Don Juan de Carvajal Cardenal de Sant Angelo fué hombre alto de

cuerpo, de gesto blanco, y el cabello cano, é de muy venerable fermosa

presencia, natural de la Cibdad de Placencia, de linage de hombres

Fijosdalgo. Desde su menor edad continuó el estudio: fué grand Letrado

en derecho canónico é civil. Era hombre muy honesto é gracioso en

sus fablas. Quando propuso de tomar orden Eclesiástica fué á Roma,

donde conoscido por grand Letrado é hombre de honesta vida, el Papa

Eugenio le encargó negocios arduos, é le envió diversas veces en

embaxadas de grand importancia, en las quales guardó siempre su honra

é su conciencia, é dió la razon que hombre Letrado é discreto debia

dar. Fué proveído del Obispado de aquella Cibdad de Placencia dó era

natural; é viniendo de una embazada dó fué enviado al Concilio de

Basilea, conoscida su grand suficiencia en las cosas que alli negoció,

le fué dado el Capelo de Cardenal. Era hombre esencial, aborrescedor

de aparencias é de cerimonias infladas. Quanto mas fuía de la honra

mundana tanto mas le seguia. Nunca en sus votos publicos, ni fablas

privadas fué visto desviar punto de la justicia por aficion ni por

interese suyo ni ageno, ni fizo cosa que paresciese fuera de razon, ni

demandó que otro la ficiese. Despues que ovo la renta de aquel Obispado

de Placencia, la qual entendió ser necesaria para sostener su estado,

no pensó en gastar la vida cobdiciando riquezas; mas propuso vivir

obrando virtudes, é puso tales límites á la cobdicia, que se puede

bien decir averla vencido: porque no solamente dexó de procurar mas

renta de la que avía de su Obispado: mas cerró su deseo, é apartó de

sí la cobdicia de tal manera, que jamás quiso rescebir otras rentas

é dignidades que muchas veces le fueron ofrecidas: é de muchos é

grandes cargos que tuvo, é comisiones que le fueron fechas, donde por

razon pudiera aver grandes intereses, nunca rescibió, ni consintió

á sus oficiales rescebir interese pequeño ni grande. E en esta

manera, señoreando la cobdicia, señoreaba aquellos á quien señoreaba

la cobdicia, é ninguno osaba agraviarse de sus determinaciones,

conosciendo que carescian de aficion é interese. Reprehendia mucho

á los hombres que sobrándoles las rentas allende de lo necesario,

tenian el deseo de adquirir en infinito. Este varon supo bien quanta

fuerza suele facer á las veces el oro á la justicia, la qual teme

poco el criminoso quando con dinero piensa redemir su crimen. Conosció

asimesmo como todo Juez que toma, luego es tomado, é que no puede huir

de ser injusto ó ingrato: injusto, si por el don que rescibe tuerce

el derecho: ingrato, sinó le tuerce el favor de aquel que le dió:

é si face justicia ó la abrevia por lo que rescibió, puédese decir

vendedor de la justicia por precio. Conoscidos por este Perlado los

inconvenientes que del cobdiciar allende de lo necesario se siguen, ni

se atormentó cobdiciando ni se avergonzó demandando: é teniendo la

cobdicia tan subjecta, tenia la honra tan alta. Estaba continuamente

alegre, porque gozaba de la virtud de la templanza, avenidora de la

razon con el apetito. Era prudente é de grand entendimiento, que

son partes esenciales del anima, é las ovo por arte y esperiencia

de tiempos. Estas virtudes conoscidas en él, fué Legado del Papa á

la Provincia de Alemaña dos veces: y en estas sus Legaciones fizo,

determinó é declaró grandes fechos, é pacificó los Príncipes de

aquellas partes, é las Comunidades que estaban en discordia: é castigó

la heregía de los Boemios, é fizo otras singulares cosas en servicio

de Dios é augmentacion de la Fé Christiana. Otrosí por escusar el daño

grande que conosció recrescer á todas las gentes que pasaban el rio de

Tajo cerca de la cibdad de Placencia, movido con ferviente caridad,

fizo á sus grandes expensas la puente que hoy allí está edificada, que

se llama la puente del Cardenal, edificio muy notable. Puedese creer

deste Claro Varon que su buen seso le fizo aprender sciencia, é su

sciencia le dió saber, é su saber le dió esperiencia, é la esperiencia

le dió conoscimiento de las cosas, de las quales supo con prudencia

elegir las que le ficieron hábito de virtud: mediante la qual vivió

próspero ochenta años sin pasion de cobdicia, é con abundancia de lo

necesario, é murió con grand honra en la Cibdad de Roma.

