cesar este Reyno de llorar sus males, no es de cesar de reclamar á
vos, que dicen ser causa dellos. ¿Poca cosa os parece, dice Moysén
á Coré é sus sequaces, averos Dios elegido entre toda la multitud
del pueblo para que le sirvais en el Sacerdocio, sinó que en pago de
su beneficio le seais adverso escandalizando el pueblo? Contad, muy
reverendo Señor, vuestros dias antiguos, é los años de vuestra vida
considerad. Considerad asimismo los pensamientos de vuestra ánima, é
fallareis que en tiempo del Rey Don Enrique vuestra casa receptáculo
fué de Caballeros airados é descontentos, inventora de ligas é
conjuraciones contra el Ceptro Real, favorescedora de desobedientes é
de escándalos del Reyno; é siempre vos avemos visto gozar en armas é
ayuntamientos de gentes, muy agenos de vuestra profesion, enemigos de
la quietud del pueblo. E dexando de recontar los escándalos pasados que
con el pan de los diezmos aveis sostenido, el año de sesenta é quatro
contra el Rey Don Enrique se fizo aquel ayuntamiento de gente, que
todos vimos ser el primero acto de inobediencia clara, que vuestra
Señoría seyendo cabeza é guiador, sus naturales le osaron mostrar.
Aquel quasi amansado por la sentencia que en Medina se ordenaba,
vuestra muy reverenda Señoría se tornó á ayuntar con el Rey: é luego á
pocos dias acordó de mudar el propósito, é se juntar con el Príncipe
Don Alfonso, faciendo division en el Reyno alzándole por Rey. Estas
mudanzas, tantas y en tan poco espacio de tiempo por Señor de tan gran
dignidad fechas, no en pequeña injuria de la persona é de la dignidad
se pudieron facer. Durante esta division si se despertó la maldad de
los malos, la cobdicia de los cobdiciosos, la crueldad de los crueles,
é la revelion de los inobedientes, vuestra muy reverenda Señoría lo
considere bien, é verá quan medicinal es la Sacra Escriptura, que nos
manda por Sant Pedro obedescer á los Reyes, aunque disolutos, antes
que facer division en los Reynos; porque la corrupcion é males de la
division son muchos, é mas graves sin comparacion que aquellos que
del mal Rey se pueden sufrir. Con gran vigilancia vemos á vuestra
Señoría procurar que vuestros inferiores os obedescan é sean subjetos.
Dexad pues por Dios, Señor, á los subjetos de los príncipes, no los
alboroteis, no los levanteis, no los mostreis sacudir de sí el yugo de
la obediencia, la qual es mas aceptable á Dios que el sacrificio. Dexad
ya, Señor, de ser causa de escándalos é sangres: ca si á David por
ser varon de sangres no permitió Dios facer la casa de oracion ¿como
puede vuestra Señoría en guerras dó tantas sangres se han seguido en
volveros con sana consciencia en las cosas Divinas que vuestro oficio
Sacerdotal requiere? Contagioso é muy irregular exemplo toman ya los
otros Perlados desta nuestra España veyendo á vos el principal ser
el principal de todas las armas é divisiones. No pequeis por Dios,
Señor, ni fagais pecar: ca la sangre de Geroboan de la tierra fue
desarraygada por este pecado. Dexad ya, Señor, de revelar, é favorescer
rebeldes á sus Reyes é Señores: que el mayor denuesto que dió Nabal
á David, fué que era aírado é desobediente á su señor. Hierusalen
é todas aquellas tierras, segun cuenta el historiador Josepho, en
caída tal vinieron quando los Sacerdotes, dexado su oficio Divino, se
mesclaron en guerras y en cosas profanas. E pues vuestra dignidad vos
fizo padre, vuestra condicion no os faga parte, é no profaneis ya mas
vuestra persona, religion é renta, que es consagrada, é para sus cosas
pías dedicada. Gran inquisicion fizo Achimelech, Sacerdote, antes que
diese el pan consagrado á David, por saber primero si la gente que lo
avía de comer eran limpios. Pues considere agora bien vuestra Señoría
de consideracion espiritual si son limpios aquellos á quien vos lo
repartís, é como, é á quién, ó por qué se lo dais, é á quién se debia
dar, é como sois transgresor de aquel santo decreto que dice: _Virum
catholicum præcipue Domini Sacerdotem_. Cansad ya por Dios, Señor,
cansad, y á lo menos aved compasion desta atribulada tierra, que piensa
tener Perlado, é tiene enemigo. Gime y reclama porque tovistes poderío
en ella, del qual á vos place usar, no para su instrucion como debeis,
mas para su destruicion como faceis: no para su reformacion como sois
obligado, mas para su deformacion: no para doctrina y exemplo de paz
é mansedumbre, mas para corrupcion y escándalo é turbacion. ¿Para qué
vos armais, Sacerdote, sinó para pervertir vuestro hábito é religion?
