que complida la edad de doce años escogiste ser consagrada para la
bienaventuranza venidera; é porque soy tenudo como próximo, é deudor
como padre, no por premia que me fuerza, mas por caridad que me obliga
he tenido cuidado de te pagar lo que es razon de te fablar; porque
mayor es el pensamiento que el buen pagador tiene para pagar, que
premia le puede facer el acreedor para ser pagado. Verdad es, Fija,
que la hora que yo é tu madre te vimos apartar de nosotros, y encerrar
en ese encerramiento, se nos conmovieron las entrañas, sintiendo aquel
pungimiento que la carne suele dár al espíritu. Pero despues que la
razon usando de su oficio nos fizo pensar como en esa angostura de
templo gozas de la anchura de paraíso, estonces nos esforzamos á vencer
la tentacion de la carne, é gozamos de la clara victoria que suele
gozar el ánima. Leese de Sócrates que en la pared de sus escuelas avía
escrito dos versos: el uno decia: Si vencidos de la torpe tentacion os
deleytardes en cosa fea, el deleyte será momentaneo, é la mácula de
la vileza os acusará para siempre. El otro decía: Si sintierdes pena
en el combate de la tentacion carnal, el trabajo del combate durará
poco, é la gloria del vencimiento durará mucho. Y cierto debemos creer
que Dios dé gracia para vencer al que tiene osadía para resistir: é
para este vencimiento grande aparejo por cierto es el sacudir los malos
pensamientos, tambien los que engendran molleza de la carne, como los
que nos traen á odio del proximo. El Sabio dice, que las imaginaciones
malas nos apartan de Dios. Hallarás, amada Fija, que del mismo Sócrates
dice Valerio Máximo estas palabras: Sócrates, casi en oraculo de divina
sabiduría, ninguna cosa mandaba que pidiesemos al Dios inmortal, sinó
que nos diese bien. E no fallaba este Filósofo que debia ser en nuestro
arbitrio la eleccion del bien que pidiesemos; porque muchos procuraron
riquezas que los traxeron á la muerte: otros, decia él, que con gran
diligencia procuraron oficios que los traxeron á perdicion: otros ovo
que procuraron casamientos, pensando por ellos aver bienaventuranza,
é fueron causa de su pobreza é deshonra. Así que determinaba aquel
Filósofo, que la eleccion del bien que deseamos debiamos remitir
al dador de los bienes, porque aquel que los avía de dár los sabria
escoger. En el Evangelio de Sant Matéo dice, que Dios nuestro Padre
sabe lo que nos es necesario antes que lo pidamos: é sin dubda es
de creer que el facedor de los vasos sabe quanto caben, é á cada
uno dá según su medida: é si alguno engañado de aficion toma oficio
ageno de su habilidad, el elector é lo elegido vemos que se pierde.
Sant Agustin en el libro de la Cibdad de Dios dice, que así como no
procede de la carne lo que á la carne face vivir, bien así no procede
del hombre, mas sobre el hombre es lo que al hombre face bien vivir.
Esto considerado damos gracias á aquel verdadero escogedor que te dió
gracia para elegir aquello á que desde tu niñez te vimos inclinada,
porque puedas bien vivir en esta, é ir á muy buen lugar en la otra
vida. Y pues por la gracia de nuestro Redentor has fecho profesion en
la santa Religion que escogiste, verdad es que yo no puedo saber como
te vá allá; pero quiérote decir como te fuera acá si esta otra vida
escogieras. Lo primero que te convenia facer era entrar en la orden del
matrimonio, la qual ordenó Dios, y es por cierto santa é buena á los
que en ella bien se conservan; pero no entiendas que en buscar marido
á la fija, ni aun despues de fallado sea pequeño cuidado á los padres
é á la fija. E dexando agora de decir los enojos é desabrimientos
que á las veces en esto se sienten, Sant Agustin en el libro de la
Cibdad de Dios pinta este mundo segun aqui verás: El hombre, dice él,
no puede estar sin trabajo, sin dolor é sin temor. ¿Qué dirémos del
amor de tan vanas y empescibles cosas, é de los cuidados que muerden?
¿las perturbaciones, las tristezas, los miedos, los locos gozos, las
discordias, las lides, las guerras é asechanzas, iras, enemistades,
mentiras, lisonjas, engaños, hurto, rapiña, porfia, sobervia, ambicion,
envidias, homecidios, muertes de padres, crueldades, asperezas,
maldades, luxuria, osadía, desvergüenza, vilezas, fornicaciones,
menguas, pobrezas, adulterios de todas maneras, é otras suciedades que
decirse es cosa torpe, sacrilegios, heregías, perjuros, opresiones de
los inocentes, calumnias, rodéos, prevaricaciones, falsos testimonios,
iniquos juicios, fuerzas, ladronicios, é otras cosas semejantes que no
me vienen á la memoria, pero no se apartan desta vida? y ciertamente
estas cosas son de los malos hombres, procedientes de aquella raíz del
error y perverso amor, con el qual todo fijo de Adan es nascido &c.
Otrosí dice ¿que quien es aquel que no conosce como el hombre viene en
esta vida con ignorancia de verdad, la qual se manifiesta en él quando
niño? ¿é con abundancia de vana cobdicia, mostrada en él quando mozo?
de manera que si le dexasen vivir como quiere, cometeria todas ó muchas
de las maldades é perversidades que arriba dice, é otras que decir no
puede. Asimesmo dice ¿que para que son los miedos falsos que ponemos á
los niños, é para que son los azotes é palmatoriadas á los mozos, ó el
cetro de la justicia que está enhiesto para contra los malos, sinó para
los temorizar é refrenar la maldad á que la natura humana nos inclina?
Dice mas adelante ¿Qué es esto, que con trabajo tenemos memoria, é
sin trabajo la perdemos? ¿con el trabajo aprendemos, é sin trabajo no
sabemos? ¿con el trabajo somos fuertes, é sin trabajo somos sin arte?
