No es fácil contarle a la antigüedad las canas, y menos cuando apenas se

las ha peinado, o registrado la curiosidad de la Historia. Mas ya que no

podamos decir lo cierto, diremos lo más probable. Es indubitable, que el

año 418, del nacimiento de Cristo había muchos Judíos en Menorca, tan

ricos y poderosos, que tenían muy oprimidos a los cristianos, indicio de

las muchas raíces que habían echado en aquella Isla y de los largos

tiempos que la habitaban. Y no parece verosímil, así por la vecindad,

como por lo ventajoso del terreno, que les hubiera faltado maña ni

medios para extenderse a Mallorca, cuando no hubiese sido al contrario,

que por no caber aquí se hubiesen alargado a Menorca. Sobre que consta

que Teodoro, Rabino principal de aquella Sinagoga, gozaba en esta Isla

sus heredamientos, como asegura la Carta circular, que citaremos luego,

y manifiesta claro el trato y comercio que los de aquella Isla tenían

con los de ésta. La dicha Carta circular que trae Dameto en el libro I.

de su Historia tit. I. §. I. la refiere a la larga el Cardenal César

Baronio en el año citado de 418. an. 43, donde podrá verse.

Esto supuesto, escribe don Vicente Mut, en el libro 7. de su Historia,

cap. 15, que habiéndose esparcido por diferentes Reinos del mundo los

Judíos de Jerusalén, prohibidos de entrar en ella por el edicto de

Adriano, llegaron a Mallorca muchos con los mayores Rabinos de ellos;

que según la cuenta de Eusebio y Baronio, sería el año 137 de Cristo. Y

aunque es verdad que el Emperador Adriano por medio de Julio Severo,

acabó de destruir a Jerusalén y con la superintendencia de Aquila

Pontico, la reedificó y amplió poniendo en sus puertas relevada en

mármol una lechona con siete cachorrillos, o en gloriosas memorias de la

antigua Albalonga, o en abominación y pesar de los Judíos que como dice

Josefo lib. 5. cap. I. De bello judáico, aun para visto tenían execrable

a este animal. Sin embargo, me hace alguna fuerza, lo que buenos

escritores traen hablando de la desolación de Adriano: porque Dión

hablando de los Judíos de Jerusalén dice: _eos penitus Julius Severus

oppressit: paucci admodum evasere, atque a caede superfuerunt_. _In

Adriano._ Quedaron perdidos del todo, y escaparon poquísimos del

cuchillo y prosigue: _Viri in excursionibus, & praelijs ad quinquaginta

millia cæsi fuere: fame, & morbis, & igne ingens multitudo absumpta

est_: Perecieron al pie de cincuenta mil hombres en las refriegas y una

grandiosa multitud consumió la hambre, la enfermedad o el fuego. Y San

Jerónimo comentando a Zacarías c. II, añade: _Post ultimam eversionem,

quan sustinuerunt ab Adriano, multa millia hominum venundata sint & quae

vendi non potuerint, traslata in Egiptum, & tam naufragio, & fame quam

gentium cœde truncata_. Que en la dicha última destrucción de Jerusalén,

que sucedió por imperios de Adriano, fueron vendidos como viles esclavos

muchos millares de Judíos y los que no hallaron comprador, ni aún

rogado, fueron trasladados a Egipto, pereciendo en el camino, o de

naufragios, o de hambre, o de la rabia de los Gentiles, que por

desambarazarse de ellos, los mataron. Pues si de los poquísimos, que

escaparon del cuchillo vengador y victorioso, casi toda la multitud

pereció de hambre, de enfermedad o de fuego, como dice Dión: y como dice

Jerónimo, a los que perdonó el cuchillo, o los vendió la codicia, o los

transfirió al Egipto acabando los más, o el naufragio, o el hambre, o la

rabia; de donde salen, los que se esparcieron por diferentes Regiones; o

con qué fundamento se dice, que como libres, aunque fugitivos, llegaron

muchos a Mallorca con los mayores Rabinos? y cómo puede creerse, que

siendo los más obstinados, los Rabinos, habían de ser los primeros que

huyeran?