¿Para qué os armais, padre de consolacion, sinó para desconsolar, é
facer llorar los pobres é miserables, é para que se gocen los tiranos
é robadores é hombres de escándalos é sangres con la division continua
que vuestra Señoría cria é favoresce? Decidnos, por Dios, Señor, si
podrán en vuestros dias aver fin nuestros males? ¿ó si podrémos tener
la tierra, en vuestro tiempo sin division? Catad, Señor, que todos los
que en los Reynos é Provincias procuraron divisiones, vidas é fines
ovieron atribuladas. Temed pues por Dios la caída de aquellos cuya
doctrina quereis remedar, é no trabajeis ya mas este Reyno; ca no hay
só el Cielo Reyno mas deshonrado que el diviso. Lea vuestra Señoría
á Sant Pedro, cuya orden recebistes, é hábito vestís, é aved alguna
caridad de la que os encomendó que hayais, é basteos el tiempo pasado á
voluntad de las gentes. Sea el por venir á voluntad de Dios; que hora
es ya, Señor, de mirar dó vais, é no atrás dó venís. No querais mas
tentar á Dios con tantas mudanzas: no querais despertar sus juicios,
que son terribles y espantosos: y pues vos eligió Dios entre tanta
multitud para que le sirvais en el Sacerdocio, en retribucion de su
beneficio no le escandaliceis el pueblo, según fueron las primeras
palabras desta Epístola.
LETRA IV.
_Para un Caballero su amigo de Toledo._[28]
[28] _Parece escrito el año 1478._
Señor: Dixéronme que vuestras enfermedades os han mucho enflaquecido, é
no me maravillo; porque si la edad que abaxa nunca arriba sin dolencia
¿quánto mas fará con ella? E vemos que las enfermedades avidas derredor
de los sesenta, quando ya tanta gracia nos ficieren que no nos lleven,
otorgannos la vida con condicion que parezcámos de setenta, é que
vivamos con ay continuo. La Reyna Isis en la tierra de los Indios
que conquistó falló una Isla llamada Barac, dó mataban los viejos
comenzando á adolescer, porque no viviesen con pena. No apruebo esta
costumbre, porque ni la Fé, ni la natura la consienten; pero conozco
viejos que querrian vivir en aquella Isla, por no esperar la hora de la
muerte penando todas las horas de la vida. A mí paresce que así como
facemos provision en verano para sufrir las fortunas del invierno; bien
así en las fuerzas de la mocedad debemos trabajar para sostener la
flaqueza de la vejez: é vos debeis dar gracias á Dios porque en vuestra
mocedad os dió casa é hacienda para sufrir é remediar las dolencias que
trae la edad. Miembráseme entre las otras cosas que oí decir á Fernando
Perez de Guzman, que el Obispo Don Pablo escribió al Condestable viejo,
que estaba enfermo y en Toledo: Placeme que estais en Cibdad de
notables Físicos, é substanciosas medicinas. No sé si lo dixera agora;
porque vemos que los famosos Odreros han echado dende los notables
Físicos: é así creo que estais agora ende fornescidos de muchos mejores
Odreros alborotadores, que de buenos Físicos naturales. E dexando agora
esta materia, de mí os digo, Señor, que á esta mi enemiga é compañera
no le bastó la ruin y engañosa compañía que fasta aquí me ha fecho,
sinó aun agora que me quiere dexar me la face mucho peor. Quando mozo
me atormentó con sus tentaciones: agora me atribula con sus dolencias.
¡O, digo, mala carne desagradescida! ¿quesiste nunca de mí cosa que
te negase? Si luxuria, luxuria: si gula, gula: si vanagloria, si
ambicion, si otros qualesquier deleytes de los que tú sueles demandar
te pluguieron, nunca te resistí ninguno; ¿por qué agora te place con
tus enfermedades darme tanto pesar en pago de tanto placér? Por qué?
dice ella; porque yo soy enferma de mi natura; é lo enfermo no puedo
facer sano: y ese complimiento de apetitos que me feciste pasados,
eran principio de las dolencias que ves presentes. Si tuvieras, dice
ella, seso estonces para resistir mis tentaciones, tuvieras agora
fuerza para sufrir mis enfermedades; pero ni supiste repugnar las
tentaciones que se vencen peleando, ni la luxuria que se vence huyendo.
