rescebido, que no contienen otra cosa sinó rogarme que os escriba: é
ciertamente querria facer lo que mandais, quanto mas lo que rogais,
salvo porque ni tengo acá, ni me dais allá materia que escribir. Menos
escribo nuevas, porque las públicas vos la sabeis, é las secretas yo
no las sé. E porque el Filosofo dice que los _sermones sunt inquirendi
juxta materiam_, pues vos no sabeis dar la materia, menos puedo yo
facer los sermones: así que vos por no saber, é yo por no poder, se
queda la carta por escrebir. Despues he pensado que me quereis apremiar
que diga la materia, é faga la forma, como el Rey Nabucodonosor
constriñó á sus mágicos que le dixesen el sueño, é le mostrasen la
soltara: é aunque vos no teneis el poder de aquel Rey, ni yo el saber
de aquel Daniel; pero digoos que fecistes bien en os ir, pues sois ido,
é fareis mejor en permanescer, pues estais allá. E como quier que se
me fizo grave vuestra ida, pero quanto enojo me dió vuestra absencia,
tanto placer me dá vuestra utilidad, sabiendo como estais bien con ese
Serenísimo Rey. E pues vuestra constelacion era de venir de capilla
en capilla de los Reyes que son de levante fasta poniente, á lo menos
serémos seguros que no ireis mas adelante, pues no hay mas capillas de
Reyes dó podais ir. Quanto á lo que me encargais tocante á la señora
vuestra madre, _dictum puta. Valete._
LETRA XXVIII.
_Para el Prior del Paso._[57]
[57] _Año de 1484. por Septiembre. Falta en la primera edicion._
Reverendo Señor: Recebí vuestra Letra, y pues es buena, no es cara.
Dígolo porque aun vuestras Cartas son tan duras de aver, que no sé si
las dais tan caras porque sean mas preciadas, ó si las dexais de dar
por no dar aunque sea papel; porque como Vra. Reverencia sabe, todos
vosotros mis señores los Religiosos sois tan enemigos del dar, quanto
sois devotos del tomar. Como quier que sea, me plugo de la rescebir,
por saber de la salud de Vra. Reverendisima persona, é tambien por
conoscer si aveis templado algun poco esa cobdicia que el hábito de
Sant Hieronimo vos dá, debiendoosla quitar. _Inter alia_ me mandais
que os escriba nuevas: é para decir verdad de lo que yo sé, ningunas
hay de presente sinó guerra de Moros, en la qual esta Reyna nuestra
Señora vemos que fuelga é trabaja con tantas fuerzas interiores y
exteriores, que paresce bien tenerla en el ánimo. Creed que toda su
mayor solicitud por agora es los aderezos que convienen para la seguir,
porque tiene los enemigos flacos, hambrientos, divisos, é tan caídos,
que se cree á pocos vayvenes sean derribados, ó á lo menos... Face bien
de perseverar en su empresa, porque no le contezca lo que acaesció á
muchos Reyes y Emperadores, que no sabiendo conoscer su tiempo ni su
vencimiento, perdieron todo su trabajo pasado, é ovieron infortunios
en lo por venir. Otras nuevas ovimos esta semana, á saber, que el Rey
de Portugal, despues que degolló antaño el Duque de Braganza, mató
ogaño al Duque de Viseo su primo, fijo del Infante Don Fernando, y
hermano de la Reyna su muger, mozo de veinte años: é dícese que mandó
matar otros hombres principales sus criados é servidores. La causa
destas muertes dicen que fué informacion que ovo el Rey como este Duque
trataba de lo matar. Esto es lo que dicen los otros; lo que digo yo
es, que no querria vivir en Reyno donde el Rey mata sus deudos, é los
deudos se dice que imaginaban matar su Rey. Ciertamente, Reverendo
Señor, fablando en la verdad, grande é muy arrebatada debria ser la ira
que aquel Rey, para ser Rey, concibió, pues le fizo que matase, é que
matase él mismo, é tan aceleradamente, é á hombre de su sangre, é sin
le oir primero, é á mozo de veinte años, edad tan tierna, que aunque
fuese hábile para facer fazaña, no era aún capaz para la inventar, ni
para imaginar dolo. No tenemos licencia para fablar en las cosas de los
Reyes; pero sé os decir, que infinitos Reyes leemos vivir vida larga
é próspera perdonando, é pocos leemos vivir muchos dias ni seguros
matando. _Fiat voluntas Dei._ Vedes aqui, Señor, las nuevas con sus
autoridades. Estas é mas os diria, no porque no sé que las sabeis
vos; mas porque sepais que las sé yo, é no digais, como soleis, que
mis ochenta libros estarian mejor en vuestra celda que en mi cámara.
