no deja las noventa y nueve, va a la montañas, y
busca la que se ha perdido?
018:013 Si la encuentra, con seguridad les digo, se alegra más que por
las noventa y nueve que no se han perdido.
018:014 Así mismo no es la voluntad de su Padre que está en el cielo
que uno de estos pequeños perezca.
018:015 «Si tu hermano peca en contra tuya, ve, muéstrale su falta
estando a solas con él. Si te escucha, has ganado de vuelta a
tu hermano.
018:016 Pero si no te escucha, toma uno o dos más contigo, pues en la
boca de dos o tres testigos toda palabra puede establecerse.
018:017 Si se reusa a escucharlos, dilo a la congregación[154]. Si se
reusa a escuchar a la asamblea, que sea para ti como un gentil
o un recolector de impuestos.
018:018 Con seguridad les digo, cualquier cosa que aten en la tierra,
habrá sido atada en el cielo, y cualquier cosa que liberen en
la tierra habrá sido liberada en el cielo.
018:019 También, con seguridad les digo, que si dos de ustedes están
de acuerdo sobre la tierra con respecto a algo que pidan, les
será concedido por mi Padre que está en el cielo.
018:020 Pues donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en
medio de ellos.»
018:021 Entonces Pedro llegó y le dijo, «Señor, ¿que tan a menudo debo
perdonar a mi hermano cuando peca contra mí? ¿Hasta siete
veces?»
018:022 Jesús le dijo, «No te digo hasta siete veces, sino, hasta
setenta veces siete[155].
018:023 Porque el Reino de Dios es como cierto rey, que quería
conciliar cuentas con sus servidores.
018:024 Cuando había comenzado a conciliar, le fue llevado uno que le
debía diez mil talentos[156]
018:025 Pero como no pudo pagar, su señor ordenó que lo vendieran, con
su esposa, sus hijos y todo lo que tenia en forma de pago.
018:026 El siervo entonces cayó y se arrodillo ante él, diciendo,
`¡Señor, ten paciencia conmigo, y yo te pagaré todo!´
018:027 El señor de este siervo, siendo movido por la compasión, lo
liberó y le perdonó la deuda.
018:028 «Pero aquel siervo salió, y encontró un siervo colega, quien
le debía cien denarios[157]lo atrapó tomándolo por el cuello y
diciendo `¡Págame lo que me debes!´
018:029 «Así que el siervo colega cayó a sus pies y le rogó, diciendo,
`¡ Ten paciencia conmigo, y yo te pagaré!´
018:030 Pero él no lo hizo, sino que fue y lo arrojó a prisión, hasta
que le pagara lo que debía.
018:031 Así que cuando otros siervos vieron lo que había hecho, se
apenaron mucho, y fueron y le dijeron a su señor todo lo que
había hecho.
018:032 Entonces el señor lo llamó y le dijo, `¡Tu siervo malo! Te
perdoné toda la deuda porque me rogaste.
018:033 ¿No debiste haber tenido también piedad de tu colega, así como
yo tuve piedad de ti?
018:034 Su señor estaba enojado, y lo envió donde los torturadores,
hasta que pagara todo lo que le debía.
018:035 Así también les hará mi Padre celestial, si ustedes no
perdonan a su hermano de corazón por sus faltas.»
19
019:001 Ocurrió cuando Jesús había terminado estas palabras que partió
de Galilea y llego a las fronteras de Judea más allá[158] del
Jordán.
019:002 Grandes multitudes lo siguieron y Él los curó allí.
019:003 Unos fariseos llegaron donde Él para probarlo diciendo, «¿Es
legal para un hombre divorciarse de su esposa por cualquier
razón?»
019:004 Él les contestó, «No han leído que aquel que los hizo desde el
comienzo los hizo hombre y mujer,
019:005 y dijo, `Por esta causa el hombre dejará a su padre y madre y
se unirá a su esposa y los dos serán una sola carne.´
019:006 Así que ya no son más dos sino una sola carne. Lo que Dios ha
unido, que no lo separe el hombre.»
019:007 Le preguntaron, «¿Por qué entonces Moisés nos dijo que le
diéramos una certificado de divorcio y nos divorciáramos?»
