Amaneció con el viento al SO fuerte, y aunque deseo mucho el ver
algunos Aucaces ó Peguenches, para por su medio dar aviso á Valdivia
de mi paradero, á fin de tener de allí los auxilios necesarios para
proseguir el reconocimiento con las crecientes, no me dán lugar los
viveres á esperar mucho; y porque _Chulilaquin_ está tan indispuesto
con ellos por la muerte de _Guchumpilqui_, y asimismo por los dos
marineros que este con su gente se llevó. No me parece sea fácil el que
pueda conseguir el intento, por cuyo motivo le dije á la lenguaraza
que le dijese á _Chulilaquin_, que ya habia llegado la hora de mi
regreso al establecimiento. Sabido esto por _Chulilaquin_, vino á
bordo apresuradamente, y me dijo, que como le queria dejar en manos
de sus enemigos, que no tardarian mas en quitarle la vida, que lo que
yo tardase en salir de junto á ellos con las embarcaciones? A esto le
dije, que como tenia tanto miedo, respecto á juntarse entre sus toldos
y los de su abuelo, sobre 150, entre los cuales habria mas de 600
hombres de guerra; y que los toldos de su abuelo estarian junto con él
dentro de dos dias, pues ya iban viniendo á incorporarse, y estando
juntos ya era suficiente gente para defenderse. A esto me dijo muy
lastimado: ¡Ah, hermano! que Vd. no sabe la indiada que hay entre estas
sierras, que son mas que yerbas tiene el campo, y me la estan jurando
para la hora que de mí se aparten los cristianos. ¿Pues qué, le parece
á Vd. que ellos por mi gente dejan de venir? No: que ellos mismos lo
dicen, y me estan mandando á decir, que á mí no me tienen miedo, sino
á los cristianos. Yo me vine huyendo para seguir para abajo, ó para
arriba la orilla del rio, por ampararme de Vd. Y ahora ¿qué haré si
Vd. me desampara? Mi hijo está enfermo, como Vd. está viendo, sin poder
montar á caballo: mi súplica no se extiende á mas que dos ó tres dias
que pueda Vd. parar hasta ver si mejora, para seguirlo á Vd., y marchar
bajo su proteccion: pues con que sepan los Aucaces que yo salgo á la
par de Vd., es bastante para que no me sigan. A esto le respondí, que
yo me estaria con mucho gusto, pero que no podia de modo alguno, porque
se me acababan los víveres, y no tenia que dar de comer á los soldados,
y que solo podria estarme hasta mañana. Se fué, y mandó chusque con
tanta diligencia á una tolderia que estaba de aquí 6 leguas, que á las
4 de la tarde ya tenia dos vacas en los toldos, y vino inmediatamente,
y me dijo: Hermano, si la causa de apresurar Vd. su viage, es la falta
de víveres, ya esta cesó; pues tenemos aquí dos vacas y vendrán mas:
ya hay que comer media docena de dias. El dueño no quiere por ellas
género de los indios, porque de lo que nosotros gastamos tiene él
con abundancia; pues no es pobre, y nuestras riquezas se reducen á
cueros. Desea algunas cosas de que acá carecemos, y tienen Vds.: si
Vd. quiere comprarlas por algunas cosas de estas, será de cosa á que
estaré agradecido; y sino, las pagaré yo, aunque sea quitándoles á mis
mugeres é hijas las mismas alhajas que Vd. les dió, para comprarlas; á
fin de que Vd. aguarde á que mi hijo se mejore, cuanto pueda llevarlo
sobre un caballo.[22] Le dije que no queria que se destituyese de sus
cosas: llamé al dueño de las vacas, y ajusté una por dos frascos de
aguardiente, y otra por tres cuchillos viejos, un freno idem, dos varas
de tabaco podrido, dos trompos, y unas pocas de cuentas de vidrio.
No me desagradó el estar mas aquí dos ó tres dias, á fin de lograr
si puedo el intento referido; y estando estos indios agradecidos y
persuadidos á que solo por ellos es la detencion, y yo deseo el que se
junten algunos indios de los Aucaces y Peguenches: porque, aunque estan
contrarios tienen parientes casados unas naciones entre otras, y estos
son los que dán los avisos, y puede ser que logre lo que tengo pensado.
Al anochecer le dí el santo á _Chulilaquin_: recogí toda la gente, y
largué las embarcaciones afuera.
La anta se llama entre los Guilliches _haleglique_, y el pellejo
_ysanam_.