Notas del Transcriptor
Se han respetado la grafía y la acentuación del original, así como las
inconsistencias en éstas.
Se han corregido los errores obvios de imprenta y las erratas
mencionadas en la sección correspondiente del original.
Las notas a pie de página se han renumerado y situado al final del
párrafo correspondiente.
El texto en versalita se ha sustituido por mayúsculas mientras que el
texto en cursiva se indica entre _guiones bajos_.
Las páginas en blanco presentes en el original se han eliminado en la
versión electrónica.
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CLAROS VARONES
_DE CASTILLA_,
Y LETRAS
DE FERNANDO
_DE PULGAR_,
CONSEJERO, SECRETARIO Y CORONISTA
DE LOS REYES CATÓLICOS
DON FERNANDO Y DOÑA ISABEL.
[Ilustración]
_CON LICENCIA._
MADRID. MDCCLXXXIX.
POR DON GERÓNIMO ORTEGA E HIJOS DE IBARRA.
_Se hallará en su Imprenta y Librería calle Angosta de
Majaderitos, frente al Coliseo de la Cruz._
ADVERTENCIA
DEL EDITOR.
Las Obras de Fernando de Pulgar son tan conocidas y estimadas, como
lo publican las muchas ediciones que se han hecho de ellas, y los
elogios que han merecido de los Literatos; por lo que no necesitan de
recomendacion alguna. A la verdad es imposible leerlas sin hechizarse
de la hermosura de su estilo, de la pureza de su idioma, de la valentía
de sus expresiones, y de la solidez de su doctrina.
Por tanto se las proponen por modelo á los jóvenes en el Real Seminario
de Nobles de Madrid, en San Isidro el Real, y en algunos Colegios de
Padres Escolapios, para que al mismo tiempo que aprenden la lengua
Latina, se perficionen en la Castellana. Ojalá que el exemplo de unos
Estudios tan autorizados se extienda á todos los de los dominios de
España.
Entre todas las ediciones que se han hecho hasta ahora de los Claros
Varones y Letras de Pulgar la mas completa es la impresa en Madrid
en quarto el año de 1775 por el esmero y cuidado que puso el sabio
Editor, á quien somos tambien deudores de la Vida del Autor, y de las
Adicciones á los Claros Varones. Por lo mismo la hemos preferido á las
anteriores para original de ésta, y esperamos sea tan bien recibida
como aquella, de la qual apenas se puede haber un exemplar á las manos.
En quanto al tamaño, hemos elegido el presente, atendiendo á la mayor
comodidad de los Lectores.
VIDA DE FERNANDO
DE PULGAR.
Fernando de Pulgar, Secretario y Consejero de los Reyes Católicos
D. Fernando y Doña Isabel, y su Cronista, fué natural del Reyno de
Toledo[1]. Algunos autores[2] congeturaron se llamó _de Pulgar_ por
haber nacido en el pueblo de este nombre; pero Salazar de Mendoza[3] le
hace natural del mismo Toledo, fundado en que para referir un suceso de
aquella Ciudad usa el modo comun de hablar en ella.
[1] _Letra XXIV. dice_: De este nuestro Reyno de Toledo tiene
cargo...
[2] _Tamayo de Bargas Prologo á la vida de_ Diego Garcia de
Paredes. _D. Nicolas Antonio_, Bibl. nova.
[3] _En la_ Crónica del Cardenal D. Pedro Gonzalez de Mendoza,
_lib. 1. cap. 57._
Otros le confundieron[4] con _Hernan Perez de Pulgar_, Capitan
valeroso, creyéndolos una misma persona; pero no cabe la menor duda
en que eran diversas, pues el mismo Cronista en la tercera parte de
la Crónica capítulo III. dice: _Vista esta division por un Escudero,
que era de las Guardas del Rey é de la Reyna, Alcayde de la fortaleza
del Salar, que venia en aquella compañia, que se llamaba Hernan Perez
del Pulgar, hombre de buen esfuerzo, tomó una toca de lienzo, y atóla
en su lanza por via de enseña, y dixo_... Aunque se quisiese atribuir
la confusion á la semejanza de nombres, había en ellos diferencia. El
Alcayde se llamaba _Hernan Perez del Pulgar_, y el Cronista _Fernando
de Pulgar_: era el Alcayde mozo, Escudero, y de las Guardas de los
Reyes; y el Cronista viejo, y nunca da á entender hubiese exercido la
profesion militar, calificándose únicamente con el título de Escribano,
esto es, Secretario, como en el principio de la Letra I: _Señor Doctor
Francisco Nuñez, Físico_: _Yo Fernando de Pulgar, Escribano_...
[4] _Argote de Molina en la lista de los Libros que tubo
presentes para_ la Historia de la Andalucia: _D. Diego Sanchez
Portocarrero en la_ Historia de Molina...
Se ignora la calidad de sus padres, su educacion, y sus estudios; pero
él mismo asegura en la dedicatoria de los CLAROS VARONES á la Reyna,
que se crió en la corte de los Reyes D. Juan el II. y D. Enrique IV.
donde conoció y comunicó á muchos Prelados y Caballeros, cuyas vidas y
acciones se propone escribir.
Reynando Enrique IV. era ya persona de crédito y consideracion en la
corte: _En verdad, Señor_, dice en la Letra VI. á un Caballero criado
del Arzobispo de Toledo, _yo fui uno de los Calderones con que el
Rey D. Enrique muchas veces envio á sacar paz del Arzobispo, y nunca
pudo sacarla_. Es de presumir que en los ultimos años del Rey tenia
ya el empleo de Secretario, y que con él empezó á servir á los Reyes
Católicos inmediatamente que subieron al Solio; pues en la 3. parte,
cap. 22. de la Crónica refiere, que _enviaron luego un su Secretario al
Rey D. Luis de Francia á le notificar como el Rey D. Enrique su hermano
era pasado de esta presente vida_... Aunque expresa lo que acaeció,
y otras negociaciones que le encargaron los Reyes, y sus resultas,
fué tan modesto que no quiso nombrarse. Dormer en los _Progresos de
la Historia de Aragon_ pag. 256. col. 2. dice, que Zurita[5] puso de
su mano al margen de dicho capítulo: _Este Secretario fué Hernando
del Pulgar, como parece por la Historia de Alonso de Palencia, lib.