_Valete._
LETRA XXIX.
_Para Mosen Alfonso de Olivares que estaba en la
compañia del Duque de Placencia._[58]
[58] _Escrita por el mismo tiempo que la primera_ Contra los
males de la vejez, _año de 1482. Falta en la primera edicion._
Señor: Dias há que supe el reposo que hallastes con ese noble Señor,
é considerada vuestra condicion y edad, conoscí que así como Dios
permite turbaciones á los turbulentos, bien así acarrea sosiego á los
quietos. Plega aquel _qui liberavit vos a negotio perambulante_ en
corte, _& replevit vos longitudine dierum_: que al fin _ostendat vobis
salutare suum_. Yo soy aqui mas traido que venido; porque estando en
mi casa retraído, é quasi libre de la pena del cobdiciar, é comenzando
á gozar del beneficio de contentamiento, fuí llamado para escribir las
cosas destos Señores. Este Señor me rogó que os escribiese, y enviase
unos renglones que ove fecho contra la vejez. Por ellos vereis que _cum
eram parvulus loquebar ut parvulus_; agora que soy viejo la edad me
constriñe escribir el sentimiento que se siente en los dias viejos. Al
Señor Duque beso las manos. _Valete._
LETRA XXX.
_Para Puertocarrero, Señor de Palma._[59]
[59] _Año de 1482. Falta en la primera edicion._
Muy noble é magnífico Señor: Dice Vra. mrd. que querria ver mis razones
mas que mis encomiendas. En verdad, muy noble Señor, yo deseo que
viesedes mas mis servicios que lo uno ni lo otro; pero porque son pocos
é flacos, los suplo con aquellas pocas encomiendas que os envié. E
por tanto, Señor, no quiero que resciba Vra. mrd. este engaño; porque
aveis de saber que quando oviere fecho lo ultimo de mi poder por os
servir, certifico á Vra. mrd. que todo ello valga bien poco. Así que
no lleva razon que tal Señor como vos, y con tan claras obras como las
vuestras, estén obligadas á tan flaco servidor, é tan pocos servicios
como los mios. Dice asimismo Vra. mrd. que andando por mandado de la
Reyna con el Duque de Viséo vos cuesta saber la lengua Portuguesa tanto
como al Conde de Castañeda la Morisca quando se rescató de la prision
de los Moros. Ciertamente, Señor, ambos comprastes caro; porque ni la
una lengua ni la otra valen la meitad de lo que costaron, y con tales
compras de lenguages como estas que se os deparan, está como está el
tesoro de Palma. Pero, Señor, si mirais que el otro compró su libertad,
é vos fecistes vuestra lealtad, hallareis que ambos comprastes varato.
Allende desto os debeis conortar con el Señor Rey de Portugal, á
quien costó mas dineros aprender la lengua Castellana que á vos la
Portuguesa, é nunca pudo aprender palabra en todo el tiempo que estuvo
en Castilla.
LETRA XXXI.
