Don Iñigo Lopez de Mendoza Marques de Santillana, é Conde del Real

de Manzanares, é Señor de la casa de la Vega, fijo del Almirante D.

Diego Furtado de Mendoza, é nieto de Pero Gonzalez de Mendoza Señor

de Alava[8], fué hombre de mediana estatura, bien proporcionado en la

compostura de sus miembros, é fermoso en las faciones de su rostro, de

linage noble Castellano é muy antiguo. Era hombre agudo é discreto, é

de tan gran corazon, que ni las grandes cosas le alteraban, ni en las

pequeñas le placia entender. En la continencia de su persona, é en el

razonar de su fabla mostraba ser hombre generoso é magnánimo. Fablaba

muy bien, é nunca le oían decir palabra que no fuese de notar, quier

para doctrina, quier para placer. Era cortés é honrador de todos los

que á él venian, especialmente de los hombres de ciencia. Muertos el

Almirante su padre, é Doña Leonor de la Vega su madre, é quedando bien

pequeño de edad, le fueron ocupadas las Asturias de Santillana, é

gran parte de los otros sus bienes: é como fué en edad que conosció

ser defraudado en su patrimonio, la necesidad que despierta el buen

entendimiento, é el corazon grande que no dexa caer sus cosas, le

ficieron poner tal diligencia, que veces por justicia, veces por las

armas recobró todos sus bienes. Fué muy templado en su comer é beber,

y en esto tenia una singular continencia. Tovo en su vida dos notables

exercicios, el uno en la disciplina militar, el otro en el estudio de

la ciencia[9]; é ni las armas le ocupaban el estudio, ni el estudio

le impedia el tiempo para platicar con los Caballeros y Escuderos de

su casa en la forma de las armas necesarias para defender, é quáles

avían de ser para ofender, é cómo se avía de ferir el enemigo, é en

qué manera avían de ser ordenadas las batallas é la disposicion de los

reales, como se avían de combatir é defender las fortalezas, é las

otras cosas que requiere el exercicio de la caballería: é en esta

plática se deleytaba por la grand habituacion que en ella tovo en su

mocedad. E porque los suyos supiesen por experiencia lo que le oían

decir por doctrina, mandaba continuar en su casa justas, é ordenaba

que se ficiesen otros exercicios de guerra, porque sus gentes, estando

habituadas en el uso de las armas, les fuesen menores los trabajos de

la guerra. Era Caballero esforzado, é ante de la facienda cuerdo é

templado, é puesto en ella era ardid é osado; é ni su osadía era sin

tiento, ni en su cordura se mezcló jamás punto de cobardía. Fué Capitan

principal en muchas batallas que ovo con Cristianos é con Moros, donde

fué vencedor, é vencido: especialmente ovo una batalla contra los

Aragoneses cerca de Araviana, otra batalla cerca del rio de Torote, y

estas dos batallas fueron muy feridas é sangrientas; porque peleando,

é no fuyendo, murieron de ambas partes muchos hombres é caballos: en

las quales porque este Caballero se halló en el campo con su gente,

aunque los suyos vido ser en número mucho menor que los contrarios;

pero porque veyendo al enemigo delante reputaba mayor mengua volver las

espaldas sin pelear, que morir ó dexar el campo peleando, cometióse á

la fortuna de la batalla, é peleó con tanto vigor y esfuerzo, que como

quier que fue ferido é vencido pero su persona ganó honra é reputacion

de valiente Capitan. Conoscidas por el Rey Don Juan las habilidades

deste Caballero le envió por Capitan de la guerra contra los Moros, el

qual recibió el cargo con alegre cara, é lo tovo en la Frontera gran

tiempo. El qual ovo con el Rey de Granada, é con otros Capitanes de

aquel Reyno muchas batallas, é grandes recuentros, dó fué vencedor, é

fizo muchas talas en la Vega de Granada, é ganó por fuerza de armas la

Villa de Huelma, é puso los Moros en tal estrecho, que ganára otros

Lugares, é ficiera otras grandes hazañas dignas de memoria, salvo quél

Rey, constreñido por algunas necesidades que en aquel tiempo ocurrieron

en su Reyno, le envió mandar que cesase la guerra que facia, é les

diese tregua. E como ovo esta comision, fizo la guerra tan cruda á

los Moros, que los puso só el yugo de servidumbre, é los apremió á dar

en parias cada año mayor cantidad de oro de la que el Rey esperaba

recibir, ni ellos jamás pensaron dar. E allende del oro que dieron, les

constriñó que soltasen todos los Christianos que estaban cativos en

tierra de Moros, los quales este Marqués redimió del cativerio en que

estaban, é los puso en libertad. Gobernaba asimismo con grand prudencia

las gentes de armas de su Capitanía, é sabía ser con ellos señor é

compañero: é ni era altivo en el señorío, ni raez, en la compañía;

