Propagación del nombre _América_--_Globus Mundi_ de 1509--Su
presunto autor--Carta de Apianus de 1520--Globos de van
Hauslab y de Schöner--Cartas de Leonardo de Vinci, de Luis
Boulenger y del Ptolomeo de 1522--Todos los cartógrafos
inscriben en sus cartas el nombre _América_, sin variación, en
tanto que los autores de libros hacen todas las variaciones
imaginables con los nombres _Albericus_ y _Americus_--Errores
á que han dado ocasión los nombres indígenas de Canadá y
Labrador.
¿Cómo se propagó el nombre América? En cuanto á documentos impresos en
aquella época, solo tenemos las dos ediciones de la _Cosmographiæ
Introductio_, de 1507, (Saint Dié, tres tiradas) y de 1509, (Strasburgo)
formando un total aproximado de doscientos ejemplares impresos y puestos
en circulación, como antes lo hemos referido. Además, un opusculito
anónimo, de catorce fojas, que lleva el título de: _Globus Mundi.
Declaratio sive descriptio mundi et totius orbis terrarum, etc._,
impreso en 1509 en Strasburgo, en la imprenta de Jean Grüniger,
corregido por el mismo director, (_castigatore_) Adelphus Mulichus.
Según d’Avezac:--“A pesar de las promesas del título, el opúsculo dice
poca cosa de América.”[47] El nombre _Americo_ para designar al
navegante florentino, se encuentra al fin del título, y el nombre
_América_ para designar la cuarta parte del mundo, se ve también una
sola vez, en el capítulo IV, _de Descriptione Terræ_. Alejandro de
Humboldt dice:--“En este opúsculo, rarísimo el día de hoy, he encontrado
por primera vez el nombre _América_ para designar al Nuevo Mundo,
siguiendo la indicación de Hylacomylus, de 1507.”[48]
A la manera que el tratadito de Geografía del libro del Gimnasio
vosgense, _Cosmographiæ Introductio_, este opúsculo impreso en el mismo
formato y con los mismos caracteres que la edición de Strasburgo, no
hace mención alguna de Cristóbal Colón, cuya existencia ignora: hechos
que parecen indicar que esta publicación anónima fué dada con objeto de
explicar el globo ó planisferio, cuya construcción pretendió
Waltzemüller como suya mientras vivió en Saint Dié. Pero es muy poco
probable que sea suya, porque él no era amigo del incógnito, sino todo
lo contrario.
Preciso es presumir que fué Jean Basin, cuya modestia es bien conocida,
y que gustaba de no nombrarse, como lo prueba su traducción latina de
las _Quatuor Navigationes_, quien escribió y publicó este opúsculo. Y lo
que da mayor probabilidad á esta versión, es que introduce los nombres
_Americus_ y _América_, como si los tocase con mano ligera, y con la
discreción del hombre de mundo, que no gusta de repetirse, citando lo ya
dicho en su otro escrito, que evidentemente es el célebre opúsculo del
Gimnasio vosgense.
Según Humboldt y Harrisse, esta obrita es en la actualidad muy rara, de
donde puede congeturarse, que cuando se dió á luz fué en número muy
limitado de ejemplares--digamos unos cien--lo que con la _Cosmographiæ
Introductio_ forma un total de trescientos opúsculos, en que se hallaban
los nombres de _Americus_ y _America_. Pues bien, en 1515, solo ocho
años después de su publicación, Juan Schöner, de Bamberg, asegura en su
obra titulada: _Luculentissima quædam terræ totius descriptio, cum
multis utilissimis cosmographiæ iniciis, etc._, impresa en _Nüremberg_,
que el nombre _América_ estaba generalmente adoptado.
Santarem ve en esto una equivocación de Schöner.[49] El señor B. F. de
Costa, en su explicación del globo de Lenox, de 1511,[50] repite la
misma opinión, esto es, que Schöner se equivocó. Habiendo Schöner sido
contemporáneo de los miembros del Gimnasio vosgense y de los geógrafos
de Strasburgo de los quince primeros años del siglo XVI, tal suposición
es enteramente gratuita y carece de valor. Estamos en presencia de un
hecho incómodo. Negarlo es rehuirlo. La negación absoluta es un
argumento vano, sin fuerza.
