Tigbi ó Tiui.--Etimología de esta
palabra.--Situación.--Estadística.--Historia.--Rancherías
de monteses.--Sus usos y
costumbres.--Bautizos.--Casamientos.--Inhumaciones.--_Day canama
olang padagoson moan simong lacao._--El _magnaguram._--El
_dumago._--El _tolodan._--El monte _Putianay_.--Maravillas
geológicas.--Sulfataras.--Manantiales incrustantes de
_Maglagbong._--Lago peligroso.--Formaciones silíceas.--Mr. Jagor
ante los manantiales de _Maglagbong._--La solfatara Igabó.--El
cono rojo y el cono blanco.--_Geysers de Islandia_ comparados
con los de _Maglagbong.--_La tierra de las maravillas.--Nombres y
apellidos.--Confusiones.--El libro de vitácora de Legaspi.--Caracteres
físicos del agua de Tiui.
Tigbi ó Tiui, quiere decir cosa torcida, y quizás por las muchas sendas
ó veredas que hay en la jurisdicción de dicho pueblo se le daría ese
nombre: creemos, sin embargo, es mas lógico buscar su etimología en la
palabra bicol tigui, nombre con que se designa á un pescado parecido
á la sardina que abunda en aquellas aguas.
Tiui linda con los pueblos de Bují, Sagnai y Malinao, teniendo al
Este el mar Pacífico. Forman su jurisdicción 4 barrios é igual número
de rancherías de monteses llamadas Capantagan, Entilan, Borabod y
Labnig. La población de Tiui y sus barrios la forman un total de almas
de 8.421, de estas son tributantes 4.190, repartidas en 44 cabecerías.
De los datos estadísticos, resulta que en 1878 se verificaron 84
casamientos, 367 bautizos y 162 inhumaciones.
Hay 4 chinos radicados y 3 europeos, dos de raza blanca y uno de
amarilla nacido de padres indios en Madrid. La estadística criminal
solo dió un contingente de cuatro individuos.
A las escuelas asisten por término medio de 120 á 130 niños y de
140 á 150 niñas, hablando el español 7 de los primeros y ninguna de
las segundas.
Tiui fué erigido como tal pueblo el año 1863 bajo la advocación de
San Lorenzo mártir. Antes fué barrio de Malinao, siendo sus primeros
pobladores oriundos de Bují y Lagonoi.
Existen en Tiui curiosos restos de fortalezas construídas, en lo
antiguo para evitar las piraterías de los moros. Las tradiciones de
este pueblo conservarán eternamente en sus memorias los desembarcos
piráticos verificados en 1841 y 45. En esta última fecha los moros
redujeron á cenizas el primitivo pueblo de Tiui que se encontraba
asentado en la misma playa. De aquella escena de destrucción solo
quedan algunos restos de la iglesia. También, son fechas memorables
en los fastos nefandos de Tiui las de 1857, 1808 y 1849. El cólera
y las viruelas causaron en esos años horribles estragos.
Ya hemos dicho que la jurisdicción de Tiui se encuentran rancherías de
monteses, y habiéndolas visitado diferentes veces vamos á dar cuenta
á nuestros lectores de algunos usos y costumbres de aquellos. Estas
rancherías están regidas por magalajes ó sean capitanes que eligen
de entre los de su clase. Su forma administrativa con relación al
Estado es nula, pues ni pagan contribución ni rinden vasallaje.
Los bautizos entre estas razas son sumamente sencillos: tan luego
principia á llorar el recien nacido se va diciendo en voz alta por
un individuo de la familia todos los nombres de sus antepasados,
y el que se pronuncia en el momento de cesar el llanto, ese es el
nombre que llevará el recien nacido. Se dan casos en que el abolengo
conocido es corto y el llanto del niño demasiado largo, y en este
caso se barajan los nombres á gusto del oficiante.
