Don Alfonso Obispo de Avila fué hombre de mediana estatura, el cuerpo

espeso, bien proporcionado en la compostura de sus miembros: tenia la

cabeza grande, y el gesto robusto, el pescuezo corto. Era natural de

la Villa de Madrigal, de linage de Labradores. Desde su niñez tovo

inclinacion á la sciencia, é cresciendo en dias, cresció mas en

deseo de aprender. Era hombre agudo é de gran memoria: ovo principios

en Filosofia é Teología: aprendió en el Estudio de Salamanca, donde

recibió habito Clerical. Fué observantísimo en la Orden que rescibió,

é de edad de veinte y cinco años ovo el grado de Magisterio: é tanto

resplandescia en sciencia y en vida honesta, que como quier que avía

otros de mayor edad, é de gran suficiencia, pero por sus méritos fué

elegido para leer las Cátedras de Teología é Filosofia: é tovo gran

continuacion é perseverancia en el estudio, tanto que el tiempo que se

pasaba siempre lo tenia presente, porque gozaba en la hora presente de

lo que en la pasada avia deprendido. Tovo muchos discípulos, é despues

que fué Maestro nunca falló mostrador; porque ni se escusó jamás de

aprender, ni fué acusado de aver mal aprendido. El Papa, movido por la

habilidad interior deste Claro Varon, mas que por suplicacion exterior

de otro, le proveyó de Maestre-escuela de Salamanca. Seyendo gran

Maestro en Artes é Teología se dispuso á aprender Derecho canónico é

cevil, é fué en aquellas facultades bien instruto: é tan grande era la

fama de su saber en todas sciencias, que estando en aquel Estudio duró

gran tiempo que le venian á ver hombres doctos, tambien de los Reynos

estraños, como de los Reynos de España. Cierto es que ningun hombre,

dado que viva largos tiempos, puede saber la perfeccion é profundidad

de todas las sciencias: é no quiero decir que este sabio Perlado las

alcanzó todas; pero puédese creer dél, que en la sciencia de las Artes,

é Teología, é Filosofia natural é moral, é asimismo en el arte del

Astrología é Astronomía no se vido en los Reynos de España, ni en otros

estraños se oyó aver otro en sus tiempos que con él se comparase. Era

hombre callado, é resplandescia mas en él la lumbre de la sciencia,

que el florear de la lengua. Fué á Roma, donde sostubo conclusiones de

gran sciencia, é alcanzó fama de varon muy sabio, é fué mirado por el

Papa é por todos los Cardenales como hombre singular en la Iglesia

de Dios. Fizo muchos tratados de Filosofia é Teología, y escribió

sobre el texto de la Sacra Escriptura una muy copiosa declaracion é

de gran doctrina, que está hoy en el Monesterio de Guadalupe, y en el

Estudio de Salamanca: en la qual verá quien bien la mirare quanto este

Perlado abundaba en todas sciencias, é como es verdad lo que dél aqui

se predica. El Rey Don Juan, que era un Príncipe á quien placia oír

lecturas, é saber declaraciones é secretos de la Sacra Escriptura, le

tuvo cerca de sí, é le fizo de su Consejo, é suplicó al Papa que le

proveyese del Obispado de Avila. Duró Perlado en aquel Obispado seis

años, é murió de edad de cincuenta é cinco, conosciendo á Dios, é con

fama del mas sabio hombre que en sus tiempos ovo en la Iglesia de Dios.

TITULO XXV.