Esto considerando, paresceme, Señor, que será bueno que comencemos ya
á enfardelar para partir: é porque no vayamos penados con la carga mal
cargada, vereis si os paresce que vaya hecha en dos fardelejos, uno de
la satisfacion, é otro de la contricion: porque esta mercadería es muy
buena para aquella feria dó vamos, é tanto demandada allá, quanto poco
usada acá. Mas diria desto, sinó por no parescer parlero. Dios os dé
salud.
LETRA V.
_Para el Obispo de Osma._[29]
[29] _D. Francisco de Santillan, que fué Camarero del Papa Sixto
IV. Parece se escribió esta carta el año de 1476._
Muy reverendo Señor: Una letra de vuestra reverenda Paternidad,
enviada á vuestro hermano, é tomada por las guardas, se vido aqui en
Burgos, la qual _inter cætera_ contenia, que por todos, grandes é
pequeños, en esa Corte Romana se da cargo grande á la Reyna nuestra
Señora, porque al principio destas cosas no se ovo segun se debia
aver: é paresceme, muy reverendo Señor, que los que tal sentencia
dan sin preceder otro conoscimiento, se debrian bien informar antes
que juzgar, ó callar sinó se pueden informar. O si lo uno ni lo otro
ficieren, debrian aver consideracion, ó siquiera alguna compasion
de veinte y tres años de edad tantierna qué gobernacion tan dura
tomaron en administracion, oyendo cada hora tantos consejos é tantas
informaciones, é unas contrarias de otras: tantas palabras afeytadas, é
muchas dellas engañosas, que turban é fatigan las simplicisimas orejas
de los Príncipes. Asimismo debrian pensar que son humanos, aunque
Reyes, é cargados de muchas mayores curas é trabajos que todos los
otros: é si qualquier persona, por perfecta que sea, rescibe alteracion
si tres negocios arduos juntamente le ocurren, loarémos pues, é aun
adorarémos estos veinte y tres años, á quien todos los negocios
deste Reyno, é los suyos proprios, en tan poco de espacio, á manera
de tormenta arrebatada concurrieron, é los sufrió con igual cara, é
gobernó con firme esperanza de dar en estos sus Reynos la paz que con
tanto trabajo procuran, é con tan gran deseo esperan. E si por ventura
vuestra reverenda Paternidad lo escribió porque no quiso confirmar
á Arevalo al señor Duque: en verdad, muy reverendo Señor, mirándolo
sin pasion, aun no se fallará que pecó mucho su Alteza si como Reyna
supo adminstrar justicia, ó como fija quiso ayudar á su madre, ó como
persona virtuosa quiso favorescer á una viuda despojada de lo que dice
pertenescerle: á la qual obligacion, no solo ella, mas de razon todo
bueno, mediante justicia, es obligado. Vistes, muy reverendo Señor,
acá, é oistes allá como esta tierra estaba en total perdicion por la
falta de justicia. Agora pues razon es que sepais, por que el Rey é la
Reyna la executaron en algunos malfechores luego que reynaron, é por
que tentaron desagraviar algunos agraviados, é quisieron facer otros
actos de justicia debidos á su oficio Real, la mala naturaleza nuestra,
junto con la dañada posesion en que el Rey Don Enrique (que Dios haya)
nos dexó, despreció el beneficio tan saludable que Dios nos enviaba, é
porque no repartieron lo que queda por dar del Reyno, é no confirmaron
lo que está dado, y en conclusion porque no se despojaron de todo el
patrimonio Real, sinó de solo el nombre de Rey que querriamos que les
quedase para lo poder dar, se ha fecho esto que allá avreis oído. Lo
qual si dura, certifico á vuestra reverenda Paternidad que hayais tarde
la posesion del Obispado de Osma; é quando ya lo oviesedes, cobreis
dél mas enojos que renta. Así que, Señor, si á estos que lo oyen allá
paresce eso que dicen, á estos que están acá paresce esto que ven.
LETRA VI.
