Salí al amanecer, y á la media hora de navegacion fué preciso profundar
el rio para pasar. A mediodia llegó una cuadrilla de indios y chinas
por la parte del S, y no obstante estar nosotros de la del N, gritaron
por Basilio, diciendo _Basilio Chulilaquin_. Mandé el bote para que
trajese hasta cuatro que fueron los que se embarcaron: dos de estos
son hijos de este cacique, y yo, deseando de informarme, los regalé
con tabaco, aguardiente y algunas bujerias, y despaché á uno de estos
para que avisase á su padre de como yo me hallaba en este sitio, y que
viniese á verse conmigo, y trajese consigo la lenguaraza María Lopez,
á quien le mandé un poco de tabaco, como tambien á _Chulilaquin_.
El fin que yo llevaba, era el de poder por medio de la lenguaraza
informarme de estos terrenos, la distancia á _Huechum_, ó Valdivia,
las maderas, frutos y ganados: pasé el paso y seguí mi viage hasta
la noche, en cuyo intermedio pasé otros dos pasos. A esta hora llegó
_Chulilaquin_ con una porcion de indios: mandé el bote en su busca, y
lo condujo con otros tres, que era la órden que llevaba. Uno de estos
era el famoso ladron Jacinto que venia por lenguaraz: me disgustó la
venida de este cacique por no haber traido la lenguaraza, pues Jacinto
ni me entiende ni lo entiendo; pues no sabe hablar otra cosa que pedir
aguardiente, yerba, tabaco y bizcocho. Molieron muchísimo, y al fin
pude despacharlos ya tarde con un poco de yerba, aguardiente y tabaco.
Chulilaquin y Jacinto trajeron cada uno una bolsita con docena y media
de manzanas en cada una: las de la una bolsa chiquitas y agrias, las
de la otra eran grandes y de buen gusto. Pesé dos de ellas, y pesaban
cerca de 17 onzas, pero todas magulladas de traerlas á caballo, de modo
que no se puede guardar ninguna.
Los primeros indios trajeron cuatro bolsas para vender, llenas de esta
fruta: yo le compré una por una limeta de aguardiente, á fin de apartar
algunas para llevar al establecimiento; pero lo dudo por estar muy
maltratadas. Un indio me vendió una bolsa llena por cuatro galletas:
yo le daba tres, pero yo deseaba las manzanas, y el pan me hace mucha
falta.
Suelen estos indios regalar una manzana por mucha fineza, pero veo que
hay abundancia.
Preguntándole á los primeros indios por el parage llamado
_Huechu-huchuen_, me dijeron que este mismo sitio tenia este nombre.
Esta tarde se hallaron dos árboles, ó manzanos chicos á la parte del N,
pero sin fruto.
Como es tan fácil engañarse con las noticias de los indios, motivado de
no entenderlos, ni ellos bien entenderme, no escribo aquí las noticias
que me han dado hasta que pueda hallar lenguaráz, para por este medio
escribirlas con mas verosimilitud ó certeza.
Navegué este dia al N corregido una milla de distancia, y se toldaron
las embarcaciones por algunas gotas de agua que caen.