porque dentro de sí tenia una humildad que le facía amigo de Dios, é

fuera guardaba tal autoridad que le facia estimado entre los hombres.

Daba liberalmente todo lo que á él como á Capitan mayor pertenescia

de las presas que se tomaban, é allende de aquello les repartia de lo

suyo en los tiempos necesarios: é al que le regradescia las dádivas que

daba solia decir: si deseamos bienes al que bien nos face, debemoslos

dar al que bien nos desea.[10] E guardando su continencia con graciosa

liberalidad, las gentes de su Capitanía le amaban; é temiendo de le

enojar, no salian de su orden en las batallas. Loan muchas de las

Historias Romanas el caso de Manlio Torquato Consul Romano, el qual

como constituyese que ninguno sin su licencia saliese de la hueste á

pelear con los Latinos contrarios de Roma, é un Caballero de la hueste

contraria convidase á la batalla singular de uno por uno al fijo deste

Consul, vituperando con palabras á él, é á los de la hueste porque no

osaban aceptar la batalla, no podiendo el mancebo sofrir la mengua

que de su mengua resultaba á los Romanos, peleó con aquel Caballero,

é lo mató: é viniendo como vencedor á se presentar con los despojos

del vencido ante el Consul su padre, le fizo atar, e contra voluntad

de toda la hueste Romana le mandó degollar, porque fuese exemplo á

otros que no osasen ir contra los mandamientos de su Capitan: como si

no oviese otro remedio para tener la hueste bien mandada sinó matar

el Capitan á su fijo. Dura debiera ser por cierto, é muy pertinaz la

rebelion de los Romanos, pues tan cruel exemplo les era necesario para

que fuesen obedientes á su Capitan: é por cierto yo no sé que mayor

venganza pudo aver el padre del Latino vencido, de la que le dió el

padre del Romano vencedor. Deste caso facen grand mencion Frontino y

Máxîmo y otros Historiadores, loando al padre de buen castigador, y

al fijo de buen vencedor; pero yo no sé como se debe loar al padre de

tan cruel castigo como el fijo se quexa, ni como loemos al fijo de tan

grand transgresion como el padre le impone. Bien podemos decir que

fizo este Capitan crueldad digna de memoria; pero no doctrina digna de

exemplo, ni mucho menos digna de loor: pues los mismos loadores dicen

que fué triste por la muerte del fijo, é aborrescido de la juventud

Romana todo el tiempo de su vida; é no puedo entender como el triste

aborrescido deba ser loado. No digo yo que las constituciones de la

Caballería no se deban guardar, por los inconvenientes generales que

no se guardando pueden recrescer; pero digo que deben ser añadidas,

menguadas, interpretadas é en alguna manera templadas por el Príncipe,

aviendo respecto al tiempo, al lugar, á la persona, é á las otras

circunstancias é nuevos casos que acaescen, que son tantos é tales,

que no pueden ser comprehendidos en los ringlones de la ley. E porque

estas cosas fueron bien consideradas por este Claro Varon en las

huestes que gobernó, con mayor loor por cierto, é mejor exemplo de

doctrina se puede facer memoria dél; pues sin matar fijo, ni facer

crueldad inhumana, mas con la autoridad de su persona, é no con el

miedo de su cuchillo, gobernó sus gentes, amado de todos, é no odioso

á ninguno. Conoscidas por el Rey Don Juan las claras virtudes deste

Caballero, é como era digno de dignidad, le dió título de Marqués de

Santillana, é le fizo Conde del Real de Manzanares, é le acrescentó

su casa é patrimonio. Otrosí confiaba dél su persona, é algunas veces

la gobernacion de sus Reynos: el qual gobernaba con tanta prudencia,

que los Poetas decian por él, que en Corte era grand Febo, por su

clara gobernacion, é en campo Anibal, por su grand esfuerzo. Era muy

zeloso de las cosas que á varon pertenescia facer, é tan repreensor de

las flaquezas que veía en algunos hombres, que como viese llorar á un

Caballero en el infortunio que estaba, movido con alguna ira le dixo:

O! quan digno de reprehension es el Caballero que por ningun grave

infortunio que le venga derrama lágrimas, sinó á los pies del confesor!