¿Qué diré, dice él de los trabajos innumerables con que el cuerpo
terrece? ¿conviene á saber, con fervores, con frios, tempestades,
lluvias, relámpagos, truenos, granizos, rayos, terremotos, caídas por
ofension é por temor, ó por malicias de hombres é de bestias, ó por
venenos nascidos en los frutos y en las aguas y en los ayres, ó de los
mordimientos de bestias rabiosas, tambien de las que son domesticas,
las quales algunas veces son mas temidas que los leones é los dragones?
¿Quántos son los males que pasan los navegantes é los que andan camino?
¿Quién es el que anda que no esté obligado dó quier que anduviere á los
casos inopinados? &c.[50] De todo lo qual, ó de parte alguna de lo que
aqui pone, no creas amada Fija, que ninguno de los que acá andamos
se puede escusar por vigilante ó cauto que sea: porque el Sabio en
sus Proverbios dice, que si el justo es tentado en la tierra ¿quánto
mas lo serán los iniquos é pecadores? E por tanto debes dar gracias á
nuestro Redentor porque te dió gracia para que dexada la solicitud que
tenia Marta, tomases la parte mejor que escogió Maria, la qual te face
libre de ver é sentir estas tribulaciones. Un Religioso Carmelita de
santa vida, cuya mocedad avía sido envuelta en las cosas del mundo,
me dixo en París, que sinó pecára, no aborresciera tanto los pecados,
ni amára tanto las virtudes; ni oviera verdadero conoscimiento para
gozarse con el reposo de la Religion, sino conosciendo la inquietud
é turbaciones que tubo fuera della. El Libro de la Sabiduría dice,
que la Religion guarda é justifica, é dá alegría de corazon. E no te
engañe el pensamiento de como fuiste criada para ver el mundo, y en
ese encerramiento no le puedes ver; porque en verdad, Fija, si tu le
vieses, verias una ruin cosa, é llena de todas aquellas cosas que
arriba pone Sant Agustin, las quales no querriamos ver, ni mucho menos
sentir los que las vemos é sentimos. E puédote bien certificar, que si
el mozo tuviese la experiencia que tiene el viejo, si seso tuviese,
huiria del mundo é de las cosas dél; pero la mocedad lozana, ignorante
de sí misma, tiene tan fuertes los combates de la carne, que no los
pudiendo resistir, es enlazada é metida en tales necesidades, que no
puede quando quiere salir dellas. E porque tu entendimiento lo vea
mejor, quiérote decir, que de los que estais en Religion, á los que
estamos en el mundo, hago yo por comparacion como de los que miran los
toros de talanquera, á los que andan corriendo por el coso. Los que
andan en el coso verdad es que tienen una que parece libertad para ir
dó quieren, é mudar lugares á su voluntad; pero dellos caen, dellos
estropiezan; otros huyen sin causa, porque vá tras ellos el miedo, é no
el toro: otros están siempre en movimiento para acometer ó para fuir;
otros se encuentran é se dañan; y el que vá á tirar al toro la frecha
no sabrá decir qué razon le lleva con tanta diligencia é peligro á
facer mal á quien no gelo face: é así veo que todos andan vagando
sin término é sin sabiduría de lo que les acaesce é puede acaescer,
llenos de miedo rezelando su caída, y llenos de placer mirando la de
los otros. Los que miran de talanquera verdad es que no tienen aquella
libertad que los del coso tienen para andar por dó quieren; pero están
seguros de los peligros, estropiezos é turbaciones que ven padescer
á los que andan por el coso: de los quales si bien fueses informada,
digote que darias dobladas gracias al que te subió en esa talanquera,
donde tienes quitadas aquellas ocasiones de pecar de que acá estarias
rodeada, de las quales, ó de alguna dellas te sería dificile escapar
si anduvieses en el coso que acá andamos; porque si vencieses la
sobervia, encontrarias con la ira; é si la ira vencieses, vencerte ia
la cobdicia, é si la cobdicia templases, quizá te guerrearia la acidia,
é te venceria la gula, é si templases la gula, no podrias vencer la
envidia, é atropellarte ian las feas tentaciones de la luxuria. Mira,
verás quien se podrá defender de tantos é tan fuertes combates como de
continuo nos face el diablo, del qual canta la Iglesia, que como leon
bramante nos rodéa, buscando á quien trague; en especial considerando
la flaqueza de nuestra humanidad: de la qual dice Job: Ni mi fortaleza
es fortaleza de piedra, ni menos mi carne es fecha de fierro, para que
pudiese sufrir el combate de tantas tentaciones. E no nos maravillemos
de ser tentados de los pecados, quando nuestro Redentor fué tentado del
diablo. E Sant Pablo en una Epístola á Tito dice, que algunas veces fué
ignorante, incrédulo, errante, servidor de deseos é deleytes varios
con malicia, con envidia, aborrescible é aborrescido. Verdad es que en
alguna manera debemos ser alegres en aver seído pecadores; porque á
las veces ganamos mas en la penitencia que facemos, que perdimos en el
pecado que cometimos: lo qual vemos en el mismo Sant Pablo y en Sant
Pedro, y en la Magdalena y en otros muchos, á quien la gran contricion
que ovieron de los pecados que cometieron los truxo al excelente grado
de gloria que tienen. E por cierto, amada Fija, si otro combate no
tuviesemos, salvo el de la cobdicia, nos sería asaz grave de sofrir,
considerando las muertes, é otros daños que della se siguen. E quiérote
traer aqui á propósito una fablilla que acaesció á un raposo con un
asno. Segun cuenta esta patraña, el leon, que es Rey de los animales,
quiso facer cortes, á las quales concurrieron los principales animales:
é dice, que como este Rey leon tenia ó debia tener la condicion noble,
é las orejas simplicisimas, creía todo lo que los otros animales
principales le decian. El raposo que era artero, le decia: ¡ó Rey! mal
lo miras si todo quanto te dicen crees; porque muchos vienen á tí,
dellos con mentiras coloradas, dellos con malicias que tienen imagen
de bondad; otros facen su fecho mostrando que facen el tuyo: y has de
creer que estos grandes animales desean tener libertad, é sacudir de
sí el yugo de tu subjecion, y aver de tu patrimonio para facer á ellos
poderosos, é á tí flaco, porque no los puedas castigar, é pierdas tu
autoridad; la qual perdída, no serás obedescido, é tu justicia se
enflaquescerá, é los delictos creceran, é tu reyno se perderá. Para
mientes que los oficios mas veces se conservan con las virtudes, que
las virtudes se ganan con los oficios. Necesario has buen seso para
sentir, é buen consejo para discernir, é buen esfuerzo para executar.
