Pasé á reconocer el rio que viene del SO, y mandé 8 hombres armados
á reconocer la campaña. Este rio viene de adentro de la Cordillera
con rápida corriente: tiene muchas chicas islas pobladas de pequeños
árboles de sauces y _chacay_, y por ellas es dividido el rio en
diversos arroyuelos de poco caudal. Desagua por ocho bocas, por lo que
se hace imposible su navegacion, aunque sea con la embarcacion mas
chica: por la parte del S le entra, una legua distante de su desague,
un arroyo chiquito, pobladas sus orillas de algunos arbolitos de
_chacay_, y es de tan poco caudal que en diversas partes se corta.
El fondo del rio, adonde entra este chico, es de piedras redondas, y á
sus orillas tocando en el agua peñascos bien grandes: las tierras de
sus márgenes son infelicísimas, ó mas bien diremos que no es tierra,
sino altísimos cerros de piedra viva, y en algunos cortos rincones
llanos, arena y piedras redondas, y solo en el rincon que hace este rio
con el de _Huechum_, se halla un pedacito de buena tierra, que puede
llevar hasta 8 fanegas de trigo de sembradura.
Entre las piedras y arena se crian algunos navos, y hay en estas
infelices llanadas pasto crecido, pero seco y raro.
Por dicho rio arriba dista la eminencia nevada de la Cordillera, de
su desague en el de _Huechum_ dos leguas, y lo mismo dista de las
embarcaciones, pues están en su boca fondeadas.
A mediodia vinieron los descubridores, y entre ellos el patron
Francisco Urristi y el calafate Ignacio Dominguez, sin mas noticia que
la de ser el terreno, desde lo alto de la sierra que cae á la orilla
del rio hasta el cerro de la Imperial, todo llano, y que dicho cerro en
línea recta distaria á lo sumo de nosotros 7 leguas: que lo vieron muy
claro, (porque suele estar cubierto de nieve) y todo blanco cubierto de
nieve.
Este cerro en mi juicio es el que dicen los indios que tiene á su falda
muchas manzanas, porque yo no hallo otro, y en el Cerro de la Imperial,
por el rio que baja de dicho cerro por el nombrado _Biobio_, y otros
que se juntan con él y desaguan en la Concepcion de Penco, es cierto
que hay muchísima de dicha fruta, como asimismo por el rio de Valdivia.
Estos indios me han dicho diversas veces en el establecimiento del Rio
Negro, que en el parage de las manzanas está la mar; y esta es otra
razon que me fuerza á creer, que el parage que ellos dicen que hay
tanta abundancia de dicha fruta, es del otro lado de la Cordillera; y
esto conviene y se ajusta bien á la razon, porque desde lo alto de la
Cordillera se vé bien la mar del S, que por partes mediarán 8 leguas
entre una y otra, y cayendo á los llanos de Valdivia mejor la verán.
A las 2 de la tarde seguí por el Rio de _Huechum_, y aun la chalupa
San Juan hacia bastante agua: era mi intencion seguir hasta la Laguna
del Límite, y en cuanto registraba á aquellos campos, y el camino
de Valdivia, frutos y maderas de una y otra parte de la Cordillera,
ponerla en carena por no perder tiempo, pues los víveres no me dan
lugar á detenciones: pero ya á puestas del sol, pasando una fuerte
corriente adonde habia poco fondo, aumentó de tal suerte el agua, que
está haciendo 90 baldes por hora, cuyo acaecimiento me forzó á poner
continuamente dos hombres achicando, que se mudan de hora en hora, y
me fuerza á buscar mañana parage proporcionado para carenarla, que me
sirve de bastante sentimiento. Navegué esta tarde al N corregido 1½
millas de distancia.