TITULO XX.

_Del Arzobispo de Toledo._

Don Alonso Carrillo Arzobispo de Toledo, fijo de Lope Vasques de Acuña,

fué hombre alto de cuerpo, é de buena presencia. Era de los Fidalgos

é de limpia sangre del Reyno de Portugal. Su abuelo fué Caballero

Portugués, que vino á Castilla al servicio del Rey Don Juan el que fué

vencido en la batalla de Aljubarrota. Fué primero Obispo de Ciguenza, é

despues fué proveido del Arzobispado de Toledo á suplicacion del Rey

Don Juan. Rezaba bien sus horas: guardaba complidamente las cerimonias

que la Iglesia manda guardar. Fundó el Monesterio de San Francisco de

Alcalá, é comenzó á fundar otro Monesterio en la Villa de Brihuega.

Era hombre de gran corazon, é su principal deseo era facer grandes

cosas é tener grand estado, por aver fama é grand renombre. Tenia en

su casa Letrados é Caballeros é hombres de facion. Rescebia muy bien

é honraba mucho á los que á él venian, é tratábalos con buena gracia,

é mandábales dar grand abundancia de manjares de diversas maneras,

de los quales facia siempre tener su casa muy proveida, é tenia para

ello los oficiales é ministros necesarios, é deleytabase en ello. Sus

pensamientos deste Perlado eran muy mas altos que sus fuerzas, é su

grand corazon no le dexaba discernir, ni consentia medir su facultad

con las grandes empresas que tomaba, é desto se le seguian trabajos é

fatigas continuas. Era hombre franco, é allende de las dádivas que de

su voluntad con grand liberalidad facia, siempre daba á qualquier que

le demandaba, porque no sofria que ninguno se partiese dél descontento:

é por cierto la dádiva fecha con deseo de fama, é no con pensamiento

de razon, mas se puede decir mal fecho, que buen pensamiento: porque

aquel beneficio es carísimo que caresce de vanagloria. Verdad es que ni

nuestra benignidad se debe tanto cerrar que sea dura la comunicacion

de nuestros bienes, ni tanto abrir que con prodigalidad se derramen:

porque si del retener se sigue odio, del indiscreto derramar procede

tal mengua, que de necesario vienen los pródigos á poner las manos

en bienes agenos. Así que estos bienes temporales son buenos, é á lá

humana sociedad mucho aprovechan, quando son poseídos por varones de

prudencia, para que ni dañen á otros retiniéndoselos con avaricia, ni

pierdan al que los posee vertiéndolos con indiscrecion: porque tambien

parescen mal guardándose, como sin causa derramándose. Era hombre

belicoso, é siguiendo esta su condicion placiale tener continuamente

gente de armas, é andar en guerras é juntamientos de gentes. Insistía

mucho en la opinion que tomaba, é queriala proseguir aunque se le

representaban algunos inconvenientes: é como la opinion, sospecha é

afecion son cosas que muchas veces á los hombres desatinan, así este

Perlado, traído por alguna destas, procuraba siempre de sostener

parcialidades, donde se siguieron en sus tiempos algunas guerras en el

Reyno, en las quales acaescieron batallas campales, é otros recuentros

é fechos de armas. Era grand trabajador en las cosas de la guerra;