_Para un Caballero criado del Arzobispo de Toledo,
en respuesta de otra suya._[30]
[30] _Año de 1478. Vease la Crónica de los Reyes Católicos,
ediccion de Valladolid, fol. 114._
Señor: Vuestra carta recebí, por la qual quereis relevar de culpa al
Señor Arzobispo vuestro amo por este escándalo nuevo que se sigue en
el Reyno de la gente que agora tiene junta en Alcalá, é quereis darme
á entender que lo face por seguridad de su persona, é por paz en el
Reyno: é tambien decís que ha miedo de yervas. Para este temor de las
yervas entiendo yo que sería mejor atriaca que gente, aunque costaria
menos. E quanto á la seguridad de su persona é paz del Reyno, faced vos
con el señor Arzobispo que sosiegue su espíritu, é luego holgarán él y
el Reyno. E por tanto, Señor, escusada es la ida vuestra á Córdova á
tratar paz con la Reyna; porque si paz quereis, ahí la aveis de tratar
en Alcalá con el Arzobispo, é aun dentro del Arzobispo. Acabad vos con
su Señoría que tenga paz consigo, é que esté acompañado de gente de
letras como su orden lo requiere, é no rodeado de armas como su oficio
lo defiende, é luego avreis tratado la paz que él quiere procurar,
é vos quereis tratar. Con todo eso aqui me han dicho que el Doctor
Calderon es vuelto á Corte: plega á Dios que este Calderon saque paz.
Justo es Dios, é justo es su juicio. En verdad, Señor, yo fuí uno de
los Calderones con que el Rey Don Enrique muchas veces envió á sacar
paz del Arzobispo, é nunca pudo sacarla. Agora veo que el Arzobispo
envia su Calderon á sacarla de la Reyna: plega á Dios que la concluya
con su Alteza mejor que yo la acabé con el Arzobispo. Pero dexando
agora esto á parte: ciertamente, Señor, gran cargo aveis tomado si
pensais quitar de cargo á ese Señor por este nuevo escándalo que agora
face; salvo si alegais que el Beato é Alarcón le mandaron de parte de
Dios que lo ficiese: é no lo dubdo que gelo dixesen. Porque cierto es
que el Arzobispo sirvió tanto al Rey é á la Reyna en los principios,
é tan bien, que si en el servicio perseverára, todo el mundo dixera
que el comienzo, medio é fin de su reynar avía seido el Arzobispo, é
toda la gloria se imputára al Arzobispo. Dixo Dios: _Gloriam meam_, al
Arzobispo, _non dabo_; é para guardar para mi esta gloria que no me
la tome ningun Arzobispo, permitiré que aquellos Alarcones le digan
que sea contrario al Rey é á la Reyna, é que ayude al Rey de Portugal
para les quitar este Reyno; é contra toda su voluntad é fuerzas lo
daré á esta Reyna que lo debe aver derecho, porque vean las gentes que
quantos Arzobispos hay de mar á mundo no son bastantes para quitar ni
poner Reyes en la tierra, sinó solo yo que tengo reservada la semejante
provision á mi Tribunal. Así que, Señor, esta via me paresce para
escusar á su Señoría, pues que lo podeis autorizar con tal Moysén é
Aaron como el Beato é Alarcón. Con todo eso vi esta semana una carta
que enviaba á su Cabildo, en que reprehende mucho al Rey é á la Reyna
porque tomaron la plata de las Iglesias; la qual sin dubda estuviera
queda en su sagrario, si él estuviera quedo en su casa. Tambien dice,
que fatigan mucho el Reyno con Hermandades: é no ve que la fatiga que
dá él á ellos causa la que dan ellos al Reyno. Quéxase asimismo porque
favorescen la toma de Talavera, que es de su Iglesia de Toledo, é
no se miembra que favoresció la toma de Cantalapiedra, que es de la
Iglesia de Salamanca. Siente mucho el embargo de sus rentas, é no se
miembra quántas ha tomado é toma del Rey; é aun nunca ha presentado
el privilegio que tiene para tomar lo del Rey, é que el Rey no pueda
tomar lo suyo. Otras sas dice la carta, que yo no consejára á su
Señoría escrebir si fuera su Escribano, porque la Sacra Escriptura
manda, que no fable ninguno con su Rey papo á papo, ni ande con él á
dime y dirtehe. Dexando agora esto aparte, mucho querria yo que tal
Señor como ese considerase, que las cosas que Dios en su presencia
tiene ordenadas para que ayan fines prósperos é durables muchas veces
vemos que han principios é fundamentos trabajosos; porque quandó
vinieren al culmen de la dignidad ayan pasado por el crisol de los
trabajos, é por grandes misterios ignotos de presente á nos, é notos
de futuro á él. La Sacra Escriptura é otras Historias están llenas
destos exemplos. Persecuciones grandes ovo David en su principio; pero
_Jesu fili David_ decimos. Grandes trabajos pasó Enéas, dó vinieron los
Emperadores que señorearon el mundo. Jupiter, Hercules, Rómulo, Ceres
Reyna de Cecilia, é otros é otras muchas, á unos criaron ciervos, é
á otros lobos, echados por los campos; pero leemos que al fin fueron
adorados, é se asentaron en sillas Reales, cuya memoria dura hasta
hoy. E no sin causa la ordenacion Divina quiere que aquello que
luengamente ha de durar tenga los fundamentos fuertes é tales sobre
que se pueda facer obra que dure. Veniendo agora pues al propósito,
casó el Rey de Aragon con la Reyna madre del Rey nuestro Señor, é
luego fue desheredo é desterrado de Castilla. Ovo este su fijo, que
desde su niñez fué guerreado é corrido, cercado, combatido de sus
súbditos é de los estraños, é su madre con él en los brazos huyendo
de peligro en peligro. La Reyna nuestra Señora desde niña se le murió
el padre, é aun podemos decir la madre, que á los niños no es pequeño
infortunio. Vínole el entender, é junto con él los trabajosos cuidados;
é lo que mas grave se siente en los Reales es mengua extrema de las
cosas necesarias. Sufria amenazas, estaba con temor, vivia en peligro.