Era hombre magnánimo, é esta su magnanimidad le era ornamento é

compostura de todas las otras virtudes. Acaecióle un dia que hablándole

en su facienda, é ofresciéndole acrescentamiento de sus rentas, como

hombre poco atento en semejantes pláticas respondió: Eso que decís no

es mi lenguage: hablad, dixo él, esa cosa allá con hombres que mejor la

entiendan. E solia decir á los que procuraban los deleytes, que mucho

mas deleytable debia ser el trabajo virtuoso, que la vida sin virtud,

quanto quier que fuese deleytable. Tenia una tal piedad, que qualquier

atribulado ó perseguido que venia á él fallaba muy buena defensa é

consolacion en su casa, pospuesto qualquier inconveniente que por le

defender se le pudiese seguir. Consideraba asimismo los hombres é las

cosas segun su realidad, é no segun la opinion, y en esto tenia una

virtud singular é casi divina; porque nunca le vieron facer acepcion

de personas, ni miraba dónde ni quien, sinó cómo é quál era cada uno.

Este Caballero ordenó en metros los proverbios que comienzan: _Fijo mio

mucho amado_, &c. en los quales se contienen quasi todos los preceptos

de la Filosofia moral, que son necesarios para virtuosamente vivir.

Tenia grand copia de libros, é dábase al estudio, especialmente de la

Filosofia moral, é de cosas peregrinas é antiguas: é tenía siempre en

su casa Doctores é Maestros con quienes platicaba en las sciencias é

lecturas que estudiaba. Fizo asimismo otros tractados en metros y en

prosa muy doctrinables para provocar á virtudes, é refrenar vicios:

y en estas cosas pasó él lo mas del tiempo de su retraimiento. Tenia

grand fama é claro renombre en muchos Reynos fuera de España; pero

reputaba muy mucho mas la estimacion entre los sabios, que la fama

entre los muchos. E porque muchas veces vemos responder la condicion de

los hombres á su complexion, é tener siniestras inclinaciones aquellos

que no tienen buenas complexiones: podemos sin duda creer que este

Caballero fué en grand cargo á Dios por le aver compuesto la natura de

tan igual complexion, que fué hábil para recibir todo uso de virtud, é

refrenar sin grand pena qualquier tentacion de pecado. No quiero negar

que no tubiese algunas tentaciones de las que esta nuestra carne suele

dar á nuestro espíritu, é que algunas veces fuese vencido, quier de

ira, quier de luxuria, ó que excediese faciendo, ó faltase alguna vez

no faciendo lo que era obligado: porque estando como estobo envuelto en

guerras, é en otros grandes fechos que por él pasaron, dificile fuera

entre tanta multitud de errores vivir sin errar. Pero si verdad es que

las virtudes dan alegria, é los vicios traen tristeza: como sea verdad

que este Caballero lo mas del tiempo estaba alegre, bien se puede

juzgar que mucho mas fué acompañado de virtudes que dan alegria, que

señoreado de vicios que ponen tristeza. E como quiera que pasaron por

él infortunios en batallas, é ovo algunos pesares por muertes de fijos,

é de algunos otros sus propinquos; pero sufrialos con aquella fuerza de

ánimo que á otros doctrinaba que sufriesen. Fenesció sus dias en edad

de sesenta é cinco años con grand honra é prosperidad: é si se puede

decir que los hombres alcanzan alguna felicidad[11] despues de muertos

segun la opinion de algunos, creemos sin dubda que este Caballero la

ovo; porque dexó seis fijos varones, y el mayor que heredó su mayorazgo

le acrescentó é subió en dignidad de Duque, é el segundo fijo fué

Conde de Tendilla, é el tercero fue Conde de Curuña, el quarto[12] fué

Cardenal de España é Arzobispo de Toledo é Obispo de Cigüenza, é uno

de los mayores Perlados que en sus dias ovo en la Iglesia de Dios:

é á estos quatro, é á los otros dos, que se llamaron Don Juan é Don

Hurtado, dexó Villas é Lugares é rentas, de que fizo cinco casas de

mayorazgos, allende de su casa é mayorazgo principal.

