DIA 1.º DE ABRIL.

Al amanecer me puse en camino, (y siempre dos hombres achicando agua

de la chalupa, que apenas podian dar abasto á echar afuera la que

entraba), á buscar parage proporcionado para carenarla. En el espacio

de 1,000 varas al NO, pasé dos despeñaderos de corriente y poca agua,

y en uno de ellos fué preciso ponerle 15 hombres al bote vacio para

poder pasarlo. Se me presentó otro paso que no me es posible pasarlo

en la conformidad que está la chalupa, y por esto arrimé á una playa,

que, aunque no es muy suficiente, la varé en ella. A la una de la

tarde ya la tenia toda en tierra, pero me faltó el moton del amante, y

varias veces las tiras de los aparejos. Se reconoció por los maestros

carpinteros y calafate, y se halló por cuatro partes la quilla rompida,

varios astillazos en las tablas del fondo, la quilla torcida, y por

último he visto que necesitaba una carena, que aquí de ningun modo

puede hacerse, así por la falta de útiles, como por el tiempo que me

falta para navegar, por estar ya muy destituido de víveres, y en estas

descargas se desperdician sin que pueda remediarse. En esta atencion y

en la de que tengo intentado llegar á la Laguna de _Huechum-lauquen_

(siendo por mí su nombre propio la _Deseada_), á tiempo que pueda

pasar, ó mandar chasque á Valdivia, para que de allí me socorran

y auxilien con víveres para finalizar, y examinar hasta lo último

el conocimiento de estos rios y del Diamante; pues emprendiendo su

navegacion en las crecientes, no tengo duda en llegar á Mendoza, mandé

se compusiese lo preciso hasta llegar á la expresada laguna: se trabajó

en ella toda la tarde, habiendo puesto toda la carga en tierra[17].

Registramos el terreno lo que pude á pié: hallo que no solo es incapaz

de producir manzanas fuera de la orilla del rio, sino que no puede

criarse en él planta alguna, como con efecto no se crie; pues la planta

de mayor altura, de las muy raras que hay en él, asciende á una cuarta

y media, y tal cual mata de pasto que hay, es una especie de fieltro

seco, que me parece no comerán los animales; esto es en aquellas

grietas de los peñazcos, y en lo llano que vá desde lo alto de estos

cerros, hasta el Cerro de la Imperial, lo que se vé y es perceptible

contiene la expresada miseria, siendo la tierra un compuesto de polvo,

piedra y arena.

Diario del piloto de la Real Armada, D. Basilio Villarino, del reconocimiento, que hizo del Río Negro, en la costa oriental de Patagonia, el año de 1782 · 第 186 / 260 题