23. cap. 5_. El mismo Pulgar _Letra XXIII._ asegura estuvo en París,
refiriendo lo que allí le dixo _un Religioso de santa vida_; pero calla
el motivo de su viage, y el tiempo que se detubo.
[5] _Zurita hizo notas á los_ Claros Varones, _y es lástima que
por ignorarse donde paran no se hayan podido publicar en esta
edicion._
Vuelto á Castilla se puede colegir que su residencia ordinaria era en
la corte de la Reyna, donde regularmente residia el Consejo; bien que
como los viages de la Reyna eran tan continuos, no siempre la seguia
el Consejo, ni por consecuencia Pulgar. En la _Letra XII._ se alaba de
que _ni en corte, ni en Castilla no vivia hombre mejor vida_. Parece
que despues se retiró á su casa, que la tendria en Toledo, si como
asegura Salazar de Mendoza, era vecino de aquella Ciudad. _Estando_ en
ella _retraído_, dice en la Letra XXVIII. _é quasi libre de la pena
del cobdiciar, é comenzando á gozar del beneficio de contentamiento_,
fue llamado para escribir la Crónica de los Reyes: y aunque no se sabe
quando le dieron el cargo de Cronista, se infiere le usaba ya por
entónces, que era el año de 1482. al empezarse la guerra de Granada;
pues en la Letra XI. dice á la Reyna: _Pasados ya tantos trabajos
é peligros como el Rey N. S. y V. A. aveis avido, no se debe tener
en poca estima la escriptura dellos... Yo iré á V. A. segun me lo
envia á mandar, é llevaré lo escripto hasta aqui, para que lo mande
examinar... Acá avemos oído las nuevas de la guerra que mandais
mover contra los Moros..._ Lo escrito sería la parte de Crónica
anterior á aquel tiempo: en la qual había insertado algunas Epístolas
y Razonamientos que escribió por mandado de la Reyna, segun creyeron
las gentes, como dice _Andres Bernaldez Cura de los Palacios_, en
su Crónica MS. cap. 10. añadiendo en el 14. _que es parte del oficio
de los Coronistas de los Reyes expedir Epístolas en su servicio en
los tiempos que conviene:... y que deben procurar evitar escándalos
y guerras... y procurar la paz y concordia por Epístolas de dulce y
autorizado escribir_.
A la sazon estaba la Reyna en Andalucía, y se puede tener por cierto
que desde entónces la siguió Pulgar constantemente en sus viages. Este
era el mejor medio de hallarse bien informado para escribir la Crónica;
porque el Rey instruía puntualmente á la Reyna de lo que pasaba en el
exército, y consultaba con ella todas las ocurrencias dificiles: y
la Reyna entretanto cuidaba de proveer el exército de gente, armas,
municiones y víveres, y del gobierno del Reyno. Quando la Reyna iba al
exército la seguia Pulgar; y así pudo ver por sí mismo los sitios de
Cambil y Haraval, el de Málaga, el de Baza, y otros acaecimientos.
Era ya por entónces Pulgar de edad abanzada; pues en algunas de sus
_Letras_ (que todas son escritas desde el año de 1473. al 1483.) se
quexa de la vejez, y de los achaques anexos á ella. Fué casado, y vivia
su muger, tambien anciana, quando escribió la _Letra XXIII._ á una
hija, que de doce años entró en Religion.
Llegó con su Crónica hasta la toma de Granada por Enero del año 1492.
Se omitirán aqui los elogios y las críticas que justamente se han hecho
de ella, dexándolo para quien se tome el laudable trabajo de cotejarla
con buenos MSS. corregirla, y restaurar lo que se omitió en las dos
ediciones que tenemos. Hizo la primera Antonio de Nebrija en Valladolid
año 1565. atribuyendo la obra á su abuelo Antonio el célebre Gramático,
porque habiéndola encontrado entre sus libros, creyó con ligereza
que quien la había puesto en Latin la habría escrito originalmente
en Castellano. Si la hubiese leido habría escusado la equivocacion;
pues en el capítulo 21. hablando de D. Enrique IV. hubiera hallado
estas palabras: _No se pone aqui la disposicion de su persona, ni
su condicion, porque en su Crónica, y asimesmo en un tractado que
fecimos de los_ Claros Varones de Castilla _que ovo en su tiempo está
largamente recontado_; y hubiera conocido pertenecer la Crónica al
autor de los CLAROS VARONES, que ya estaban impresos, y andaban en
manos de todos.
La mas antigua edicion de los CLAROS VARONES que se ha tenido presente,
posterior sin duda á la muerte de Pulgar, se hizo _en Sevilla por
Stanislao Polono, é acabóse á 22. dias del mes de Mayo año del
nacimiento de N. S. Jesu-Christo de 1500._ incluyendo en ella XXXII.
Cartas del mismo autor dirigidas á la Reyna, á algunos grandes Señores,
Caballeros y otras personas. Catorce Cartas, que son la 1. 2. 3. 4.
5. 6. 10. 17. 31. 11. 13. 14. 15. y 12. comprehendidas en 16. hojas
en quarto se habían ya impreso antes, como se infiere de no haber en
ellas foliatura, nombre de Impresor, lugar, ni año: y esta se puede
llamar primera edicion. Siguióse otra completa en Alcalá por Miguel de
Eguia año 1528: otra en Zamora año 1543: en Valladolid otra año 1545.
todas en quarto: otra en Amberes por Juan Meursio año 1632: otra por
Daniel Elzevirio en Amsterdan año 1670. fol. al fin de las _Epístolas
de Pedro Martir de Angleria_, donde se hallan tambien las _Letras_
traducidas en Latin por Juliano Magon: y finalmente otra en Madrid
año 1747. octavo, en la qual manifestó el editor gran presuncion é
ignorancia remodernando el estilo.