El raposo por el lugar que mediante estos avisos tenia con el Rey era
envidiado: los animales mayores, caídos del grado que pensaban merescer
cerca del Rey, porque el raposo les era peligroso, buscaron como le
apartar de la oreja del leon, é propusieron ante él, que la principal
cosa en que se debia entender era en su salud: é porque esta no se
podia alcanzar salvo con seso é corazon de asno, el raposo, que era
discreto é diligente, debia ir por él. El raposo conosciendo que lo
apartaban del leon, le dixo: mira que estos mas lo facen por apartar á
mí, que por servir á tí. El leon, visto que todos los grandes animales
conformaban, fué constreñido á lo enviar. El raposo yendo en su camino
falló un asno pasciendo en un prado, é dixole; ¿tú por qué no vás á
la corte donde van todos los animales? El asno le respondió: porque
paso aqui mi vida lo mejor que puedo, y no sé qué cosa es corte, ni lo
quiero saber. Respondió el raposo: no saber es mal, é no querer saber
es peor. ¿Por qué rehusas de ir dó se avisan los animales, dó alcanzan
fama, donde la gracia é la dicha de cada uno ha lugar de se emplear en
grandes cosas, é aver grandes bienes? Respondió el asno: no tengo uso
para entre tal gente. Dixo el raposo: el mayor trabajo es principiar,
é la plática te hará maestro. El asno, vencido de cobdicia, dexó su
abrigo, é va en compañia del raposo: é como llegasen á un lugar, el
asno quiso holgar, y el raposo le dixo: si quieres ser rico é honrado
has de ser verdadero é diligente, porque el perezoso holgando, pena
deseando. El asno, remitido á la gobernacion del raposo, llegó á la
corte, donde vió la presencia espantable del leon, é vido la grandeza
de los otros animales, é cobdició ser como uno dellos. El leon fizole
gracioso rescibimiento; é á pocos dias, como pensó de le matar, mudó
la voluntad buena, é comenzóle á mostrar la cara feroz. El asno, visto
que el Rey no le miraba como solia, volvió las espaldas, é tornóse á su
prado. El raposo acusó al leon, dixole: quando tuvieredes indignacion,
é acordares prender á alguno, juntamente ha de ser la indignacion con
la execucion; sinó nacerte ha tal escándalo, que serás deservido. El
leon, conoscida su mengua, le rogó que tornase por el asno. El raposo,
por encargar al Rey con sus servicios, fué al asno, é preguntóle por
qué se avía venido. El asno le respondió: anda, vete, amigo, con tu
corte; no querria el placer de su favor, por la tristeza que sentí
en el disfavor. Dixo el raposo: ¡cómo eres ignorante! sabete que en
las cortes con el favor no te conoscerás, é con el disfavor no te
conoscerán. Dixo el asno: no tengo ninguno de mi linage que me honre
ni ayude. Respondió el raposo: serás tú el primero que avrás la gloria
de los que despiertan memoria á los de su sangre. El asno, metido en
la cobdicia, acordó de volver con el raposo, é dixole: yo quiero
tornar; mas sinó lo fallo como quiero, no me fallará como quiere. El
leon, despues de algunos dias, quiso echar las uñas al asno, é no
pudo. El asno, como lo sospechó, huyó, é tornó á su lugar. El raposo,
visto como avía perdido su trabajo, reprehendió la negligencia del
Rey, é comenzóle á recontar los trabajos que avía pasado en traer dos
veces al asno. El leon le dixo ¿quieres que te diga? si alcanzamos el
fin, relucen los trabajos; é sinó han efecto, no esperes gualardon,
porque el fin de la cosa se mira mas que los medios. El raposo por no
perder lo servido tornó por el asno, é dixole: maravillome estando
en el dulzor de subir á poderoso dexarlo, é venirte. Cata que ser
criado entre nobles, y escoger vida entre rústicos no procede de buen
ingenio. Respondióle el asno: si me castigas con rigor, antes me harás
tu enemigo que tu corregido, é primero ganarás enemistad para tí, que
emienda para mí. Respondió el raposo: nescio eres si miras en la forma
del corregir, é no en la manera de tu emendar. El asno le respondió:
dígote que esta vida es tan corta, que antes nos morimos que nos
emendemos; é por tanto te ruego que dexes de emendarme y cures de
proveerme. Sábete que me vine porque quisiera yo luego algun oficio
para poder cargar á otros, como otros cargan á mí. Respondió el raposo:
si tú quieres oficio ageno de tu natural, perderás á tí é al oficio.
Dixo el asno: tambien sospeché que el leon me queria prender ó matar.
Dixo el raposo: tu absencia te condena, aunque seas limpio de crimen.
