Se pasó la noche sin novedad. Amaneció con el viento al O récio, y en
exceso frío. Estuvieron los indios muy contentos, y _Chulilaquin_ de
vestido y baston.
Hoy acaeció entre estos salvajes una gran fiesta, y la mayor entre
ellos, por haber alcalizado su pubertad la nieta de este cacique.
A las 5 de la tarde vino un indio con la noticia de que los Aucaces
habian mandado llamar á los Peguenches de uno y otro lado de la
Cordillera, para venir contra nosotros; y estos que habian respondido
si habian de venir á buscar balas, y que no quisieron: por lo que los
Aucaces estaban enteramente desmayados.