Ademas de estas obras atribuyen algunos á Pulgar la Sátira conocida con
el título de _Coplas de Mingo Revulgo_, que otros sospecharon fuese de
Juan de Mena. En ediciones antiguas lleva el nombre de Rodrigo Cota el
tio vecino de Toledo, autor de las primeras Scenas de la famosa Comedia
_La Celestina_. Pulgar solamente hizo la glosa que se imprimió con
la misma Sátira antes del año 1500. Tambien le atribuye Don Nicolas
Antonio una _Cronica de Don Enrique IV._ que dice vió en la Librería
del Marques de Agrópoli; pero sin embargo conviene suspender el juicio
sobre esta obra, y sobre la _Historia de los Reyes Moros de Granada_,
que el mismo Don Nicolas Antonio asegura vió Martin Vazquez Siruela
en la Librería del Marques de Estepa; porque tratándose de MSS. son
frecuentes las equivocaciones.
Que Pulgar escribió otras obras no conocidas, como la traducion de la
_Exposicion del Pater noster_ de S. Agustin que cita en la _Letra á su
hija Monja_, no debe dudarse. Lucio Marineo Siculo lib. 7. _De Hispaniæ
Laudibus_, citado por D. Nicolas Antonio, dice: _Ferdinandi Pulgarii
eloquentia, atque moralis Philosophia magna fuit ac laudabilis.
Siquidem sermone Hispano plura edidit eleganti facundia, & uberrima
dicendi copia. In eo enim opere quod de Viris illustribus inscripsit,
plurimum & ingenii, & doctrinæ, & scribendi artis ostendit. Permulta
quoque memoratu dignissima composuit, in quibus magnam quidem laudem
promeruit._
Se omiten otros elogios, porque ciertamente qualquiera verá que el
agudo, fecundo, y elegante ingenio de Pulgar no los necesita: y
concluirémos con decir, que para la presente edicion ha servido de
texto la del año 1500. y que tambien se ha hecho uso de la primera de
14. _Letras_, de la de Alcalá del año 1528. y de la Elzeviriana.
_ERRATAS._
Pag. linea, emienda.
39.... 5.... mandaba, _mandada_.
102.... 9.... ocometia, _acometia_.
105.... 5.... contre, _contra_.
115.... 15.... crimioso, _criminoso_.
156.... 18.... próspeta, _próspera_.
158.... 13.... no responda, _nos responda_.
[Ilustración]
LIBRO
DE LOS CLAROS VARONES
_DE CASTILLA_,
DIRIGIDO A LA MUY ALTA REYNA
MUESTRA SEÑORA.
Muy excelente é muy poderosa Reyna nuestra Señora. Algunos
Historiadores Griegos é Romanos escribieron bien por extenso las
hazañas que los Claros Varones de su tierra ficieron, é les parescieron
dignas de memoria. Otros escriptores ovo que las sacaron de las
Historias, é ficieron dellas tractados aparte, á fin que fuesen mas
comunicadas, segun fizo Valerio Máxîmo, é Plutarco, é otros algunos,
que con amor de su tierra, ó con aficion de personas, ó por mostrar su
eloqüencia quisieron ordenar sus fechos, ensalzándolos con palabras
algo por ventura mas de lo que fueron en obras. Yo, muy excelente Reyna
y Señora, de ambas cosas veo menguada la Corónica destos vuestros
Reynos de Castilla é de Leon en perjuicio grande del honor que se
debe á los Claros Varones naturales dellos, é á sus descendientes:
porque como sea verdad que ficiesen notables fechos; pero no los
leemos extendidamente en las Corónicas como los ficieron, ni veo
que ninguno los escribió aparte, como fizo Valerio, é los otros.
Verdad es que el noble Caballero Fernan Perez de Guzman escribió en
metro algunos Claros Varones naturales dellos que fueron en España:
asimismo escribió brevemente en prosa las condiciones del muy alto
y excelente Rey Don Juan de esclarecida memoria vuestro padre, é de
algunos Caballeros é Perlados sus súbditos que fueron en su tiempo.
Eso mismo ví en Francia el compendio que fizo un Maestro Jorge de la
Vernada Secretario del Rey Carlos, en que copiló los fechos notables
de algunos Caballeros é Perlados de aquel Reyno que fueron en su
tiempo. E aun en aquel libro de la Sacra Escriptura que fizo Jesú fijo
de Sirac, quiso loar los Varones gloriosos de su nacion. Tambien Sant
Hierónimo é otros algunos escribieron loando los ilustres Varones
dignos de memoria, para loable exemplo de nuestro vivir. Yo, muy
excelente Reyna y Señora, criado desde mi menor edad en la corte del
Rey vuestro padre, y del Rey Don Enrique vuestro hermano, movido con
aquel amor de mi tierra que los otros ovieron de la suya, me dispuse á
escrebir de algunos Claros Varones Perlados y Caballeros naturales de
vuestros Reynos, que yo conoscí é comuniqué, cuyas hazañas é notables
fechos, si particularmente se oviesen de contar, requeria facerse de
cada uno una grand Historia. Por ende brevemente con el ayuda de Dios
escrebiré los linages é condiciones de cada uno, é algunos notables
fechos que ficieron: de los quales se puede bien creer que en autoridad
de personas, y en ornamento de virtudes, y en las habilidades que
tubieron, así en ciencia, como en armas, no fueron menos excelentes
que aquellos Griegos é Romanos é Franceses que tanto son loados en sus
escripturas. E primeramente pensé poner la vida é condiciones del Rey
Don Enrique Quarto vuestro hermano, cuya ánima Dios haya, por aver
concurrido en su tiempo.
TITULO I.