_Del Obispo de Córdova._

Don Tello Obispo de Córdova fué hombre alto de cuerpo, bien

proporcionado en la compostura de sus miembros, y el rostro tenia

honesto: era natural de una Villa que se dice Buendia, de linage de

Labradores. Desde su menor edad tovo gran deseo á la sciencia: é

como quier que le menguaba lo necesario para continuar el estudio,

pero la voluntad que tenia de aprender le llevó á las Escuelas de

Salamanca, confiando mas en la providencia de Dios, que suele acorrer

á los buenos deseos, que en la facultad suya, ni de otro ninguno que

le ayudase. Aprendió en un Colegio de Salamanca donde muestran á

los pobres por amor de Dios. Fué buen Letrado en Derecho canónico,

y en aquella facultad le fué dado grado de Doctor. Eligió el hábito

Clerical, é guardó muy bien aquellas cosas que la Iglesia estatuyó

que guardasen los buenos Clérigos. Por sus méritos fué proveído del

Arcedianadgo de Toledo, é de otros Beneficios en la Iglesia de Dios: é

como este Claro Varon se vido con gran renta, é puesto ya en la edad

que demanda reposo, retráxose á la Iglesia de Toledo á servir á Dios

en aquella Dignidad que tenia. Era hombre á quien movia mas la caridad

para distribuir, que la cobdicia para ganar. Compadesciase de los

miserables, é veces con el consejo, veces con el consuelo, é tambien

con su limosna, allí dó era necesario los consolaba é remediaba;

porque creía que estos bienes temporales no se dieron mas para poseer,

que para destribuir. Su deseo era facer, obras de misericordia, é

poniéndolas en obra sacaba todos los años cierto número de cativos

Christianos de tierra de Moros: y en esto, y en casar huerfanas é

socorrer pobres gastaba su pensamiento é toda la renta que tenia,

reputando á pecado si de un año le quedase algo para otro. Y esto fizo

complidamente y con tanta diligencia, que sin dubda se puede decir que

fué leal despensero de sus bienes para los destribuir á voluntad del

que gelos dió: porque hervia tanto en la virtud de la caridad, que

de lo necesario á su persona propria no curaba tanto, quanto pensaba

en socorrer la necesidad agena. E porque fué informado que por falta

de una torre que no avía en un termino cerca de la Cibdad de Alcalá

la Real perescian algunos Christianos en las guerras que en aquellas

partes tienen con los Moros, este Perlado envió á la edificar á sus

proprias expensas en el lugar é forma que le fué dicho ser necesaria

al bien é defensa de aquella tierra. Otrosí, visto que algunos hombres

perescian en el rio de Guadarrama, que pasa por el camino que va desde

la Cibdad de Toledo á la Villa de Torrijos, este Claro Varon edificó

la puente que hoy allí está edificada, y escusó los inconvenientes que

todos los años por falta della en el paso de aquel rio se recrescian:

en la qual obra este Perlado usó de tal magnanimidad, que como

viese la dificultad que algunas personas particulares ponian en la

contribucion de lo necesario para aquel edificio, no consintió que

ninguno contribuyese cosa alguna para él, salvo él solo acordó de lo

facer á sus expensas. Y en esta liberalidad nos dió á conoscer quanto

mas el virtuoso se deleyta en el gastar, que el avariento pena en el

guardar. La Reyna Doña Isabél, que tenia un singular deseo de proveer

en las Iglesias de sus Reynos de personas notables, suplicó al Papa

que proveyese á este Claro varon del Obispado de Córdova: el qual fué

proveído de aquella Iglesia, é mediante los ruegos y exortaciones que

de parte de la Reyna le fueron fechas aceptó la provision que el Papa

le fizo de aquella Dignidad: é dentro del año que fué proveído por

Perlado de aquella Iglesia fenesció en esta vida, con testimonio cierto

de aver ganado la otra, en edad de setenta años.

TITULO XXVI.

_De otro Razonamiento breve fecho á la Reyna nuestra Señora._

Muy excelente Reyna y Señora. Por cierto se debe creer que tambien

se loára un fecho Castellano, como se loa un fecho Romano, si oviera

escriptores en Castilla que supieran ensalzar en escriptura los fechos

de los Castellanos, como ovo Romanos que supieron sublimar los de su

nacion Romana: así que imputarémos la negligencia á los escriptores que

no escribieron, mas no imputarémos por cierto á los Castellanos que no

ficieron actos de virtud en todas las cosas donde ella exercitada suele

relucir. E por tanto el noble Caballero Fernan Perez de Guzman dixo

verdad, que para ser la escriptura buena é verdadera, los Caballeros

debian ser Castellanos, é los escriptores de sus fechos Romanos.