En los casamientos por el contrario las fórmulas ya son más complicadas
y costosas. Se empieza por el _pamalaye,_ ceremonia que consiste en
pasar el pretendiente con sus padres y demás parientes á casa de la
novia, cuya casa la han cercado de cañas entrelazadas, no dejando
más que una entrada obstruida por un bejuco del que pende un bolo ó
sea puñal guarnecido de plata. De este bejuco hay que colgar por los
visitantes otro puñal de igual riqueza. Con estas armas se corta el
bejuco quedando franqueada la entrada. Una vez la comitiva en la casa
hacen la pretensión, y si es admitida se concierta entre los padres
el _purung_ ó sea el dote que el novio debe pagar. Designado el día
de la boda se dirige el novio á la casa de su futura en donde esta se
encuentra escondida, procede á su busca, y un nuevo bejuco y un nuevo
puñal le indica el sitio donde se encuentra, y una vez en su compañía
se presentan ante los convidados y se hace entrega de la dote; después
viene la promesa de fidelidad so pena de pagar la mujer duplicadas
las cantidades dadas por el marido, y este el perder la mujer y las
cantidades entregadas, si es él el que falta. Las cantidades dotales
se pagan por el orden que sigue. 1.° El _purung_ ó sea el precio en
que se tasa á la mujer; este precio es convencional. 2.° El _sincat_
ó sea el presente que debe llevar á favor de la dote todo convidado
á la boda: por el _itinaid_ ó sea por las ceremonias de la boda,
y por el _pagratas_ ó sea por la ceremonia de cortar el bejuco que
obstruye la habitación donde se esconde la novia. A su vez la madre
recibe también cantidades por el _Idinara_ ó sea por los meses que
llevó en su vientre á la novia, por el _pagpadodo_, ó sea el período
de la lactancia, y por el _gímirod_ ó sea por sus desvelos y cuidados.
Si la novia no es primogénita tiene también el novio que pagar derechos
llamados _ilinacad_. Concluidos los pagos empieza el _pagcaya_ ó sea
la fiesta, y en medio de esta el marido simula un rapto cogiendo á
su mujer en brazos y llevándola á su nueva casa.
Estas ceremonias se simplifican si los novios son pobres, en este
caso solo hay la petición, el convite de boda, y el rapto.
En los entierros se observa el siguiente ceremonial. Tan luego
espira un individuo de aquellas razas se busca un tronco de la palma
llamada _Hagol_, se le deja solo la corteza resultando un ataúd
cilíndrico dentro del que colocan el cadáver, y después cierran
los dos extremos de aquel tronco hueco con tablas que calafatean
con resina blanca. Hecha esta operación colocan el féretro en el
centro de la mejor habitación de la casa y principian las fiestas
que duran mientras tiene dinero que gastar la familia. Concluídas
las fiestas se abre una fosa al pié de la misma casa, y el pariente
más inmediato del difunto coge el _onlong_ ó sea un manojo encendido
de hojas secas, y con él sahuma el hoyo á la par que pronuncia estas
palabras sacramentales. _Day canama olang padagoson moan simong lacao_
que quiere decir, nadie más te detenga, prosigue en paz tu camino;
palabras que se repiten mientras se llena la fosa de tierra y plantas
olorosas.
Sus creencias religiosas las basan en la aceptación de un ser superior
á quien llaman _Magnagurang_. La música y el fuego forman parte
de sus ceremonias religiosas. El _dumago,_ ó sea una invocación
á los antepasados, de tonos tristes y melancólicos, se canta con
acompañamiento de guitarra; otras veces al canto acompaña el baile,
llevando las bailarinas sobre la cabeza el _tolodan,_ ó sea un plato
grande de barro conteniendo un gallo desplumado y sin intestinos:
este baile se verifica en medio de grandes fogatas que rodean á
los bailarines.
Cerca de Tiui se alza majestuoso el _Putianai,_ escabrosísimo monte
á cuyas últimas cresterías han llegado poquísimos.
Quizás, y sin quizás, no habrá en toda la isla de Luzón una maravilla
geológica como la que se admira en los renombrados manantiales que se
hallan á 2 km. de Tiui. Estos manantiales se elevan en medio del río,
formando caprichosos surtidores cuyas aguas en ebullición caen entre
nubes de espeso humo en las ondas del río.