_Para el Cardenal de España._[60]
[60] _Falta en la primera edicion._
Ilustre y Reverendisimo Señor: Sabido avrá V. S. aquel nuevo estatuto
fecho en Guipuzcoa, en que ordenaron que no fuesemos allá á casar ni
morar &c. como sinó estuviera ya sinó en ir á poblar aquella fertilidad
de Xarafe, é aquella abundancia de Carpentania. Un poco paresce á la
ordenanza que ficieron los pedreros de Toledo de no amostrar su oficio
á confeso ninguno. Así me vala Dios, Señor, bien considerado no ví
cosa mas de reir para el que conosce la qualidad de la tierra, é la
condicion de la gente. ¿No es de reir, que todos ó los mas envian acá
sus fijos que nos sirvan, é muchos dellos por mozos de espuelas, é que
no quieran ser consuegros de los que desean ser servidores? No sé yo
por cierto, Señor, como esto se puede proporcionar, desecharnos por
parientes, y escogernos por señores; ni menos entiendo como se puede
compadescer de la una parte prohibir nuestra comunicacion, é de la otra
henchir las casas de los Mercaderes y Escrivanos de acá de los fijos de
allá; é instituir los padres ordenanzas injuriosas contra los que les
crian los fijos, é les dán oficios é caudales, é dieron á ellos quando
mozos: quánto yo, Señor, mas dellos ví en casa del Relator aprendiendo
á escrebir, que en casa del Marques Iñigo Lopez aprendiendo á justar.
Tambien seguro á Vra. Señoría, que hallen agora mas Guipuzces en casa
de Fernand Alvarez y de Alfonso de Avila, Secretarios, que en vuestra
casa, ni del Condestable, aunque sois de su tierra. En mi fé, Señor,
quatro dellos crio agora en mi casa: sus padres ordenan esto que veis:
é mas de quarenta hombres honrados é casados están en aquella tierra
que crié é mostré; pero no por cierto á facer aquellas ordenanzas.
_Omnium rerum vicissitudo est._ Pagan agora estos la prohibicion que
fizo Moysen á su gente que no casasen con Gentiles; pero no podemos
decir del: _Cœpit Moyses facere & docere_, como decimos de Christo
nuestro Redentor; porque dos veces que casó tomó mugeres para sí de las
que defendió á los otros. Tornando ora, Señor, á fablar al propósito,
ciertamente gran ofensa ficieron á Dios por ordenar en su Iglesia
contra su Ley, é gran ofensa ficieron á la Reyna por ordenar en su
tierra sin su licencia.
LETRA XXXII.
_Para el Señor Don Enrique._[61]
[61] _A principios del año de 1482. pues la pérdida de Zahara fué
á 27. de Diciembre de 1481._
Muy noble é magnífico Señor: Tanto placer ove del pesar que ovistes
por la pérdida de Zahara, quanto pesar ove del placer que ovieron los
Moros en ganarla: é por cierto Señor, si desto debe pesar al buen
Christiano, é al buen Caballero, mucho mas debe pesar al visnieto del
Infante Don Fadríque, é del Rey Don Alfonso de Castilla como vos sois.
Este tal por cierto no solo debe aver pesar de tal cosa, mas debe aver
ira: porque el pesar á las veces es de las cosas que no llevan remedio,
é la ira de las que se espera remedio é venganza. Algunos Filosofos
dixeron que el buen varon no debe aver ira, é Aristoteles en las Eticas
dice que la debe aver donde conviene, é por lo que conviene: é por
cierto, Señor, no sé yo quando ni porque cosa mas la debe aver el buen
Caballero que por el caso presente. Así que, muy noble Señor, como
suelen decir: pesóme de vuestro enojo; así os digo que me plugo deste
vuestro pesar; porque de razon como fijo de vuestro padre, é nieto de
vuestros abuelos lo debeis aver para procurar el remedio: é no medre
Dios á quien consolatoria os enviare solare ello. Dice Vra. mrd. que
os pesará, si quando fuerdes en la Corte se os quitáre el pesar que
teneis por la pérdida de aquella Villa: y creo, muy noble Señor, que
recelais no os acaezca lo que acaesció á Sant Pedro; el qual como fuese
esforzado, verdadero é constante, entrando en la corte de Cayfas luego
se mudo, é negó y enflaquesció. Esto, muy noble Señor, es verdad que
acaesce en las cortes de los Reyes malos é tiranos, dó se face el buen
Caballero malo, y el malo peor; pero no ha lugar por cierto en la corte
de los buenos Reyes é Católicos, como son estos nuestros, porque alli
se ha tal doctrina con que el buen Caballero es mejor, y el malo no
tanto; é aun alli puede el buen Caballero ganar su ánima quando recta
é lealmente se oviere en las cosas. Decia el Obispo Don Alfonso, que
el Caballero que no iba á la corte, y el Clérigo que no iba á Roma no
valian un cornado.[62]
[62] _En la primera edicion dice_: no eran bien consejados.
