XIII

Incertidumbres sobre la posición de la provincia ó región

_América_, como la del Brasil, Cuba, Florida y Terra

Nova--Mercator en 1541, y Ortelius en 1570, llaman _América_ á

todo el Nuevo Mundo--Opiniones de Humboldt, Varnhagen y

d’Avezac sobre la propagación y adopción del nombre

_América_--Ayudó ó retardó el error de Jean Basin á la

adopción de este nombre?

La inscripción del nombre _América_ en las primitivas cartas, demuestra

no haberse adoptado del todo la proposición de Jean Basin y del Gimnasio

vosgense, de llamar América á toda la cuarta parte del mundo, sino que

ese nombre se aplicó á una región particular del Nuevo Mundo. Incierto

era el lugar donde debía situarse, y de allí las variables y vagas

posiciones en que se le inscribía, colocándosele acá y allá, sin saber

donde fijarlo definitivamente. Igual cosa sucedía respecto á otros

nombres de regiones del Nuevo Mundo: el Brasil, Cuba, Florida, Terra

Nova, etc.

Encuéntrase el nombre Brasil, (que quiere decir madera de tinte rojo)

dado á la isla de Terceira, en las Azores, desde 1385; en seguida le

hallamos en la América Central, donde el día de hoy son Guatemala y

Honduras; en Méjico, Yucatán y Campeche--luego en la región que ahora es

Colombia; fué por último reducido al país que en la actualidad le lleva.

Cuba comprendió á Méjico, lo mismo que á los Estados-Unidos y el Canadá,

antes de quedar dentro de los modestos límites de una isla.

En cuanto á la Florida, llamóse así toda la costa del Atlántico, desde

Las Tortugas hasta el Cabo Cod en Massachusetts, y no ha sido sino poco

á poco que se ha reducido á los modestos linderos de la península y

Estado de ese nombre. La isla de _Terra Nova_, la hallamos primeramente

al Norte de la América del Sur, (Venezuela y Colombia), y hasta un siglo

después no se concluyó por fijarla á la entrada del golfo de San

Lorenzo.

El nombre _América_ fué atribuido primero á la parte Norte de la América

meridional, (Guayana) y caminó después hacia el Ecuador y el trópico de

Capricornio, á la punta más Sur del lado del polo austral, designando

todo lo hoy comprendido dentro de los límites del Brasil. Remonta

después al Ecuador, abrazando á la actual Bolivia, entre Chile y Perú, y

finalmente, va invadiendo y cubriendo más y más terreno, hasta que por

último, en 1541, Mercator lo puso en una proyección de su Globo

terrestre, y Ortelius, todavía con más ventaja, en 1570, en su Mapa

Mundi llamado _Typus Orbis Terrarum_, abrazó todo el hemisferio

occidental bajo los títulos de _America sive India nova_, y de _Ame Rica

â multis hodie Nova India dicta_. Observemos que en el globo de Mercator

el nombre _América_ está dividido en dos partes, separadas la una de la

otra casi por todo el nuevo Continente. _Ame_ se halla en la parte Norte

frente á frente de _Anuromega_ (Nerembega) y de la _Baccalearum regio_

cerca del lugar ocupado hoy por Manitoba; mientras que _Rica_ está al

otro extremo de la proyección, en la región más meridional, entre el

Plata y Chile.

Esto ocurría treinta y cuatro y sesenta y tres años después de la

proposición de Jean Basin, y de sus asociados del Gimnasio vosgense.

Apresurémonos á añadir, que esta es solo la solución teórica, porque en

la práctica necesitó mucho tiempo, y el día de hoy aun hay localidades

que persisten en dar á la palabra una significación limitada, mostrando

que al principio _América_ designaba solo las regiones centrales del

Continente. El día de hoy para los descendientes de los antiguos colonos

franceses de las riberas del San Lorenzo, _América_ significa todo el

país situado al Sur de Canadá. Estos canadenses dicen que van á

_América_, cuando se dirigen á los Estados-Unidos ó á Méjico.

Tal variedad en la significación de la palabra _América_, aplicada á una

provincia del Nuevo Mundo, y su progresiva invasión al Continente,

demuestran hasta la evidencia, que los cartógrafos no se conformaron

absolutamente con la proposición de Jean Basin, que pasó inadvertida por

la gran mayoría de sus contemporáneos. Su importancia no se dejó ver

hasta después de muchos siglos, gracias á las investigaciones y al gran

nombre de Alejandro de Humboldt. Porque si el bautismo de Jean Basin

hubiese sido aceptado y reconocido, habríase desde luego atribuido el

nombre _América_, que inició el librito del Gimnasio vosgenes, á toda la

cuarta parte del mundo, como se hacía con Europa, Asia y Africa. Pero no

sucedió nada de esto. Y cuando se suscitaron dificultades sobre la

persona á quien debía atribuirse el descubrimiento del Nuevo Mundo, no

se pensó en el Gimnasio vosgense, ni en Hylacomylus, sino en Vespucci

mismo, que fué acusado de colocar su nombre en las cartas, pretendiendo

arrebatar á Colón la gloria del descubrimiento, y el nombre de Nuevo

Mundo.