Si bellas son las solfataras del río, bellísimos lo son sus vecinos
manantiales incrustantes de _Maglagbong_. En el sitio así llamado
solo había hasta 1827 pequeños pozos; hoy se admira en el centro de
una explanada exenta de toda vegetación y en la que fatídicamente
resuenan los pasos del viajero, un pequeño lago de aguas tan purísimas
y trasparentes, que permiten examinar su fondo y paredes, tapizadas de
las más vistosas y caprichosas formaciones silíceas que puede forjar
la imaginación. Aquella belleza en el fondo y quietud en la superficie
envuelve un horrible peligro, pues desgraciado el ser que fascinado
en aquellas calcinadas y movedizas arenas cayese al lago; su muerte
sería inevitable. Las aguas son tanto más engañosas cuanto que ni
desprenden humo, ni forman el burbujeo que señala la ebullición, y sin
embargo, fuegos invisibles alimentan constantemente aquella inmensa
caldera. Muchísimas páginas podríamos consagrar á los manantiales
de _Maglagbong,_ pero nos vamos á limitar á transcribir lo que de
ellos dice el sabio naturalista alemán Mr. Jagor: «No lejos de Tiui
(escribe aquel en sus _Viajes por Filipinas_), y exactamente al E. de
Malinao, hay una débil sulfatara llamada Igabó; en medio de una pradera
rodeada de árboles se abre un claro de forma oval, próximamente de
100 pies de largo por 70 de ancho. Todo el espacio está cubierto de
piedras del tamaño de la cabeza y mayores redondeadas por la erosión;
rompiéndolas se ve su estructura concóidea, pues se separan delgados
mantos concéntricos, el núcleo es gris y lo forma la traquita. En
algunos puntos brota del suelo agua termal, que, reuniéndose, da
origen á un arroyo; algunas mujeres se ocupaban en cocer su comida
tomando agua del manantial con una red de trozos de caladium; el agua
está próxima al punto de ebullición. En la cara inferior de ciertas
plantas se veía una tenue capa de azufre sublimado, los indicios de
alumbre apenas se notaban; en una hondonada se había reunido caolín,
que se emplea para enlucidos.
De allí pasé á los manantiales incrustantes de _Naglegbeng_ (debe
ser _Maglagbong)_ que están próximos. Creí hallar fuentes de aguas
calizas, y me encontré con bellísimas formaciones silíceas, sumamente
caprichosas en todos los estadios de desarrollo: conos truncados con
apéndices cilíndricos, pirámides cortadas, con cavidades redondas,
con bordes estriados, estanques hirviendo. Un sitio raso de 200 á
300 pasos de ancho por vez y media de largo, exceptuando algunos
claros encespedados, está recubierto por una costra de sílice que á
veces forma unas grandes superficies continuas; pero generalmente se
presentan fraccionadas por fisuras verticales en delgadas placas. En
innumerables puntos penetra en ebullición el agua cargada de sílice:
saliendo de la tierra, se extiende sobre la superficie y deposita
por enfriamiento y evaporación en seguida una capa, cuyo espesor
disminuye del centro á la periferia con gran regularidad; así se forma
en el transcurso del tiempo un cono muy plano con una cavidad de agua
hirviente en el centro. Aumentando los sedimentos disminuye el canal
de desagüe, corre poca agua que se evapora en inmediata proximidad
del borde, y cada gota deposita un pequeño grano de sílice: así se
forma la parte superior del cono más abrupta que su base, y también
á la vez resulta un apéndice cilíndrico, cuya superficie exterior,
como el agua no corre completamente por igual, queda acanalada
con estalactitas. Si se obstruye el canal hasta el punto de ser la
salida menor que la evaporación, no fluye el líquido por el borde, el
depósito continúa por el enfriamiento gradual del agua regularmente en
el borde interior de la cavidad: pero á medida que desciende el nivel
del agua, cesa la sedimentación en su parte alta, disminuyendo así el
grueso de la capa en la pared interior, y cuando el canal se obstruye
por completo toda el agua se evapora y queda una oquedad lisa como
torneada á mano en forma de campana invertida. En el cono blanco
[8] se ve uno de estos, distinguiéndose alrededor del cono rojo
un borde de cavidad aún más perfecto. El agua busca entonces nueva
salida y rompe por el sitio en que encuentra menor resistencia sin
destruir el hermoso cono que antes formó. Muchos ejemplares parecidos
se encuentran en la localidad. Sin embargo, en los grandes conos
originados en un pequeño estanque, los vapores alcanzan, cuando está
