A las 5½ de la mañana me hice á la vela, rio arriba, con viento ESE
flojo, por lo que fué menester la ayuda de la sirga y de los remos,
habiendo dejado la caballada en este sitio á fin de avanzarme con las
embarcaciones, y de la parte de arriba de los toldos: á cuyo efecto
previne al capataz de la caballada estuviese en observacion para que la
condujese al parage donde hiciesen noche las chalupas. Hasta mediodia
nos ayudó bastante el viento por el E: á este tiempo pasó un peon un
brazo del rio, á donde hallaron los indios con sus toldos, y vino á
darme la noticia de que ya los indios los habian levantado y se habian
ido. Pero no pudiendo arrimar á tierra, ni los caballos pasar adonde
yo estaba, caminé sin poder dar de comer á la gente, á fin de avanzar
hasta donde pudiese estar el reguardo de peones y caballada. Seguí toda
la tarde á fuerza de remo y vela, no siendo esta bastante á romper la
rapidez del rio: á las 6½ avisté los peones, arrimé á donde estaban,
y hallé con ellos al hermano del capitan Chiquito, y otro indio que
venia en busca nuestra, por haberle dado noticia de nosotros los indios
que levantaron los toldos. Los regalé con bizcocho, aguardiente y
tabaco, á fin de que por ellos tengan, los mas indios que haya, noticia
de nuestro buen trato: se fueron ya de noche los indios á sus toldos,
y quedé en este parage á pasar la noche. A las 10 de la mañana ya me
separé de la barranca del S, y navegué este dia al O ¼ NO corregido
15 millas de distancia.