Cerda, fué hombre delgado de cuerpo, de muy fermoso gesto, é de
mediana estatura, é bien compuesto en la proporcion de sus miembros:
ceceaba un poco. Su padre é aguelos fueron del linage de los Reyes de
Castilla, descendientes por legítima linea, é asimismo de los Reyes
de Francia, é todos succesivamente fueron Condes de aquel Condado de
Medina: el qual Condado, con otras Villas é Lugares é tierras, fué dado
á su trasvisabuelo, que era nieto del Rey Don Alfonso de Castilla,
por el derecho que avía á estos Reynos. Este Conde fué muy franco, é
procuraba estár acompañado de hombres Fijosdalgo: é seyendo en edad
de veinte é cinco años, veyendo que el Conde su padre seguia algunas
parcialidades de Caballeros contra la voluntad del Rey Don Juan, é
puesto en pensamiento trabajoso, porque si la opinion de su padre
siguiese, creía errar á la lealtad que debia al Rey, é si obedescia al
Rey, pensaba errar á la obediencia paternal, pospuestos los daños que
del apartamiento de su padre se le siguieron, deliberó obedescer los
mandamientos Reales, é sirvió á su Rey todo el tiempo de su vida con
tanta obediencia, que la perseverancia que tovo en su servicio fué
á otros exemplo de lealtad. E despues que heredó la casa de su padre
siempre vivió faciendo guerra á los contrarios del Rey, é fué preso
en su servicio en una batalla que ovo con los Aragoneses: en la qual
prision estovo algun tiempo, é rescibió daños en su persona é facienda,
que sufrió como varon fuerte, y reputándolos á prosperidad por ser en
servicio de su Rey. Este Conde conosció bien quanto reluce la lealtad
é la constancia en el Caballero, é quanto es fea la mácula del yerro
cometido contra los Reyes. Fué hombre vencido del amor de las mugeres,
y él fué amado dellas. Murió con gran honra despues que salió de la
prision en edad de quarenta años.
TITULO XIII.
_Del Maestre Don Rodrigo Manrique Conde de Paredes._
Don Rodrigo Manrique Conde de Paredes é Maestre de Santiago, fijo
segundo de Pedro Manrique[19] Adelantado mayor del Reyno de Leon, fué
hombre de mediana estatura, bien proporcionado en la compostura de
sus miembros: los cabellos tenia rojos, é la nariz un poco larga. Era
de linage noble Castellano. En los actos que facia en su menor edad
paresció ser inclinado al oficio de la Caballería. Tomó Avito é Orden
de Santiago, é fué Comendador de Segura, que es cercana á la tierra
de los Moros: y estando por frontero en aquella su Encomienda fizo
muchas entradas en la tierra de los Moros, donde ovo fama de tan buen
Caballero, que el Adelantado su padre, por la estimacion grande en que
este su fijo era tenido, apartó de su mayorazgo la Villa de Paredes,
é le fizo donacion della: y el Rey Don Juan le dió título de Conde
de aquella Villa. Este varon gozó de dos singulares virtudes: de la
prudencia, conosciendo los tiempos, los lugares, las personas, é las
otras cosas que en la guerra conviene que sepa el buen Capitan. Fué
asimesmo dotado de la virtud de la fortaleza; no por aquellas vias en
que se muestran fuertes los que fingida é no verdaderamente lo son;
mas así por su buena composicion natural, como por los muchos actos
que fizo en el exercicio de las armas, asentó tan perfectamente en su
ánimo el habito de la fortaleza, que se deleytaba quando le ocurria
lugar en que la debiese exercitar. Esperaba con buen esfuerzo los
peligros, é acometia las fazañas con grande osadía, é ningun trabajo
de guerra á él ni á los suyos era nuevo. Preciabase mucho que sus
criados fuesen dispuestos para las armas. Su plática con ellos era
la manera del defender é del ofender el enemigo, é ni se decia ni
facia en su casa acto ninguno de molleza, enemiga del oficio de las
armas. Queria que todos los de su compañía fuesen escogidos para aquel
exercicio, é no convenia á ninguno durar en su casa si en él fuese
conoscido punto de cobardía: é si alguno venia á ella que no fuese
dispuesto para el uso de las armas, el grand exercicio que avía é veía
en los otros, le facia hábile é diestro en ellas. En las batallas, é
muchos encuentros que ovo con Moros é con Christianos, este Caballero
fué el que mostrando grand esfuerzo á los suyos, feria primero en los
contrarios: é las gentes de su Compañía, visto el esfuerzo de este su
Capitan, todos le siguian é cobraban osadía de pelear. Tenia tan grand
conoscimiento de las cosas del campo, é proveíalas en tal manera,
que donde fué él principal Capitan nunca puso su gente en lugar dó
se oviese de retraer: porque volver las espaldas al enemigo era tan
ageno de su ánimo, que elegia antes rescibir la muerte peleando, que
salvar la vida huyendo. Este Caballero osó acometer grandes fazañas:
especialmente escaló una noche la Cibdad de Huesca, que es del Reyno de
Granada; é como quier que subiendo el escala los suyos fueron sentidos
de los Moros, é fueron algunos derribados del adarve, é feridos en la
subida; pero el esfuerzo deste Capitan se imprimió á la hora tanto
en los suyos, que pospuesta la vida, é propuesta la gloria, subieron
el muro peleando, é no fallescieron de sus fuerzas defendiéndola,
aunque veían los unos derramar su sangre, los otros caer de la cerca.
