VII

No quedaba la menor duda. En la carta leída varias veces sucesivamente y

en voz alta por los tres hermanos hasta aprenderse el párrafo de

memoria, Ignacio decía bien claro: «Se nos conceden unas cortas

vacaciones que aprovecharé yendo a visitarlos al Tandil. Llevaré conmigo

a un camarada, el capitán Pérez, con quien me liga estrecha amistad.

Pérez se muere por la caza y sabemos que por allá hay perdices.

Prepárenle una habitación. Es un buen muchacho, de constante buen humor.

Contamos con que el amigo estanciero de quien ustedes tanto me hablan en

sus cartas, el señor Vázquez, nos permita cazar en su campo... Pasado

mañana a la noche tomamos el tren. No nos detendremos en Buenos-Aires;

al día siguiente de que ustedes reciban esta carta, nos recibirán a

nosotros en cuerpo y alma.»

Anonadada, repetía Coca:

--¡En cuerpo y alma!... ¿Quién lo creyera?... ¡En cuerpo y alma!...

Laura explicó el caso como una mera casualidad. ¡Habría tantos Pérez en

el ejército!...

Coca pidió, ahora con más razón, que no se le dijera una palabra a

Vázquez. Ella se arreglaría con él, sin descubrir aún su broma...

Y Adolfo, encarando la cuestión por el lado práctico, opinó que convenía

evitar el encuentro de Coca y el capitán. Pero, ¿cómo?... Coca no podía

huir a Buenos-Aires el día que llegaba al Tandil su hermano, después de

año y medio de ausencia... A Ignacio no podía enviársele telegrama

alguno, para que aplazase la invitación a Pérez, pues que ya venían los

dos en viaje... Alojar a Pérez en la casa era impropio, después de lo

sucedido... Mandarle al pésimo hotel del pueblo era cruel... ¡Qué

problema de más difícil solución!... Observó Coca que recordaba el de

aquel pobre hombre que tenía que transportar al otro lado del río una

cabra, una col y un lobo, sin que la cabra se comiera la col, ni el lobo

la cabra. Contaba para ello con un pequeño bote dentro del cual sólo

cabía cada vez una de las tres cosas. Y no podía dejar, en ninguna de

las dos orillas, ni al lobo con la cabra, ni a la cabra con la col...

Después de mucho discutir, los tres hermanos convinieron en arreglarle a

la visita una pieza en el hotel, e invitarlo diariamente a almorzar y a

comer. Coca lo evitaría, explicándose con don Mariano...

Don Mariano supo en el día la terrible noticia. ¡El capitán Pérez estaba

_ad portas_!... Sin perder un momento, requirió una contestación

categórica de Coca... Y Coca, que no quería otra cosa, le juró que jamás

había amado al capitán Pérez...

Vázquez le preguntó aún:

--¿Está usted segura, Coca, de no haberlo querido... y de que nunca

hubiese llegado a quererlo?...

¡Si estaría segura!... Por eso repuso, mirando hondamente al estanciero:

--¿Llegar a quererlo?... Creo que antes me hubiera enamorado de un

títere o de un árbol... ¡Puede usted creerme!

Había que creerla... ¡Feliz don Mariano!... ¿Conque el capitán Pérez era

como un títere o un árbol?... ¡Oh don Mariano, mil veces feliz!

Habiendo tomado tan favorable giro la plática, el pretendiente instó y

apremió a su pretendida para que de una vez lo aceptase como novio...

Coca se hizo de rogar bastante... Discutió todavía... ¿Podía estar

segura del amor de Vázquez?... ¡Eran tan inconstantes los hombres!... Y

razonando así, entretuvo un buen rato al estanciero, como una gatita

blanca que juega con un ovillo de seda roja...

Agotada la paciencia de Vázquez, él la amenazó con irse y no volver más

si no lo aceptaba o rechazaba definitivamente esa tarde... ¡No era él un

adolescente para prolongar mucho tiempo esa femenina política del «tira

y afloja»!

Como Coca lo sabía firme y decidido, temió que ejecutase demasiado

pronto su amenaza, y le dio el «sí», ¡el ansiado «sí»!... ¡Ya eran

novios!

Después de proclamar oficialmente en la casa el noviazgo y recibir los

parabienes de estilo, Vázquez tomó una discreta y delicada resolución...

Resolvió irse esa noche a Buenos-Aires, por una semana, para evitar su

encuentro con el capitán Pérez. A su vuelta, despachado el capitán,

arreglaríase el casamiento para fin de año.

Thespis (novelas cortas y cuentos) · 第 45 / 47 题