cuerpo, de gesto blanco, y el cabello cano, é de muy venerable fermosa
presencia, natural de la Cibdad de Placencia, de linage de hombres
Fijosdalgo. Desde su menor edad continuó el estudio: fué grand Letrado
en derecho canónico é civil. Era hombre muy honesto é gracioso en
sus fablas. Quando propuso de tomar orden Eclesiástica fué á Roma,
donde conoscido por grand Letrado é hombre de honesta vida, el Papa
Eugenio le encargó negocios arduos, é le envió diversas veces en
embaxadas de grand importancia, en las quales guardó siempre su honra
é su conciencia, é dió la razon que hombre Letrado é discreto debia
dar. Fué proveído del Obispado de aquella Cibdad de Placencia dó era
natural; é viniendo de una embazada dó fué enviado al Concilio de
Basilea, conoscida su grand suficiencia en las cosas que alli negoció,
le fué dado el Capelo de Cardenal. Era hombre esencial, aborrescedor
de aparencias é de cerimonias infladas. Quanto mas fuía de la honra
mundana tanto mas le seguia. Nunca en sus votos publicos, ni fablas
privadas fué visto desviar punto de la justicia por aficion ni por
interese suyo ni ageno, ni fizo cosa que paresciese fuera de razon, ni
demandó que otro la ficiese. Despues que ovo la renta de aquel Obispado
de Placencia, la qual entendió ser necesaria para sostener su estado,
no pensó en gastar la vida cobdiciando riquezas; mas propuso vivir
obrando virtudes, é puso tales límites á la cobdicia, que se puede
bien decir averla vencido: porque no solamente dexó de procurar mas
renta de la que avía de su Obispado: mas cerró su deseo, é apartó de
sí la cobdicia de tal manera, que jamás quiso rescebir otras rentas
é dignidades que muchas veces le fueron ofrecidas: é de muchos é
grandes cargos que tuvo, é comisiones que le fueron fechas, donde por
razon pudiera aver grandes intereses, nunca rescibió, ni consintió
á sus oficiales rescebir interese pequeño ni grande. E en esta
manera, señoreando la cobdicia, señoreaba aquellos á quien señoreaba
la cobdicia, é ninguno osaba agraviarse de sus determinaciones,
conosciendo que carescian de aficion é interese. Reprehendia mucho
á los hombres que sobrándoles las rentas allende de lo necesario,
tenian el deseo de adquirir en infinito. Este varon supo bien quanta
fuerza suele facer á las veces el oro á la justicia, la qual teme
poco el criminoso quando con dinero piensa redemir su crimen. Conosció
asimesmo como todo Juez que toma, luego es tomado, é que no puede huir
de ser injusto ó ingrato: injusto, si por el don que rescibe tuerce
el derecho: ingrato, sinó le tuerce el favor de aquel que le dió:
é si face justicia ó la abrevia por lo que rescibió, puédese decir
vendedor de la justicia por precio. Conoscidos por este Perlado los
inconvenientes que del cobdiciar allende de lo necesario se siguen, ni
se atormentó cobdiciando ni se avergonzó demandando: é teniendo la
cobdicia tan subjecta, tenia la honra tan alta. Estaba continuamente
alegre, porque gozaba de la virtud de la templanza, avenidora de la
razon con el apetito. Era prudente é de grand entendimiento, que
son partes esenciales del anima, é las ovo por arte y esperiencia
de tiempos. Estas virtudes conoscidas en él, fué Legado del Papa á
la Provincia de Alemaña dos veces: y en estas sus Legaciones fizo,
determinó é declaró grandes fechos, é pacificó los Príncipes de
aquellas partes, é las Comunidades que estaban en discordia: é castigó
la heregía de los Boemios, é fizo otras singulares cosas en servicio
de Dios é augmentacion de la Fé Christiana. Otrosí por escusar el daño
grande que conosció recrescer á todas las gentes que pasaban el rio de
Tajo cerca de la cibdad de Placencia, movido con ferviente caridad,
fizo á sus grandes expensas la puente que hoy allí está edificada, que
se llama la puente del Cardenal, edificio muy notable. Puedese creer
deste Claro Varon que su buen seso le fizo aprender sciencia, é su
sciencia le dió saber, é su saber le dió esperiencia, é la esperiencia
le dió conoscimiento de las cosas, de las quales supo con prudencia
elegir las que le ficieron hábito de virtud: mediante la qual vivió
próspero ochenta años sin pasion de cobdicia, é con abundancia de lo
necesario, é murió con grand honra en la Cibdad de Roma.
