CAPÍTULO III.

El Mayon.

Al hablar de Albay no es posible dejar de consagrar un recuerdo al

Mayon. El Mayon es uno de los montes más bellos que se conocen en el

mundo. Se alza á más de 8.000 piés en una inmensa cañada, formando

su cono desde la base hasta los límites de su altura, suaves é

iguales ondulaciones por todos sus lados, lo que hace que á cierta

distancia se asemeje á una gigantesca tienda de campaña. Al darle

esta configuración el autor de lo creado, parece quiso recordar al

mortal lo pequeñísimo de sus obras. La justicia humana acampa sus

legiones en un puñado de tierra cubriendo sus ejércitos con cuatro

varas de lona; la Divina justicia hace dormir bajo dilatadas sábanas

de candente lava, poderosas fuerzas cuyo solo aliento remueve montañas

llevando la muerte y la destrucción por doquier.

Las zonas del monte son dignas de estudio por distintos conceptos. En

las primeras estribaciones fructifica toda la flora filipina. Desde la

delicada _sensitiva_ al añoso tronco de la pintada _marra_, y desde

el agreste _lagundi_ á las poéticas _casuarinas_, tienen allí su

representación. La _artemisa_ con las tradicionales virtudes de sus

jugos; la _yerba buena_ con las delicadas emanaciones de sus ásperas

hojas; el adusto _romero_ con su salvaje independencia, adornan las

faldas del coloso, esparciendo á su alrededor finísima fragancia.

Cuando el ábrego hiere las copas de las casuarinas produce en sus

delicadas ramas una armonía extraña y conmovedora. Varias veces

hemos recorrido los bosques de casuarinas que adornan al Mayon,

y al perdernos en aquella revuelta vegetación, hemos caído en esos

misteriosos ensueños á que tan propensos son todos los dolores,

y en medio de aquellos sueños en que el corazón palpita con fuerza

y la imaginación vuela á otras regiones, hemos encontrado una

bienhechora sensación en las extrañas vibraciones producidas por

las casuarinas. Estas tienen un no sé qué indefinible, imposible de

expresar. Las raíces de las casuarinas se extienden entre las muertas

cenizas, y los raros filamentos que forman sus ramas dan sombra

á extensos campos de ruinas. La sombra que proyecta la casuarina,

parece encerrar un hálito venenoso. Al pie de su áspero tronco no

crece planta alguna; solo sus ramas se alzan sobre las candentes

arenas sembradas de monstruosos bloques. La casuarina tiene en el

balete un hermano que gusta de las ruinas tanto como ella. En la

dilatada planicie que se encuentra á la derecha del camino que dirige

de Daraga á Camalig, llama poderosamente la atención del viajero, tres

grupos de exuberante vegetación que se destacan sobre la monotonía de

aquel movedizo arenal. Saliendo del camino y tomando la dirección de

aquellos canastillos de verdura, se divisa primero un roto torreón,

cuyas grietas son otras tantas macetas en que la potente vegetación

de los trópicos encuentra vida y alimento. Más cerca, los grupos de

follaje descubren las antiguas ruinas de tres edificios. Las retorcidas

ramas de los baletes ocultan los restos de una noche de luto y de

lágrimas. Aquellos desunidos sillares formaron en otro tiempo la

iglesia, el tribunal y la escuela de Cagsaua, pueblo que fué sepultado

en la memorable noche del 1.° de Febrero de 1814. Noche de terror y

espanto en que el Mayon lanzó sobre los dormidos pueblos todos sus

gérmenes de destrucción. De la populosa y rica Cagsaua, solo queda

la tradición escrita en informes restos. Estos desaparecerán ante el

poder del tiempo, si antes no son sepultados por nuevas avalanchas

de lavas y cenizas, y entonces Cagsaua ira á dormir el sueño eterno

del olvido al lado de otros cien pueblos que á su vez desaparecieron

en otros siglos ante las espantosas y rojizas llamas del volcán.

En las faldas del Mayon crecen adheridas á las rocas ó abrazadas

á los añosos troncos gran variedad de _orquídeas_ y _parásitas,_

á las que llaman _dapos_ los naturales. La leyenda, la poesía y la

medicina tienen en aquellas especies maravillosas páginas. Según Homero

con los jugos del _Nepenthes_--ó sea el dapo que llaman los indios

_jarro_--hizo el rey de Egipto olvidar á la bella Helena todas sus

amarguras. La palabra _Nepenthes_ deriva de la partícula negativa _Ne_

y de _penthes_ que significa duelo, aflicción, melancolía. Hablando

de esta parásita que tantísimo abunda en el Mayon, dice en su _Flora

filipina_ el Padre Blanco lo siguiente: «Esta planta singularísima

y hermosa, es parásita y fácil de enredarse con otros árboles por

medio de los jarros ó vinageras; estos casi hacen una taza de agua,

y tanto el cordón de la boca, como el del tallo y peciolos de las

hojas, son encarnados. Cada hoja tiene su jarro, lo cual hace una

perspectiva, rara y extraordinaria. No es del todo cierto que estos

jarritos se abran y cierren todos los días. Lo más singular es la

tapadera que cierra tan exactamente la boca que es imposible se

derrame una gota de agua, aunque haya vientos fuertes, ó se vuelva

el jarrito boca abajo: á esta firmeza de la tapadera contribuye el

diente ó laminilla, que tiene por debajo, hacia donde suelen estar

los goznes de una vinagera, la cual encaja entre una pequeña abertura

que dejan entre sí los extremos del cordón. Es, pues, este vegetal

digno de admiración y asombro por su estructura tan singular.»