obstruido el desagüe una fuerza expansiva tal, que hacen saltar la
costra superficial dividiéndola en fragmentos radialconcéntricos. El
agua brota en abundancia solo del centro, y se dirige á la altura casi
verticalmente, dejando las arenas sobrenadar debajo de los fragmentos
de la costra; así se forma una especie de gradería concéntrica, cuyo
piso horizontal se va llenando de un modo gradual por nuevos depósitos
de las aguas que lo recubren. A veces rompe el agua, estando cerrado
el desagüe y después de formada la gradería, por la vertiente del
mismo cono, y entonces se origina otro al pié del primero. En las
inmediaciones de los manantiales silíceos hay depósitos de arcillas
blancas, amarillas, rojas y gris azuladas, alternando en capas poco
potentes como las margas irisadas: probablemente son producto de la
descomposición de rocas volcánicas acarreadas allí por las aguas y
coloreadas por óxidos de hierro. Quizá proceden estos depósitos de
las mismas rocas, de cuya descomposición proviene la sílice siendo
los últimos restos sólidos de las mismas. Su cantidad es sin embargo
escasa, no se hallan en su primitiva posición, y representa solo una
pequeña parte de la masa primitiva. Los mismos fenómenos se observan
en Islandia y en Nueva Zelandia: pero _mucho más variados, más bellos
y más puros son los productos de los manantiales de Tiui que los
de los Geisers de Islandia_. Hay depósitos de plantas incrustadas
con un baño tan tenue de sílice que se transparentan á través de
él los nervios de las hojas bien reconocibles: la galvanoplastia
no podría hacer un trabajo más delicado. En otros sitios alternan
capas delgadas opacas, blancas ó muy débilmente rojizas de sílice,
con fajas transparentes de ópalo amarillo y de _hialita_. A veces
cuando la sílice queda largo tiempo en estado gelatinoso, han formado
los gases penetrando en la masa consistente, series de celdillas de
delgadas paredes, tan compactas y regulares como si fueran de origen
vegetal: las celdillas están vacías ó llenas de _hialita_ que suele
penetrar en rayos continuos por la masa silícea. En otros sitios se
ha depositado este mineral en capas concéntricas delgadas, alrededor
de núcleos sólidos formando _amigdalas._ De una belleza sorprendente,
verdaderamente monumental, es la rara forma del cono rojo de Tiui,
_quizás sin rival en todo el mundo_.»
Escudados con las palabras del sabio alemán que dice, _que los
productos de los manantiales de Tiui son más bellos_ y más puros que
los de los _geysers de Islandia_, bien podremos asegurar que son los
más sorprendentes del mundo, con perdón sea dicho del geólogo americano
Hayden y de los decantados geysers de _La tierra de las maravillas_.
No queremos dejar olvidada una particularidad que noté en los
nombres y apellidos de la mayoría de los vecinos del pueblo de
Tiui. Hasta no há muchos años los indios daban invariablemente á
sus hijos en la pila bautismal, el nombre del santo del día en que
nacían, sirviéndoles de apellidos el nombre del padre, viendo por lo
tanto en todas las escrituras antiguas figurar á Antonio de Luís,
Juan de Pedro, Victoriano de Andrés, etc. Esto originaba grandes
confusiones, y durante el gobierno del general Urbistondo--si no
estamos equivocados,--se dispuso que los indios adoptaran apellidos,
y al efecto se mandaron por provincias extensas relaciones de aquellos
para que escogiera cada cual el que más le agradase. Recuerdo esto
porque en Tiui me encontré con un D. Pedro el Cruel y un D. Enrique
de Trastamara, fraternizando alegremente frente á un jarro de vino
de nipa. No creo se tuvo gran cuidado al redactarse en las relaciones
ciertos apellidos, que por su respetabilidad y personificación debían
estar á nuestro juicio á salvo de todo ridículo, y ridículo, y no
poco es ver á un Guzman el Bueno jugando al gallo, y á una Isabel de
Marcilla en complaciente _bichara,_ con un Tirso de Molina ó un Lope
de Rueda.
En Filipinas faltaban apellidos y hubo que crearlos; en cambio hasta
fecha no remota no existió en aquellos archipiélagos quien se llamara
Silvestre, por la sencilla razón de que el rumbo de los primeros
navegantes borró un día del almanaque; así que en Filipinas el mes
de Diciembre no tenía mas que treinta días, necesitándose que Madrid
y Roma intervinieran para enmendar ese _desaguisado_ que á la marcha
de los tiempos llevó el libro de bitácora de Legaspi.