TITULO XX.
_Del Arzobispo de Toledo._
Don Alonso Carrillo Arzobispo de Toledo, fijo de Lope Vasques de Acuña,
fué hombre alto de cuerpo, é de buena presencia. Era de los Fidalgos
é de limpia sangre del Reyno de Portugal. Su abuelo fué Caballero
Portugués, que vino á Castilla al servicio del Rey Don Juan el que fué
vencido en la batalla de Aljubarrota. Fué primero Obispo de Ciguenza, é
despues fué proveido del Arzobispado de Toledo á suplicacion del Rey
Don Juan. Rezaba bien sus horas: guardaba complidamente las cerimonias
que la Iglesia manda guardar. Fundó el Monesterio de San Francisco de
Alcalá, é comenzó á fundar otro Monesterio en la Villa de Brihuega.
Era hombre de gran corazon, é su principal deseo era facer grandes
cosas é tener grand estado, por aver fama é grand renombre. Tenia en
su casa Letrados é Caballeros é hombres de facion. Rescebia muy bien
é honraba mucho á los que á él venian, é tratábalos con buena gracia,
é mandábales dar grand abundancia de manjares de diversas maneras,
de los quales facia siempre tener su casa muy proveida, é tenia para
ello los oficiales é ministros necesarios, é deleytabase en ello. Sus
pensamientos deste Perlado eran muy mas altos que sus fuerzas, é su
grand corazon no le dexaba discernir, ni consentia medir su facultad
con las grandes empresas que tomaba, é desto se le seguian trabajos é
fatigas continuas. Era hombre franco, é allende de las dádivas que de
su voluntad con grand liberalidad facia, siempre daba á qualquier que
le demandaba, porque no sofria que ninguno se partiese dél descontento:
é por cierto la dádiva fecha con deseo de fama, é no con pensamiento
de razon, mas se puede decir mal fecho, que buen pensamiento: porque
aquel beneficio es carísimo que caresce de vanagloria. Verdad es que ni
nuestra benignidad se debe tanto cerrar que sea dura la comunicacion
de nuestros bienes, ni tanto abrir que con prodigalidad se derramen:
porque si del retener se sigue odio, del indiscreto derramar procede
tal mengua, que de necesario vienen los pródigos á poner las manos
en bienes agenos. Así que estos bienes temporales son buenos, é á lá
humana sociedad mucho aprovechan, quando son poseídos por varones de
prudencia, para que ni dañen á otros retiniéndoselos con avaricia, ni
pierdan al que los posee vertiéndolos con indiscrecion: porque tambien
parescen mal guardándose, como sin causa derramándose. Era hombre
belicoso, é siguiendo esta su condicion placiale tener continuamente
gente de armas, é andar en guerras é juntamientos de gentes. Insistía
mucho en la opinion que tomaba, é queriala proseguir aunque se le
representaban algunos inconvenientes: é como la opinion, sospecha é
afecion son cosas que muchas veces á los hombres desatinan, así este
Perlado, traído por alguna destas, procuraba siempre de sostener
parcialidades, donde se siguieron en sus tiempos algunas guerras en el
Reyno, en las quales acaescieron batallas campales, é otros recuentros
é fechos de armas. Era grand trabajador en las cosas de la guerra;
é quanto era amado de algunos por ser franco, tanto era desamado de
muchos por ser belicoso, seyendo obligado á Religion. Placíale saber
experiencias é propiedades de aguas é de yerbas, é otros secretos de
natura. Procuraba siempre aver grandes riquezas, no para tesoro, mas
para las dar é destribuir, y este deseo le fizo entender muchos años
en el arte del alquimia; é como quier que della no veía efecto, pero
creyendo siempre alcanzarla para las grandes hazañas que imaginaba
facer, siempre continuó: en la qual, é en buscar tesoros é mineros,
consumió mucho tiempo de su vida, é gran parte de renta, é todo quanto
mas podia aver de otras partes. E como vemos algunas veces que los
hombres deseando ser ricos se meten en tales necesidades que los facen
ser pobres, este Arzobispo, dando é gastando en el arte del alquimia, y
en buscar mineros é tesoros pensando alcanzar grandes riquezas para las
dar é destribuir, siempre estaba en continuas necesidades. E sin dubda
puedese creer, que si lo que deseaba tener este Perlado respondiera al
corazon que tenia, ficiera grandes cosas. Al fin, gastando mucho, é
deseando gastar mas, murió pobre y adeudado en la Villa de Alcalá de
edad de sesenta años, de los quales fué treinta é siete Arzobispo de
Toledo.