NOTA.

_En ninguna ediccion se hallan colocadas las Cartas de Pulgar

cronológicamente. En esta se advertirá al principio de algunas el

año en que parece se escribieron: la fecha de otras no se ha podido

averiguar. Tambien se notará las que faltan en la primera ediccion._

LETRAS

DE FERNANDO DE PULGAR.

LETRA I.

_Contra los males de la vejez._

Señor Doctor Francisco Nuñez, Físico: Yo Fernando de Pulgar, Escrivano,

paresco ante vos é digo: que padesciendo gran dolor de la hijada y

otros males que asoman con la vejez, quise leer á Tulio _de Senectute_,

para aver dél para ellos algun remedio: é no le dé Dios mas salud al

ánima de la que yo fallé en él para mi hijada. Verdad es que dá muchas

consolaciones, é cuenta muchos loores de la vejez; pero no provee de

remedio para sus males. Quisiera yo fallar un remedio tan solo mas por

cierto, señor Físico, que todas sus consolaciones: porque el conorte

quando no quita dolor, no pone consolacion; é así quedé con mi dolor,

é sin su consolacion. Quise ver eso mismo el segundo libro que fizo de

las Qüestiones Tusculanas, donde quiere probar que el sabio no debe

aver dolor; é si lo oviere, lo puede desechar con virtud. E yo, señor

Doctor, como no soy sabio, sentí el dolor, é como no soy virtuoso, no

le puedo desechar, ni le desechára el mismo Tulio, por virtuoso que

fuera, si sintiera el mal que yo siento: así que para las enfermedades

que vienen con la vejez hállo que es mejor ir al Físico remediador, que

al Filósofo consolador. Por los Cipiones, por los Metelos é Fabios, é

por los Trasos, é por otros algunos Romanos que vivieron é murieron en

honra, quiere probar Tulio que la vejez es buena; é por algunos que

ovieron mala postrimería probaré yo que es mala, y daré yo mayor número

de testigos para prueba de mi intencion, que el señor Tulio pudo dar

para en prueba de la suya. Uno de los quales presento al mismo Tulio,

el qual sea preguntado de mi parte: ¿Quándo Marco Antonio su enemigo

le cortó la mano é la cabeza, quál quisiera mas, morir de calenturas

algunos años antes, ó morir como murió viejo é de fierro algunos años

despues? Bien creo yo que aquellos Romanos que alega ovieron honrada

vejez; pero tambien creo que el señor Tulio escribió las prosperidades

que ovieron, é dexó de decir las angustias é dolores que sintieron,

é sienten todos quantos mucho viven. Sabio y honrado fué Adán; pero

sus dos fijos vido homicida el uno del otro. Justo fué Noé; pero vido

perescer el mundo, y él andubo á la tormenta de las aguas, é vídose

descubierto y escarnecido de su fijo. Abraham amigo fué de Dios; pero

desterrado andubo de su tierra, é sufriendo angustias por moradas

agenas. Isaac la vejez le fizo ciego, é vivió vida atribulada por la

discordia de sus dos hijos. Rico fué Jacob é honrado; pero sus fijos

le vendieron al fijo que mas amaba, y en ciento é treinta años confesó

que avía pocos é malos. David persecuciones ovo muchas, é graves

disensiones dentro de su casa, que es doblado tormento. El viejo Elí,

Sacerdote, sus dos fijos supo ser muertos en la batalla, y el Arca del

Testamento tomada de los enemigos. Estos de quien estas cosas se leen

Patriarcas fueron, é muy amigos de Dios, mucho mas por cierto que los

Metelos ni los Fabios de Roma; ¿pero quién quita que en los muchos años

que vivieron ovieron lugar todas estas persecuciones que sintieron? No

acabariamos de contar, porque son muchos: é aun diria que todos por

vivir mucho ovieron en sus postrimeros dias grandes tormentos, allende

de los dolores corporales que les acarrea la vejez. Ni por eso quiero

yo comparar á nuestra vida é trabajos la vida é tentaciones destos

Patriarcas, ni de los Santos é Mártires que alumbrados del Espíritu

Santo sufrieron virtuosos martirios é persecuciones; porque aquello fué