Andá acá conmigo, dixo el raposo, é tu presencia quitará la sospecha;
porque los miedos vanos nunca los concibió buen seso. Dixo el asno: no
querria estár en lugar dó he de facer cara contraria á mi voluntad,
é dó peno deseando que me den, é rezelando que me quiten. Dixo el
raposo: ¿é dó estarás que no penes con eso? Dixo el asno: bien estaba
aqui, donde huelgo mas, é peco menos. Pero anda, allá vamos: bien veo
que si al principio no te creyera quando despertaste mi cobdicia, no
fuera metido en necesidad forzosa, como al comienzo fué voluntaria.
Entrados en la corte, el leon echó las uñas en el asno, é mandó al
raposo que truxese los sesos y el corazon. El raposo vistos los sesos y
el corazon del asno, comiólos, é dixo al leon que no le habia fallado
ningun seso ni corazon. El leon maravillado como podia ser animal sin
seso é sin corazon, respondió el raposo: creer debes cierto, señor,
que si este animal tuviera seso é corazon no le truxera la cobdicia
tres veces á la corte, donde perdió la vida por ganar hacienda. Muy
amada Fija: este exemplo te he trahido, en el qual verás allá todo lo
en que andamos acá. E puedes creer que non digo muchos, mas infinito
es el número de los que tenemos tan poco seso é corazon como el asno;
porque teniendo suficiente proveímiento, no dexamos de cometernos á
los vayvenes de la fortuna, é vamos tres é mas veces donde los engaños
del raposo nos llevan. Otros hay que no se mueven por necesidad que
ayan á las cosas, sinó porque ven mover sus vecinos á ellas. Otros
veo que dexados los oficios que tienen útiles á la vida, se meten,
á fin de holgar, en negocios impropios á su habilidad, é dañosos á
ellos, é á la comun utilidad de todos, donde proceden los males que
acontescieron al asno, é los que arriba dice Sant Agustin. E si me
dixeres que estás aí encerrada, dígote que así lo están acá las buenas.
E si sientes estár subjecta, así lo mandó Dios que lo fuesen todos. Si
no gozas con la compañia del marido, así estás libre de los dolores
del parto. Si no gozas con la generacion de los fijos: tampoco te
atormentan sus muertes é sus cuidados. Si caresces de servidores, así
estás libre de buscar lo necesario para los proveer. Si te holgáras con
tus iguales, asimesmo penáras en sufrir la envidia de tus desiguales.
Y en conclusion, si no puedes decir ni facer lo que quieres, así estás
libre que no te digan ni te fagan acá lo que no quieres; é de los
otros infinitos males que arriba dice Sant Agustin. Nota bien, amada
Fija, que el sabio Salomón dice, que el prudente se esconde quando vé
el mal, y el loco pasa, é padesce infortunio. Y en el Psalmo treinta
que comienza: _In te Domine speravi_ se dicen estos versos: ¡O quan
grande es la muchedumbre de la dulzura tuya, Señor, que escondiste á
los que te temen! esconderlos has de las tribulaciones de los hombres
en el escondimiento de tu cara: defenderlos has en tu tabernáculo de
la contradicion de las lenguas. E porque tú por la gracia del muy
alto Dios estás en ese tabernáculo divinal escondida de todas estas
contradiciones, é gozas de aquella corona preciosa de virginidad de
que gozan las virgenes en el paraíso, resta agora decirte que tengas
ante tus ojos quatro cosas. La primera, te encomiendo siempre tengas
é creas firmemente la Fé Católica de nuestro Salvador é Redentor
Jesu-Christo, é aquello que la Santa Madre Iglesia suya cree é tiene;
porque ninguno se puede salvar sin fé, la qual Sant Gregorio dice que
caresceria de mérito si se creyese por razon. La segunda, te encomiendo
que seas mansa é humilde: é para bien mientes que el quinto capítulo
del Evangelio de Sant Mateo dice, que Nuestro Señor en el Monte abrió
su boca é dixo: Bienaventurados los pobres de espíritu. No dixo pobres
de bienes, ni de oficios, ni de cargos, si bien los ministran; mas
dice, que como quier que tengamos abundancia destas cosas, no seamos
con ellas arrogantes ni vanagloriosos. Item, manda que seamos mansos,
é poseerémos la tierra: y esto vemos por experiencia; porque nunca
ví sobervio que durase mucho en ella, ni en el amor de las gentes; é
vemos que los mansos, é de blanda condicion son tan agradables en su
conversacion, que ganan la gracia de las gentes, é alcanzan honras
é bienes. Sant Pedro en una Canónica dice, que Dios resiste á los
sobervios, é dá gracia á los humildes. E si algun émulo ó adversario
tuvieres, no te pese: porque no es siempre malo tener el hombre algun
competidor ó contrario, porque estonces hallarás que es bueno quando
por miedo de la reprehension de mi émulo dexo de facer cosa fea, é
quando me refreno de algunos vicios, que no me refrenaria si el miedo
del competidor no tuviese presente. Verdad es que vivir hombre sin
emulacion aquesto es lo mas seguro; pero quando la malicia del tiempo
lo criare, ningun remedio tenemos mas cierto que vivir tan limpios de
reprehension que quebremos los ojos al reprehensor. Otrosí debes, Fija,
tener ante tus ojos una verdadera é no fingida obediencia á tu mayor. E
mira bien que dice el Evangelio, que el discípulo no ha de ser sobre el
maestro, ni el siervo sobre el señor. Y el Apostol dice á los Romanos,
que toda ánima sea súbdita á su mayor, porque todo poder es dado por
Dios, é quien resiste á su mayor, resiste á Dios. E por cierto si bien
mirado es, mucho mayor cuidado debe ser el mandar, que el obedescer;
porque aquel que manda ha de trabajar el espíritu considerando qué es
lo que manda, é á quien lo manda, y en qué tiempo, é por qué, é para