[8] _No fué Señor de Alava, sinó Caballero que tenia su solar

en Alava. Vease la vida de D. Diego Hurtado de Mendoza en las_

Generaciones y Semblanzas, _pag. 225_.

[9] _Vease el num 1. de las Adicciones que van al fin._

[10] _Parece que trocando las palabras debiera decir_: si

deseamos bienes al que bien nos desea, debemoslos dar al que bien

nos face.

[11] _Alguna felicidad temporal._

TITULO V.

_Don Fernand Alvarez de Toledo._

Don Fernand Alvarez de Toledo Conde de Alva, fijo de Garcia Alvarez de

Toledo, é nieto de... era de linage noble de los antiguos Caballeros

de aquella Ciudad, hombre de buen cuerpo é de fermosa disposicion,

gracioso é palaciano en sus fablas. Era de buen entendimiento, é

Caballero esforzado. Fué criado en la disciplina militar, é siempre

desde su mocedad deseó facer en el habito de la Caballería cosas

dignas de loable memoria. Conoscida por el Rey Don Juan la habilidad

deste Caballero, le mandó estár en la Villa de Requena por Capitan de

cierta gente de armas en el tiempo que tenia guerra con el Rey Don

Alfonso de Aragon su primo, é fizo tanta guerra á los del Reyno de

Valencia, que ganó por fuerza de armas la Villa é Castillo de Xalance,

con otras tres Fortalezas de las principales de aquel Reyno. Asimismo

venció la batalla campal que ovo con algunos Caballeros de aquel Reyno

de Valencia cerca de... de donde ovo grand despojo, é les tomó las

vanderas que traían. Fenescida por concordia esta guerra de Aragon,

el Rey Don Juan encomendó á este Caballero la frontera de los Moros,

en la qual estobo por espacio de tres años. Era muy acuto é astuto

en los engaños de la guerra: venció al Rey Moro é á otros Capitanes

de Granada en batallas campales, é tomó las vanderas de los enemigos

en los vencimientos que ovo: las quales, é las vanderas que tomó en

la batalla dó venció á los Valencianos están hoy puestas en la su

casa de Alva de Tormes, é las traen sus succesores en las orladuras

de sus armas. Ganó asimismo las Villas é Fortalezas de Benamaurel, é

Benzalema, é Castril, é Arenas, que son muy fuertes, é tomó muchas

presas, é fizo otras notables hazañas en servicio de Dios é del Rey, é

con amor de su patria, é deseo de su honra. Entre las quales acaesció

que entrando una vez en el Reyno de Granada con toda la gente de su

capitanía á facer guerra á una tierra que dicen el Exerquia, que es

cercana á la mar, é confina con la Ciudad de Málaga, como fué sentido

por los Moros que en aquellas partes moraban, juntáronse grand multitud

dellos, é antes que se pudiese proveer, le cercaron por todas las

partes en un valle tal, que segun la disposicion de la tierra, no podia

salir, salvo peleando por un lugar muy estrecho, é con grand daño suyo

é de las gentes de su capitanía. Veyendose cercado este Capitan por la

una parte de la mar, por la otra de las sierras, é que los enemigos se

le llegaban, é avían tomado aquel paso por dó podia salvar su gente,

conoscido aquel peligro, é visto como su gente desmayaba, no se le

amortiguó el ánimo en el tiempo del terror, como face á los cobardes;

mas experto de esfuerzo[13] de valiente Capitan, como facen los varones

fuertes, é habló á sus gentes: Caballeros, dixo él, en tal lugar nos

ha puesto la fortuna, que si somos cobardes tenemos cierta la muerte

é el cativerio; é si somos esforzados podrá ser cierta la vida é la

honra. Yo, dixo él, elijo antes pelear para nos salvar si pudieremos,

que rendirnos para ser cativos como piensan los Moros. E juntando á

grand priesa la obra con las palabras, se apeó del caballo con hasta

treinta hombres de armas, é púsose con ellos en aquel portillo, é mandó

salir por él toda su gente: y él con aquellos treinta peleando con los

Moros, é sufriendo por todas partes grand multitud de saetas é lanzadas

é otros golpes de piedras, daba priesa con grand ardideza á una parte

para se defender, é á otra para ofender é ferir en los Moros, faciendo

lugar para que pasase toda su gente; la qual peleaba con los Moros que

fallaba delante, é aquel caía muerto que menos esfuerzo tenia peleando.