¿Cómo admitir que el nombre _América_ hubiese sido generalmente
adoptado, habiéndose limitado la circulación de este opúsculo, á unos
doscientos ó trescientos ejemplares, y eso en una época en que las
comunicaciones eran tan difíciles? Este opúsculo debe haber salido muy
poco fuera de los límites del Rhin y de una región que se extendía del
lago de Constanza á Mayenza. En esa región se han encontrado todos los
ejemplares existentes el día de hoy.
Esta aserción de Schöner es la primera indicación impresa de la
existencia del nombre _América_, como hecho reconocido, y de su uso
general: pues para que una persona que vivía en un pueblecito en el
centro del Continente, pudiese, en 1515, expresarse con la seguridad que
él lo hace, es preciso que este nombre, pasando de boca en boca, hubiese
adquirido popular celebridad.
Lo que principalmente se recomienda á la imaginación de la generalidad
de las gentes, al hablarse de países nuevos, es la riqueza de éstos, su
abundancia en oro. Los aventureros y los tripulantes de los buques,
pronunciaron el nombre _América_, queriendo dar expresión á sus vagas
nociones sobre un país de los más ricos del Nuevo Mundo. Acerca de su
posición, no era para ellos más fija que lo fué en la antigüedad la de
_Chrysé_ (país dorado) con que se expresaban las vagas nociones de una
región del extremo Oriente; ó que lo ha sido la de _El Dorado_, que
tiene la reputación de ser un reino ó país legendario, de riqueza
fabulosa.[51]
Hasta ahora, á pesar de todas las investigaciones, la primera carta que
conocemos, de fecha cierta, constante en ella misma, y que contiene el
nombre _América_, es la de _Apianus_ (Pierre Bienewitz) publicada en el
_Polystor_ de Solinus, en 1520. Muchos globos ó cartas manuscritas ó
impresas contienen el nombre _América_, pero carecen de fecha; y cuando
se ha tratado de fijárselas mediante un atento estudio, apenas si se ha
llegado á lo vago, perdiéndose las congeturas en diferencias de tres,
cuatro ó seis años.
El globo impreso con líneas astronómicas, que se dice del General von
Hauslab, de Viena, y que tiene inscrito el nombre _América_, pertenece,
en opinión de unos, al año de 1509, y en la de otros, al de
1515--Pudiera también sostenerse con igual razón que es de 1505 ó 1506.
En este caso, el nombre _América_ debe de haberlo tomado de otra parte
que de la obrita de Saint Dié, lo que indicaría que se usaba á la sazón
el nombre _América_, para designar una parte del Nuevo Mundo, aun antes
de que lo bautizase Jean Basin.
Schöner trae otro globo impreso, en donde se encuentra el nombre
_América_, que el Dr. Franz Wieser[52] atribuye con certeza al año de
1515, aunque carece de fecha.
La carta manuscrita, que se dice ser de Leonardo de Vinci, y algunos
creen de 1512 á 1514, mientras otros piensan que es de 1515 á 1516,
lleva el nombre _América_ en la región más meridional del Nuevo Mundo.
Una carta francesa, que se atribuye á Ludovicus Boulengier, encontrada
en una edición de la _Cosmographiæ Introductio_, Lyon, 1514, tiene esta
inscripción: _America noviter reperta_, en una parte de la región
meridional del Nuevo Mundo. Sin embargo, no es cosa segura que esta
carta sea de la misma fecha que el librito, y es posible que haya sido
colocada en él posteriormente.
Existe, en fin, la carta de la famosa edición de la Geografía de
Ptolomeo, impresa en Strasburgo, en la imprenta de Jean Grüniger, año de
1522, en la que aparece el nombre _América_. Como la carta de Apiano de
1520, lleva ésta la inscripción de _America provincia_, al propio tiempo
que en ella misma se declara, que el Nuevo Mundo fué descubierto por
Colón y no por Vespucci. Otra prueba de que el nombre _América_ se
empleaba para designar solo una región de estas nuevas tierras sin
intención alguna de atribuirlo á Vespucci.
Debo aquí hacer una observación que no he visto enunciada, y que tiene
su valor en el difícil estudio que nos hemos propuesto. Todos los
cartógrafos han inscrito en los globos ó cartas, el nombre _América_,
sin variación alguna, salvo los franceses que escriben _Amérique_, desde
que en Francia dejaron de ponerse inscripciones latinas á las cartas.