é quanto era amado de algunos por ser franco, tanto era desamado de

muchos por ser belicoso, seyendo obligado á Religion. Placíale saber

experiencias é propiedades de aguas é de yerbas, é otros secretos de

natura. Procuraba siempre aver grandes riquezas, no para tesoro, mas

para las dar é destribuir, y este deseo le fizo entender muchos años

en el arte del alquimia; é como quier que della no veía efecto, pero

creyendo siempre alcanzarla para las grandes hazañas que imaginaba

facer, siempre continuó: en la qual, é en buscar tesoros é mineros,

consumió mucho tiempo de su vida, é gran parte de renta, é todo quanto

mas podia aver de otras partes. E como vemos algunas veces que los

hombres deseando ser ricos se meten en tales necesidades que los facen

ser pobres, este Arzobispo, dando é gastando en el arte del alquimia, y

en buscar mineros é tesoros pensando alcanzar grandes riquezas para las

dar é destribuir, siempre estaba en continuas necesidades. E sin dubda

puedese creer, que si lo que deseaba tener este Perlado respondiera al

corazon que tenia, ficiera grandes cosas. Al fin, gastando mucho, é

deseando gastar mas, murió pobre y adeudado en la Villa de Alcalá de

edad de sesenta años, de los quales fué treinta é siete Arzobispo de

Toledo.

TITULO XXI.

_Del Arzobispo de Sevilla._

Don Alfonso de Fonseca Arzobispo de Sevilla fué hombre de mediana

estatura, bien proporcionado en las faciones de su rostro y en la

composicion de sus miembros, fijo del Doctor Juan Alfonso de Ulloa,

de linage de hombres Fijosdalgo del Reyno de Galicia. Era natural de

la Cibdad de Toro: tomó el apellido de su madre, que era de linage de

Fonseca. Era hombre de muy agudo ingenio, é de buen entendimiento, é

bien instruto en lo que requeria el hábito é profesion Eclesiástica

que tomó. El sentido de la vista tenia muy ávido é cobdicioso mas

que ninguno de los otros sentidos: é siguiendo esta su inclinacion,

placiale tener piedras preciosas, é perlas, é joyas de oro é de plata,

é otras cosas fermosas á la vista. Las cosas necesarias para el

servicio de su persona é para el arreo de su casa queria que fuesen

muy primas, é toviesen singularidad de perfeciones sobre todas las

otras, é deleytábase en ello. Era asimesmo muy limpio en su persona

y en su vestidura é trages, é reglado é muy ordenado en sus gastos.

Comenzando la edad de mancebo salió del Estudio, é vino al servicio del

Rey Don Enrique seyendo Príncipe, é fué su Capellan mayor, é por su

intercesion fué proveído del Obispado de Avila, é despues fué proveído

á dignidad de Arzobispo de Sevilla. Fablaba muy bien é con buena

gracia. Tovo gran lugar en la gobernacion del Reyno en tiempo del Rey

Don Juan, é del Rey Don Enrique su fijo. Quería tanto gratificar á los

que con él negociaban, que ninguno iba mal contento de su respuesta.