TITULO XXI.
_Del Arzobispo de Sevilla._
Don Alfonso de Fonseca Arzobispo de Sevilla fué hombre de mediana
estatura, bien proporcionado en las faciones de su rostro y en la
composicion de sus miembros, fijo del Doctor Juan Alfonso de Ulloa,
de linage de hombres Fijosdalgo del Reyno de Galicia. Era natural de
la Cibdad de Toro: tomó el apellido de su madre, que era de linage de
Fonseca. Era hombre de muy agudo ingenio, é de buen entendimiento, é
bien instruto en lo que requeria el hábito é profesion Eclesiástica
que tomó. El sentido de la vista tenia muy ávido é cobdicioso mas
que ninguno de los otros sentidos: é siguiendo esta su inclinacion,
placiale tener piedras preciosas, é perlas, é joyas de oro é de plata,
é otras cosas fermosas á la vista. Las cosas necesarias para el
servicio de su persona é para el arreo de su casa queria que fuesen
muy primas, é toviesen singularidad de perfeciones sobre todas las
otras, é deleytábase en ello. Era asimesmo muy limpio en su persona
y en su vestidura é trages, é reglado é muy ordenado en sus gastos.
Comenzando la edad de mancebo salió del Estudio, é vino al servicio del
Rey Don Enrique seyendo Príncipe, é fué su Capellan mayor, é por su
intercesion fué proveído del Obispado de Avila, é despues fué proveído
á dignidad de Arzobispo de Sevilla. Fablaba muy bien é con buena
gracia. Tovo gran lugar en la gobernacion del Reyno en tiempo del Rey
Don Juan, é del Rey Don Enrique su fijo. Quería tanto gratificar á los
que con él negociaban, que ninguno iba mal contento de su respuesta.
Era hombre muy astuto é diligente: daba buenos é prestos remedios á los
casos que acaescian: zelaba mucho la justicia, é la honra de la Corona
Real. Era tan agudo, que siempre inventaba grandes cosas. Procuraba
mucho la honra, é siempre queria tener el especial lugar cerca de los
Reyes, é ser único con ellos en sus fablas é retraimientos: é como
acaesce en las Cortes de los Reyes ser envidiados é odiosos aquellos
que mas cerca dellos están, este Arzobispo por esta singular acepcion
que procuraba siempre tener acerca del Rey Don Juan é del Rey Enrique,
é por la gran confianza que en aquellos tiempos le ficieron de algunos
arduos negocios que ocurrian, se le siguieron enemistades peligrosas
con algunos Grandes del Reyno, las quales por discurso de tiempo,
é con obras que fizo de amistad supo con buen juicio satisfacer de
tal manera que saneó el odio que dél fué concebido. Conoscidos los
grandes trabajos, así del espíritu como de la persona, que ovo en la
gobernacion del Reyno, le fué fecha merced por el Rey Don Juan de
las Villas de Coca é de Alahejos é otras grandes mercedes, de que
fizo casa é mayorazgo que dexó á su hermano. Tenia la cobdicia comun
que todos los hombres tienen de aver bienes temporales, é sabíalos
muy bien é con gran diligencia adquerir. Este Arzobispo edificó de
principio en aquella su Villa de Alahejos la Fortaleza que en ella
está hoy fundada. E como acaesce que algunos procurando las cosas que
desean se reputan mezquinos quando no las alcanzan, é serloían si las
alcanzasen; é otros hay que aborresciendo las cosas que piensan serles
dañosas, su buena fortuna les fuerza que las resciban, por la utilidad
que dellas se les ha de seguir: puédese creer deste Arzobispo, que
ovo tan buena fortuna acerca de estas cosas mundanas, que siempre se
le apartaba aquello que procuraba, si al fin le avía de ser dañoso; é
se le aparejaba lo que aborrescia, si al fin le avía de ser próspero.
