Que aún tienen sal las manos de su dueño.»

Sin embargo, Juanita se limitaba a cavilar y a recelar, permaneciendo

inactiva. Todo lo que entonces hubiese hecho en contradicción con los

dos proyectos de doña Inés del casamiento de su padre y del monjío de

ella, hubiera sido la más audaz rebelión contra la tiranía de la reina

absoluta de Villalegre, y a don Paco y a ella los hubiera puesto en

peligro de tener que emigrar, como Adán y Eva, expulsados del Paraíso.

Por otra parte, Juanita era tan orgullosa, que por más que le doliese el

recelo de que doña Agustina le quitase a don Paco, no quería, llamándole

a sí, acudir al punto a evitarlo y quedarse con la duda de que él, no

llamado, hubiese podido ceder y entregarse a otro dueño.

Juanita La Larga · 第 30 / 50 题