E así duró aquella priesa por espacio de tres horas, en las quales

murieron é fueron feridos muchos de la una parte é de la otra. E al fin

el Conde, vista ya su gente en lugar seguro, cabalgó á caballo é salió

él é los que con él estaban por pura fuerza de armas é de corazon de

aquel grand peligro en que la fortuna le avía metido. Y ciertamente

vemos por experiencia, que así como el miedo derriba al cobarde, así

pone ánimo al hombre esforzado: é como el acometer, y el durar en las

lides son dos actos pertenecientes á la virtud de la fortaleza, é para

el acometer sea necesaria la ira, é para el durar en la obra convenga

tener buen tiento; por cierto las claras hazañas deste Caballero nos

mostraron que tovo gracia singular para usar de lo uno é de lo otro, de

cada cosa en sus tiempos. Esta hazaña fizo este Conde, en la qual nos

dió á conocer, que la virtud de la fortaleza no se muestra en guerrear

lo flaco; mas parece en resistir lo fuerte: é que tovo tan buen ánimo

para no ser vencido, como buena fortuna para ser vencedor. Al fin,

quando por mandado del Rey dexó el cargo de aquella guerra, avidas

en ella grandes presas de los Moros, é venido á su tierra con honra

é provecho, Don Gutierre de Toledo su tio[14], Arzobispo que fué de

Toledo, conoscida la grand suficiencia desee Caballero su sobrino, é

como siempre le sirvió, é en todas las cosas le fué obediente, concibió

dél grand amor, allende del que por razon del deudo era obligado de le

aver, é como quier que tenia otros sobrinos en el grado que aquel era,

deliberó de dexarle por heredero universal de todos sus bienes, entre

los quales le dió la su Villa de Alva de Tormes, de la qual el Rey

Don Juan le dió título de Conde. Y en todas las guerras é diferencias

del Reyno fué de los principales Caballeros de quien se facia cuenta

y estimacion: é como vemos que la prosperidad y el infortunio andan

en esta vida variando con los hombres, y veces el uno sube, veces el

otro desciende, acaesció que estando en la amistad é parcialidad del

Condestable Don Alvaro de Luna Maestre de Santiago, á quien el Rey Don

Juan confiaba la gobernacion de sus Reynos, el Maestre tovo manera que

este Conde fuese preso[15] juntamente con otros Condes é Caballeros

que el Rey mandó prender en la Villa de Tordesillas, é fuéle tomada

grand parte de su patrimonio. Este infortunio que le vino sufrió con

buena cara, mostrando corazon de varon; pero quexábase gravemente de

aver rescibido aquel daño por voluntad é rodéo del Maestre de Santiago,

confiándose dél, é aviendole fecho obras de amigo. Fué hombre deseoso

de alcanzar honra, é la procuraba por todas las vias que podia. Tenia

la cobdicia comun que los hombres tienen de aver bienes, é trabajaba

por los adquerir. Era hombre liberal, así en el destribuir de los

bienes, como en los otros negocios que le ocurrian, é sin empacho

ninguno daba, ó determinaba presto lo que avía de facer. En algunas

cosas era airado é mal sofrido, especialmente en aquellas que entendia

tocarle en la honra: de lo qual se le siguieron algunos debates, gastos

é fatigas. Duró en la prision dó estaba hasta que el Rey Don Juan

murió, é reynó el Rey Don Enrique su fijo, que le puso en libertad,

é restituyó todos sus bienes: é despues de suelto vivió en honra é

prosperidad algunos años, hasta que murió en su casa conosciendo á

Dios, é dexando á su fijo su casa é patrimonio mucho mas acrescentada

que la él ovo de su padre.