Para terminar vamos á dar á conocer el análisis cuantitativo de las
aguas de Tiui, hecho por el aventajado farmacéutico D.A. del Rosario.
Caracteres físicos del agua.
Turbia, inodora, incolora, casi insípida; por el reposo deposita un
precipitado blanco ocráceo bastante abundante. Filtrado el líquido,
precipita igualmente por la ebullición.
Peso específico determinado por el método de Klaproth 1,0041.
_Ensayos preliminares._
Papel de tornasol azul Nada.
rojo Nada.
almidón Nada.
acetato triplúmbico Nada.
Polvos de plata Nada.
El líquido filtrado presentó las siguientes reacciones:
Agua de cal Nada
Nitrato argéntico Precipitado blanco muy
tenue soluble en el
amoniaco.
Cloruro bárico Precipitado blanco
abundante insoluble en
el ácido nítrico.
Sulfhidrato amónico Coloración pardusca.
Ferrocianuro potásico Nada al punto.
Hidrato potásico Enturbiamiento casi
imperceptible.
Amoniaco cáustico Enturbiamiento casi
imperceptible.
Ferrocianuro potásico Coloración azulada.
Ferrocianuro potásico Coloración azulada.
y ácido nítrico
Oxalato amónico Precipitado blanco.
Fosfato sódico-amónico Precipitado blanco.
Cloruro platínico y alcohol Precipitado amarillo
tenuísimo.
Bimetantimoniato potásico. Ligero precipitado
(Sobre el líquido concentrado granugiento.
y filtrado).
El precipitado que quedó en el filtro se presentaba blanco rosáceo
soluble con residuo en el clórido hídrico hirviendo, precipitado la
solución por los siguientes reactivos.
Amoniaco Precipitado rosáceo que por
la acción de la potasa
disminuye de volumen aumentando
de coloración.
Ferrocianuro potásico Coloración azul Prusia.
Cloruro platínico Precipitado amarillo tenue y
cristalino.
De lo expuesto se deduce: 1.° Que el agua que se estudia contiene los
siguientes cuerpos en disolución. _Clórido hídrico, ácido sulfúrico,
óxido ferroso, óxido cálcico, óxido magnésico, óxido potásico y
óxido sódico:_ 2.° Que el precipitado suspendido en dicho líquido, se
halla constituido por óxido férrico, óxido alumínico, óxido potásico
y sílice.
A pesar de la no muy notable cantidad de principios mineralizadores
existentes en el agua mineral ensayada, y teniendo en cuenta que en
ella predominan los sulfatos magnésico, sódico y ferroso y el cloruro
magnésico, podemos clasificarla como _agua mineral medicinal salino
ferruginosa sulfatada_, y atribuirla _à priori,_ como propiedades
terapéuticas (separadas las materias en suspensión) la de diurética
y reconstituyente.
No debe esto llamar la atención, pues clasificándose como _aguas
minero-medicinales_ las de _Fitero (Pamplona), Hermida (Santander),
Sacedón (Guadalajara),_ etc., que contienen, la primera una cantidad
casi igual y las dos últimas, proporciones mucho menores de sales
minerales que la que acabamos de analizar, igual ó mayor motivo existe
para clasificar estas del modo indicado.
No se extrañe tampoco la ausencia en ella de diversos gases que
generalmente existen en disolución en las aguas minerales salinas, pues
siendo la temperatura del manantial casi igual á la de la ebullición
según datos proporcionados al digno catedrático de farmacia D. Fernando
Benítez, se comprende que á dicha temperatura se hayan desprendido
los que pudiera haber contenido en disolución.
En cuanto al origen de las sales que la mineralizan, aun cuando
no podamos partir de base sólida por carecer de datos geológicos y
topográficos, podemos admitir que sean probablemente producto de la
disgregación de rocas feldespáticas y de la descomposición de algunas
piritas que encontraría á su paso el agua auxiliada por su elevada
temperatura que reconocería por causa, ya la inmediata radiación del
calor del volcán ya la notable profundidad de donde provendría el agua,
ó las violentas reacciones químicas que encontraría y provocaría á
su paso. Así se explica la notable proporción de sílice encontrada
en la materia suspendida en ella con relación al óxido alumínico
(0,102, 0,035).