FIN.
ADICIONES
A LOS CLAROS VARONES
DE PULGAR.
I.
_Al título del Marques de Santillana, pág. 32._
_Gomez Manrique, Corregidor de Avila y Toledo, hijo del Adelantado
Pedro Manrique, hermano de Don Rodrigo Manrique Maestre de Santiago,
y tio del célebre Poeta Don Jorge Manrique, en el Cancionero que
recopiló de sus propias obras á ruego del Conde de Benavente insertó
las Coplas que hizo á la muerte del Marques[63], precedidas de una
Carta, dirigiendolas á Don Pedro Gonzalez de Mendoza, Obispo entonces
de Calahorra, en la qual dice_:
[63] Se imprimieron estas Coplas sin la Carta en el Cancionero
general de Sevilla del año 1535. fol. 34.
Si despues de la definicion del muy virtuoso señor padre vuestro, mi
señor é mi tio, digno de eterna memoria, muy Reverendo Señor, yo he
dexado de escrebir á Vra. Reverencia, segun se suele acostumbrar en
los semblantes casos de dolor entre los que bien se aman, bien puede
creer la Merced vra. non aver por inadvertencia nin por mengua de amor
quedado; mas ciertamente porque vuestro sentimiento sentí, é el vuestro
dolor tanto me dolió, que mas para ser consolado, que para consolar
me fallé dispuesto. E no sin causa; ca en pronto ante mi afligido
espíritu fué presentada la irreparable pérdida que este nuestro Reyno
facia: que bien se puede decir que perdió otro Fabio para sus consejos,
otro Cesar para sus conquistas, otro Camilo para sus defensas, otro
Livio para sus memorias; seyendo el primero de semblante prosapia é
grandeza de estado que en nuestros tiempos congregó la ciencia con la
caballería, é la loríga con la toga: que yo me recuerdo aver pocos, é
aun verdad fablando, ninguno de los tales que á las Letras se diese;
é no solamente digo que no las procuraban, mas que las aborrescian,
repreendiendo á algun Caballero si se daba al estudio, como si el
oficio militar solo en saber bien encontrar con la lanza, ó ferir con
la espada consistiese. La qual errada opinion este Varon magnífico
arrancó de nuestra patria, reprobándola por teórica, e faciendola
incierta por prática: en la paz prosas é metros de mayor elegancia
escribiendo que ninguno de los pasados; en las guerras mostrandose
un Marcelo en el ordenar, é un Castino en acometer, seyendo á sus
Caballeros, como Mario por sí decia, aconsejador, en los fechos, é
compañero en los peligros...
II.
_Al título de D. Fernand Alvarez de Toledo, pag. 45._
_Hallandose este Caballero en la prision le dirigió el Marques de
Santillana una obrita intitulada_: Coplas de Bias á la Fortuna[64]
_con la carta ó proemio que se sigue_.
[64] Se halla impresa esta obrita en quarto, sin expresion del
año, del lugar, ni del nombre del Impresor. Labbe en la Bibliot.
M. S. dice que en la Librería del Rey de Francia hay dos Cartas
del Marques de Santillana al Conde de Alva estando en prision:
acaso esta será una de ellas.