Murió en honra é prosperidad en la su Villa de Coca conosciendo á Dios
como buen Perlado, é con devocion de Católico Christiano en edad de
cincuenta é cinco años.
TITULO XXII.
_Del Obispo de Burgos._
Don Alfonso de Santa Maria Obispo de Burgos fué hombre de buen cuerpo,
bien compuesto en la proporcion de sus miembros, tenia cara é persona
muy reverenda. Era fijo de Don Pablo Obispo de Burgos, el qual le
ovo en su muger legítima que tovo antes que entrase en la Religion
Eclesiástica. Este Obispo Don Pablo fué de linage de los Judios, é
tan gran sabio, que fué alumbrado de la gracia del Espíritu Santo, é
aviendo conoscimiento de la verdad, se convirtió á la nuestra santa Fé
Católica. Este Obispo Don Alfonso su fijo desde su mocedad fué criado
en la Iglesia, y en escuela de sciencia, é fué gran Letrado en Derecho
canónico é civil. Era asimesmo gran Filosofo natural: fablaba muy bien
é con buena gracia, ceceaba un poco, é su persona era tan reverenda é
de tanta autoridad que en su presencia todos se honestaban, é ninguno
osaba decir ni facer cosa torpe. Era ya tan acostumbrado en los actos
de virtud, que se deleytaba en ellos. Era muy limpio en su persona y
en las ropas que traía, y el servicio de su mesa é todas las cosas
que le tocaban facia tratar con gran limpieza, é aborrescia mucho los
hombres que no eran limpios: porque la limpieza exterior del hombre
decia él que era alguna señal de la interior; pero entendia aprovechar
poco la limpieza del cuerpo é de las ropas é de las muy limpias
vestiduras é aparatos, sinó se conseguian con ello la sinceridad de los
pensamientos, é la limpieza de las obras. Entre los Letrados que fueron
escogidos para enviar á un gran Concilio que se fizo en Basilea, este
Obispo seyendo Dean de Santiago fué uno de los nombrados á quien el Rey
Don Juan mandó ir en aquella embaxada[24]: en la qual, conoscida su
sciencia é la experiencia de sus letras é claras costumbres, ganó tan
gran fama, que estando en Roma, el Papa Eugenio le proveyó del Obispado
de Burgos, que era del Obispo Don Pablo su padre. Puesto en esta
dignidad guardó tan bien los preceptos que segun los sacros Canones é
Decretos debe guardar el Perlado, que fué exemplo de vida é doctrina
á todos los otros Perlados que fueron en su tiempo. Fué Embaxador al
Rey de Portugal por mandado del Rey Don Juan, é con la fuerza de sus
razones escusó la guerra, é concluyó la paz que por entonces ovo entre
estos dos Reynos. Era observantísimo en la orden é hábito que tomó.
Predicaba, confesaba, corregia, é usaba en su Diocesi de aquellas cosas
que Perlado es obligado á facer. Era limosnero, é ayudó con gran suma
á edificar el Monesterio de Sant Pablo de Burgos, é reedificó otras
Iglesias e Monesterios de su Obispado. Fué varon quito de cobdicias
temporales, é nunca se sintió en él punto de envidia. Decia él que no
podia ser alegre con sus bienes el que se atormenta con bienes agenos.