Schöner fué el primero, en 1535, en acusar á Vespucci de poner su nombre

en las cartas; pero todas las investigaciones ulteriores han demostrado

la falsedad de esta acusación. Cuanto puede decirse es que ese nombre se

había hecho popular, pero no á consecuencia de la publicación de ningún

opúsculo ó carta; y á este punto nos vemos obligados á volver

continuamente.

Humboldt piensa que la propagación del nombre _América_[57] es debida á

las cuatro ediciones de la _Cosmographiæ Introductio_ (1507, 1509, 1535

y 1554) y á la falta de publicaciones sobre los viajes de Colón.[58]

Varnhagen atribuye la adopción y éxito del nombre _América_ á la

imprenta del siglo XVI y “á la opinión pública, juez supremo de estas

cuestiones de bautismo, resueltas por ella y para ella.”[59]

En fin, d’Avezac dice:--“Entre el error temprano y la verdad tardía,

(aludiendo á la ignorancia de los miembros del Gimnasio vosgense,

respecto al descubrimiento del Nuevo Mundo por Colón, que ellos

atribuían á Vespucci) la elección del vulgo no puede ser dudosa: como

siempre, quedará el error consagrado. Algunos espíritus puros se

sublevan contra él; pero dado el impulso, los carneros de Dindenault

saltan como de costumbre en seguimiento de los de Panurge, balando como

ellos el nombre _América_, y este nombre repetido por toda la gente

carneruna, se hizo general, exclusivo, y de allí en adelante,

indeleble.”[60]

Razones singulares, débiles é insuficientes por demás, pero dadas por

los tres sabios que más y mejor han estudiado la cuestión!

De todo lo anterior puede concluirse, que el nombre _América_ fué

aceptado, no á causa de Vespucci, sino más bien á pesar del trabajo que

en su favor ejecutaron Jean Basin y sus asociados del Gimnasio vosgense.

Rectificado antes de dos años, en la edición de Strasburgo, el error de

atribuir á Vespucci el descubrimiento del Nuevo Mundo, no hubo tiempo

para que llegase á ser rutina, según la expresión de d’Avezac;[61] pues

¿qué era, á la verdad, un espacio de dos años, en aquella época de

comunicaciones difíciles, cuando no había una sola carta impresa que

llevase ese nombre, y con tan pocos ejemplares del opúsculo de Saint Dié

en circulación? Hablar de rutina en tales circunstancias, es pagarse de

palabras, sin la menor apariencia de verdad. No fueron los sabios

quienes impusieron al vulgo el nombre _América_, porque con la

resistencia de Schöner y otros, desde 1535, no habría sido aceptado, ni

menos mantenido: pero ese nombre era tan popular, que el vulgo lo impuso

á los sabios.

A orillas del Rhin, y en el centro de Europa, en general,[62] el error

de Basin puede haber ayudado, dentro de ciertos límites á propagarlo;

pero en España y Portugal, en Génova y en Venecia,[63] sucedía lo

contrario. En todos los puertos de mar era sabido que Vespucci no era el

descubridor del Nuevo Mundo, en donde no había estado más que en la

posición subalterna de pasajero, sobrecargo, ó mayordomo; y cuando se

supo--lo que no fué sino al menos después de treinta años--que se le

atribuía el nombre vulgar y generalmente usado, _América_, la opinión

pública experimentó mucha indignación. En los actos oficiales, en el

Consejo de Indias, en las _Historias de_ _las Indias_ de Oviedo, de

Gomara, de Las Casas, no se emplea este nombre; en España y Portugal, la

resistencia á su adopción duró tres siglos. Pero en el pueblo y entre

las tripulaciones, había echado raíces profundas, seguramente á causa de

su condición de aborígen, que, sin embargo, ya se había olvidado, como

sucede con frecuencia; triunfando de las objeciones, tanto de los

primeros sabios del mundo entero, como de las cancillerías españolas, y

subsistiendo de grado ó por fuerza.

Un autor ha dicho con mucha sagacidad, sin conocer el origen indígena

del nombre _América_, que “el haberse respetado la aseveración que lo

atribuye á Vespucci, había sido, sobre todo, por falta de solución que

oponerle.” En realidad, ha faltado una explicación racional, bien

fundada y verdadera del fenómeno singular de un nombre de lugar, cuya

posición geográfica precisa es desconocida, con el que se quiso revestir

á un hombre, y hacerle navegante italiano.

Nueva prueba del triunfo final de los pequeños, y de la opinión pública,

sobre los errores de los doctos, de los eruditos, y de los panegiristas

patrióticos--Pobres tripulaciones llevaron del Nuevo Mundo el nombre

_Amerrique_, y durante cuatro siglos los sabios y los literatos han

disputado sobre el empleo y origen de ese bello nombre.

Nuevas investigaciones sobre el origen del nombre América · 第 13 / 20 题