Murieron los Príncipes Don Alfonso é Don Carlos sus hermanos: cesaron
estas. Ellos á la puerta de su Reynar, y el adversario á la puerta de
su Reyno. Padescian guerra de los estraños, rebelion de los suyos,
ninguna renta, mucha costa, grandes necesidades, ningun dinero, muchas
demandas, poca obediencia. Todo esto así pasado con estos principios
que vimos, é otros que no sabemos, si ese Señor vuestro amo les piensa
tomar este Reyno como un bonete, é darlo á quien se pagare, digoos,
Señor, que no lo quiero creer, aunque me lo digan Alarcón y el Beato:
mas quiero creer á estos misterios divinos, que á esos pensamientos
humanos. ¿E cómo? ¿para esto murió el Rey Don Enrique sin generacion,
é para esto murieron el Príncipe Don Carlos é Don Alfonso, é para
esto murieron otros grandes estorvadores, é para esto fizo Dios todos
estos fundamentos é misterios que avemos visto, para que disponga el
Arzobispo vuestro amo de tan grandes Reynos á la medida de su enojo?
De espacio se estaba Dios en buena fé si avía de consentir que el
Arzobispo de Toledo venga sus manos lavadas, é disponga así ligeramente
de todo lo que él ha ordenado é cimentado de tanto tiempo acá con
tantos é tan divinos misterios. Facedme agora tanto placer, si deseais
servir á ese Señor, que le consejeis que no lo piense así, é que no
mire tan somero cosa tan honda: en especial le consejad que huyga
quanto pudiere de ser causa de divisiones en los Reynos como de fuego
infernal, é tome exemplo en los fines que han avido los que divisiones
han causado. Vimos que el Rey Don Juan de Aragon, padre del Rey nuestro
Señor, favoresció algunas parcialidades é alteraciones en Castilla; é
vimos que permitió Dios á su fijo el Príncipe Don Carlos que le pusiese
escándalos é divisiones en su Reyno: é tambien vimos que el fijo que
las puso, é los que le succedieron en aquellas divisiones, murieron en
el medio de sus dias sin conseguir el fruto de sus deseos. Vimos que el
Rey Don Enrique crió é favoresció aquella division en Aragon; é vimos
que el Principe Don Alfonso su hermano le puso division en Castilla:
é vimos que plugo á Dios de le llevar desta vida en su mocedad como á
instrumento de aquella division. Vimos que el Rey de Francia procuró
asimismo division en Inglaterra; y vimos que el Duque de Guiana su
hermano procuró division en Francia: é vimos que el hermano perdió
la vida sin conseguir lo que deseaba. Vimos que el Duque de Borgoña,
y el Conde de Barvique, y otros muchos procuraron en los Reynos de
Inglaterra é de Francia divisiones y escándalos; é vimos que murieron
en batallas despedazados é no enterrados. E si quereis exemplo de la
Sacra Escriptura, Architofel é Absalon procuraron division en el Reyno
de David, é murieron ahorcados. Así que, visto, todo esto que vimos,
no sé quién puede estár bien y estár quedo, é quiere estar mal y estar
bullendo.
LETRA VII.
_Para el Rey de Portugal._[31]
[31] _Año de 1475. Falta en la primera ediccion._