Reflexionando en los movimientos de los indios, los inconvenientes que
tenemos de dejar los de Guisél atras, que se puede decir con seguridad
que estos interceptarán nuestros chasques y la correspondencia que
debe tener libre la expedicion con el caballero Super-Intendente, para
que este, segun el estado de las cosas, le comunique sus órdenes: el
no saber si los indios de dicho Guisél habrán hallado á la partida
que trajo el ganado, como asimismo el no saber adonde van, qué
intenciones llevan, y si se juntaron ya con Francisco: si este está
en parage donde se le pueda atacar, qué indiada se juntó con él, qué
hacienda tiene; ó si está en parage adonde no pueda ser atacado con las
embarcaciones, ó si teniéndolo debajo del tiro, tener seguro nuestro
ganado, y de no tomar otro medio que tierra, qué paso en el rio, &c.;
para esto mandé al marinero Miguel Benites Paraguayo, (porque reusando
hacer este servicio todos los peones, este se ofreció libremente)
mozo bastantemente vivo y avisado, para que llevase una botija de
aguardiente de regalo al cacique Francisco, con pretexto de que me
mande un indio que vaya al pueblo de chasque; y que en viniéndome
vacas le daré una y otras cosas á este tenor, solo con el fin de que
el dicho Benites se informe de todo lo dicho, y me traiga si puede á
la lenguaraza Teresa para informarme: porque de quedarme de invernada
por falta de auxilios, debo volver al potrero adonde estaban los
toldos del Viejo, y nos han dicho los tiene ahora Guisél, así por la
bella proporcion que tiene de fortificarse y guardar los ganados,
como por hacer caminar rio arriba al cacique Guisél, y tener libre el
acopio y transporte de víveres y todo auxilio, como las órdenes del
Super-Intendente y las noticias que segun lo que acaesca debo irle
remitiendo; y si estuviese allí Guisél y los pudiese tener á tiro,
esperar en aquel sitio la resolucion del Super-Intendente. Mandé á dos
peones que lo acompañasen hasta cerca de dos toldos, y sin que los
viesen los indios se volviesen: y asimismo lleva la órden Benites, que
si me puede traer el chasquero del Colorado me lo traiga, que es uno de
los que pasaron. Esto tenia yo premeditado desde anoche, que encargué
al capataz viese algun peon para hacer esta diligencia, y yo seguí rio
arriba á fuerza de espia al salir el sol, habiéndose ido el marinero á
esta hora. A las 9½ llegó un indio de los toldos de Francisco, el
que habia salido de ellos, segun dijo, y le pude comprender despues
de haber llegado el marinero: que el cacique Guisél estaba allá y
que habia muchos toldos, y esto casi por señas. Despues se explicó
diciendo, que el cacique Guisél le habian muerto los Aucas. En este
punto estaba en el extremo del codillo que hace aquí una península,
que desde ayer estoy navegando por ella, cuya grande rinconada es
de tierras muy inferiores. A las 3½ de la tarde todavia no habia
venido el marinero que fué á los toldos; y me dijo un peon que habia
visto venir un indio, y que luego que nos avistó retrocedió á la
furia. Esto, con no haber llegado el marinero, me puso en cuidado, y
aunque procuro adelantar camino con el mayor trabajo, se dejó venir
un viento tan fuerte y contrario, acompañado de la veloz corriente,
juntamente sauceria por las orillas, que apenas basta toda la gente
para poder llevar muy despacio las embarcaciones á la espia; de suerte
que se pasan bastantes horas para adelantar una cuadra en algunos
parages. A las 5½ llegó el marinero de los toldos: dijo eran 21, y
contó en ellos 53 indios, sin la muchachonada, ó mozuelos. Dice que
están en buen parage, que tienen de 500 á 600 caballos, y entre ellos
muchos reyunos; que le han dicho que Guisél está en el Colorado: que
de este rio no han venido mas que dos indios: que el cacique Toro
ha llevado mucho ganado á vender al establecimiento: que hay otro
cacique en los toldos, á excepcion de Francisco, á quien no conoce: que
Francisco va á caminar rio arriba: que habló con un desertor nuestro,
llamado _Mariano_, á quien exortó para que se viniese, y que no pudo
conseguirlo. Que otro desertor llamado _Francisco_, caminó rio arriba
con algunos indios, que se fueron ayer. A este marinero le regalé una
camisa por la diligencia.
Navegué todo el dia de hoy al SO corregido 2 millas de distancia.