qué, é todas las otras qualidades que se deben mirar en la governacion:
é si buen governador es, siempre estará en pensamiento si avra ó no
avra buen fin lo que manda. Sant Gregorio en los Morales dice, que
qualquier presidente que tiene cargo de ministracion siempre está
puesto en los encubiertos tiros del enemigo; porque quando trabaja
por proveer las cosas presentes, á las veces, no mirando, daña las
futuras: así que el que manda pende de muchas cosas; y el que obedesce
de sola una. Obedesciendo paga su deuda é no tiene de dár cuenta si
es mal mandado: pero darla ha si no es bien obedescido. Y vemos por
experiencia que las Casas, las Ordenes, las Cibdades, las Provincias,
los Reynos duran é relucen con la obediencia, é caen é se pierden
por la inobediencia de los rebeldes. E si por ventura algun cargo de
governacion te dieren, por Dios mira que seas en él tan vigilante, que
tu negligencia no acarree mengua: en especial debes mirar que no seas
traída por afeccion de personas. El Evangelio dice: Sabemos, Señor,
que eres verdadero, é que no miras la cara de ninguno: mas la via del
Señor muestras con verdad. E así como el Psalmo dice que acerca de
Dios no hay acepcion de personas, menos la debe aver acerca de los
governadores; porque alli coxquea la razon del governador, dó se mira
linage ó afeccion, é no virtudes é habilidad. Sant Hierónimo en un
Prólogo á los Romanos é á los Judíos que se gloriaban de linage, les
reprehende diciendoles: En tal manera os gloriais de linage, como si
las buenas costumbres no os ficiesen fijos de los Santos, mejor que el
nascimiento carnal. Y el Boecio de Consolacion dice, que ninguno hay
de linage[51], salvo aquel que dexada la via de la virtud es maculado
con las malas costumbres. La tercera cosa que te encomiendo es que
tengas caridad, sin la qual ninguno en esta vida puede ser amado, ni
en la otra bien rescibido. Sant Pablo dice: Si fabláre las lenguas
de los hombres é de los Angeles, é no tengo caridad, no es otra cosa
sinó una campana que suena. E si tuviere espíritu de profecía, é
tuviere tal ingenio que sepa todos los misterios é toda la sciencia, é
tuviere tanta fé que pueda traspasar los montes, é no tengo caridad,
no vale nada. E si diere á comer toda mi hacienda á los pobres, é no
tengo caridad, no aprovecha nada. La caridad es paciente é benigna,
la caridad no es envidiosa, no tiene maldad, no es vanagloriosa ni
soberviosa, no es ambiciosa, no busca lo ageno, no piensa mal, no se
goza con lo malo, gozáse con lo verdadero, todo lo sufre, todo lo cree,
á todo sobrepuja, todo lo sostiene. Esto dice Pablo á los Corinthios
en los trece capítulos. ¿E quieres amada Fija, que te diga qué cosa es
caridad? A mí paresce que es un comovimiento que sienten las entrañas
del caritativo, compadeciendose quando vé alguno padescer mengua ó
angustia, quier de consejo, quier de ayuda ó de consolacion, ó de otra
alguna necesidad. Y el caritativo usa de esta caridad ayudando al
necesitado: calla callando sin publicar el ayuda que él face, ni la
mengua que el menguado padesce: y esta caridad se debe usar con todos
los hombres: é como quier que somos inclinados á desamar á los buenos
como á los malos[52]; pero piadosa cosa es amarlos como á hombres,
porque en lo uno amamos la naturaleza nuestra, y en lo otro desamamos
la malicia agena. La quarta es rogarte, pues que tienes oficio de orar,
y estás en casa digna para lo facer, que ruegues á Dios por mí é por
tu madre, y en esto nos pagarás la deuda que nos debes, como facen las
cigueñas, que mantienen sus padres quando envejecen otro tanto tiempo
como ellos mantuvieron á los fijos quando eran pollos. E tu, amada
Fija, si criándote en nuestra casa oviste alguna buena doctrina, debes
pagarnosla en oraciones agora que somos viejos, é las avemos menester.
Y cerca de la manera del orar, Elías el Profeta decia, que Dios oía
por el fuego: conviene á saber por el ardor de la devocion. Así que la
oracion se debe facer con todo corazon é con todo el entendimiento, sin
nos trasponer quando oráremos en pensamiento ageno de lo que oramos;
porque ya vés como estará Dios con nosotros para nos oír, no estando
nosotros con él para le rogar. E por cierto burla paresce fablar, é
no tener el pensamiento en lo que fablamos: porque esta tal fabla ni
nosotros la sabrémos decir, ni el que la oye la querrá entender, é
mucho menos facer. E porque sepas mejor como has de orar, trasladé de
Latin en Romance para te enviar la Oracion Domínica del Pater noster
con la exposicion que fizo Sant Agustin. Plega á Nuestro Señor, é á
la Reyna de los Cielos que te dexe perseverar en su servicio, porque
al fin ayas santo y entero gualardon, é te dé gracia para rogar por
nosotros.
[50] _De Civitate Dei, lib. 22._
[51] _Así en todas las ediciones; parece debe decir_ que ninguno
hay que no sea de linage salvo...
[52] _Así en todas las ediciones; y atendiendo al sentido, parece
debiera decir_: é como quier que somos inclinados á desamar á los
malos, como á amar á los buenos; pero...
LETRA XXIV.
_Para cierto Caballero._[53]
[53] _No tiene epígrafe en las ediciones antiguas. Falta en la
primera edicion._
Señor: Mandais que os escriba mi parescer cerca del casamiento que
se trata de vuestro sobrino. Ciertamente, Señor, las cosas que
suelen acaescer en los casamientos son tan varias é tanto fuera del
pensamiento de los hombres, que no sé quien ose dár en ellas su
parescer determinado, en especial porque si la cosa sucede bien no es
agradescido el consejo, é si acude mal es reprehendido el consejero.