_Del Rey Don Enrique Quarto._
El Rey Don Enrique Quarto fijo del Rey Don Juan el Segundo fué hombre
alto de cuerpo, é fermoso de gesto, é bien proporcionado en la
compostura de sus miembros. Este Rey seyendo Príncipe dióle el Rey su
padre la Ciudad de Segovia, é pusole casa é oficiales, seyendo de edad
de catorce años. Estobo en aquella Ciudad apartado del Rey su padre
los mas dias de su menor edad, en los quales se dió á algunos deleytes
que la mocedad suele demandar, y la honestad debe negar. Fizo abito
dellos; porque ni la edad flaca los sabía refrenar, ni la libertad que
tenia los sofria castigar. No bebia vino, ni queria vestir paños muy
preciosos, ni curaba de la ceremonia que es debida á Persona Real.
Tenia algunos mozos aceptos de los que con él se criaban: amábalos
con grande aficion, é dábales grandes dádivas. Desobedesció algunas
veces al Rey su padre; no porque de su voluntad procediese, mas por
inducimiento de algunos, que siguiendo sus proprios intereses, le
traían á ello. Era hombre piadoso, é no tenia ánimo de facer mal, ni
ver padecer á ninguno: é tan humano era, que con dificultad mandaba
executar la justicia criminal: y en la execucion de la cevil, y en
las otras cosas necesarias á la gobernacion de sus Reynos, algunas
veces era negligente, é con dificultad entendia en cosa agena de su
delectacion, porque el apetito le señoreaba la razon. No se vido en
él jamás punto de sobervia en dicho ni en fecho, ni por cobdicia de
aver grandes señoríos le vieron facer cosa fea ni deshonesta: é si
algunas veces avia ira, durábale poco, y no le señoreaba tanto que
dañase á él ni á otro. Era grand montero, é placiale muchas veces de
andar por los bosques apartado de las gentes. Casó seyendo Príncipe
con la Princesa Doña Blanca hija del Rey Don Juan de Aragon su tio,
que entonces era Rey de Navarra, con la qual estobo casado por espacio
de diez años, é al fin ovo divorcio entre ellos por el defecto de la
generacion, que él imputaba á ella y ella imputó á él. Murió el Rey D.
Juan su padre, é reynó luego pacificamente en los Reynos de Castilla
é de Leon, seyendo ya en edad de treinta años: é luego que reynó usó
de grand magnificencia con ciertos Caballeros é Grandes Señores de sus
Reynos soltando, á unos de las prisiones en que el Rey su padre los
avía puesto, é reduciendo é perdonando á otros que andaban desterrados
de sus Reynos, é restituyóles todas las Villas é Logares é rentas,
é todos sus patrimonios é oficios que tenian. Teniendo la primera
muger de quien se apartó casó con otra hija del Rey de Portugal: y
en este segundo casamiento se manifestó su impotencia; porque como
quier que estobo casado con ella por espacio de quince años, é tenía
comunicacion con otras mugeres, nunca pudo aver á ninguna allegamiento
de varon. Reynó veinte años, y en los diez primeros fué muy próspero,
é llegó grand poder de gentes é de tesoros, é los Grandes é Caballeros
de sus Reynos con grand obediencia cumplian sus mandamientos. Era
hombre franco, é facia grandes mercedes é dádivas; é no repetia jamás
lo que daba, ni le placía que otros en su presencia gelo repitiesen.
Llegó tanta abundancia de tesoros, que allende de los grandes gastos
é dádivas que facía, mercaba qualquier Villa ó Castillo, ó otra grand
renta que en sus Reynos se vendiese para acrescentar el patrimonio
Real. Era hombre que las mas cosas facía por solo su arbitrio, ó á
placer de aquellos que tenia por privados: é como los apartamientos
que los Reyes acen, é la grand aficion que sin justa causa muestran
á unos mas que á otros, é las excesivas dádivas que les dan, suelen
provocar á odio, é del odio nacen malos pensamientos, é peores obras,
algunos grandes de sus Reynos, á quien no comunicaba sus consejos,
ni la gobernacion de sus Reynos, é pensaban que de razon les debia
ser comunicado, concibieron tan dañado concepto, que algunas veces
conjuráron contra él para lo prender ó matar. Pero como este Rey era
piadoso, bien así usó Dios con él de piedad, é le libró de la prision,
é de los otros males que contra su Persona Real se imaginaron. E
ciertamente se debe considerar, que como quier que no sea ageno de los
hombres tener aficion á unos mas que á otros, pero especialmente los
Reyes, que están en el miradero de todos, tanto menor licencia tienen
de errar, quanto mas señalados y mirados son que los otros: mayormente
en las cosas de la justicia, de la qual tambien deben usar mostrando
su aficion templada al que lo meresciere, como en todas las otras
cosas: porque de mostrarse los Reyes aficionados sin templanza, é no
á quien, ni cómo, ni por lo que deben ser, nascen muchas veces las
envidias, dó se siguen las desobediencias, y vienen las guerras é otros
inconvenientes que á este Rey acaecieron. Era grand músico, é tenia
buena gracia en cantar é tañer, é en hablaren cosas generales; pero
en la execucion de las particulares é necesarias, algunas veces era
flaco, porque ocupaba su pensamiento en aquellos deleytes de que estaba
acostumbrado, los quales impiden el oficio de la prudencia á qualquier
que dellos está ocupado. E ciertamente vemos algunos hombres hablar
muy bien, loando generalmente las virtudes, é vituperando los vicios;
pero quando se les ofresce caso particular que les toque, entonces,
vencidos del interese ó del deleyte, no han lugar de permanescer en
la virtud que loaron, ni resistir el vicio que vituperaron. Usaba
asimismo de magnificencia en los recibimientos de Grandes hombres, é
de los Embaxadores de Reyes que venian á él, faciándoles grandes é
sumptuosas fiestas, é dándoles grandes dones: otrosí en facer grandes
edificios en los Alcazares é Casas Reales, y en Iglesias é lugares
sagrados. Este Rey fundó de principio los Monesterios de la Virgen
Santa Maria del Parral de Segovia, é de Sant Hierónymo del Paso de
Madrid, que son de la Orden de Sant Hierónymo é dotólos magníficamente:
é otrosí el Monesterio de Sant Antonio de Segovia de la Orden de Sant
Francisco: é hizo otros grandes edificios é reparos en otras muchas
Iglesias é Monesterios de sus Reynos, é dióles grandes limosnas, é
fizoles muchas mercedes. Otrosí mandaba pagar cada año en tierras é
acostamientos gran número de gente de armas: é allende desto gastaba
cada año en sueldo para la gente de caballo continua que traía en su
guarda otra grand cantidad de dinero. E con esto fué tan poderoso, é
su poder fué tan renombrado por el mundo, que el Rey D. Fernando de
Neápoles le envió suplicar que le recibiese en su omenage. Otrosí la
Ciudad de Barcelona con todo el Principado de Cataluña le ofresció de
se poner en su señorío, y de le darlos tributos debidos al Rey Don Juan
de Aragon su tio, á quien por entonces aquel Principado estaba rebelde.