por otros misterios de Dios obrados en aquellos que fueron sus amigos,

por experimentar en ellos la virtud de la fé, de la paciencia, é de la

costancia para exemplo de nuestra vida; pero digo que quando aquellos

sintieron los trabajos de la vejez ¿quánto mas lo sentirán los que

no pudieron alcanzar la gracia que ellos alcanzaron? Job nos condena

á pena de vivir pocos dias, é de sufrir muchas lacerias: la qual

sentencia se executa cada dia en cada uno de nosotros, especialmente en

los viejos; porque veo que continuamente padecemos dolores, dolencias,

muertes de propinquos, necesidades que tomamos, otras que se nos

vienen sin llamar, segun y en la manera que Job lo pronunció por su

sentencia: iten mas, pobreza amiga é mucho compañera de la vejez. E

porque loa eso mismo Tulio la vejez de templada, porque se aparta de

luxuria é de los otros excesos de la mocedad, sea preguntado ¿si usan

los viejos desta templanza porque no pueden, ó porque no quieren?

Dígolo, señor Físico, porque á vos y á otros hombres honrados viejos he

oído loar esta templanza, é loar é deleytarse tanto en la destemplanza

de su mocedad pasada, que paresce faltar la obra porque falta el

poder, que está ya tan seco, quanto está verde el deseo para la obra

si pudiese: así que no sé yo como loemos de templado al que no puede

ser destemplado. E si el viejo quiere tornar á usar de las luxurias

que dexó con la mocedad, ya vedes, señor Doctor, quan hermoso le está

andar envuelto en las cosas que su apetito le tienta, é su fuerza

le niega. Loa tambien la vejez porque está llena de autoridad é de

consejo: é por cierto dice verdad; como quiera que yo he visto muchos

viejos llenos de dias é vacíos de seso, á los quales ni los años dieron

autoridad, ni la experiencia pudo dar doctrina, é ser corregidos de

algunos mancebos. E si algunos viejos hay que sepan, aun estos dicen:

Si supiera quando mozo lo que agora sé quando viejo, otramente oviera

vivido: de manera que si el mozo no face lo que debe porque no sabe,

menos lo face el viejo, porque no puede. Loa tambien el señor Tulio la

vejez porque está cerca de ir á visitar los buenos en la otra vida: é

desta visitacion veo yo que todos huímos, é huyera asimismo Tulio sinó

le tomáran á manos, é le enviaran su camino á facer esta visitacion

que mucho loó, é poco deseó. Porque hablando en su reverencia, uno

de los mayores males que padece el viejo es el pensamiento de tener

cercana la muerte, el qual le face no gozar de todos los otros bienes

de la vida; porque todos naturalmente querriamos conservar este sér,

y esto acá no puede ser; porque quanto mas esta vida crece, tanto mas

descrece: é quanto mas anda, tanto mas va á no andar. Y lo mas grave

que yo veo, señor Doctor, es que si el viejo quiere usar como viejo,

huyen dél; si como mozo, burlan dél. No es para servir, porque no

puede: no para ser servido, porque riñe: no para en compañia de mozos,

porque el tiempo les apartó la conversacion: menos le pueden convenir

los viejos, porque la vejez desacuerda sus propósitos. Comen con pena,

purgan con trabajos: enojosos á los que los menean: aborrescibles á

los proquinquos si son pobres, porque tardan en morir: aborrescibles

si son ricos é viven mucho, porque tarda su herencia. Disformánseles

los ojos, la boca, é las otras faciones é miembros: enflaquescenseles

los sentidos, é algunos se les privan: gastan, no ganan: fablan mucho,

facen poco: é sobre todo la avaricia, que les crece juntamente con los

dias, la qual dó quier que asienta ¿qué mayor corrupcion puede ser en

la vida? Así que, señor Físico, no sé yo que pudo hallar Tulio que loar

en la vejez, heces é horrura de toda la vida pasada, la qual le hace

hábile para recebir qualquier dolencia de hijada, con sus adherencias.