Querria, Señor, preguntaros ¿que parescer puede ninguno dar en los
casamientos, quando en los amores que tenia el otro vuestro primo
vimos el estudio que tenia en el traer, é la vigilancia en el servir,
y que temor avía de enojar, y que humildad en el rogar, y que deleyte
en el contemplar, y que diligencia en el visitar, que alegria en el
favor, y que tristeza en el disfavor, que obediencia al mandamiento,
y que alegria en ser mandado, que devocion en el mirar, que placer en
el amar, que velar, que madrugar, que aventurar, que posponer, que
sufrir, que acometer, que trabajar, é quantas é quales penas é congojas
tenia en el continuo pensar, é que primores escrebia, é que locuras
á las veces decia? Ciertamente, Señor, muchas son las variedades que
se revuelven toda hora en el pecho del enamorado, é grandes son las
penas que le deleytan, é grandes son las sospechas que le penan; de las
quales cosas si sola una ficiese por amor de Dios, como lo face por
amor de su amiga, entiendo que en cuerpo y en ánima iría al paraíso. E
vistes como despues que alcanzó por muger la que adoraba por señora,
dentro en dos años ovo entre ellos tal discordia, que buscaba causa
para aver divorcio della. E ciertamente, Señor, no nos maravillemos
si queriendo él mandar como marido, fuese á ella grave ser tan presto
subjecta de aquel que fué algun tiempo señora. Tambien vistes la fuerza
é la manera que fué menester para traer el otro vuestro sobrino á
que concluyese el casamiento que fizo; é vemos agora como, dexado el
aborrescimiento que primero tenia, poco á poco se le convertió en un
amor tan ferviente é tan loco, que se ha desnudado, no solo del poder
é del entender, mas del querer é del saber, y está remitido todo á la
muger que primero aborrescia; la qual le tiene tan subjecto, que le
manda lo que quiere, é cómo é quándo lo quiere, é le aparta quando le
paresce, é le llama quando le place, é le defiende, é le castiga, é
le quita lo que quiere, é le dá lo que le place: y el mancebo es ya
venido en tan grande estrecho de subjecion, que ni osa repugnar lo que
le manda, ni dexa de facer lo que ella quiere, aunque él no lo quiera,
é obedesce el triste como servidor, é sufre como siervo. Destos dos
estremos este diria yo, Señor, que se debe fuir, por ser muy ageno
de todo varon é de toda razon; é tambien porque face poco en honra
de la muger tener marido que no vale nada. Así que, Señor, porque la
prudencia es la que gobierna, é no consiente fealdad en las cosas, si
entendeis que no la hay en alguna de las partes, pues la doncella es
buena, é fija de buena, concluidlo en hora buena.
LETRA XXV.
_Para el Obispo de Coria, Dean de Toledo._[54]
[54] _Vease su Vida en los Claros Varones tit. XXII. Se escribió
esta Epístola en Madrid año de 1473. Falta en la primera edicion._
Reverendo Señor: Incrépame Vra. mrd. porque no escribo nuevas de la
tierra: ya Señor, estó cansado de os escribir generalmente algunas
veces; pero me he asentado con propósito de escrebir particularmente
las muertes, robos, quemas, injurias, asonadas, desafios, fuerzas,
juntamientos de gentes, roturas que cada dia se facen _abundanter_
en diversas partes del Reyno, é son por nuestros pecados de tan mala
calidad, é tantas en cantidad, que Trogo Pompeo ternia asaz que facer
en recontar solamente las acaescidas en un mes. Ya Vra. mrd. sabe
que el Duque de Medina con el Marques de Cadiz, el Conde de Cabra
con Don Alfonso de Aguilar tienen cargo de destruir toda aquella
tierra de Andalucía, é meter Moros quando alguna parte destas se
viere en aprieto. Estos siempre tienen entre sí las discordias vivas
é crudas, é crecen con muertes, é con robos que se facen unos á otros
cada dia. Agora tienen tregua por tres meses, porque diesen lugar al
sembrar, que se asolaba toda la tierra, parte por la esterilidad del
año pasado, parte por la guerra que no daba lugar á la labranza del
campo. Los hermanos del Duque muertos en batalla: los Caballeros
de una parte é de otra todos robados, desterrados, homiciados, y
enemistados con guerras é recuentros cada dia de unos en otros en toda
aquella Andalucía, tantos que serian dificiles de contar. Del Reyno de
Murcia os puedo bien jurar, Señor, que tan ageno lo reputamos ya de
nuestra naturaleza como el Reyno de Navarra; porque carta, mensagero,
procurador, ni qüestor ni viene de allá, ni vá de acá mas ha de cinco
años. La Provincia de Leon tiene cargo de destruir el Clavero, que
se llama Maestre de Alcantara, con algunos Alcaydes é parientes que
quedaron succesores en la enemistad del Maestre muerto. El Clavero,
sive Maestre, siempre duerme con la lanza en la mano, veces con cient
lanzas, veces con seiscientas. El señor Maestre de Santiago ayuda á
la otra parte: unos dicen que por recobrar á Montanches, que es llave
de toda aquella tierra, y gela tiene el Clavero ocupada; otros dicen
que por aver el Maestrazgo de Alcántara: baste saber á Vra. mrd. que
aquella tierra está toda llena de gente de armas, para saber como
le debe ir. Deste nuestro Reyno de Toledo tienen cargo Pedrarías,
el Mariscal Fernando, Christoval Bermudez, Vasco de Contreras.