Hay notable uniformidad y corrección perfecta, _ne varietur_ en la
palabra _América_ como nombre de lugar, ó nombre geográfico, en tanto
que el mismo nombre, aplicado á Vespucci, ha tenido muchísimas
variaciones, ofreciendo todas las combinaciones posibles de sonidos
semejantes, tales como: _Amerigo_, _Amerrigo_, _Almerigo_, _Amergio_,
_Morigo_, _Emeric_, _Aïmeric_, _etc._; verdadera cacofonía de prenombres
ó de apelativos, sin igual en la historia, que si los nombres propios,
se escriben con frecuencia de diferentes maneras, no así los siguientes,
entre muchos otros: Cristóbal, Juan, José, Sebastián, Fernando, etc.,
que no varían si no es en su traducción de una lengua á otra.
El nombre de lugar _Amerrique_ se ha mantenido íntegro, siempre que se
ha usado geográficamente, ya en cartas, ya en libros,[53] mientras que,
al quererse dar á un hombre los aires de la fábula, como lo hizo Jean
Basin con Vespucci, se ha llegado á una confusión completa, verdadera
torre de Babel, donde parecen haberse ensayado todas las combinaciones
para hacer armonizar el bello nombre indígena _Amerrique_ con el
prenombre _Alberic_.
Tenemos aquí una nueva prueba de haber sido un nombre de lugar el que se
impuso á un hombre, y no el prenombre de un hombre al nuevo
Continente--El uno es un nombre de lugar conocido de todo el mundo, en
tanto que el otro es un sobrenombre fantástico, que cada uno escribe á
su modo.
Por lo demás, este error es natural y se comprende fácilmente.
En el Nuevo Mundo ocurre con frecuencia, aunque con menos éxito.
Citaremos, por ejemplo, el nombre indígena _Canadá_. Dos historiadores
que gozan de cierta reputación, bien merecida por el uno, declaran, en
1637,[54] y en 1672,[55] que el Canadá fué así llamado en honor de M.
_de Can_ ó _Cane_, señor francés que fué el primero en fundar una
colonia en América, llamada entonces la Nueva Francia. Hubo
efectivamente dos hermanos _de Caen_ (no M. de _Cane_ ó _Cane_) que
llegaron al Canadá en 1621, un siglo después que Jacques Cartier.
Afortunadamente, este último nos dice en su relación del viaje, que
_Canadá_ es palabra de los indios de las riberas del San Lorenzo, y
quiere decir _villa_, ó reunión de chozas de indígenas. Pero supongamos
que Jacques Cartier no hubiese dado tal explicación, y que los dos
hermanos de Caen hubiesen llegado á la región del San Lorenzo cinco ó
seis años después que Cartier, tendríamos un caso semejante al de Colón
con Vespucci, en la cuestión del nombre _América_.
Respecto del _Labrador_, la confusión llega al caos. El bello nombre
_Brador_ ó _Bradaur_, sonoro y admirablemente apropiado, es palabra de
los indios de las orillas del golfo de San Lorenzo. Significa “bahía
estrecha y profunda,” que se introduce á la tierra, y corresponde
exactamente al nombre noruego _fiord_. Toda la costa del Labrador no
es, en efecto, otra cosa que una serie de _fiords_ contrapuestos á los
de la costa noruega.
Demos en pocas palabras otros orígenes imaginarios. Primeramente, _La
tierra de los esclavos_, donde se arrebataban indios para reducirlos á
la esclavitud. Este país es tan pobre y rudo, que nunca ha tenido más
que una escasa población, muy diseminada. En seguida, _La tierra de la
Labor_, ó _tierra del Labrador_, para indicar tierras fértiles donde no
hay otra cosa que rocas, irrisoria etimología![56] En fin, el inevitable
navegante, un ballenero basco, llamado el Capitán Labrador, que penetró
en el estrecho de Bell-Isle, hasta una bahía que nombró Labrador, y esto
á mediados del siglo XV, cuarenta años próximamente antes del
descubrimiento del Nuevo Mundo por Cristóbal Colón. De esta bahía se
supone haberse extendido á toda la costa.
El bello nombre _Brador_ se ha dado, además, á una bahía particular,
donde se encuentra el pueblo ó establecimiento de pescadores llamado
_Brador_, el antiguo _Brest_ de los franceses. En fin, las dos bahías
profundas que parten en dos la isla de Cabo Bretón, llevan los nombres
de _Grande_ y _Pequeño Brador_, que los franceses, y á su ejemplo, los
ingleses, escriben _Bras-d’or_.