E si alguna edad de la vida halló digna de loor (lo que niego) debria

á mi parescer loar la mocedad, antes que la vejez; porque la una es

fermosa, la otra fea: la una sana, la otra enferma: la una alegre, la

otra triste: la una inhiesta, la otra caída: la una recia, la otra

flaca: la una dispuesta para todo exercicio, la otra para ninguno, sinó

para gemir los males que cada hora de dentro é de fuera nascen. E por

tanto, señor Físico, sintiendome muy agraviado de las consolaciones

é pocos remedios de Tulio _de Senectute_, como de ningunas é de

ningun valor, apelo para ante vos, señor Francisco de Médicis, é pido

los emplastos necesarios _sæpe, & instantive_: é requieroos que me

remedieis, é no me consoleis. Valete.

LETRA II.

_Para un Caballero que fué desterrado del Reyno._[26]

[26] _Se puede presumir que se escribió reynando todavía

Enrique IV._

Señor: Los que bien os desean querrian fablar luego en vuestro negocio:

yo, Señor, pienso ser de calidad, que procurándolo agora se hará tarde,

lo que dexándose un poco se puede facer temprano: é por tanto creed que

se face mucho porque se dexa agora de facer algo. Y no os maravilleis,

que dolencias hay que sana el tiempo sin medecina, y no el Físico con

ella: vos, Señor, teneis acá tales Físicos, que no faltará diligencia

quando vieren oportunidad. Digoos, Señor, mi parescer, porque con

quatro cosas somos obligados de ayudar á los señores é amigos, con

la persona, con la hacienda, con la consolacion, é con el consejo,

ó con la que destas tuvieremos, y el amigo oviere de menester. Vos,

Señor, no aveis necesario de mí ninguna destas, ni aun se hallan en

todos hombres, especialmente las tres dellas: porque muchos tienen

personas para ayudar; pero no tienen ánimo para las disponer: otros

tienen hacienda para dar; pero fallesceles corazon para la aventurar:

algunos querrian consolar; pero no saben. El consejar es muy ligero

de facer, porque qualquiera, por nescio que sea, presume dar consejo;

