Salí al salir el sol á la sirga, y navegué al NO 4¼ millas, habiendo
hecho alto á las 4 de la tarde para aguardar la caballada y tener los
peones á la vista: pues esta mañana á las 9½, habiendo mandado los
peones á registrar el campo, hallaron un indio que andaba corriendo
guanacos, el que no quiso venir á bordo. Fueron 3 peones á ver los
toldos, y satisfechos que solo dos toldos habia, llegaron á ellos y
hallaron otro indio mas en ellos y unas cuantas chinas, que ninguno
quiso venir á bordo. Preguntaron por Francisco, y unos dijeron que se
habia ido para la tierra de las Manzanas, y otros que estaba cerca.
A las 2 de la tarde divisaron los peones un indio, encima de un cerro
observándonos: fueron hasta el cerro, y ya no pareció. Por esto, y
porque mas adelante no habia parage en donde tener los caballos, de
modo que estuviesen inmediatos á las embarcaciones, paré y mandé se
trajesen.
Cuatro dias há que intento pasar la caballada á la parte del N, por los
mejores pastos y sirgaderos, y proporcion de tenerlos cerca, pero no
fué posible por no haber paso, esto es, caida ni salida del rio, por
las barrancas que hace.
Esta noche se toldaron las embarcaciones, por haber empezado á llover
con truenos.