Y en esta manera matando de los Moros, é muriendo de los suyos, este
Capitan, ferido en el brazo de una saeta, peleando entró en la Cibdad,
é retruxo los Moros fasta que los cercó en la Fortaleza: y esperando el
socorro que le farian los Christianos, no temió el socorro que venia
á los Moros. En aquella hora los suyos, vencidos de miedo, vista la
multitud que sobre ellos venia por todas partes á socorrer los Moros,
é tardar el socorro que esperaban de los Christianos, le amonestaron
que desamparase la Cibdad, é no encomendase á la fortuna de una hora
la vida suya, é de aquellas gentes, juntamente con la honra ganada en
su edad pasada: é requirianle, que pues tenia tiempo para se proveer,
no esperase hora en que tomase el consejo necesario, é no el que agora
tenia voluntario. Visto por este Caballero el temor que los suyos
mostraban: No, dixo él, suele vencer la muchedumbre de los Moros al
esfuerzo de los Christianos quando son buenos, aunque no son tantos: la
buena fortuna del Caballero cresce cresciendo su esfuerzo: é si á estos
Moros que vienen cumple socorrer á su infortunio, á nosotros conviene
permanescer en nuestra victoria fasta la acabar ó morir; porque si
el miedo de los Moros nos ficiese desamparar esta Cibdad ganada ya
con tanta sangre, justa culpa nos pornian los Christianos por no aver
esperado su socorro; y es mejor que sean ellos culpados por no venir,
que nosotros por no esperar. De una cosa, dixo él, sed ciertos, que
entretanto que Dios me diere vida, nunca el Moro me porná miedo: porque
tengo tal confianza en Dios, y en vuestras fuerzas, que no fallescerán
peleando, veyendo vuestro Capitan pelear. Este Caballero duró, é
fizo durar á los suyos combatiendo á los Moros que tenia cercados, é
resistiendo á los Moros que le tenian cercado por espacio de dos dias,
hasta que vino el socorro que esperaba, é ovo el fruto que suelen aver
aquellos que permanecen en la virtud de la fortaleza. Ganada aquella
Cibdad, é dexado en ella por Capitan á un su hermano llamado Gomez
Manrique, ganó otras Fortalezas en la comarca. Socorrió muchas veces
algunas Cibdades é Villas é Capitanes Christianos en tiempo de extrema
necesidad: é fizo tanta guerra en aquellas tierras, que en el Reyno de
Granada el nombre de Rodrigo Manrique fué mucho tiempo á los Moros gran
terror. Cercó asimismo este Caballero la Fortaleza de Alcaráz por la
reducir á la Corona Real. Cercó la Fortaleza de Uclés, por la reducir
á la su Orden de Santiago. Esperó en estos dos sitios las gentes que
contra él vinieron á socorrer estas Fortalezas: é como quier que la
gente contraria vido ser en mucho mayor número que la suya, mostró tal
esfuerzo, que los contrarios no le osaron acometer, y él consiguió con
grand honra el fin de aquellas empresas que tomó: dó se puede bien
creer que venció, mas con el esfuerzo de su ánimo, que con el número de
su gente. Ovo asimesmo este Caballero otras batallas é fechos de armas
con Christianos é con Moros, que requerian gran historia, si de cada
una por extenso se oviese de facer mencion: porque toda la mayor parte
de su vida trabajó en guerras y en fechos de armas. Fablaba muy bien,
é deleytábase en recontar los casos que le acaescian en las guerras.
