DIA 25.

Ayer estuvo en estos toldos un pariente de estos indios, que está

casado entre los Peguenches: yo no lo he visto, pero me lo dijeron.

Este vino á saber si yo le compraba algunas vacas; y habiéndole dicho

el cacique _Chulilaquin_ que las trajese que se le comprarian, se fué

diciendo, que el dia de hoy las traeria. Preguntándole yo esta tarde

á _Chulilaquin_ como no venia el indio que habia ofrecido traer el

ganado; me dijo, que no habia que fiar, porque seguramente aquel habia

venido á ver y á observar en que disposicion estábamos, y yo sentí no

haberle visto, porque por el interes cualquier indio Aucas ó Peguenche

me conduciria una carta á Valdivia, á fin de tener de allí los auxilios

necesarios para concluir el todo del reconocimiento, por serme

sumamente doloroso que al cabo de haber pasado tanto trabajo, no tenga

con que reconocer el Diamante, ni con que subsistir hasta que lleguen

las crecientes para poder navegar dicho rio; ni el de la Encarnacion,

que hago juicio pasará muy cerca de Chile: y solo me detuve hoy aquí,

por ver si por algun camino se proporciona mandar chasque á Valdivia.

Mas arriba por el rio no puedo navegar por falta de agua, y mas abajo

es alejarme de los indios, por cuyo medio pudiera ser conducida la

carta, y por esto me detuve. Pero ya el pan dá pocas treguas, y si en

el dia de mañana no se proporciona chasque que vaya á Valdivia, tengo

ya determinado el regreso al establecimiento del Rio Negro.

Hoy regalé á _Chulilaquin_ y su familia con algunas bujerias y tabaco,

y á otros de los principales, de lo que quedaron agradecidos, y regalan

á los marineros manzanos, piñones, y les ofrecen de sus comidas con

bastante agasajo.

Al hijo de _Chulilaquin_, que mató á _Guchumpilqui_, le sobrevino una

grande calentura. Lo visité muchas veces: le hice poner puchero, y el

sangrador le aplica los remedios que le parecen á propósito; y de esto

están mas agradecidos. Al anochecer le dí el santo á _Chulilaquin_:

recogí toda la gente, y largué las embarcaciones afuera.

Diario del piloto de la Real Armada, D. Basilio Villarino, del reconocimiento, que hizo del Río Negro, en la costa oriental de Patagonia, el año de 1782 · 第 210 / 260 题