Por inducimientos é persuasiones de algunos que estaban cerca dél en su
consejo, mas que procediendo de su voluntad, tuvo algunas diferencias
con este Rey de Aragon su tio, que asimesmo se intitulaba Rey de
Navarra, y entró por su persona poderosamente en el Reyno de Navarra,
y envió gran copia de gente de armas con sus Capitanes al Reyno de
Aragon, é fizo guerra á los Aragoneses é Navarros: é puedese bien creer
que segun su grande poder, é la disposicion del tiempo é de la tierra,
é la flaqueza é poca resistencia que por entonces avia en la parte
contraria, si este Rey fuera tirano é inhumano, todos aquellos Reynos y
Señoríos fueran puestos en su obediencia, dellos con pequeña fuerza, é
dellos de su voluntad. E para pacificar estas diferencias se trataron
vistas entre él y el Rey Don Luis de Francia, que como árbitro se
interpuso á las pacificar: á las quales vistas fué acompañado de
Grandes Señores é Perlados, é de grand multitud de Caballeros é
Fijosdalgo de sus Reynos. En los gastos que fizo, é dádivas que dió,
y en los arreos é otras cosas que fueron necesarias de se gastar
é destribuir para tan grande acto, mostró bien la franqueza de su
corazón, é paresció la grandeza de sus Reynos, é guardó la preeminencia
de su persona, é la honra é loable fama de sus súbditos. Fué la fabla
destos dos Reyes entre la Villa de Fuenterabía que es del Reyno de
Castilla, é la Ciudad de Bayona que es del Reyno de Francia, en la
rivera de la mar. Continuó algunos tiempos guerra contra los Moros:
fizo algunas entradas con grand copia de gente en el Reyno de Granada.
En su tiempo se ganó Gibraltar é Archidona, é otros algunos Lugares de
aquel Reyno. Constriñó á los Moros que le diesen parias algunos años
porque no les ficiese guerra: é los Reyes comarcanos temian tanto su
grand poder, que ninguno osaba facer el contrario de su voluntad, é
todas las cosas le acarreaba la fortuna como él las quería, é algunas
mucho mejor de lo que pensaba, como suele facer á los bien afortunados:
é los de sus Reynos todo aquel tiempo que estobieron en su obediencia
gozaban de paz, é de los otros bienes que della se siguen. Fenecidos
los diez años primeros de su señorío, la fortuna, envidiosa de los
grandes estados, mudó como suele la cara próspera, é comenzó á mostrar
la adversa. De la qual mudanza muchos veo quexarse, y á mi ver sin
causa: porque segund pienso alli hay mudanza de prosperidad dó hay
corrupcion de costumbres. Y así por esto, como porque se debe creer
que Dios queriendo unir en esta vida alguna desobediencia que este
Rey mostró al Rey su padre, dió lugar que fuese desobedecido de los
suyos, é permitió que algunos criados de los mas aceptos que este Rey
tenia, é á quien de pequeños fizo hombres grandes, é dió títulos é
dignidades é grandes patrimonios, quier lo ficiesen por conservar lo
avído, quier por lo acrecentar é añadir mayores rentas á sus grandes
rentas, erraron de la via que la razon les obligaba: é no podiendo
refrenar la envidia concebida de otros que pensaban ocuparles el lugar
que tenian, conocidas en este Rey algunas flaquezas nascidas del habito
que tenia fecho en los deleytes, osaron desobedecerle é poner disension
en su casa. La qual porque al principio no fué castigada segund debía,
cresció entre ellos tanto, que fizo descrecer el estado del Rey, y el
temor é obediencia que los Grandes de sus Reynos le avían. Donde se
siguió que algunos destos se juntaron con otros Perlados é Grandes
Señores del Reyno, é tomaron al Príncipe Don Alonso su hermano, mozo
de once años, é faciendo division en Castilla, lo alzaron por Rey
della, é todos los Grandes é Caballeros, é las Ciudades é Villas
estubieron divisos en dos partes: la una permaneció siempre con este
Rey Don Enrique; la otra estobo con aquel Rey Don Alonso: el qual
duró con título de Rey por espacio de tres años, é murió en edad de
catorce años. En esta division se despertó la cobdicia, é creció el
avaricia, cayó la justicia, é señoreó la fuerza, reynó la rapiña, é
disolvióse la luxuria, é ovo mayor lugar la cruel tentacion de la
sobervia que la humilde persuasion de la obediencia, é las costumbres
por la mayor parte fueron corrompidas é disolutas, de tal manera que
muchos, olvidada la lealtad é amor que debian á su Rey é á su tierra, é
siguiendo sus intereses particulares, dexaron caer el bien general de
tal forma que el general y el particular perescia. E Nuestro Señor, que
algunas veces permite males en las tierras generalmente, para que cada
uno sea punido particularmente segun la medida de su yerro, permitió
que oviese tantas guerras en todo el Reyno, que ninguno puede decir ser
exîmido de los males que dellas se siguieron; y especialmente aquellos
que fueron causa de las principiar se vieron en tales peligros, que
quisieran dexar gran parte de lo que primero tenian, con seguridad
de lo que les quedase, é ser ya salidos de las alteraciones que á
fin de acrecentar sus estados inventaron: é así pudieron saber con la
verdadera experiencia lo que no les dexó conocer la ciega cobdicia.
