XXII

Cuando, como a las dos de la mañana, Martín Felshammer ha conseguido

desasirse de sus compañeros, bebedores sempiternos, se acerca de buen

humor al lugar de la fiesta, donde la claridad insegura del día gris que

nace ilumina las idas y venidas de los retrasados. Ve acercarse entonces

un grupo de mozos ebrios, que aullando cantos obscenos pasan en fila a

través de la gente; a la cabeza de ellos marcha el cerrajero Farmann,

bribón famoso, y detrás de él van otros perdidos.

Resuelto a echarlos de allí, va directamente hacia el grupo; pero de

repente se detiene petrificado, con los brazos caídos... En medio del

grupo, con los ojos terribles, avanza tambaleándose su hermano Juan.

--¡Juan!--exclama estupefacto.

Este se estremece; su rostro enrojecido se pone lívido; en sus ojos

brilla un resplandor de espanto; tiembla, extiende los brazos como para

defenderse, y retrocede, vacilando, dos o tres pasos.

Martín siente que se apacigua su cólera. El deplorable espectáculo

despierta su compasión. Sigue a Juan, y, reteniéndole por el brazo, le

dice con voz llena de ternura:

--Ven, hermano; es tarde; vamos a casa.

Pero Juan, haciendo un ademán de horror, retrocede más ante la mano que

lo roza; y dirigiendo a Martín una mirada llena de angustia mortal, le

dice con voz ronca:

--¡Déjame!... ¡no quiero, no quiero tener nada que ver contigo! ¡ya no

soy tu hermano!

Martín, sobrecogido, se agarra con las dos manos a la mesa que está

junto a él, y se deja caer, como herido de una puñalada, sobre el banco

inmediato!

Juan se aleja apresuradamente y desaparece en el bosque.

El molino silencioso; Las bodas de Yolanda · 第 28 / 48 题