DIA 4

Al amanecer se empezó la faena de acomodar todas las cosas de las

chalupas para nuestro regreso. A las 8½ me despedí de _Chulilaquin_,

que poco le faltó para llorar, y me puse en viage para el

establecimiento; pues ya no me dan lugar los víveres á poder subsistir

mas en este sitio: pero aun no habia perdido de vista los toldos,

cuando ví que los indios á toda prisa recogian su caballadas. A las 10

hallé unos 3 ó 4 toldos, y pasé sin parar. A la 1 de la tarde descubrió

agua la chalupa San Francisco, en tanta cantidad que se iba á pique.

Arrimé á tierra y junté toda la gente á su descarga, y se reconoció que

una piedra le habia abierto un agujero que cabia el puño por él. Este

golpe lo recibió en la última varada, que, desde que salí hasta que

arrimé á tierra, varamos tres veces; y en todas ellas fué preciso echar

toda la gente al agua, y costó bastante trabajo el sacarlas.

Luego que se descargó, la hice varar, se le hechó este rumbo, y se

volvió á echar al agua. Al anocher ya la tenia cargada y lista para

navegar.

En cuanto se estuvo componiendo la chalupa, hice traer cerca, ó mas de

200 manzanos chicos, que puse con tierra en un cajon para llevar al

establecimiento, y en este intermedio pasó la indiada de _Chulilaquin_,

rio abajo: tal es el miedo que tiene á los Aucaces, y la prisa que se

dió en levantar los toldos; pero es cierto que si nosotros estuvieramos

junto de sus toldos, él no pensaria en moverse de allí. Mandó un

esclavo á decir que paraba un poco mas abajo: él no llegó, por haber

una barranca muy alta y una laguna de por medio. Anocheció claro y en

calma.

Diario del piloto de la Real Armada, D. Basilio Villarino, del reconocimiento, que hizo del Río Negro, en la costa oriental de Patagonia, el año de 1782 · 第 219 / 260 题