Esta memorable declaracion, semejante á la que publicó la Confederacion
de los Países Bajos en circunstancias análogas, recapitulaba las
vejaciones cometidas por el rey británico, sosteniendo que era derecho
natural de todo pueblo librarse de la tiranía, y sus autores con la
dignidad y entereza que proporciona una conciencia recta, apelaban
solemnemente al género humano, defendiendo la necesidad de esta medida.
En virtud de esta declaracion, hecha "en el nombre y con la autoridad
del pueblo," las colonias quedaron libres de toda obediencia á la corona
británica, quedando totalmente disuelta toda conexion política entre
ellas y la Gran Bretaña. El principio de la propia conservacion y el
derecho que tiene toda sociedad á su libertad y felicidad sancionaban
esta separacion. Cuando el gobierno establecido en un pueblo llega á
ser incapaz de llenar su mision, ó contraría los fines para que fué
instituido, ese pueblo tiene un derecho, fundado en la ley natural y en
la conciencia del género humano, reconocido por las autoridades mas
sanas y demostrado con ejemplos verdaderamente esclarecidos, á
derrocarlo y á poner nuevos guardianes para su seguridad futura. Este
derecho es mas palpable, y el deber de ejercerlo aparece de una manera
mas clara é inequívoca, cuando las colonias se hallan situadas á mucha
distancia de la madre patria, y no pueden ser gobernadas sin vejaciones
ni obstáculos que continuamente van en aumento; y cuando han llegado
además al completo desarrollo de sus fuerzas y recursos, ó segun el
lenguaje que Montesquieu aplicaba precisamente á nuestro caso, "cuando
han llegado á formar grandes naciones en los bosques que fueron á
poblar." Si además de estas causas intrínsecas que gradualmente, pero de
una manera poderosa van contribuyendo á la separacion, la metrópoli con
la arrogancia de su poder y superioridad niega á las colonias las
ventajas de un gobierno propio y libre, y pretende ejercer una autoridad
discrecional é ilimitada, sin miramiento á los derechos de ellas, en la
administracion de todos sus negocios, es una consecuencia casi
inevitable que al fin se levanten y desconozcan esas exigencias,
particularmente si se trata de una raza de hombres resueltos é
inteligentes, consecuentes consigo mismos y justos para con su
posteridad.