Era de espíritu humilde, é doctrinando con humildad, su doctrina era
mejor rescebida é de mejor fruto. Tornó de lengua Latina en nuestra
lengua vulgar ciertas obras de Séneca, que el Rey Don Juan le mandó
reducir. Era hombre muy estudioso, é deleytábase en platicar las cosas
de sciencia. Ovo una gran disputa con un Filósofo é Orador grande de
Italia, que se llamó Leonardo de Arecio, sobre la nueva traslacion que
fizo de las Eticas de Aristóteles, en la qual disputa se contienen
muchos é muy doctrinables preceptos. Fizo asimesmo algunos tratados
de Filosofia moral, é de Teología, provechosos á la vida, los quales
están hoy en la Capilla dó está enterrado en la Iglesia mayor de
Burgos. Aborrescia los loores que en presencia le decian; porque si la
consciencia acusa de dentro, poco decia él que aprovechan los loores de
fuera. E si el entendimiento humano es tan alto é generoso que pone sus
terminos cercanos á los del alto Dios, quien bien considerare los actos
exteriores deste Perlado conoscerá sin dubda que sus pensamientos
interiores mas participaban con las cosas celestiales, que con las
terrenales. Al fin, seyendo en edad de sesenta años, como propusiese ir
en romería de Santiago, aun en este su voto paresció ser bien acepto á
Dios; porque le dió gracia que fuese en salvo é cumpliese su romería:
la qual cumplida, é tornado á su Diocesi, finó conosciendo á Dios, é
dexando fama loable, é claro exemplo de vida.
[24] _Con el Conde de Cifuentes. Vease el Título VIII._
TITULO XXIII.
_Del Obispo de Coria._
Don Francisco Obispo de Coria fué hombre de pequeño cuerpo, é fermoso
de gesto: la cabeza tenia grande. Era natural de la Cibdad de Toledo:
sus abuelos fueron de linage de los Judios convertidos á la Fé
Católica. Desde su menor edad fué honesto, é tovo inclinacion á la
sciencia. Era cuerdo é de muy sotil ingenio. Muertos su padre é madre,
é quedando mozo, la vergüenza que padescia por falta de lo necesario
le constriñó salir de su tierra, é ir al Estudio de Lérida, donde
mostrando Gramática á otros, y él aprendiendo Filosofía, pobremente
pasó algun tiempo. Durante el qual ovo noticia de su habilidad la
Reyna Doña Maria de Aragon, hermana del Rey Don Juan, é porque le
placía mucho ver Castellanos dados á virtud, le tomó para su Capilla:
é á pocos dias, conoscido que tal ingenio no debia ser distraído del
estudio, proveyéndole de su limosna para cada año, le envió al Estudio
de París, donde aprendió por espacio de diez años: en los quales los
Rectores de aquel Estudio, veyendo que su grand sciencia é integridad
de vida suplian el defecto de su edad, le dieron grado de Magisterio,
que á otros tan mancebos no se acostumbra dar en aquel Estudio. Fué
muy grand predicador, é ceceaba un poco; é como quier que pequeño
de cuerpo, su órgano resonaba muy claro, é tenia singular gracia en
sermonar, tan bien en lengua Latina, como en la suya materna. Era
observantísimo en la orden Clerical que tomó. Sostovo muchas veces
conclusiones de Filosofía é Teología en el Estudio de París, y en Corte
Romana, y en otros Estudios generales, donde alcanzó honra é fama de
grand Teólogo. Era de vida honestísima, é no fué visto en ninguna
de sus edades jugar ni jurar. E como el entendimiento comprehende
las cosas universalmente, y el apetito las sigue, é la prudencia las
ordena, puédese creer deste Perlado, que ni fallesció en el entender,
ni erró en el elegir, ni menos desvió del verdadero juicio para las
discernir. Moviase á la obra virtuosa, no por el bien aparente, salvo
por el exîstente: era hombre justo, no por temor de la pena, mas
por amor de la justicia. Estando en Roma, un Cardenal que se decia
Deformo[25], varon muy notable, le rescibió en su casa, é visto por
experiencia lo que deste Claro Varon se decia por fama, le fizo su
Confesor, é al tiempo de su fin le estableció albacéa de su alma. Era
de vida tan clara, que jamás fizo cosa en secreto que sin repreension
no la pudiera facer en público. No suplicó jamás por Beneficio ni
Dignidad que oviese; mas su sciencia é su vida procuraban su provision
sin procuracion. Muerto aquel Cardenal, el Papa Pio le rescibió por su
Familiar, é le proveyó del Deanadgo de Toledo é de otros Beneficios:
é conoscida la gran fuerza que tenia en el razonar, le envió diversas
veces por Embaxador al Rey Don Luis de Francia, é al Rey Don Alfonso de
Aragon. Fué uno de los Teólogos escogidos que el Papa envió dos veces
á reducir los Boemios hereges, donde trabajó mucho el espíritu é la
persona en augmentacion de la Fé Católica. No tenia en tal estimacion
las cosas humanas, que le impidiesen la contemplacion de las divinas.
