Amaneció nublado, y el viento al O friísimo y récio, sin darme lugar
á poder hacer ningun reconocimiento, de cuyo modo se mantuvo todo el
dia. A las 11 de la mañana llegó un indio de entre los Aucaces, y dijo,
que estos habian convidado á los Peguenches de la una y otra parte
de la Cordillera, para que los ayudasen contra nosotros, y que estos
habian respondido que no querian venir á guerrear con los cristianos,
porque no sacarian de ellos otro fruto que muchas balas. Que asimismo
procuraron ellos solos venir sin el auxilio de los Peguenches, pero
no queriendo muchos caciques acompañar á los otros, por quien eran
solicitados, llegaron á enojarse los unos con los otros, de modo que se
trabó una contienda en la cual murieron muchos.
A las 3 de la tarde vino á bordo la muger del cacique Francisco, á la
que agasajé como siempre.
Al ponerse el sol les dí el santo á los indios, y largué embarcaciones
de tierra. A las 9 de la noche se dejó caer un aguacero fuertísimo, con
viento OSO duro; cesó este, y cayó nieve hasta las 2 de la mañana; y
prosiguen los indios los bailes, en obsequio de lo acaecido á la nieta
de _Chulilaquin_.