Usaba de tanta liberalidad, que no bastaba su renta á sus gastos; ni le
bastára si muy grandes rentas é tesoros toviera, segun la continuacion
que tovo en las guerras. Era varon de altos pensamientos, é inclinado
á cometer grandes é peligrosas fazañas, é no podia sufrir cosa que le
paresciese no sufridera, é desta condicion se le siguieron grandes
peligros é molestias. E ciertamente por experiencia vemos pasar por
grandes infortunios á muchos que presumen forzar la fuerza del tiempo:
los quales por no sufrir una sola cosa, les acaesce sufrir muchas, é á
muchos á quien de fuerza han de tener contentos para conseguir su poco
sofrimiento. Era amado por los Caballeros de la Orden de Santiago, los
quales visto que concurrian en él todas las cosas dignas de aquella
Dignidad, le eligieron por Maestre en la Provincia de Castilla por fin
del Maestre Don Juan Pacheco. Murió con grand honra en edad de sesenta
años.
[19] _Vease el Cap. XXIV. de las_ Generaciones y Semblanzas _pag.
245_: y _el num. IV. de las Adicciones que van al fin_.
TITULO XIV.
_De un Razonamiento fecho á la Reyna nuestra Señora._
Otros muchos Claros Varones naturales de vuestros Reynos ovo que
ficieron cosas dignas de memoria, las quales si como dixe se
escribiesen particularmente, sin dubda sería mayor libro, é de
mayores é mas claras fazañas que el que fizo Valerio, é los otros que
escribieron los fechos de los Griegos é de los Romanos. Entre los
quales facen grand memoria de Mucio Cévola, que escondidamente salió de
la Cibdad de Roma, é fué á matar al Rey Porsena que la tenia cercada,
y exáltanlo mucho en aver quemado su brazo porque no acertó de matar
al Rey que pensaba, é mató á otro que parescia ser el Rey. Ved qué
culpa tovo su brazo por el yerro que ovo su pensamiento. E por cierto
si la pena que este dió á su brazo toviese lugar de loor, loariamos
al espada que face buen golpe, é no al que la menea. E pues deste
caso se face grand estima por los Historiadores Romanos, razon es que
faga aqui memoria de lo que supe, é es notorio en Francia, que fizo un
Fijodalgo vuestro natural, que se llamó Pedro Fajardo, mozo de veinte
años: el qual como sirviese en la Cámara del Rey Carlos de Francia, é
le pidiese merced de un caballo é un arnés para le servir en la batalla
que tenia aplazada con el Rey de Inglaterra; é el Rey, ávido respecto
que su edad era aun tierna para entrar en batalla, no gelo quisiese
dar, é le mandase quedar en su Cámara, este Pedro Fajardo respondió al
Rey: No suelen los Fijosdalgo de Castilla que son de mi edad quedar en
la Cámara yendo su Señor á guerra; yo vos certifico, Señor, dixo él,
que si no me forneceís de armas é de caballo, que yo iré á pie delante
las esquadras de vuestra gente á morir, peleando en la batalla. El Rey,
conoscida la animosidad deste Fijodalgo, le dió un caballo é un arnés:
é como se vido armado, un dia antes de la batalla, en presencia del
Rey fizo voto solenne de matar al Rey de Inglaterra, ó derribar su
estandarte Real, ó morir en la demanda. El corazon deste mozo conoscido
por algunos mancebos Franceses, despertó sus ánimos, é prometieron de
le ayudar á complir su voto. Otro dia, las faces tendidas, é fecha
señal de trompeta para se juntar las faces, este Fijodalgo Castellano
se adelantó de las otras gentes, é dando golpes en los enemigos, é
rescibiéndolos en todo su cuerpo, entró por fuerza en la batalla del
Rey Inglés, é abrazóse con su Estandarte Real, é vino con él al suelo:
é alli rescibió tan grandes feridas en la cabeza, que perdió las
fuerzas y el sentido, é fué preso por los Ingleses; pero consiguió el
fin de su voto por donde fué su parte vencedora. Este Pedro Fajardo
Castellano, y el otro Cévola Romano iguales me parece que fueron en los