[12] _D. Pedro Gonzalez de Mendoza._

[13] _En la Edic. de Alcalá año 1526. dice_ con esfuerzo; _pero

sin embargo queda obscuro este pasage, y acaso pudiera decir_,

despertó con esfuerzo...

[14] _Vease el Cap. 29. de las_ Generaciones y Semblanzas.

[15] _Vease en las Adiciones que van al fin el num. 2._

TITULO VI.

_De Don Juan Pacheco Maestre de Santiago._

Don Juan Pacheco Marqués de Villena é Maestre de Santiago, fijo de

Alfonso Tellez Girón, fué hombre de mediana estatura, el cuerpo delgado

é bien compuesto, las faciones fermosas, é buena gracia en el gesto.

Era de nacion Portuguesa de los mas nobles de aquel Reyno, nieto de ...

uno de los Caballeros que vinieron de Portugal á Castilla al servicio

del Rey Don Juan, el que fué vencido en la batalla de Aljubarrota. Era

hombre agudo é de grand prudencia: é seyendo mozo vino á vivir con

el Rey Don Enrique quando era Príncipe, é alcanzó tanta gracia, que

fué mas acepto á él que ninguno de los que en aquel tiempo estaban en

su servicio: é así por el amor que el Príncipe le avía, como porque

cresciendo en dias florescian en él las virtudes intelectuales, le

encargó la gobernacion de los grandes negocios que le ocurrian. Fablaba

con buena gracia é abundancia en razones, sin prolixidad de palabras:

temblábale un poco la voz por enfermedad accidental, é no por defecto

natural. En la edad de mozo tovo seso é autoridad de viejo. Era hombre

esencial, é no curaba de aparencias, ni de cerimonias infladas. En el

tiempo que el Rey Don Juan ovo alguna indignacion contra el Rey de

Aragon, que entonces era Rey de Navarra, este Caballero, seyendo bien

mancebo, entendió por parte del Príncipe en algunas disensiones que

por entonces en el Reyno acaescieron; é ora procediese de su buena

dicha, ora lo imputemos á su sagacidad, él supo rodear las cosas de tal

manera, que el Rey Don Juan á suplicacion del Príncipe le dió título

de Marqués de Villena, é en pocos dias le fizo merced de todas las mas

Villas é Logares de aquel Marquesado, las que eran del Rey de Aragon.

Tenia muy grand habilidad para la gobernacion destas cosas temporales:

para la qual como sean necesarias agudeza, prudencia, diligencia é

sufrimiento, puedese creer deste Caballero que fué tan bien dotado

destas quatro cosas como el hombre que mas en su tiempo las ovo.

Consideraba muy bien la calidad del negocio, el tiempo, el lugar, la

persona, é las otras circunstancias que la prudencia debe considerar

en la gobernacion de las cosas. Tenia la agudeza tan viva, que á pocas

razones conoscia las condiciones é los fines de los hombres; é dando

á cada uno esperanza de sus deseos, alcanzaba muchas veces lo que él

deseaba. Tenia tan grand sufrimiento, que ni palabra áspera que le

dixesen le movia, ni novedad de negocio que oyese le alteraba: y en el

mayor discrimen de las cosas tenia mejor arbitrio para las entender

é remediar. Era hombre que con madura deliberacion determinaba lo

que avía de facer, é no forzaba al tiempo, mas forzaba á sí mismo

esperando tiempo para lo facer. De su natural condicion paresció

hombre de verdad, é placiale comunicacion de hombres verdaderos é

constantes; aunque los que están en deseo de adquirir grandes bienes

é honores, y especialmente aquellos que entienden en la gobernacion

de grandes cosas, algunas veces les acaesce fingir, dilatar, simular

é disimular aquella diversidad de los tiempos, ó la variedad de los

negocios; é por escusar mayores daños, ó por haber mayores provechos,

hayan de facer variaciones é negocios segun la ven en los tiempos.