Ordenó algunos tratados de Filosofía é Teología, é Sermones de gran
doctrina: é aviendo consideracion del yerro grande en que caen aquellos
que sin autoridad del Sumo Pontífice presumen quitar Reyes é ponerlos,
ordenó un libro fundado por Derecho contra aquellos que facen division
en los Reynos, é presumen por su propia autoridad quitar un Rey é
poner otro. E nunca fué tan laborioso, que no pensase en las cosas de
Dios; ni tan ocioso, que no trabajase en utilidad del próximo. Estaba
ya habituado en vida tan recta é tan razonable, que aquella gracia
del libre arbitrio que le cupo siempre la exercitó en loor de aquel
que gela dió. El Rey Don Enrique Quarto le dió cargo de la embaxada
é procuracion suya é de sus Reynos en Corte Romana, y el Papa Sixto
le fizo su Datario, que es oficio de gran confianza, é le proveyó
del Obispado de Coria. E porque en la Cibdad de Génova acaescieron
grandes divisiones y escándalos de los que suelen acaescer entre
los de aquella Cibdad, el Papa, que era de aquella nacion Genovesa,
deseándolos pacificar, é conosciendo que el honesto vivir deste Perlado
le daba grand autoridad, le envió por su Legado á aquella Provincia:
el qual, conoscidos los deseos de los principales movedores, é dando
á cada uno las razones que entendió ser medicinales á su pasion, los
retraxo de las vias erradas que llevaban; é puestos en las verdaderas
que debian llevar, los amansó, é pacificó los escándalos, que estaban
aparejados á la destruicion de la tierra. Puestas en paz las cosas
de aquella Provincia, é vuelto á la Cibdad de Roma, estando para
ser creado Cardenal en edad de cincuenta é cinco años fenesció sus
dias, é tornó á la tierra tan virgen como salió della. E porque las
molestias é tentaciones en esta vida vienen á los hombres por diversas
maneras, á unos porque sean punidos, á otros porque sean corregidos,
ó porque tentados con alguna adversidad conoscan mejor á Dios, ó por
otros respectos notos á él, é innotos á ellos, puédese creer deste
Perlado, que así como fué amado de los buenos por ser gran persuasor de
virtudes, así por ser reprehensor de vicios fué aborrescido de algunos
malos, de cuyos mordimientos ovo molestias que sufrió é venció con
verdadera paciencia. Ciertamente quien considerare la vida deste Claro
Varon hallará ser ejemplo é doctrina para todo hombre que quisiere bien
vivir: porque ni esta opinion que tenemos de linage le sublimó, ni la
compostura del cuerpo, ni las riquezas le ficieron Claro Varon, ni
menos se puede decir que la fortuna le fué favorable para alcanzar la
honra y estimacion grande que ovo; mas la perseverancia que tovo en la
vida virtuosa le abrió puerta para entrar en grandes lugares, é le fizo
aver acepcion cerca de grandes Señores, é para aver la honra que le dió
claro nombre.
[25] _Acaso deberá decir_ de Fermo.
TITULO XXIV.
_Del Obispo de Avila._