Quando yo demando á los Ferreras, tus criados y mios, é aun á muchos
otros, Señor é mas que hermano mio, de tu salud, é de qual es agora
tu vida, é que es lo que faces é dices; é responden é certifican con
quanto esfuerzo, con quanta paciencia, con quanto desprecio é buena
cara tú padesces, consientes é sufres tu detencion, é todas las otras
congojas, molestias y vejaciones que el mundo ha traído; é con quanta
liberalidad é franqueza partes é distribuyes aquellas cosas que á tus
sueltas manos vienen; refiriendo á Dios muchas gracias, me recuerdo de
aquello que Homero escribe en la Ulixia; conviene á saber, que como por
naufragio ó fortuna de mar, Ulixes, Rey de los Cefalanos, desbaratado
viniese en las riberas del mar, é desnudo é maltractado fuese traído
ante la Reyna de aquella tierra, é de los Grandes del Reyno, que con
ella estaban en un festival é grande convite: é como aquella le viese
y le acatase, despues todos los otros con grande reverencia tanto le
estimaron, que dexada la cena, todos estaban contemplando en él: asi
que apenas era alguno que mas desease cosa que pudiese alcanzar de los
dioses que ser Ulixes en aquel estado. Adonde á grandes voces, y muchas
veces, este soberano poeta exclama diciendo: ¡O homes! habed en gran
cura la virtud, la qual con el naufragio nada, é al que está desnudo é
desechado en los marinos litos ha mostrado con tanta autoridad é así
venerable á las gentes. La virtud, así como el Filosofo dice, siempre
cayó de pies, é como el abrojo. E ciertamente, Señor é mas que hermano
mio, á los amigos tuyos é mios, asi como uno de aquellos, es é debe ser
de los trabajos tuyos el dolor, la mengua ó alta, asi como Lelio decia
de Cipion: ca la virtud siempre será, agora libre ó detenido, rico ó
pobre, armado ó sin armas, vivo ó muerto, con una loable é maravillosa
eternidad y fama. Con estos Ferreras me escribistes que algunos de
mis tractados te enviase por consolacion tuya. Desde allí con aquella
atencion que furtar se puede de los mayores negocios, é despues de los
familiares, pensé investigar alguna buena manera, así como remedios,
ó meditacion contra Fortuna, tal que si ser pudiese, en esta vejacion
á tu nobleza gratificase, como no sin asaz justas y aparentes causas
á lo tal é á mayores cosas yo sea tenido. Ca principalmente ovimos
unos mesmos abuelos, é las nuestras casas siempre sin enterrupcion
alguna se miraron con leales ojos, sincéro é amoroso acatamiento; é
lo mas del tiempo de nuestra crianza quasi una é en uno fué: así que
juntamente con las personas cresció é se aumentó nuestra verdadera
amistad. Siempre me pluguieron é fueron gratas las cosas que á tí, de
lo qual me tove é tengo por contento: por quanto aquellos á quienes las
obras de los virtuosos placen, así como librea ó alguna señal traen de
virtud. Una continuamente fué nuestra mesa: un mesmo uso en todas las
cosas de paz é de guerra. Nenguna de las nuestras cámaras é despensas
se pudo decir menguada si la otra abastada fuese. Nunca yo te demandé
cosa que tú no cumplieses, nin me la denegases; lo qual me face creer
que las mis demandas fuesen rectas é honestas é conformes á la razon,
como sea que á los buenos é doctos varones jamás les plega ni deban
otorgar sinó buenas é lícitas cosas. E sean agora por informaciones
de aquellos que mas han visto, é paresce verdaderamente hayan querido
hablar de las costumbres y calidades de todos los Señores y mayores
hombres deste nuestro Regno, ó de aquellos que de treinta años, ó poco
mas, que yo comencé la navegacion en este vejado é trabajoso golfo, he
avido noticia é conoscimiento, é de algunos compañia é familiaridad,
loando á todos, tú eres el que á mí mucho plugiste é places. Ca la tu
voluntad non esperó á la mediana mancebía, ni á los postrimeros dias
de la vejez; ca en edad nueva aún puedo decir comenzó el resplandor
de la tu utilidad é nobleza. Nin es quien pueda negar que fechas las
treguas con los Reyes de Aragón é de Navarra, é levantadas las huestes
del Garray é del Majano, cesadas las guerras, en las quales viril é
muy virtuosamente te oviste, é por tí obtenidas las inexpugnables
fuerzas de Xalante, é Teresa, Sahara, é Xaraficil en el Regno de
Valencia, aver tu seido de los primeros que contra Granada la frontera
emprendiese, ciertamente estando ella en otro punto é mayor prosperidad