E por cierto así acaesce, que los hombres antes que sientan el mal
futuro, no conoscen el bien presente; pero quando se ven envueltos en
las necesidades peligrosas en que su desordenada cobdicia los mete,
entonces querrian é no pueden facer aquello que con menor daño pudieran
aver fecho. Duraron estas guerras los otros diez años postrimeros que
este Rey reynó, é los hombres pácificos padecieron muchas fuerzas de
los hombres nuevos que se levantaron é ficieron grandes destruiciones.
Gastó en estos tiempos el Rey todos sus tesoros: é allende de aquellos,
gastó é dió sin medida quasi todas las rentas de su patrimonio Real, é
muchas dellas que le tomaron los tiranos que en aquel tiempo eran: de
manera que aquel que con el abundancia de los tesoros compraba Villas
é Castillos, vino en tanta extrema necesidad, que vendió muchas de
veces las rentas del su patrimonio, todo para el mantenimiento de su
persona. Vivió este Rey cinquenta años, de los quales reynó veinte, é
murió en el Alcazar de la Villa de Madrid de dolencia del hijada, de
laqual en su vida muchas veces fué gravemente apasionado.
TITULO II.
_El Almirante Don Fadrique._
El Almirante Don Fadrique fijo del Almirante Don Alonso Enriquez[6],
é nieto de Don Fadrique Maestre de Santiago, é bisnieto del Rey Don
Alonso, fué pequeño de cuerpo é fermoso de gesto. Era un poco corto de
vista: hombre de buen entendimiento. Fué en los tiempos del Rey Don
Juan, é del Rey Don Enrique. Tenia muchos parientes, porque tenia por
hermano de madre al Adelantado Pero Manrique, que fué un Gran Señor en
Castilla, é tobo de su padre é madre otro hermano que fué Conde de Alva
de Liste, é nueve hermanas, que casaron todas con hombres de linage
que tenian casas de mayorazgos antiguas. Y de la parte de Doña Juana de
Mendoza su Madre, hija de Pero Gonzalez de Mendoza, tenia por deudos
de sangre todos los mas de los Grandes Señores de Castilla. Amaba los
parientes, é allegábalos, é trabajaba en procurar su honra y interese
muy mucho. Fué Caballero esforzado, é hombre de tan grande corazon, que
osadamente cometia muchas vegadas su persona y estado á los golpes de
la fortuna por la conservacion de sus parientes, é por adquirir para
sí honra é reputacion. Usando de su oficio de Almirante andobo por la
mar con grand flota de armada, é ovo rencuentros é batallas marinas
con Moros é Christianos, en las quales fué vencedor, é alcanzó fama de
esforzado Capitan. Era franco é liberal, é siempre pospuso la cobdicia
de guardar tesoros á la gloria que sentia en los gastar por aver honra.
Era hombre impaciente, é no podia buenamente tolerar las cosas que
le parecian excesivas é contrarias á la razon, é repreendialas con
algun rigor: especialmente increpaba la grand aficion que el Rey Don
Juan tenia al Maestre de Santiago Don Alvaro de Luna Condestable de
Castilla, y el gran poder que en su Corte é Reyno le dió, é las dádivas
inmensas que le fizo. Otrosí repreendia las cosas excesivas que este
Condestable, con el gran favor que del Rey tenia, facia, é no las podia
sofrir ni disimular. E desta condicion se le siguieron discordias y
enemistades con aquel Maestre, é con otros Caballeros que seguian la
su parcialidad, de las quales procedieron guerras y escándalos en el
Reyno: porque era hombre de grand autoridad, así por respeto de su
persona é grande casa, como por los muchos é Grandes Señores que tenia
por parientes. Casó una hija con el Rey de Aragon, que á la hora era
Rey de Navarra, é por causa deste casamiento, é de las parcialidades
que tenia en el Reyno, se le siguieron algunos infortunios,
especialmente en el vencimiento de la batalla que el Rey Don Juan ovo
contra el Rey de Navarra, é contra el Infante Don Enrique sus primos,
é contra otros Caballeros cerca de la Villa de Olmedo: en la qual,
como quier que este Almirante fue vencido del Maestre de Santiago su
enemigo, é preso por un Escudero de su capitanía; pero no le fallesció
ánimo en la hora del infortunio, é con fuerza de razones que dixo al
que le prendió, le puso en libertad: y fueron tomados todos sus bienes,
y él andubo desterrado del Reyno, sintiendo aquel grave sentimiento que
el vencido siente veyendo su enemigo vencedor. Sufrió este Caballero
sus pérdidas con igual cara, é ninguna fuerza de la fortuna le abaxó
la fuerza de su corazon. Loan los Historiadores Romanos por varon de
grand ánimo á Catón porque se mató, non podiendo con paciencia sofrir
la victoria de Cesar su enemigo; é no sé yo por cierto qué mayor
crueldad le ficiera el Cesar de la que él se fizo; porque repugnando á
la natura é al comun deseo de los hombres, fizo en su persona lo que
todos aborrecen facer en la agena. E adornan su muerte diciendo que
murió por aver libertad: é ciertamente no puedo entender que libertad
puede aver para sí, ni para dár á otro, el hombre muerto. Así que como
haya grande razon para loar su vida, no veo que la haya para loar su
muerte: porque anticiparse ninguno á desatar aquel conjuntisimo é
natural atamiento que el ánima tiene con el cuerpo, temiendo que otro
le desate, cosa es mas para aborrecer, que para loar. No se mata el
marinero en la fortuna antes que le mate la fortuna; ni el cercado se
dá la muerte por miedo de la servidumbre del cercador. A todos sostiene
la esperanza que no pudo sostener á Catón: el qual si tovo ánimo para
sofrir los bienes de la prosperidad, é no los males de la fortuna, con
mayor razon podemos loar á este Almirante: porque aquel paresció en su
muerte tan flaco, que no pudo sofrir sus males; y este paresció en su
vida tan fuerte, que tovo esperanza de cobrar sus bienes, aunque se
vido desterrado é vencido, é á su enemigo próspero é vencedor; porque
aquel es dicho varon magnánimo que sufriendo la mala, sabe buscar la
buena fortuna. E si el otro fué repreensor de pecados, tambien fué este
Almirante repreensor de aquello que le parescia fuera de razon: aunque
de repreender errores agenos mas veces se sigue odio al castigador, que
enmienda al castigado. E tambien debemos considerar, que si los juicios
de Dios no podemos compreender, menos los debemos repreender; porque no
sabemos sus misterios, ni los fines que su providencia tiene ordenados
en los actos de los hombres. E por ende el que pudiere refrenar su ira,
é dar pasada á las cosas que se pueden tolerar, é aver sufrimiento
para las disimular, sin duda vivirá vida mas segura, é no se pondrá,
segun este Almirante se puso, á los golpes peligrosos de la fortuna.
