Esta mañana se fueron los indios, á quienes regalé y ofrecí amistad y
buena armonia, y yo continué mi viage. Esta noche, habiéndole dado á
la lenguaraza bastante aguardiente, me confesó que Francisco se habia
ido de miedo, pero á juntar indios, y que el viejo no habia caminado
con ellos, porque estaba tan enfermo que no podia montar á caballo.
A mediodia observé el sol en 39° 00′ de latitud S: vinieron algunos
indios, á quienes regalé y obsequié bastante. Al anochecer largaron
los indios sus caballos entre los nuestros, y dijeron que les mandaba
el cacique que dormiesen entre nosotros. Mandé á los peones y gente de
guardia tuviesen mucho cuidado con ellos, pues dicen que ya se vuelven
á unir los toldos y á juntar los indios. A mediodia estaba inmediato á
una horqueta, que por los indios no pude averiguar si es de algun otro
rio que entra por el N del principal, ó si es formada por alguna isla.
Este dia hice el rumbo del NO ¼ O, 4 millas de distancia directa que
por las vueltas del rio se hicieron.