propósitos, pues que ambos iban con deliberacion de rescebir muerte por
ayudar á su parte; pero el Castellano se mostró claro enemigo, porque
guerreando los contrarios fué como Caballero á complir su voto: el
Romano, como hombre encubierto, con simulacion fingida fue á complir
el propósito que no consiguió, porque mató á otro, é no al Rey que
pensó matar. Notorio es asimesmo en toda la Christiandad el paso que
Suero de Quiñones Caballero Fijodalgo sostuvo un año en la puente de
Orvigo, que es en el camino de Santiago, é como este Caballero envió
publicar con sus Farautes por las cortes de los Reyes é Señores de
la Christiandad, que qualquier Gentilhombre que por aquella puente
pasase avía de facer armas con él. Concurrieron á esta reqüesta muchos
Caballeros é Gentileshombres de diversas tierras, que en el paso de
aquella puente de Orvigo ficieron armas con este Caballero: en las
quales, é en todo otro acto de caballería que alli intervino, ningun
estrangero se esmeró ni ovo igual victoria de la que por las armas este
Fijodalgo Castellano ovo. ¿Qual de los Capitanes Romanos pudo pujar al
esfuerzo de Don Juan Ramirez, Comendador mayor de Calatrava, del noble
linage de Guzman? el qual mostraba tan grand ardideza en las batallas,
é tenia tanta destreza en el gobernar las armas, que el brazo desnudo,
el espada en la mano, esforzando los suyos, firiendo los enemigos,
venció muchas batallas de Moros: é con tanto esfuerzo acometia, é con
tal perseverancia duraba en los peligros, que como ageno de todo miedo
lo imprimia en los enemigos.
TITULO XV.
_De Garcilaso de la Vega._
Garcilaso de la Vega, Caballero de noble sangre é antiguo, criado desde
su menor edad en el oficio de las armas, en la mayor priesa de las
batallas tenia mejor tiento para facer golpe cierto en el enemigo: é
ni la multitud de las saetas, ni los tiros de las lanzas, ni los otros
golpes de los contrarios que le rodeaban, alteraban su continencia
para facer desconcierto en la manera de su pelear. De loar es por
cierto Oracio Teocles[20] Romano, que peleó en la puente Suhicia[21]
del Tiberi con los Toscanos, é los detovo peleando entretanto que se
derribaba el un arco de aquella puente, porque los Romanos fuesen
salvos; pero no es menos de estimar el esfuerzo deste Garcilaso, el
qual como viese que su gente estaba en punto de se perder, fuyendo de
la multitud de los Caballeros Moros que los siguian, este Caballero,
ofresciendo su vida por la salud de los suyos, tornó con grand esfuerzo
á los enemigos, é tomado un paso, los impidió peleando con ellos tanto
espacio, que su gente se pudo salvar que no peresciese.[22] Este
Caballero era hombre callado, sofrido, esencial, amigo de efectos,
enemigo de palabras, é tovo tal gracia, que todos los Caballeros de su
tiempo desearon remedar sus costumbres.
[20] Cocles.
[21] Sublicia.
[22] _Vease en las Adicciones que van al fin el num. V._
TITULO XVI.
_De Don Juan de Sayavedra._
Don Juan de Sayavedra, Caballero Fijodalgo guerreó los Moros muchos
tiempos, é tan osado era en las batallas, que con menor número de gente
siempre osó acometer los enemigos, aunque fuesen muchos mas que los
suyos, é los venció muchas veces é desbarató. Gonzalo de Sayavedra su
hermano, en guerras de Moros é de Christianos ningun Romano pudo tener
mayor diligencia, ni mejor conoscimiento para ordenar las batallas, ni
en saber los lugares, ni en poner las guardas, y en todas las otras
cosas que para seguridad de las huestes se requiere saber á todo buen
Capitan: el qual fué tan discreto, é consideraba las cosas é los casos
que podian acaescer en las guerras, é las proveía de tal manera,
que nunca se halló que por defecto de su provision los de su parte
rescibiesen inconveniente.