Era hombre muy astuto é diligente: daba buenos é prestos remedios á los

casos que acaescian: zelaba mucho la justicia, é la honra de la Corona

Real. Era tan agudo, que siempre inventaba grandes cosas. Procuraba

mucho la honra, é siempre queria tener el especial lugar cerca de los

Reyes, é ser único con ellos en sus fablas é retraimientos: é como

acaesce en las Cortes de los Reyes ser envidiados é odiosos aquellos

que mas cerca dellos están, este Arzobispo por esta singular acepcion

que procuraba siempre tener acerca del Rey Don Juan é del Rey Enrique,

é por la gran confianza que en aquellos tiempos le ficieron de algunos

arduos negocios que ocurrian, se le siguieron enemistades peligrosas

con algunos Grandes del Reyno, las quales por discurso de tiempo,

é con obras que fizo de amistad supo con buen juicio satisfacer de

tal manera que saneó el odio que dél fué concebido. Conoscidos los

grandes trabajos, así del espíritu como de la persona, que ovo en la

gobernacion del Reyno, le fué fecha merced por el Rey Don Juan de

las Villas de Coca é de Alahejos é otras grandes mercedes, de que

fizo casa é mayorazgo que dexó á su hermano. Tenia la cobdicia comun

que todos los hombres tienen de aver bienes temporales, é sabíalos

muy bien é con gran diligencia adquerir. Este Arzobispo edificó de

principio en aquella su Villa de Alahejos la Fortaleza que en ella

está hoy fundada. E como acaesce que algunos procurando las cosas que

desean se reputan mezquinos quando no las alcanzan, é serloían si las

alcanzasen; é otros hay que aborresciendo las cosas que piensan serles

dañosas, su buena fortuna les fuerza que las resciban, por la utilidad

que dellas se les ha de seguir: puédese creer deste Arzobispo, que

ovo tan buena fortuna acerca de estas cosas mundanas, que siempre se

le apartaba aquello que procuraba, si al fin le avía de ser dañoso; é

se le aparejaba lo que aborrescia, si al fin le avía de ser próspero.

Murió en honra é prosperidad en la su Villa de Coca conosciendo á Dios

como buen Perlado, é con devocion de Católico Christiano en edad de

cincuenta é cinco años.

TITULO XXII.

_Del Obispo de Burgos._

Don Alfonso de Santa Maria Obispo de Burgos fué hombre de buen cuerpo,

bien compuesto en la proporcion de sus miembros, tenia cara é persona

muy reverenda. Era fijo de Don Pablo Obispo de Burgos, el qual le

ovo en su muger legítima que tovo antes que entrase en la Religion

Eclesiástica. Este Obispo Don Pablo fué de linage de los Judios, é

tan gran sabio, que fué alumbrado de la gracia del Espíritu Santo, é

aviendo conoscimiento de la verdad, se convirtió á la nuestra santa Fé

Católica. Este Obispo Don Alfonso su fijo desde su mocedad fué criado

en la Iglesia, y en escuela de sciencia, é fué gran Letrado en Derecho

canónico é civil. Era asimesmo gran Filosofo natural: fablaba muy bien

é con buena gracia, ceceaba un poco, é su persona era tan reverenda é

de tanta autoridad que en su presencia todos se honestaban, é ninguno

osaba decir ni facer cosa torpe. Era ya tan acostumbrado en los actos

de virtud, que se deleytaba en ellos. Era muy limpio en su persona y

en las ropas que traía, y el servicio de su mesa é todas las cosas

que le tocaban facia tratar con gran limpieza, é aborrescia mucho los

hombres que no eran limpios: porque la limpieza exterior del hombre

decia él que era alguna señal de la interior; pero entendia aprovechar

poco la limpieza del cuerpo é de las ropas é de las muy limpias

vestiduras é aparatos, sinó se conseguian con ello la sinceridad de los

pensamientos, é la limpieza de las obras. Entre los Letrados que fueron

escogidos para enviar á un gran Concilio que se fizo en Basilea, este

Obispo seyendo Dean de Santiago fué uno de los nombrados á quien el Rey

Don Juan mandó ir en aquella embaxada[24]: en la qual, conoscida su

sciencia é la experiencia de sus letras é claras costumbres, ganó tan

gran fama, que estando en Roma, el Papa Eugenio le proveyó del Obispado

de Burgos, que era del Obispo Don Pablo su padre. Puesto en esta

dignidad guardó tan bien los preceptos que segun los sacros Canones é

Decretos debe guardar el Perlado, que fué exemplo de vida é doctrina

á todos los otros Perlados que fueron en su tiempo. Fué Embaxador al

Rey de Portugal por mandado del Rey Don Juan, é con la fuerza de sus

razones escusó la guerra, é concluyó la paz que por entonces ovo entre

estos dos Reynos. Era observantísimo en la orden é hábito que tomó.

Predicaba, confesaba, corregia, é usaba en su Diocesi de aquellas cosas

que Perlado es obligado á facer. Era limosnero, é ayudó con gran suma

á edificar el Monesterio de Sant Pablo de Burgos, é reedificó otras

Iglesias e Monesterios de su Obispado. Fué varon quito de cobdicias

temporales, é nunca se sintió en él punto de envidia. Decia él que no

podia ser alegre con sus bienes el que se atormenta con bienes agenos.