Tovo algunos amigos de los que la próspera fortuna suele traer: tovo

asimismo muchos contrarios de los que la envidia de los bienes suele

criar, los quales le trataron muerte é destruicion é indignacion grande

con el Rey Don Juan, é con el Príncipe su fijo á quien él servia: é

como quier que algunas veces llegaron al punto de la execucion; pero

por casos inopinados é dignos de admiracion fué libre de los lazos

de muerte que muchas veces le fueron puestos. Era hombre de buen

corazon, é mostró ser Caballero esforzado en algunos lugares que fué

necesario. Era muy sabio é templado en su comer é beber: é paresció

ser vencido de la luxuria por los muchos fijos é fijas que ovo de

diversas mugeres, allende de los que ovo en su muger legitima. E porque

conoscia que ninguna utilidad hay en estos bienes de fortuna quando

no se reparten é destribuyen segund deben, usaba dellos francamente

en los lugares é tiempos é con las personas que debía ser liberal,

é dando é destribuyendo ganaba mas hacienda, é conservaba mejor la

avida: é con esta virtud é liberalidad que tovo fué bien servido de

los suyos, é avisado de los estraños en algunos tiempos é lugares que

cumplió mucho á la conservacion de su vida y estado. Tenia el comun

deseo que todos tenemos de alcanzar honras é bienes temporales, é

súpolas bien procurar é adquirir: é quier fuese por dicha, quier por

habilidad, ó por ambas cosas, alcanzó tener mayores rentas y estado

que ninguno de los otros Señores de España que fueron en su tiempo.

Fué hombre tratable y de dulce conversacion, é tanto humano, que

nunca fué en muerte de ninguno, ni la consintió, aunque tovo cargo de

gobernacion. No era varon de venganzas, ni perdia tiempo ni pensamiento

en las seguir. Decia él que todo hombre que piensa en venganza, antes

atormenta á sí, que daña al contrario. Perdonaba ligeramente, y era

piadoso en la execucion de la justicia criminal; porque pensaba ser

mas aceptable á Dios la grand misericordia, que la estrema justicia.

Tenía un tan singular sufrimiento, que por grand discordia que oviese

con alguno, pocas veces le vieron romper en palabras, ni menos en

obras: antes ponia siempre sus diferencias en trato de concordia, que

en rigor ni rotura; porque reputaba ser mejor cierta paz, que incierta

la victoria. No queria encomendar á la fortuna en una hora todo lo

avido en la vida pasada: é como quier que algunas veces amenazaba con

la fuerza: pero nunca venia á mostrar lo ultimo de lo que podia facer

contra ninguno, aunque fuese menos poderoso que él: porque tener al

adversario en miedo con amenazas, decia él que era mucho mejor que

quitargelo mostrando el cabo de sus fuerzas. E teniendo sufrimiento,

y esperando tiempo, alcanzó honra, é acrescentó bienes. E como vemos

por experiencia la graveza grande que todos los mortales sienten en

caer del grado en que se ven puestos, é las hazañas grandes é aventuras

peligrosas á que se ponen por lo conservar é no caer, este Caballero,

sintiendo que su estada cerca de la persona del Rey Don Enrique no

le era segura, por el peligro de muerte é destruicion que otros que

estaban aceptos al Rey pensó que le trataban, apartóse de su servicio,

é fué el principal de los Caballeros é Perlados que ficieron division

en el Reyno entre el Rey Don Enrique, y el Rey Don Alfonso su hermano:

y en aquellas discordias supo tener tales mañas, que fué elegido

é proveído del Maestrazgo de Santiago. E porque ninguno es bien

corrigido si puramente no es arrepentido, conosciendo este Caballero

averse desviado del camino que debia seguir, no solamente tornó á él;

mas aun trabajó de amansar quanto pudo las voluntades alteradas de los

Caballeros é Perlados que aquella division querian continuar, é tornó

en la gracia del Rey Don Enrique: el qual le perdonó é fizo grandes

mercedes de Villas é Lugares, é otras grandes rentas, é confió dél toda

la gobernacion de sus Reynos: é dende en adelante gobernó absolutamente

é con mayor esencion é libertad que primero solia gobernar. No quiero

negar que como hombre humano este Caballero no tobiese vicios como

los otros hombres; pero puédese bien creer, que si la flaqueza de su

humanidad no los podia resistir, la fuerza de su prudencia los sabía

disimular. Vivió gobernando en qualquier parte que estovo por espacio

de treinta años, é murió en grand prosperidad de edad de cincuenta é

cinco.

TITULO VII.

_Del Conde Don Rodrigo de Villandrando._

Claros varones de Castilla, y Letras · 第 2 / 13 段