En los jarritos de la parásita que queda descrita, encuentra el

cansado viajero donde saciar su sed. El agua que aquellos contienen

se conserva fresca, sin que le den mal sabor las paredes que la

guardan. El _dapo mariposa_ es de lo más fantástico que puede verse:

es de largas y flexibles ramas, oscilando en cada una de ellas cientos

de menuditas flores completamente blancas. Cuando el viento mueve

las ramas y las miles de florecillas tiemblan bajo sus flexibles

tallos, se asemejan á una bandada de blancas mariposas, revoloteando

alrededor de un canastillo de verdura. A más de la anterior _orquídea_

se encuentran en las zonas del Mayon gran variedad de aquellas que

vienen siendo hace algún tiempo objeto de comercio, exportándose con

grandes cuidados á Europa, figurando en los suntuosos salones como

uno de los más bellos y raros adornos.

No solo se encuentran en el Mayon curiosísimos ejemplares de la flora,

si que también los hay de la fauna. En las hojas de los árboles se

halla una gran variedad de esos monstruosos y misteriosos seres,

llamados por la ciencia _Fasmidos_, los mismos que son conocidos

en el lenguaje vulgar por _bichos hojas, bichos palos_ y _bichos

troncos_. Quien no haya visto uno de estos extraordinarios animales,

no es posible pueda figurarse la absoluta semejanza que tienen con

los vegetales. Son, ni más ni menos, una rama, un tronco ó una hoja

más del vegetal en que viven. El _bicho hoja_, produce durante la

noche un canto agudo y monótono, parecido al del grillo de Europa,

si bien el del primero guarda intermitencias más cortas que el del

segundo. Los indios llaman á aquellos _fasmidos, garau-garau._

El _balor_, el _bató-bató,_ la _tórtola_ y una gran variedad de palomas

tienen su nido en los bosques del Mayon. El milano de las regiones

intertropicales bate sus alas por cima de los precipicios, siéndole

difícil remontar el vuelo hasta contemplar la cabeza del coloso.

A medida que se hace la ascensión del Mayon va desapareciendo

la vegetación, hasta que, por último, se entra en la zona de las

muertas cenizas. De allí, solo aridez, solo precipicios, solo lagos de

movedizas arenas, salpicados de ennegrecidos bloques. En las cavidades

de las masas basálticas habita el más terrible de los reptiles. Entre

el hueco de dos piedras suele verse la chata y verde cabeza del _Upon,_

reptil que figura en la familia de los _votrofídeos_, cuya mordedura

es mortal.

Al Mayon constantemente lo adorna un penacho de humo, que unas veces

lo abate el viento, en cuyo caso se revierte por los dentados cortes

del cráter, y otras se alza orgulloso y altanero por cima de la región

de las nubes. El humo del Mayon revela que los gigantescos cíclopes de

los oscuros antros vigilan al pie de hirvientes lagos las enrojecidas

montañas de candentes bloques, cuyas monstruosas y desiguales masas

son azotadas de continuo por abrasados torrentes de cenizas y escorias.

El coloso del Estrecho con la regularidad matemática á que necesaria

y fatalmente sujeta toda ley perfecta, acumula en sus calcinadas

entrañas gérmenes de espanto y desolación. ¡Desgraciado el día en

que abra la válvula! ¡Infeliz del pueblo en que sacie su cólera!

Todo lo que la ilusión reviste de sombrío y terrible el fondo del

Mayon, la realidad lo presenta en su exterior de sonriente, grandioso

y sublime. Dentro, impenetrables misterios, medrosas tinieblas, luto

y espanto; fuera, límpidos horizontes, aires purísimos, melancólicas

armonías, luz, perfumes, espacios sin fin y caricias eternas de una mar

bravía que viene sumisa y obediente á besar los pies del coloso, cual

besan los blancos copos de las altas nubes su altanera cabeza. Dentro,

la noche sin fin; fuera, el día sin crepúsculos.

* * * * *

¡La muerte y la vida, la sonrisa y la lágrima, la fuerza que destruye

y el botón que germina, el mal y el bien, el arcángel rebelde y el

arcángel sumiso!

Viajes por Filipinas: De Manila á Albay · 第 25 / 43 题