Era de espíritu humilde, é doctrinando con humildad, su doctrina era

mejor rescebida é de mejor fruto. Tornó de lengua Latina en nuestra

lengua vulgar ciertas obras de Séneca, que el Rey Don Juan le mandó

reducir. Era hombre muy estudioso, é deleytábase en platicar las cosas

de sciencia. Ovo una gran disputa con un Filósofo é Orador grande de

Italia, que se llamó Leonardo de Arecio, sobre la nueva traslacion que

fizo de las Eticas de Aristóteles, en la qual disputa se contienen

muchos é muy doctrinables preceptos. Fizo asimesmo algunos tratados

de Filosofia moral, é de Teología, provechosos á la vida, los quales

están hoy en la Capilla dó está enterrado en la Iglesia mayor de

Burgos. Aborrescia los loores que en presencia le decian; porque si la

consciencia acusa de dentro, poco decia él que aprovechan los loores de

fuera. E si el entendimiento humano es tan alto é generoso que pone sus

terminos cercanos á los del alto Dios, quien bien considerare los actos

exteriores deste Perlado conoscerá sin dubda que sus pensamientos

interiores mas participaban con las cosas celestiales, que con las

terrenales. Al fin, seyendo en edad de sesenta años, como propusiese ir

en romería de Santiago, aun en este su voto paresció ser bien acepto á

Dios; porque le dió gracia que fuese en salvo é cumpliese su romería:

la qual cumplida, é tornado á su Diocesi, finó conosciendo á Dios, é

dexando fama loable, é claro exemplo de vida.

[24] _Con el Conde de Cifuentes. Vease el Título VIII._

TITULO XXIII.

_Del Obispo de Coria._

Don Francisco Obispo de Coria fué hombre de pequeño cuerpo, é fermoso

de gesto: la cabeza tenia grande. Era natural de la Cibdad de Toledo:

sus abuelos fueron de linage de los Judios convertidos á la Fé

Católica. Desde su menor edad fué honesto, é tovo inclinacion á la

sciencia. Era cuerdo é de muy sotil ingenio. Muertos su padre é madre,

é quedando mozo, la vergüenza que padescia por falta de lo necesario

le constriñó salir de su tierra, é ir al Estudio de Lérida, donde

mostrando Gramática á otros, y él aprendiendo Filosofía, pobremente

pasó algun tiempo. Durante el qual ovo noticia de su habilidad la

Reyna Doña Maria de Aragon, hermana del Rey Don Juan, é porque le

placía mucho ver Castellanos dados á virtud, le tomó para su Capilla:

é á pocos dias, conoscido que tal ingenio no debia ser distraído del

estudio, proveyéndole de su limosna para cada año, le envió al Estudio

de París, donde aprendió por espacio de diez años: en los quales los

Rectores de aquel Estudio, veyendo que su grand sciencia é integridad

de vida suplian el defecto de su edad, le dieron grado de Magisterio,

que á otros tan mancebos no se acostumbra dar en aquel Estudio. Fué

muy grand predicador, é ceceaba un poco; é como quier que pequeño

de cuerpo, su órgano resonaba muy claro, é tenia singular gracia en

sermonar, tan bien en lengua Latina, como en la suya materna. Era

observantísimo en la orden Clerical que tomó. Sostovo muchas veces

conclusiones de Filosofía é Teología en el Estudio de París, y en Corte

Romana, y en otros Estudios generales, donde alcanzó honra é fama de

grand Teólogo. Era de vida honestísima, é no fué visto en ninguna

de sus edades jugar ni jurar. E como el entendimiento comprehende

las cosas universalmente, y el apetito las sigue, é la prudencia las

ordena, puédese creer deste Perlado, que ni fallesció en el entender,

ni erró en el elegir, ni menos desvió del verdadero juicio para las

discernir. Moviase á la obra virtuosa, no por el bien aparente, salvo

por el exîstente: era hombre justo, no por temor de la pena, mas

por amor de la justicia. Estando en Roma, un Cardenal que se decia

Deformo[25], varon muy notable, le rescibió en su casa, é visto por

experiencia lo que deste Claro Varon se decia por fama, le fizo su

Confesor, é al tiempo de su fin le estableció albacéa de su alma. Era

de vida tan clara, que jamás fizo cosa en secreto que sin repreension

no la pudiera facer en público. No suplicó jamás por Beneficio ni

Dignidad que oviese; mas su sciencia é su vida procuraban su provision

sin procuracion. Muerto aquel Cardenal, el Papa Pio le rescibió por su

Familiar, é le proveyó del Deanadgo de Toledo é de otros Beneficios:

é conoscida la gran fuerza que tenia en el razonar, le envió diversas

veces por Embaxador al Rey Don Luis de Francia, é al Rey Don Alfonso de

Aragon. Fué uno de los Teólogos escogidos que el Papa envió dos veces

á reducir los Boemios hereges, donde trabajó mucho el espíritu é la

persona en augmentacion de la Fé Católica. No tenia en tal estimacion

las cosas humanas, que le impidiesen la contemplacion de las divinas.

Ordenó algunos tratados de Filosofía é Teología, é Sermones de gran

doctrina: é aviendo consideracion del yerro grande en que caen aquellos

que sin autoridad del Sumo Pontífice presumen quitar Reyes é ponerlos,

ordenó un libro fundado por Derecho contra aquellos que facen division

en los Reynos, é presumen por su propia autoridad quitar un Rey é

poner otro. E nunca fué tan laborioso, que no pensase en las cosas de

Dios; ni tan ocioso, que no trabajase en utilidad del próximo. Estaba

ya habituado en vida tan recta é tan razonable, que aquella gracia

del libre arbitrio que le cupo siempre la exercitó en loor de aquel

que gela dió. El Rey Don Enrique Quarto le dió cargo de la embaxada

é procuracion suya é de sus Reynos en Corte Romana, y el Papa Sixto

le fizo su Datario, que es oficio de gran confianza, é le proveyó

del Obispado de Coria. E porque en la Cibdad de Génova acaescieron

grandes divisiones y escándalos de los que suelen acaescer entre

los de aquella Cibdad, el Papa, que era de aquella nacion Genovesa,

deseándolos pacificar, é conosciendo que el honesto vivir deste Perlado

le daba grand autoridad, le envió por su Legado á aquella Provincia:

el qual, conoscidos los deseos de los principales movedores, é dando

á cada uno las razones que entendió ser medicinales á su pasion, los

retraxo de las vias erradas que llevaban; é puestos en las verdaderas

que debian llevar, los amansó, é pacificó los escándalos, que estaban

aparejados á la destruicion de la tierra. Puestas en paz las cosas

de aquella Provincia, é vuelto á la Cibdad de Roma, estando para

ser creado Cardenal en edad de cincuenta é cinco años fenesció sus

dias, é tornó á la tierra tan virgen como salió della. E porque las

molestias é tentaciones en esta vida vienen á los hombres por diversas

maneras, á unos porque sean punidos, á otros porque sean corregidos,

ó porque tentados con alguna adversidad conoscan mejor á Dios, ó por

otros respectos notos á él, é innotos á ellos, puédese creer deste

Perlado, que así como fué amado de los buenos por ser gran persuasor de

virtudes, así por ser reprehensor de vicios fué aborrescido de algunos

malos, de cuyos mordimientos ovo molestias que sufrió é venció con

verdadera paciencia. Ciertamente quien considerare la vida deste Claro

Varon hallará ser ejemplo é doctrina para todo hombre que quisiere bien

vivir: porque ni esta opinion que tenemos de linage le sublimó, ni la

compostura del cuerpo, ni las riquezas le ficieron Claro Varon, ni

menos se puede decir que la fortuna le fué favorable para alcanzar la

honra y estimacion grande que ovo; mas la perseverancia que tovo en la

vida virtuosa le abrió puerta para entrar en grandes lugares, é le fizo

aver acepcion cerca de grandes Señores, é para aver la honra que le dió

claro nombre.

[25] _Acaso deberá decir_ de Fermo.

TITULO XXIV.

_Del Obispo de Avila._

Claros varones de Castilla, y Letras · 第 5 / 13 段