019:008 Él les dijo, «Por la dureza de sus corazones, Moisés les
permitió divorciarse de sus esposas pero no sido así desde el
comienzo.
019:009 Yo les digo que aquel que se divorcie su esposa, excepto por
inmoralidad sexual[159], y se case con otra comete adulterio;
y aquel que se casa con ella cuando está divorciada comete
adulterio. »
019:010 Sus discípulos le dijeron, «Si tal es la dificultad entre
marido y esposa, no vale la pena tomar una esposa[160].»
019:011 Pero Él les dijo, «No todos los hombres pueden recibir esto
que les digo, sino solo al que le es dado.
019:012 Pues hay eunucos que nacieron así desde el vientre de sus
madres, y hay eunucos que fueron hechos eunucos por los
hombres; y hay eunucos que se hicieron eunucos a si mismos por
causa del Reino de Dios. Aquel que pueda recibirlo, que lo
reciba.»
019:013 Entonces le llevaron niños, para que pusiera sus manos sobre
ellos y orara; y los discípulos los reprendieron.
019:014 Pero Jesús les dijo, «Dejen a los niños, no les prohíban venir
a mí; porque a quienes son como ellos[161] pertenece el Reino
de Dios.»
019:015 Él puso sus manos sobre ellos, y partió de allí.
019:016 Ocurrió que un hombre se le acercó y dijo, «Buen maestro, ¿qué
cosas buenas debo hacer para tener vida eterna?»
019:017 Él le dijo, «¿Por qué me llamas bueno?[162] Nadie es bueno
excepto uno, que es Dios. Pero si quieres entrar a la vida,
sigue los mandamientos.»
019:018 Él le preguntó, «¿Cuales?»
Jesús le dijo, «`No matarás.´ `No cometerás adulterio.´ `No
robarás.´ `No darás testimonio falso.´
019:019 `Honra a tu padre y a tu madre.´ Y `Ama a tu prójimo como a ti
mismo.´»
019:020 El joven le dijo, «Todas estas cosas las he observado desde mi
juventud. ¿Qué me falta?»
019:021 Jesús le dijo, «Si quieres ser bienvenido[163], ve, vende lo
que tienes y dalo a los pobres, así tendrás un tesoro en el
cielo; y ven, sígueme.»
019:022 Pero cuando el joven escuchó esto, se fue triste, pues tenía
muchos bienes[164].
019:023 Jesús le dijo a sus discípulos, « Con seguridad les digo, que
es dificil para un rico entrar al Reino de Dios[165].
019:024 De nuevo les digo, es más fácil para un camello[166 ] pasar
por el ojo de una aguja, que para un rico entrar en el Reino
de Dios.»
019:025 Cuando los discípulos escucharon esto, quedaron muy
asombrados, diciendo, «¿Quien puede entonces salvarse[167]?»
019:026 Mirándolos, Jesús dijo, «Con hombres esto es imposible, pero
con Dios todas las cosas son posibles.»
019:027 Entonces Pedro contestó, «Observa, hemos dejado todo, y te
hemos seguido. ¿Entonces qué tendremos?»
019:028 Jesús le dijo, «Con seguridad te digo, que ustedes los que me
han seguido, en el nuevo mundo [168] cuando el Hijo del Hombre
se siente en el trono de su gloria, ustedes también se sentará
en doce tronos, juzgando a las doce tribus de Israel.
019:029 Todo aquel que haya dejado casas o hermanos o hermanas o padre
o madre o esposa o hijos o tierra, a causa de mi nombre,
recibirá cien veces, y heredará la vida eterna.
019:030 Pero muchos que son primeros serán últimos; y serán primeros
quienes son últimos.
20
020:001 «Pues el Reino de Dios es como un hombre que era amo de su
hogar y se fue temprano por la mañana a contratar trabajadores
para su viña.
020:002 Cuando acordó con los labradores un denario[169] al día, los
envío a su viña.
020:003 Alrededor de la tercera hora[170] salió, y en el mercado vio a
otros que estaban desempleados.
020:004 A ellos les dijo, `Vayan ustedes también a la viña, y les daré
lo que sea justo.´ Así que fueron a la viña[171].
