Luego que aclaró el dia me puse en camino, navegando aguas abajo el
rio. Vararon tres veces esta mañana las chalupas; en sacarlas se tardó
dos horas: no obstante llegué al rio de la Encarnacion, ó á la isla
que tiene en su desague, á donde dejé las maderas cuando fuí para
arriba, á las 2 de la tarde, habiendo hecho en las dos mañanas de ayer
y hoy, el camino que hice cuando fuí para arriba en 21 dias, tal es
la violencia que trae la corriente de este rio; y esto sin velas, con
viento, aunque poco, por la proa, ni otros remos que los necesarios
para el gobierno.
A las 8 de la mañana hallé la tolderia de _Chulilaquin_, pero pasé
sin arrimar á tierra ni hablar, mas que la griteria de los indios y
marineros, que se despedian con algazára.
Luego que llegué á la isla, y habiendo en ella hecho la gente mediodia,
hice escoger y cortar un pedacito de madera de todas las calidades
que allí habia dejado para conducir al establecimiento del Rio Negro,
escribiendo en cada uno su diámetro.
Las cordilleras están tan cubiertas de la nieve que cayó en ellas en
los dias que estuve en el _Huechum-huechuen_, que ya no se vén aquellos
promontorios de piedras que se veian cuando fuí para arriba, sino una
superficie en cada cerro, blanca y lisa, habiendo tapado ó llenado la
nieve sus grandes y profundas concavidades.