TITULO XVII.
_De Rodrigo de Narvaez._
¿Quien fué visto ser mas industrioso ni mas acepto en los actos de
la guerra que Rodrigo de Narvaez, Caballero Fijodalgo, á quien, por
notables hazañas que contra los Moros fizo, le fué cometida la Cibdad
de Antequera, en la guarda de la qual, y en los vencimientos que
fizo á los Moros, ganó tanta honra y estimacion de buen Caballero,
que ninguno en sus tiempos la ovo mayor en aquellas Fronteras? Y es
de considerar, que como quiera que los Moros son hombres belicosos,
astutos é muy engañosos en las artes de la guerra, é varones robustos
é crueles, é aunque poseen tierra de grandes é altas montañas, é de
lugares tanto asperos é fragosos, que la disposicion de la misma tierra
es la mayor parte de su defensa; pero la fuerza y el esfuerzo destos
Caballeros, é de otros muchos Nobles é Fijosdalgo vuestros naturales,
que continuaron guerras con ellos, siempre los oprimieron á que diesen
parias á los Reyes vuestros progenitores, é se ofresciesen por sus
vasallos. E ni estos grandes Señores é Caballeros é Fijosdalgo de quien
aqui con causas razonables es hecha memoria, ni los otros pasados que
guerreando á España la ganaron del poder de los enemigos, no mataron
por cierto sus fijos, como ficieron los Cónsules Bruto é Torcato, ni
quemaron sus brazos, como fizo Cévola, ni ficieron en su propia sangre
las crueldades que repugna la natura, é defiende la razon; mas con
fortaleza é perseverancia, é con prudencia é deligencia, con justicia
é con clemencia, ganando el amor de los suyos, é seyendo terror á
los estraños, gobernaron huestes, ordenaron batallas, vencieron los
enemigos, ganaron tierras agenas, é defendieron las suyas. Yo por
cierto no vi en mis tiempos, ni leí que en los pasados viniesen
tantos Caballeros de otros Reynos é tierras estrañas á estos vuestros
Reynos de Castilla é de Leon por facer armas á todo trance, como ví
que fueron Caballeros de Castilla á las buscar por otras partes de
la Christiandad. Conoscí al Conde Don Gonzalo de Guzman, é á Juan
de Merlo: conoscí á Juan de Torres, é á Juan de Polanco, Alfaran de
Vivero, é á Mosen Pero Vazquez de Sayavedra, á Gutierre Quixada, é
á Mosen Diego de Valera; é oí decir de otros Castellanos que con
ánimo de Caballeros fueron por los Reynos estraños á facer armas con
qualquier Caballero que quisiese facerlas con ellos, é por ellas
ganaron honra para sí, é fama de valientes y esforzados Caballeros para
los Fijosdalgo de Castilla. Asimesmo supe que ovo guerra en Francia,
y en Nápoles, é en otras partes, donde concurrieron gentes de muchas
naciones, é fuí informado que el Capitan Francés ó el Italiano tenia
estonces por muy bien fornescida la Esquadra de su gente, quando podia
aver en ella algunos Caballeros Castellanos; porque conoscia dellos
tener esfuerzo é constancia en los peligros mas que los de otras
naciones. Ví tambien guerras en Castilla, é durar algunos tiempos;
pero no ví que viniesen á ella guerreros de otras partes: porque así
como ninguno piensa llevar fierro á la tierra de Vizcaya donde ello
nace; bien así los estrangeros reputaban á mal seso venir á mostrar su
valentia á la tierra de Castilla, dó saben que hay tanta abundancia
de fuerzas y esfuerzo en los varones della, que la suya será poco
estimada. Así que, Reyna muy Excelente, estos Caballeros, é Perlados, é
otros muchos naturales de vuestros Reynos, de que no fago aqui mencion
por ocupacion de mi persona, alcanzaron con sus loables trabajos que
ovieron, é virtudes que siguieron, el nombre de Varones Claros, de que
sus descendientes en especial se deben arrear, é todos los Fijosdalgo
de vuestros Reynos deben tomar exemplo para limpiamente vivir, porque
puedan fenescer sus dias en toda prosperidad, como estos vivieron é
fenescieron. Lo qual sin dubda todo hombre podrá facer sacudiendo de
sí malas aficiones é pensamientos torpes, que al principio prometen
dulzura, é á la fin paren tristeza é disfamia. Agora razon es facer
aqui memoria de algunos Perlados naturales de Castilla, que en mis
tiempos por su sciencia, méritos é virtudes subieron á grandes estados,
é tubieron grandes dignidades en la Iglesia de Dios.