020:005 De nuevo salió a la sexta y a la novena hora,[172] e hizo lo
mismo.
020:006 Cerca de la undécima hora[173] salió y encontró a otros
desocupados. Les dijo, `¿Por qué han estado desempleados aquí
todo el día?´
020:007 «Ellos le dijeron, `Porque nadie nos ha contratado.´
«Él les dijo, `Vayan también a la viña, y recibirán lo que sea
justo.´
020:008 Cuando llegó la noche, el señor de la viña le dijo al
mayordomo, `Llama a los trabajadores y págales sus jornales,
comenzando por los últimos hasta llegar a los primeros.´
020:009 «Cuando quienes fueron contratados alrededor de la undécima
hora llegaron, cada uno de ellos recibió un denario.
020:010 Cuando los primeros llegaron[174], suponían que recibirían
más; y de la misma forma ellos recibieron un denario.
020:011 Cuando lo recibieron, murmuraron contra el señor de la casa,
020:012 diciendo, `¡Estos últimos han estado una hora, y los has hecho
iguales a nosotros, que hemos soportado la carga del día y el
calor sofocante!´
020:013 «Pero él le contestó a uno de ellos, `Amigo, no estoy
haciéndote mal[175] alguno. ¿No acordaste conmigo por un
denario?
020:014 Toma lo que es tuyo, y sigue tu camino. Es mi deseo dar a este
último tanto como a ti.
020:015 ¿No es legal para mi hacer lo que quiero con lo que poseo? ¿O
es tu ojo malo[176], porque soy bueno?´
020:016 Así que los últimos serán los primeros y los primeros serán
los últimos. Pues muchos son llamados, pero pocos son
escogidos[177].»
020:017 Mientras Jesús iba a Jerusalén, tomó consigo a los doce
discípulos y en el camino les dijo,
020:018 «Escuchen, vamos hacia Jerusalén y el Hijo del Hombre será
entregado a los jefes de los sacerdotes y a los escribas,
ellos lo condenaran a muerte,
020:019 y lo entregarán a los gentiles para que lo ridiculicen, lo
castiguen y lo crucifiquen; y al tercer día Él resucitará.»
020:020 Entonces la madre de los hijos de Zebedeo fue donde Él con sus
hijo, arrodillándose y pidiendo algo.
020:021 Él le dijo, «¿Qué quieres?»
Ella le dijo, «Ordena que estos, mis dos hijos, puedan
sentarse, uno a tu derecha y uno a tu izquierda en tu Reino.»
020:022 Pero Jesús le contestó, «No saben lo que piden. ¿Pueden beber
de la copa que estoy por beber, y ser bautizados con el
bautizo que yo seré bautizado?
Ellos le dijeron, «Podemos.»
020:023 Él les dijo, «De hecho beberán de mi copa y serán bautizados
con el bautizo que yo seré bautizado, pero no me compete
conceder sentarse a mi derecha y a mi izquierda; pues son para
quienes haya sido preparado por mi Padre.»
020:024 Cuando los diez escucharon esto, se indignaron con los dos
hermanos.
020:025 Pero Jesús los llamó, y les dijo, «Ustedes saben, que los
gobernantes presionan a sus pueblos, y los poderoso usan mal
su poder sobre los hombres[178].
020:026 Esto no será así entre ustedes, pues cualquiera de ustedes que
desee ser grande será[179] su servidor.
020:027 Quien desee ser el primero entre ustedes será quien más sirva,
020:028 así como el Hijo del Hombre vino no a ser servido, sino a
servir, y a dar su vida como pago para muchos.»
020:029 Mientras salían de Jericó, una gran multitud los seguía.
020:030 Había dos hombre ciegos sentados en la carretera, cuando
escucharon que Jesús pasaba, gritaron, «¡Señor, ten piedad de
nosotros, tu hijo de David!»
020:031 La multitud los reprendió, diciéndoles que debían permanecer
callados, pero ellos gritaban aún más «¡Señor, ten piedad de
nosotros, tu hijo de David!»
020:032 Jesús se detuvo, los llamó y les preguntó, «¿Que desean que
haga por ustedes?»