é aun muchos se convidan con él, porque cuesta poco, é también porque

nuestra humanidad nos trae naturalmente á ello, condoliendose de lo

que al próximo vemos padescer: é no pudiendo por agora faceros otra

ayuda sinó la del consejo, que es mas varata que las otras, me parece

lo que arriba digo. Entretanto, porque la obra de los Físicos de acá

aproveche con vuestro buen regimiento de allá, os pido por merced,

que considereis que en todos los tiempos ovo destierros de personas

mayores, iguales, é menores que vos, en las quales ovo algunas que la

causa de su destierro fué comienzo de su prosperidad. En su destierro

vido Moysen á Dios: en su destierro salvó á Roma Marco Camilo: el

destierro de Tulio fué causa de su prosperidad, é otros muchos en

diversas maneras rodeadas por la providencia Divina: é así placerá

á Dios que deste vuestro surtirá cosa tan próspera, que no querais

no aver seido desterrado; porque Dios es aquel que despues de la

adversidad dá prosperidad, é despues de muchas lágrimas é tristeza

acostumbra derramar su misericordia. Direis vos, Señor, que este no es

consejo, sinó consuelo, é aun no de los mejores, é podriadesme llamar

consolador de espera. Vamos, pues, al remedio, que á mí paresce ser el

verdadero. Pensad, Señor, dentro de vos mismo en vuestras culpas é

ofensas fechas á Dios, é si fueredes buen juez, fallareis que os suelta

mas de la mitad de lo que le debeis. E si junto con este pensamiento

os meteis poco á poco por aquella contricion adelante, y la dexais

derramar por todas las venas é arterias fasta que llegue al corazon que

os le pase de parte á parte, y os apretais con ella fasta que os faga

bien sudar, daos por sano é alegre; porque jamás fué ninguno puramente

contrito, que no fuese piadosamente oído. Sant Matéo en su Evangelio

dice de una muger, que entre grand multitud dó estaba Nuestro Señor

pudo tocarle en la falda para que la sanase del fluxo de la sangre que

padescia: é dice que sintió Nuestro Señor salir de sí virtud con que

sanó aquella muger: é no le llegando los pies á tierra (tan apretado

iba de gente) preguntó ¿quién me tocó? Yo creo, Señor, que dado que

la Iglesia esté llena de gente, é aunque muchos estemos de rodillas;

pero pocos tocamos con la verdadera contricion en la falda de Nuestro

Señor, para que salga dél la virtud de su piedad que nos sane de la

sangre, que son los pecados, como fizo á aquella buena dueña: ca si lo

hiciesemos como ella lo fizo, tan sanos quedariamos como ella quedó.

Así que, Señor, toquemos á Nuestro Señor en la falda con la contricion,

é acorrernos ha en el alma con la piedad: toquemosle con el afecion é

remediará nuestra aflicion: toquemosle con las lágrimas, é no dubdeis

que nos responda con la misericordia, con el remedio, con el alegria, é

generalmente con todo lo que ovieremos necesario. Gemia David, é regaba

con lagrimas su cama é su estrado en sus destierros é adversidades, é

confiando en aquella su verdadera contricion decia: Tú, Señor, eres

aquel que me restituirás mi heredad: é así gela restituyó, é restituirá

á todo contrito. Sin dubda creed, Señor, que el mas cierto combate

para tomar la piedad de Dios es la humildad é contricion nuestra.

Sentencia é muy terrible fué dada contra Acab; pero su contricion la

fizo revocar. Sentencia de muerte fué dada contra Ezechias pero su

contricion la fizo prorrogar: é así creed que se revocará la vuestra,

si aveis la contricion que los otros ovieron; é sino se revocare,

creed que no sudastes bien. Tornad otra vez á la verdadera contricion

pura, sin otro pensamiento ni esperanza de hombres, sinó en solo

Dios, é luego avreis el reparo que esperais: porque ni él quiere otro

sacrificio para ser aplacado, ni á vos queda otro consejo para ser

remediado. E no os empacheis aunque vais á él tarde. Dígolo porque

muchos son los que despedidos ya de todo el remedio de los hombres,

se tornan á Dios en sus necesidades, y en las tales suele él mostrar

su fuerza Divina, quando se experimentó nuestra flaqueza humana, no

mirando la poca cuenta que dél en el principio de nuestras cosas

fecimos, é debieramos aver fecho. El Rey Vencislao de Hungría, echado

de su tierra, desamparado ya de todos los que le servian, dixo así: La

fiucia que tenia en estos hombres me ocupaba aquella pura esperanza

que debia tener en Dios: agora que toda entera la pongo en él, por

fe tengo que me remediará. E así le remedió; porque en poco espacio

fué restituído en su tierra y en su honra. Si cuerdo soi, desta vez

creereis tener parte en Dios, pues os tienta: de la qual tentacion,

allende de lo conoscer mas é mejor de aqui adelante, creo quedareis tan

buen maestro, que jamás sereis contra él, aunque el Rey os lo mande;

ni contra el Rey, aunque vuestro Señor lo quiera. Verdad es que la

costumbre mala é perversa de nuestra tierra es en contrario, é desto

vienen en ella las turbaciones que vemos. Porque teneis espacio para

leer vos embio esta: leedla, aunque es prolija. Valete.

LETRA III.

_Para el Arzobispo de Toledo._[27]

[27] _D. Alonso Carrillo. Año de 1475._

Claros varones de Castilla, y Letras · 第 6 / 13 段