El Estado de Virginia hizo el primer esfuerzo para sacar al pueblo
americano de la postracion y decadencia en que se encontraba, haciendo
su legislatura una proposicion en Enero de 1786, á fin de que se
reuniera una Convencion de delegados de todos los Estados para
reglamentar nuestro comercio con las naciones extranjeras. La
proposicion fué bien recibida en muchos Estados, cinco de los cuales
mandaron sus delegados á la Convencion, que se reunió en Annapolis en
Setiembre de ese mismo año.[8] Como esta pequeña Asamblea era solo una
representacion de una parte de los Estados, hallándose sus miembros
profundamente convencidos de los defectos radicales del sistema de
gobierno federal que existia, creyeron que no bastaba aplicar un remedio
parcial y transitorio á nuestras calamidades nacionales, y en
consecuencia acordaron dirigir una elocuente peticion al Congreso, para
que éste convocara una Convencion general, que examinando la situacion
en que se encontraba el país, propusiera las medidas que creyese
convenientes á fin de que el gobierno federal dejara de ser como hasta
entonces habia sido, un mero fantasma, y fuera un gobierno real y
adecuado para proveer á las exigencias de la Union.
El Congreso, comprendiendo la sabiduría y pesando el patriotismo de esa
excitativa, recomendó que se formara una Convencion de delegados de
todos los Estados para revisar, reformar y modificar los artículos de
la Confederacion. Todos los Estados, con excepcion de Rhode Island,
accedieron á la propuesta y nombraron sus delegados, quienes en Mayo de
1787 se instalaron en Convencion general en Filadelfia.
[8] Aunque la convencion federal de 1787 debió su orígen
directamente á la proposicion que hizo Virginia en 1786, sin
embargo, el primero que sugirió y plenamente demostró la necesidad
de una convencion nacional ámpliamente autorizada para reformar y
reorganizar el gobierno, fué el coronel Hamilton en 1780, siendo
ayudante del general Washington. En su docta, y podemos decir,
extraordinaria carta [considerando que solo tenia 23 años cuando la
escribió] dirigida al H. James Duane, miembro del Congreso por el
Estado de New York en Setiembre de 1780, demostró en la manera mas
clara los defectos y la absoluta ineficacia de los artículos de
Confederacion, y que, para su conservacion y bienestar, los Estados
Unidos necesitaban de un gobierno nacional, investido con
suficientes poderes soberanos, como los que la Confederacion
contenia en verdad, pero solo teóricamente, sin tener funcionarios
que los desempeñaran. Esta carta se encuentra en la Vida de
Alexander Hamilton publicada por su hijo John C. Hamilton, vol. I,
p. 284-305 y en _The Hamilton papers_, [vol. I, p. 428] obra
publicada por el Dr. Hawks. Las resoluciones aprobadas por las dos
Cámaras de la Legislatura de New York el 20 y 21 de Julio de 1782,
fueron las primeras indicaciones legislativas sobre la necesidad de
una convencion para reformar el gobierno. Esas resoluciones fueron
presentadas al Senado por el general Schuyler, y decian que «la
fuente principal de la mayor parte de nuestras dificultades era la
falta de autoridad suficiente en el Congreso: que la Confederacion
era defectuosa en varios puntos esenciales, y especialmente en que
no investia al gobierno federal con la facultad de arbitrarse
recursos, ni le designaba fondos determinados y suficientes: que
sus defectos no podian ser corregidos, ni ampliadas las facultades
del Congreso por medio de las deliberaciones parciales de los
Estados separadamente, y que seria conveniente proponer al Congreso
y á cada uno de los Estados la medida de formar una asamblea
general de éstos, especialmente autorizada para revisar y reformar
la Confederacion.» New York. _Journals of the Senate and Assembly_,
July 20^{th} & 21,^{st} 1782.
Es indudable que el coronel Hamilton (como lo dice su hijo, Life of
Hamilton, vol. I, p. 405) que asistia á las sesiones de la
Legislatura cuando se aprobaron dichas resoluciones, que en su
carácter público de Superintendente de Hacienda tuvo una
conferencia con una comision mixta de las dos cámaras, y que fué
elegido delegado al Congreso por la Legislatura, fué la persona
distinguida que sugirió con sabiduría y sostuvo con su influencia
la primera disposicion autoritativa para una convencion general de
los Estados.