En los quales en alguna manera se pudo decir bien fortunado, porque
sus deudos é amigos le fueron gradecidos, é sus criados é servidores
le fueron leales; los quales membrándose de algunos beneficios que
dél rescibieron, le ayudaron quanto pudieron, é ayudáran mejor si
pudieran: porque el amor verdadero ni dexa de amar, ni cansa de
aprovechar. En estos tiempos de adversidades que por este Caballero
pasaron conosció bien la lucha continua que entre sí tienen el trabajo
de la una parte, y el deleyte de la otra: é como quier que el uno ó
el otro vencen á veces, pero ninguno dellos dura en el vencimiento
luengamente, al fin, haciendo el tiempo las mudanzas que suele, y los
amigos é servidores las obras que deben, rodeó Dios las cosas de tal
manera que tornó á Castilla, é recobró todos sus bienes é patrimonio, é
ovo logar de lo acrescentar, é fué restituído en la gran estimacion que
primero estaba, é murió lleno de dias en gran prosperidad: porque dexó
sus hijos en buen estado, y vido en sus postrimeros dias á su nieto
hijo de su hija ser Príncipe de Aragon, porque era único hijo del Rey
de Aragon su padre: é otrosí le vido Príncipe de los Reynos de Castilla
é de Leon, porque casó con la Princesa de Castilla Doña Isabél, que fué
Reyna destos Reynos.
[6] _Vease el Cap. de D. Alonso Enriquez en las_ Generaciones y
Semblanzas, _pag. 221_.
TITULO. III.
_El Conde de Haro._
Don Pero Fernandez de Velasco Conde de Haro, hijo de Don Juan de
Velasco[7], é nieto de Don Pero Fernandez de Velasco, fué hombre de
mediana estatura, tenia las cervices torcidas, é los ojos un poco
vizcos. Era de linage noble y antiguo. Hállase por las Corónicas,
que él é su padre é abuelos fueron Camareros mayores de los Reyes de
Castilla sucesivamente por espacio de ciento é veinte años. Era hombre
agudo é de buen entendimiento. Vivió en los tiempos del Rey Don Juan
el Segundo, é del Rey Don Enrique Quarto su fijo. En su juventud la
edad lozana, é no aun madura ni experimentada en los inconvenientes
que acaescen en la vida, le indució que se juntase en parcialidades
con otros Grandes del Reyno sus parientes, é repugnase la voluntad é
aficion grande que el Rey Don Juan mostraba en obras y en palabras
á algunos privados: é por esta causa estubo algun tiempo en la
indignacion del Rey, é padesció algunos infortunios. E como acaesce
algunas veces que las adversidades dán al hombre mejor doctrina para
ser cauto, que las prosperidades para ser templado, este Caballero
despertó en la adversidad su buen entendimiento, é conosció como dende
en adelante viviese con mas seguridad é menos peligro. Fablaba con
buena gracia, é con tales razones traídas á propósito, que todos avian
placer de le oír. Era temeroso de Dios, é hombre de verdad, é inclinado
á justicia: la qual como sea dividida en partes, una de las quales se
dice legal, porque es instituída por ley; otra igual, que la razon
natural nos manda seguir, puedese por cierto creer deste Caballero,
que ni falleció en lo que manda la razon natural, ni era transgresor
de lo escripto por ley; antes fué un tan gran zelador de la justicia,
que no se puede decir otro en sus tiempos que con tan gran estudio la
mirase, ni con mejor diligencia é moderacion la cumpliese y executase.
