DIA 23.

Amaneció en calma: las montañas cubiertas de nieve, y los llanos del

rio de una grande helada. A las 8 de la mañana compré un caballo,

y salí con el bote á reconocer el rio _Catapuliche_, sirgando á la

cincha; y á este tiempo se fueron Domingo Goytia y José Oyólas, en dos

caballos que me prestaron, el uno, _Chulilaquin_, y el otro, un hijo

suyo, á reconocer por tierra el _Huechu-huechuen_. Al mismo tiempo

llevaron una mula que prestó _Chulilaquin_, para traer cargadas de

manzanas: fueron acompañados del marido de Maria Lopez, hermano de

_Chulilaquin_ y de un sobrino suyo, indio ladino. Al mismo tiempo

fueron otros indios y chinas á buscar manzanas.

Yo llegué á la boca del _Huechu-huechuen_, y reconocí su entrada: baja

por un despeñadero con rapidísima corriente, por entre espesas peñas,

y es de tanto caudal como el _Catapuliche_. Desde su boca hasta la

Cordillera en línea recta hay una legua. Seguí el _Catapuliche_, y

habiéndolo navegado una legua aguas arriba, arrastrando por el fondo

del botecillo vacio, llegué á donde desplayándose un poco el rio, no

permitió paso para el bote. Aquí fuí por tierra y salieron 5 indios á

la furia por un cerro arriba: luego salieron otros 3 á toda prisa, y

se repartieron tal vez, dando noticia á otros indios, de que íbamos

nosotros. No pudiendo pasar mas adelante, volví á las 4 de la tarde. Al

anochecer dí el santo á los indios, y largué las embarcaciones, y no

vinieron todavia los dos marineros ni los indios que los acompañaban,

ni otros que al mismo tiempo salieron á buscar manzanas.

Diario del piloto de la Real Armada, D. Basilio Villarino, del reconocimiento, que hizo del Río Negro, en la costa oriental de Patagonia, el año de 1782 · 第 208 / 260 题