Levantanse agora otros mayores, _scilicet_ el Conde de Fuensalida,
Conde de Cifuentes, D. Juan de Ribera, Lope Ortíz de Stúñiga, Diego
Lopez de Haro fijo de Juan de Haro, desposado con la fija del Conde
de Fuensalida la que avía de ser Condesa de Cifuentes. Estos facen
guerra porque los dexen entrar en sus casas: si entran, como son de
mala yacija, nunca estarán quedos dentro; si no entran, nunca estarán
quedos fuera con deseo de entrar. Si entraren algunos que se trata que
entren, los que quedaren fuera de necesario bullecerán por entrar; de
manera que no sé por qué pecados aquella noble Cibdad rescibiese tan
grandes, y espera rescebir mayores puniciones. ¿Qué diré pues, Señor,
del cuerpo de aquella noble Cibdad de Toledo, alcazar de Emperadores,
donde grandes y menores todos viven una vida bien triste por cierto
é desaventurada? Levantóse el pueblo con el Dean Morales é Prior de
Aroche, y echaron fuera al Conde de Fuensalida é á sus fijos, é á Diego
de Ribera que tenia el Alcazar, é á todos los del Señor Maestre. Los
de fuera, echados, han fecho guerra á la Cibdad, la Cibdad tambien
á los de fuera: é como aquellos Cibdadanos son grandes inquisidores
de la fé, dad que heregías fallaron en los bienes de los Labradores
de Fuensalida, que toda la robaron, é quemaron é robaron á Guadamur,
é otros Lugares. Los de fuera con este mismo zelo de la fé quemaron
muchas casas de Burguillos, é ficieron tanta guerra á los de dentro,
que llegó á valer en Toledo solo el cocer de un pan un maravedí por
falta de leña. El Rey es ido allá, é fizo ir con él al Conde de
Saldaña, porque los unos é los otros se ponen en su mano. Plega á
Dios que yo sea incierto adevino, porque creo que no podrá sentenciar
el Conde; é si sentenciare, no se obedescerá; é si se obedesciere,
no se complirá; é complido, no durará, ni la razon dá posibilidad
para ello. El que mas en esto á mi ver ha perdido es el Señor Conde
de Fuensalida, no tanto de sus rentas é bienes que le han quemado é
tomado, aunque es asaz, quanto de la autoridad que por el oficio é
por su persona tenia en aquella su naturaleza. Esto digo porque la
cosa vá tan rota contra él, que fué por la Cibdad llamado Alfonso
Carrillo, al qual entregaron la vara del oficio de Alcaldía mayor.
El suceso que avrá no lo sé; pero hoy dia la tiene en haz del Rey,
que está en la Cibdad como tratante entre ellos. Medina, Valladolid,
Toro, Zamora, Salamanca, y eso por aí está debaxo de la cobdicia del
Alcayde de Castronuño. Hase levantado contra él el señor Duque de
Alva para lo cercar; y no creo que podrá, por la ruin disposicion del
Reyno, é tambien porque aquel Alcayde está ya criado gusano del Rey
Don Alfonso, tan grueso, que allega cada vez que quiere quinientas é
seiscientas lanzas. Andan agora en tratos con él porque dé seguridad
para que no robe ni mate. En campos naturales son las asonadas, é no
mengua nada su costumbre por la indisposicion del Reyno. Las guerras
de Galicia, de que nos soliamos espeluznar, ya las reputamos ceviles
é tolerables, _immo_, lícitas. El Condestable, el Conde de Triviño,
con esos Caballeros de las Montañas, se trabajan asaz por asolar toda
aquella tierra fasta Fuenterabia. Creo que salgan con ello segun la
priesa le dán. No hay mas Castilla; sinó mas guerras avria. La Corte
que... Los del Consejo _squalidi_, Contadores _gementes_, Secretarios
_querentes_. Avernos dexado ya de facer alguna imagen de provision,
porque ni se obedesce ni se cumple, y contamos las roturas é casos
que acaescen en nuestra Castilla como si acaesciesen en Boloña, ó en
Reynos dó nuestra jurisdicion no alcanzase. E porque mas brevemente
Vra. mrd. lo comprehenda, certificoos, Señor, que podria bien afirmar
que los Jueces no ahorcan hoy un hombre por justicia por ningun crimen
que cometa en toda Castilla, aviendo en ella asaz que lo merescen, como
quier que algunos se ahorcan por injusticia. Dígolo porque poco ha que
Juan de Ulloa en Toro envió á las casas del Licenciado de Valdivieso, é
de Juan de Villalpando, é los ahorcó de sus puertas. Estos eran de los
mas principales de la Cibdad: todos los otros Caballeros de Toro sabido
esto, con sus parciales é allegados fuyeron, é desampararon la Cibdad;
é Juan de Ulloa é los suyos entraron las casas, é robaronlas. Yo vos
certifico, Señor, que no acabe aqui esta letanía: así que, Señor, si
Dios _miraculosè_ no quisiese reedificar este templo tan destruido,
no os ponga nadie esperanza de remedio, sinó de mucho peor _in dies_.
Los Procuradores del Reyno, que fueron llamados tres años ha, gastados
é cansados ya de andar acá tanto tiempo, mas por alguna reformacion
de sus faciendas, que por conservacion de sus consciencias, otorgaron
Pedido é Monedas; el qual bien repartido por Caballeros é tiranos que
se lo coman bien se hallará de ciento é tantos cuentos uno solo que
se pudiese aver para la despensa del Rey. Puedo bien certificar á
Vra. mrd. que estos Procuradores muchas é muchas veces se trabajaron
en entender é dar orden en alguna reformacion del Reyno, é para esto
ficieron juntas generales dos ó tres veces: é mirad quan crudo está
aun este humor, é quan rebelde, que nunca hallaron medicina para le
curar; de manera que desesperados ya de remedio, se han dexado dello.
