DIA 7.

Salí al amanecer, y á la media hora de navegacion fué preciso profundar

el rio para pasar. A mediodia llegó una cuadrilla de indios y chinas

por la parte del S, y no obstante estar nosotros de la del N, gritaron

por Basilio, diciendo _Basilio Chulilaquin_. Mandé el bote para que

trajese hasta cuatro que fueron los que se embarcaron: dos de estos

son hijos de este cacique, y yo, deseando de informarme, los regalé

con tabaco, aguardiente y algunas bujerias, y despaché á uno de estos

para que avisase á su padre de como yo me hallaba en este sitio, y que

viniese á verse conmigo, y trajese consigo la lenguaraza María Lopez,

á quien le mandé un poco de tabaco, como tambien á _Chulilaquin_.

El fin que yo llevaba, era el de poder por medio de la lenguaraza

informarme de estos terrenos, la distancia á _Huechum_, ó Valdivia,

las maderas, frutos y ganados: pasé el paso y seguí mi viage hasta

la noche, en cuyo intermedio pasé otros dos pasos. A esta hora llegó

_Chulilaquin_ con una porcion de indios: mandé el bote en su busca, y

lo condujo con otros tres, que era la órden que llevaba. Uno de estos

era el famoso ladron Jacinto que venia por lenguaraz: me disgustó la

venida de este cacique por no haber traido la lenguaraza, pues Jacinto

ni me entiende ni lo entiendo; pues no sabe hablar otra cosa que pedir

aguardiente, yerba, tabaco y bizcocho. Molieron muchísimo, y al fin

pude despacharlos ya tarde con un poco de yerba, aguardiente y tabaco.

Chulilaquin y Jacinto trajeron cada uno una bolsita con docena y media

de manzanas en cada una: las de la una bolsa chiquitas y agrias, las

de la otra eran grandes y de buen gusto. Pesé dos de ellas, y pesaban

cerca de 17 onzas, pero todas magulladas de traerlas á caballo, de modo

que no se puede guardar ninguna.

Los primeros indios trajeron cuatro bolsas para vender, llenas de esta

fruta: yo le compré una por una limeta de aguardiente, á fin de apartar

algunas para llevar al establecimiento; pero lo dudo por estar muy

maltratadas. Un indio me vendió una bolsa llena por cuatro galletas:

yo le daba tres, pero yo deseaba las manzanas, y el pan me hace mucha

falta.

Suelen estos indios regalar una manzana por mucha fineza, pero veo que

hay abundancia.

Preguntándole á los primeros indios por el parage llamado

_Huechu-huchuen_, me dijeron que este mismo sitio tenia este nombre.

Esta tarde se hallaron dos árboles, ó manzanos chicos á la parte del N,

pero sin fruto.

Como es tan fácil engañarse con las noticias de los indios, motivado de

no entenderlos, ni ellos bien entenderme, no escribo aquí las noticias

que me han dado hasta que pueda hallar lenguaráz, para por este medio

escribirlas con mas verosimilitud ó certeza.

Navegué este dia al N corregido una milla de distancia, y se toldaron

las embarcaciones por algunas gotas de agua que caen.

Diario del piloto de la Real Armada, D. Basilio Villarino, del reconocimiento, que hizo del Río Negro, en la costa oriental de Patagonia, el año de 1782 · 第 192 / 260 题