TITULO XVIII.
_Del Cardenal de Sant Sixto._
Don Juan de Torquemada Cardenal de Sant Sixto fué hombre alto de
cuerpo, delgado, é de venerable gesto é presencia, natural de la Cibdad
de Burgos. Sus aguelos fueron de linage de los Judios convertidos á
nuestra Santa Fé Católica.[23] Aprendió Teología seyendo mozo, porque
tenia inclinacion á esta sciencia mas que á otra. Paresció en el
sosiego de su niñez que la natura le apartó de las cosas mundanas,
é ofresció á la Religion. Los dias de su adolescencia siguieron las
buenas costumbres que ovo en su mocedad, é los de la juventud á los de
la adolescencia: é así cresciendo en dias, siempre crescia en virtudes:
é segun paresció en la honestad é limpieza de su vida, quier procediese
de su complexion ó de su buen seso, siempre tovo tan fuerte resistencia
contra las tentaciones, que no pudieron corromper sus buenas
costumbres. Rescibió de su voluntad Avito é Orden de Santo Domingo.
Era observantisimo en su Religion. Aprendió en el estudio de París,
donde recibió el grado de Magisterio. Venido á Castilla con deseo de su
naturaleza, conoscida la sciencia é honestidad de su vida, fué elegido
por Prior de Sant Pablo de Valladolid, é despues fué Prior de Sant
Pedro Martir de la Cibdad de Toledo. Estando en aquel Monesterio con
propósito de facer alli asiento de su vida, los hados que llevan al que
quieren para que vaya á aquellas cosas que la providencia Divina tiene
ordenadas, rodearon las cosas en tal manera, que se levantó contra él
tal emulacion de persona de su Orden, que le forzó ir á Roma quando
fué quitada la cisma que ovo en la Iglesia entre el Papa Eugenio y el
que se llamó Felix, é llegó á tiempo que se avía de facer Congregacion
de Letrados en Roma para determinar algunas dubdas que de la cisma
pasada avian resultado. Para lo qual el Rey Don Juan acordó enviar
sus Embaxadores á Roma, entre los quales, porque era necesario enviar
grandes Letrados, conoscida la fama que este Religioso tenia de gran
teólogo, le envió mandar que se juntase con sus Embaxadores: el qual
obedesciendo al Rey lo fizo. En aquella Congregacion de Letrados cosa
maravillosa fué quanto se esmeró sobre todos los otros, así en las
dubdas que aclaró, como en la determinacion que fizo en las cosas que
ocurrieron: lo qual fizo crescer la fama que tenia de gran Letrado. E
porque la honestad de su vida se conformaba con la abundancia de su
sciencia, el Papa le fizo mucha honra, é á suplicacion del Rey Don Juan
le crió Cardenal. Fué avido en sus tiempos por tan gran teólogo, que
quando acaescia venir de qualquier parte de la Christiandad alguna
dubda ó qüestion de teología, todos se referian á la determinacion
que este Cardenal entre todos los otros teólogos ficiese. Era hombre
apartado, estudioso, manso é caritativo, y en su buena y honesta
vida mostró tener gracia singular, con la qual ganó honra para sí,
é dió exemplo á otros para usar de virtud. Deleytabase en las obras
del entendimiento: fizo una glosa del Psalterio devotisima, é otros
tractados é declaraciones de la Sacra Escriptura, muy provechosos é
doctrinales. Fundó en Roma á sus expensas el Monesterio de la Minerva:
reedificó asimesmo todo el Monesterio de Sant Pablo de Valladolid, é
tornólo en observancia: é fizo otras labores é reparos en Monesterios é
Casas de oracion. Estobo con grand honra en Roma despues que fué criado
Cardenal, hasta que murió de edad de ochenta años.
[23] _Vease en las Adicciones que van al fin el num. VI._
TITULO XIX.
_Del Cardenal de Sant Angelo._