Y esta virtud mostró bien en la gobernacion de sus Villas é Lugares,
é otras muchas tierras que tovo en administracion; porque allende del
derecho que igualmente facia guardar de unos é otros, dió tal forma
en sus tierras, que los ministros que ponía en la justicia dellas
eran obligados de pagar todo el robo que en el campo se ficiese á los
moradores, ó á otra qualquier persona que pasase por ellas, ó dar el
malhechor que lo oviese fecho, ó perseguirlo hasta lo aver, ó dar
razon donde fuese receptado é defendido. E luego que sabía el lugar
donde estaba facía tales diligencias, que avía el malhechor, é facía
justicia dél, ó apremiaba en tal manera al que lo receptaba, que le
facía restituir el robo, y el robado quedaba satisfecho: é con esta
diligencia, que tenia en la justicia sus tierras eran bien guardadas,
é florescian entre todas las otras comarcanas. Tenia tierras vecinas
á las Montañas, é como quier que junto en parentela con algunos de
los Caballeros dellas; pero conoscida la gente ser turbulenta é presta
al rigor, con tal prudencia los supo tratar, que en su tiempo no le
alcanzó parte de algunos males que de sus disensiones les vinieron;
porque era varon inclinado á paz, y enemigo de la discordia, é gran
zelador del bien público: en la gobernacion del qual le placía gastar
el tiempo y el trabajo. Loan los Historiadores á Bruto Consul Romano,
que mató sus hijos porque contra el bien público de Roma trataban de
reducir al Rey Tarquino, é dicen que la gran cobdicia de loor venció al
amor natural: é alega Virgilio que fué caso infelice; é si infelice,
no sé como la infelicidad debe ser loada, ni qué loor puede conseguir
aquel que repugna la natura, é contraría la razon. Podemos bien creer
que este Cónsul, si lo hizo con ira, fue mal; y si con deliberacion,
peor: porque de muchos Gobernadores Castellanos leemos, que no matando
sus hijos, mas templando sus pasiones, supieron muy bien gobernar sus
tierras é provincias. E este noble Conde, no señoreado de ambicion por
aver fama en esta vida, mas señoreando la tentacion por aver gloria en
la otra, gobernó la república tan rectamente, que ovo el premio que
suele dar la verdadera virtud: la qual conoscida en él alcanzó tener
tanto crédito é autoridad, que si alguna grande y señalada confianza
se avía de facer en el Reyno, quier de personas, quier de fortalezas,
ó de otra cosa de qualquier qualidad, siempre se confiaban dél: y en
algunas diferencias que el Rey Don Juan ovo con el Rey de Navarra,
é con el Infante Don Enrique sus primos, y en algunos otros debates
é controversias que los Grandes del Reyno ovieron unos con otros,
si para se pacificar era necesario que los de la una parte é de la
otra se juntasen en algun Lugar para platicar en las diferencias
que tenian, siempre se confiaba la salvaguarda del tal Lugar dó se
juntaban á este Caballero, é la una parte é la otra confiaban sus
personas de su fé y palabra, é muchas veces se remitian á su arbitrio
é parescer. Fué eso mismo hombre que por ganar honra deseaba facer
cosas magníficas: siguiéndo esta su condicion juntó muchas veces gran
copia de gente de su casa, así para la guerra contra los Moros, como
para servir al Rey, é sostener el estado é preheminencia Real en las
diferencias é guerras que en el Rey no acaescieron: y esto fizo en
lugares é tiempos tan necesarios, que como quier que sufrió grandes
miedos, é se puso á muchos discrimines y aventuras, pero al fin destos
trabajos ganó gran honra é reputacion, é su casa por respecto de sus
servicios fué acrescentada. Queria llevar las cosas por orden, é que
no saliesen punto de la razon; y esta condicion le facía mirar tanto
en los negocios, é poner tales dudas é inconvenientes, que tarde y con
gran dificultad se determinaba á las facer. Verdad es que tardío, é
ser súbito en la determinacion de las cosas, son dos extremos que se
deben fuir. Tambien es cierto que recibe alguna pena el que delibera
en deliberar tarde, y el que le espera en esperar mucho; pero por la
mayor parte vemos mas é mayores inconvenientes en la persona é fechos
de aquel que delibera súbito, que en el que es grave é tardío en sus
movimientos: porque si por deliberar tarde se pierde alguna vez el
bien que se podria aver, por determinar presto vimos perder muchas
veces el bien avido, é acarrear tales mudanzas é variedades, é aun
vanidades, que afean la persona é pierden la honra. Era deseoso como
todos los hombres de aver bienes, é supólos adquirir é acrescentar,
é muy bien conservar. Era asimesmo reglado en sus gastos continuos,
é con tanta diligencia miraba á quien avía de dar, é cómo é por qué
le daba, que algunas veces fallescía en la virtud de la liberalidad.
Era hombre esencial, é no curaba de aparencias, ni facia muestras de
lo que tenia, ni de lo que facia. Aprendió letras Latinas, é dabase
al estudio de Coránicas, é saber fechos pasados. Placiale asimesmo
la comunicacion de personas Religiosas é de hombres sabios, con los
quales comunicaba sus cosas. Al fin veyendose en los dias de la vejéz,
porque ovo verdadero cognoscimiento de los gozos falsos, é miserias
verdaderas que este mundo dá á los que en él están envueltos, apartóse
dél, é puso fin á todas las cosas mundanas, é encomendó su casa é
toda su gente de armas á su fijo mayor: é fundó en la su Villa de
Medina de Pomár un Monesterio de Monjas de la Orden de Santa Clara,
é un Hospital para pobres, é dotólos de lo necesario, é allí de su
voluntad se retraxo antes que muriese por espacio de diez años. Y como
quier que fué requerido algunas veces por el Rey, é por otros Grandes
Señores sus parientes, que saliese de aquel retraimiento para entender
en las disensiones que en aquellos tiempos acaescieron en el Reyno, no
quiso mudar su propósito; antes acordó de tomar en su casa compañía de
hombres Religiosos de buena é honesta vida, é fizo grande é estrecha
inquisicion sobre las cosas de su consciencia desde el dia que fué
de edad para pecar, é cometióles que alimpiasen su ánima, así en la
penitencia de su persona, como en la restitucion que debía facer de
sus bienes: é todos los que en aquellos tiempos vinieron á le demandar
qualquier cargo, así de servicios que le oviesen fecho, como de otra
qualquier calidad á que de justicia fuese obligado, fueron oídos é
satisfechos. E al cabo de aver fecho su penitencia é restituciones dexó
su casa é patrimonio á su fijo mayor, que fué Condestable de Castilla:
é dexó otros dos fijos herederos, en buen estado. E dando doctrina de
honrado vivir, é exemplo de bien morir, fenesció en edad de setenta
años dentro en aquel Monesterio que fundó.
[7] _Vease el cap. de Don Juan de Velasco en las_ Generaciones y
Semblanzas, _cap. 232_.
TITULO IV.
_Del Marqués de Santillana._