Salí de la isla al salir el sol. Toda la mañana ha estado nevando sobre
las sierras inmediatas al rio, sin caer ninguna en el valle. Toda la
tarde cayó en el valle, aunque no en mucha cantidad, pero derretida.
Navegué este dia, nueve, de los que fuí para arriba, y sin varar, solo
sí tocó un poco sobre una piedra la chalupa San Juan, por lo cual no
fué preciso que este dia se echase la gente al agua, único, en siete
meses y nueve dias que aquí salí del establecimiento del Rio Negro,
para este reconocimiento.
A la noche se le sacaron á la chalupa San Juan, 40 baldes de agua; y
á no estar el rio tan crecido, desde luego á esta hora estarian las
chalupas hechos pedazos.
Despues que se incorporaron con el rio principal el de la Encarnacion,
y el que Falkner llama _Desaguadero_, hallé el rio tres palmos mas
crecido que cuando fuí para arriba. Todas las cañadas y zanjas que
entonces estaban secas, traen porcion de agua, de modo que no se vé
otra cosa que hermosos arroyuelos que de todas estas sierras bajan al
rio precipitadamente: con lo poco que ha llovido, se abrieron infinitos
manantiales, que antes no se conocian por otra cosa que por algun
verdor que se hallaba entre las ásperas y áridas serranias.
Anocheció lloviendo, á cuya hora me acampé á la parte del N del rio.
Duró la lluvia hasta las 10 de la noche, que cesó, y se llamó el viento
al SE récio.