que tú la dexaste al tiempo que triunfal é gloriosamente por mandado
de nuestro Rey de las fronteras de Córdoba é Jaen te partiste, aviendo
ganado tantas é mas Villas é Castillos, así guerreandolas, como
combatiendolas, entrandolas forzosamente, que ninguno. E como quiera
que el principal remedio é libertad á la tu detencion, é infortunios
depende de aquel que universalmente á los vejados reposa, á los
aflictos remedia, á los tristes alegra, espero ya sea que en algunos
tiempos traerá á memoria á los muy excelentes y claros nuestro Rey é
Príncipe (como en la mano suya los corazones sean de los Reyes) todas
las cosas que ya de los tus fechos he dicho, y muchos otros servicios
á la Real Casa de Castilla por los tuyos é por tí fechos. E por me
allegar á la rivera é puerto de mi obra, recuérdome de aver leido en
aquel libro donde la vida del Rey Asuero se escribe, que de Ester se
llama, como en aquel tiempo la costumbre de los Reyes fuese en los
retraimientos é reposos suyos mandar leer las gestas é actos que los
naturales de sus Reynos é forasteros oviesen fecho en servicio de los
Reyes, de la patria é del bien público, que Mardochêo prósperamente é
con glorioso triunfo de la muerte fué librado. Pues lee nuestro Rey é
mira los servicios, regracíalos é satisfácelos; é si se aluenga non se
tira. Ni tanto lugar avrá el nucíble apetito, nin la ciega saña, que
tales é tan grandes aldabadas é voces de servicios las sus orejas non
despierten: ca non son los nuestros Señores Diomedis de Tracia, que
de humana carne facia manjar á sus caballos; non Buseris de Egipto,
matador de los huespedes; non Perillo Siracusano, que nuevos modos de
penas buscaba á los tristes culpados hombres; non Dionisio de esta
misma Siracusa; non Attila _flagelum Dei_, nin de muchos otros tales;
mas benívolos, clementes é humanos: lo qual todo hace á mí firmemente
esperar de tu libertad. La qual con salud tuya, é de tu noble muger, é
de tus fijos dignos de tí, nuestro Señor aderesce así como yo deseo.
III.
_Al título de D. Rodrigo de Villandrando, pag. 61._
_El Privilegio que el Rey Don Juan el II. expidió á este Caballero
está inserto en una confirmacion de la Reyna Doña Juana, cuyo registro
se halla en el Archivo de Simancas: Dice_:
En el nombre de Dios Padre..... Acatando é parando mientes á los
muchos, é buenos, é leales, é señalados servicios que vos Don Rodrigo
de Villandrando, Conde de Rivadeo, mi Vasallo, é de mi Consejo, me
avedes fecho, é los peligros á que vos pusistes por mi servicio, é de
la Corona Real de mis Reynos, veniendo, segun que venistes de fuera
de ellos por mi mandado con muchas Gentes de armas de á caballo é
Archeros, sobre los levantamientos fechos en mis Reynos, é dexastes
vuestras tierras é castillos é hacienda, poniendolo todo en aventura
por mi servicio. E especialmente el servicio señalado que vos me
fecisteis el dia de la Epifanía que pasó, quando estando para entrar
en Toledo mi persona ovo gran peligro, é vos con vuestro esfuerzo
é animosidad la fecisteis segura de las muchas Gentes de armas que
salieron en pos del Infante de la Cibdad para facerme deservicio. E
por memoria de tan leal é animoso fecho, é señalado servicio, vos me
pedistes por privillejo é preeminencia especial, que vos, é los otros
Condes vuestros succesores que despues vinieren hayan é lleven, é les
sean dadas las ropas é vestiduras enteramente que Nos, é los Reyes
nuestros succesores en Castilla é en Leon, que despues de nos vinieren,
vistieremos en el sobre dicho dia de la Epifanía de cada un año para
siempre jamas: é ansimismo que vos honremos asentandovos á nuestra mesa
á comer con Nos, é con los otros Reyes que despues de Nos fueren, en
el dicho dia de la Epifanía de cada un año por siempre jamas á vos é á
los que vos succedieren en vuestro Condado de Rivadeo. Y yo, queriendo
que haya memoria de tan gran fecho, é leal é señalado servicio, é
animosidad con que defendisteis mi Persona, é acudisteis al bien
publico de mis Reynos, é que se dé exemplo á los otros mis Vasallos,
lo tove por bien. E por la presente... Fecho en Torrijos nueve dias de
Enero año del Nascimiento de Nuestro Salvador Jesu Christo de mil é
quatrocientos é quarenta é un años, YO EL REY. Yo Diego Romero le fice
escrebir por mandado de nuestro Señor el Rey.
