DIA 9.

Reflexionando en los movimientos de los indios, los inconvenientes que

tenemos de dejar los de Guisél atras, que se puede decir con seguridad

que estos interceptarán nuestros chasques y la correspondencia que

debe tener libre la expedicion con el caballero Super-Intendente, para

que este, segun el estado de las cosas, le comunique sus órdenes: el

no saber si los indios de dicho Guisél habrán hallado á la partida

que trajo el ganado, como asimismo el no saber adonde van, qué

intenciones llevan, y si se juntaron ya con Francisco: si este está

en parage donde se le pueda atacar, qué indiada se juntó con él, qué

hacienda tiene; ó si está en parage adonde no pueda ser atacado con las

embarcaciones, ó si teniéndolo debajo del tiro, tener seguro nuestro

ganado, y de no tomar otro medio que tierra, qué paso en el rio, &c.;

para esto mandé al marinero Miguel Benites Paraguayo, (porque reusando

hacer este servicio todos los peones, este se ofreció libremente)

mozo bastantemente vivo y avisado, para que llevase una botija de

aguardiente de regalo al cacique Francisco, con pretexto de que me

mande un indio que vaya al pueblo de chasque; y que en viniéndome

vacas le daré una y otras cosas á este tenor, solo con el fin de que

el dicho Benites se informe de todo lo dicho, y me traiga si puede á

la lenguaraza Teresa para informarme: porque de quedarme de invernada

por falta de auxilios, debo volver al potrero adonde estaban los

toldos del Viejo, y nos han dicho los tiene ahora Guisél, así por la

bella proporcion que tiene de fortificarse y guardar los ganados,

como por hacer caminar rio arriba al cacique Guisél, y tener libre el

acopio y transporte de víveres y todo auxilio, como las órdenes del

Super-Intendente y las noticias que segun lo que acaesca debo irle

remitiendo; y si estuviese allí Guisél y los pudiese tener á tiro,

esperar en aquel sitio la resolucion del Super-Intendente. Mandé á dos

peones que lo acompañasen hasta cerca de dos toldos, y sin que los

viesen los indios se volviesen: y asimismo lleva la órden Benites, que

si me puede traer el chasquero del Colorado me lo traiga, que es uno de

los que pasaron. Esto tenia yo premeditado desde anoche, que encargué

al capataz viese algun peon para hacer esta diligencia, y yo seguí rio

arriba á fuerza de espia al salir el sol, habiéndose ido el marinero á

esta hora. A las 9½ llegó un indio de los toldos de Francisco, el

que habia salido de ellos, segun dijo, y le pude comprender despues

de haber llegado el marinero: que el cacique Guisél estaba allá y

que habia muchos toldos, y esto casi por señas. Despues se explicó

diciendo, que el cacique Guisél le habian muerto los Aucas. En este

punto estaba en el extremo del codillo que hace aquí una península,

que desde ayer estoy navegando por ella, cuya grande rinconada es

de tierras muy inferiores. A las 3½ de la tarde todavia no habia

venido el marinero que fué á los toldos; y me dijo un peon que habia

visto venir un indio, y que luego que nos avistó retrocedió á la

furia. Esto, con no haber llegado el marinero, me puso en cuidado, y

aunque procuro adelantar camino con el mayor trabajo, se dejó venir

un viento tan fuerte y contrario, acompañado de la veloz corriente,

juntamente sauceria por las orillas, que apenas basta toda la gente

para poder llevar muy despacio las embarcaciones á la espia; de suerte

que se pasan bastantes horas para adelantar una cuadra en algunos

parages. A las 5½ llegó el marinero de los toldos: dijo eran 21, y

contó en ellos 53 indios, sin la muchachonada, ó mozuelos. Dice que

están en buen parage, que tienen de 500 á 600 caballos, y entre ellos

muchos reyunos; que le han dicho que Guisél está en el Colorado: que

de este rio no han venido mas que dos indios: que el cacique Toro

ha llevado mucho ganado á vender al establecimiento: que hay otro

cacique en los toldos, á excepcion de Francisco, á quien no conoce: que

Francisco va á caminar rio arriba: que habló con un desertor nuestro,

llamado _Mariano_, á quien exortó para que se viniese, y que no pudo

conseguirlo. Que otro desertor llamado _Francisco_, caminó rio arriba

con algunos indios, que se fueron ayer. A este marinero le regalé una

camisa por la diligencia.

Navegué todo el dia de hoy al SO corregido 2 millas de distancia.

Diario del piloto de la Real Armada, D. Basilio Villarino, del reconocimiento, que hizo del Río Negro, en la costa oriental de Patagonia, el año de 1782 · 第 43 / 260 题