Los Perlados eso mismo acordaron de se juntar para remediar algunas
tiranías que se entran su poco á poco en la Iglesia, resultantes
destotro temporal, é para esto el señor Arzobispo de Toledo, é otros
algunos Obispos se han juntado en Aranda. Menos se presume que
aprovechará esto; porque he miedo... El señor Maestre se casa agora:
casado, acuérdase que se junten aqui en Madrid él y el Cardenal con
algunos Procuradores, é otros algunos Grandes é Perlados, para dar
orden en alguna paz é governacion del Reyno, poniendo algunos Perlados
é Caballeros que goviernen por tiempo... porque sobre el cómo, sobre el
quien... como dice Tulio: y esto porque falta el oficio del Rey, que
lo avía todo de mandar solo. Muerto el Arzobispo de Sevilla, todos sus
bienes é la Mota de Medina quedó á Fonseca su sobrino. Aquella Villa
viéndose opresa de aquella Mota, acordaron de la derribar, é para esto
tomaron por ayudador al Alcayde de Castronuño, el qual con los de la
Villa, é los de la Villa con él, la tienen ya en algun aprieto, con
propósito de la derribar, é aun daban alguna suma por ello. El Fonseca,
viendose así é á su Mota en algun estrecho; trató con la Villa que
le diesen alguna equivalencia, é les daria la Mota para la derrocar,
é para esto que llamasen al señor Duque de Alva, porque el Duque la
tuviese en las manos fasta que la Villa cumpliese la equivalencia que
al Fonseca avía de ser dada: y esto todo se trató sin lo saber el
Alcayde de Castronuño que la tenia cercada. _Et factum est sic._ Vino
el Duque de Alva con gente, y entró por una puerta de Medina, y el
Alcayde se fué por otra, é alzó el cerco, é tomó el Duque la Mota en
sí: unos dicen que para la derribar como la Villa lo desea; otros que
para la tornar al Fonseca como él lo querria. Yo, Señor, veo que se la
tiene el Duque. No dude Vra. mrd. que la envidia ha fecho su oficio
aqui, de tal manera, que algunos favorescen de secreto al Alcayde,
para que el señor Duque de Alva tenga que entender con él algun rato.
Vedes aqui las nuevas de hasta agora: si mas quisieredes, por la
muestra destas sacareis las otras.
LETRA XXVI.
_Para Fernand Alvarez, Secretario de la Reyna._[55]
[55] _Año de 1479. Falta en la primera edicion._
Señor: Acá nos dicen que se concluye paz con el Rey de Portugal: é
por cierto cosa es muy santa é conveniente á ambas partes: á la Reyna
nuestra Señora, porque quitado el empacho de la guerra en Reyno ageno,
pueda administrar libremente la justicia que debe en el suyo, é tambien
porque cosa es digna de loor vencer con fortaleza, é pacificar con
humanidad. Al señor Rey de Portugal conviene eso mismo, porque si bien
lo mira su Señoría, cara á cara le ha mandado Dios que se dexe desta
demanda, pues vido que este Reyno no le pudo sofrir, ni el suyo ayudar,
ni mucho menos el de Francia remediar para conseguir su propósito.
Vido eso mismo Su Señoria, que si ovo orgullo quando tomó á Zamora,
aquello fué por peor, pues fué para salir della con daño é muerte de
algunos suyos. Si ovo orgullo para poner real sobre la puente, aquello
fué por peor, pues se levantó de alli sin conseguir fruto, peleó é
fué vencido. Si ovo esfuerzo en la guerra que el Rey de Francia nos
facia en su favor, aquello fué peor, pues se movió por aquello á ir en
persona donde ni ganó honra, ni truxo provecho. Si acordó enviar la
gente que enviaba á Mérida y Medellin, aquello fué mal consejo, porque
peleó é fué vencido del Maestre de Santiago. Y en conclusion, si ovo
orgullo con la mucha gente de Portugal, é muchas fiucias de Castilla
quando entró en ella, aquello fué por peor, pues salió della con poco
provecho é mucho daño. Así que, Señor, bien miradas estas experiencias
que vido é que vimos públicas, é otras algunas que Su Alteza ha
sentido secretas, de creer es que son amonestaciones divinas que se
facen á los Reyes católicos para los reducir de malo á buen propósito:
é así entiendo que como católico Príncipe, por via de verdadero
conoscimiento de Dios, pues en obras claras ve su voluntad secreta,
remedando á Nabucodonosor cuyas tentaciones fueron á penitencia, é no
á Faraon que le truxeron á endurescimiento, nos dexará libres servir
nuestros Reyes, é no nos molestará ya mas para que sirvamos á Reyes
agenos, _quos non cognoverunn patres nostri_. En especial creo que como
Príncipe católico é prudente tomará el consejo evangélico que dice:
¿Quien es aquel Rey que ha de ir acometer guerra contra otro Rey, é
no se asienta primero á pensar si podrá con diez mil ir contra el que
viene con veinte mil? E pues ve Su Alteza que no es tan poderoso para
sostener guerra donde tanta desproporcion de poderío hay, es de creer,
segun su prudencia, que segun el mismo Evangelio dice, enviará su
embaxada, é rogará aquellas cosas que concernen á la paz. Escribe esto
Sant Lucas á los catorce capítulos de su Evangelio: póngolo en romance
porque no vais á declaradores. No dudo, Señor, que alteren al señor
Rey de Portugal algunas cosas nascidas de las esperanzas que le darán
de Castilla; pero á mí paresce que debria Su Señoría membrarse bien
que mi señor el Cardenal de España le envió, entre otras cosas á decir
quando queria entrar en Castilla, que no ficiese gran caudal del ayuda
verbal que le ofrescian algunos Caballeros é Perlados deste Reyno;
porque quando necesario oviese el efecto de la actual, podria ser que
ni hallase actual ni verbal; en lo qual paresció que el Cardenal mi
señor profetizó mas cierto la salida que ovo en este fecho, que los que
favorescieron su entrada en este Reyno.
LETRA XXVII.
_Para el Maestro de la Capilla del Rey de Portugal._[56]
[56] _Falta en la primera edicion._