[Ilustración]
IV.
_Al título de Don Rodrigo Manrique, pag. 90._
_D. Jorge Manrique, hijo de este insigne Maestre de Santiago, hizo en
su elogio con motivo de su muerte aquellas célebres Coplas que tantas
veces se han impreso, y que sin embargo son raras: por cuyo motivo, y
por ser de las mejores poesías de aquel tiempo, se repiten aqui._
Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
como se pasa la vida,
como se viene la muerte
tan callando:
quan presto se vá el placér;
como despues de acordado
dá dolor;
como á nuestro parecer
qualquiera tiempo pasado
fué mejor.
Pues que vemos lo presente
quan en un punto se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
mas que duró lo que vió;
pues que todo ha de pasar
por tal manera.
Nuestras vidas son los rios
que van á dar en la mar,
que es el morir:
allí van los señoríos
derechos á se acabar
y consumir.
Allí los rios caudales,
allí los otros medianos,
y mas chicos,
allegados son iguales;
los que viven por sus manos,
y los ricos.
Dexo las invocaciones
de los famosos poetas
y oradores:
no curo de sus ficiones;
que traen yerva secreta
sus sabores.
A aquel solo me encomiendo,
á aquel solo invoco yo
de verdad,
que en este mundo viviendo,
el mundo no conoció
su Deidad.
Este mundo es el camino
para el otro, que es morada
sin pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos quando nacemos,
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenecemos:
asi que quando morimos
descansamos.
Este mundo bueno fué,
si bien usasemos de él
como debemos;
porque segun nuestra fé
es para ganar aquel
que atendemos.
Y aún el Fijo de Dios
para subirnos al Cielo
descendió
á nacer acá entre nós,
y vivir en este suelo
dó murió.
Ved de quan poco valor
son las cosas tras que andamos
é corremos,
que en este mundo traydor
aun primero que muramos
las perdemos.
Dellas deshace la edad,
dellas casos desastrados
que acaescen,
dellas por su calidad
en los mas altos estados
desfallecen.
Decidme ¿la hermosura,
la gentil frescura y tez
de la cara,
la color y la blancura,
quando viene la vejez
qual se para?
Las mañas é ligereza,
y la fuerza corporal
de juventud,
todo se torna graveza
quando llega al arrabal
de senectud.
¿Pues la sangre de los Godos,
el linage, y la nobleza
tan crecida,
por quantas vias y modos
se pierde su gran alteza
en esta vida?
Unos por poco valer,
¡por quan bajos y abatidos
que los tienen!
otros que por no tener
con oficios no debidos
se mantienen.
¿Los estados é riqueza
que nos dexan á deshora
quien lo duda?
No les pidamos firmeza;
pues que son de una señora
que se muda:
que bienes son de fortuna,
que revuelve con su rueda
presurosa;
la qual no puede ser una,
ni ser estable ni queda
en una cosa.