DIA 26.

Amaneció con el viento al SO fuerte, y aunque deseo mucho el ver

algunos Aucaces ó Peguenches, para por su medio dar aviso á Valdivia

de mi paradero, á fin de tener de allí los auxilios necesarios para

proseguir el reconocimiento con las crecientes, no me dán lugar los

viveres á esperar mucho; y porque _Chulilaquin_ está tan indispuesto

con ellos por la muerte de _Guchumpilqui_, y asimismo por los dos

marineros que este con su gente se llevó. No me parece sea fácil el que

pueda conseguir el intento, por cuyo motivo le dije á la lenguaraza

que le dijese á _Chulilaquin_, que ya habia llegado la hora de mi

regreso al establecimiento. Sabido esto por _Chulilaquin_, vino á

bordo apresuradamente, y me dijo, que como le queria dejar en manos

de sus enemigos, que no tardarian mas en quitarle la vida, que lo que

yo tardase en salir de junto á ellos con las embarcaciones? A esto le

dije, que como tenia tanto miedo, respecto á juntarse entre sus toldos

y los de su abuelo, sobre 150, entre los cuales habria mas de 600

hombres de guerra; y que los toldos de su abuelo estarian junto con él

dentro de dos dias, pues ya iban viniendo á incorporarse, y estando

juntos ya era suficiente gente para defenderse. A esto me dijo muy

lastimado: ¡Ah, hermano! que Vd. no sabe la indiada que hay entre estas

sierras, que son mas que yerbas tiene el campo, y me la estan jurando

para la hora que de mí se aparten los cristianos. ¿Pues qué, le parece

á Vd. que ellos por mi gente dejan de venir? No: que ellos mismos lo

dicen, y me estan mandando á decir, que á mí no me tienen miedo, sino

á los cristianos. Yo me vine huyendo para seguir para abajo, ó para

arriba la orilla del rio, por ampararme de Vd. Y ahora ¿qué haré si

Vd. me desampara? Mi hijo está enfermo, como Vd. está viendo, sin poder

montar á caballo: mi súplica no se extiende á mas que dos ó tres dias

que pueda Vd. parar hasta ver si mejora, para seguirlo á Vd., y marchar

bajo su proteccion: pues con que sepan los Aucaces que yo salgo á la

par de Vd., es bastante para que no me sigan. A esto le respondí, que

yo me estaria con mucho gusto, pero que no podia de modo alguno, porque

se me acababan los víveres, y no tenia que dar de comer á los soldados,

y que solo podria estarme hasta mañana. Se fué, y mandó chusque con

tanta diligencia á una tolderia que estaba de aquí 6 leguas, que á las

4 de la tarde ya tenia dos vacas en los toldos, y vino inmediatamente,

y me dijo: Hermano, si la causa de apresurar Vd. su viage, es la falta

de víveres, ya esta cesó; pues tenemos aquí dos vacas y vendrán mas:

ya hay que comer media docena de dias. El dueño no quiere por ellas

género de los indios, porque de lo que nosotros gastamos tiene él

con abundancia; pues no es pobre, y nuestras riquezas se reducen á

cueros. Desea algunas cosas de que acá carecemos, y tienen Vds.: si

Vd. quiere comprarlas por algunas cosas de estas, será de cosa á que

estaré agradecido; y sino, las pagaré yo, aunque sea quitándoles á mis

mugeres é hijas las mismas alhajas que Vd. les dió, para comprarlas; á

fin de que Vd. aguarde á que mi hijo se mejore, cuanto pueda llevarlo

sobre un caballo.[22] Le dije que no queria que se destituyese de sus

cosas: llamé al dueño de las vacas, y ajusté una por dos frascos de

aguardiente, y otra por tres cuchillos viejos, un freno idem, dos varas

de tabaco podrido, dos trompos, y unas pocas de cuentas de vidrio.

No me desagradó el estar mas aquí dos ó tres dias, á fin de lograr

si puedo el intento referido; y estando estos indios agradecidos y

persuadidos á que solo por ellos es la detencion, y yo deseo el que se

junten algunos indios de los Aucaces y Peguenches: porque, aunque estan

contrarios tienen parientes casados unas naciones entre otras, y estos

son los que dán los avisos, y puede ser que logre lo que tengo pensado.

Al anochecer le dí el santo á _Chulilaquin_: recogí toda la gente, y

largué las embarcaciones afuera.

La anta se llama entre los Guilliches _haleglique_, y el pellejo

_ysanam_.

Diario del piloto de la Real Armada, D. Basilio Villarino, del reconocimiento, que hizo del Río Negro, en la costa oriental de Patagonia, el año de 1782 · 第 211 / 260 题