Yo me persuado que la venida de los Judíos a esta Isla, fue como sesenta

y cinco años, anterior y en la primera destrucción de Jerusalén e

imperando Vespasiano y Tito, que sucedió el año setenta y dos del

Nacimiento de Cristo y treinta y ocho después, que con lágrimas se la

profetizó. Luc. 19. _coangustabunt te undique, & ad terram posternente,

& filios tuos qui in te sunt_. Porque entonces consta, que por altísima

disposición del Cielo, fueron esparcidos, como del viento el polvo,

sobre la haz de la tierra; para que en todo el Universo, como estátuas

vivas de sal y patentes señas de la ira y venganza divina, sirvieran a

todos los mortales de escarmiento. Ostentaban a todos sus lastimosas

desdichas y obligando a repararse por la mayor su miseria, aún no

merecía la conmiseración de ninguno y como habla San Jerónimo foragidos

de su patria, solo la podían entrar con su llanto: pero aún esto no de

balde, pues hasta el llorar las ruínas fatales de su Ciudad, lo habían

de pagar a buen precio; para que, los que habían comprado ingratos la

sangre de su verdadero Mesías, hubieran de comprar infelices aún sus

lágrimas. _Usque ad praesentem diem perfidi coloni, post interfectionem

fervorum, & ad extremum filii Dei, excepto planctu, prohibentur ingredi

Hierusalem: & ut ruinam sua eis flere liciat Civitatis pretio redimunt:

ut qui quondam emerant sanguinem Christi, emant lacrymas suas Cap. I. in

Sophon._ Había sido la atrocidad de su culpa mayor, que todo el mundo y

todo el mundo hubo de ser el teatro vergonzoso a su suplicio. Así lo

cantó el gran Prudencio.

_Extirpata per omnes_

_Terrarum, pelagique plagas tua membra feruntur._

_Exiliis vagus huc, illuc fluit antibus errat_

_Judœus, postquam patria de sede revulsus,_

_Suplicium pro cœde luit, Cristique negati_

_Sanguine respersus commissa piacula solvit._

_In Apothe. contra Judœos._

Oh tú la más mísera ya de las Repúblicas, si antes la más felíz y más

noble, reconoce y mira cuán dislocados tus miembros gimen, o yacen en

todas las Islas del Mar y Provincias de la tierra. Vago siempre tu

Pueblo y fugitivo, aunque en vano, del Dios verdadero desterrado de la

tierra como otro Caín pavoroso, todo lo anda y en ninguna parte se

sosiega, después que arrancado de su Patria, paga la pena de su ceguedad

temeraria y manchado con la sangre de aquel Divino Cordero, que quiso

más ver morir, que abrazarle por tu Mesías, escucha en todas partes las

voces de su delito, que le tiene en tantos siglos, sin Ley, sin Rey, sin

Templo, sin Sacrificio y sin Dios: cumpliéndose en él lo que tanto antes

había profetizado David, que había de destruirle Dios hasta el fin del

mundo, cuando los méritos de Cristo, le reducirá a su Fe y adorando un

mismo Pastor, seremos un solo rebaño. _Ut fiat unum ovile, & unus

Pastor._ Job. 10. 16. arrancaráles Dios, prosigue el Profeta, de su

tierra y haráles ir vagabundos por el orbe, sin el tabernáculo, que

adoraron sus mayores, para que se sequen para el fuego, como leños

cortados de la tierra de los vivientes. _Propterea Deus destruet te;

evellet te, & emigrabit te de tabernaculo tuo, & radicem tuam de terra

viventium._ Ps. 51. 7. Así lo explica San Hilario y San Jerónimo ap.

Lorin. y así lo enseña la experiencia de tantos siglos, que los ha

mirado y admirado en todas partes, como las heces de la tierra; la

irrisión y la abominación de las gentes: tanto, que refiere Amiano l. 2

que pasando por la Palestina Marco Emperador, apurado del mal olor y

peor trato de los Judíos dijo con sentimiento muchas veces, que aunque

había visto la barbaridad y vileza de los Marcomanos, de los Quados y

Sármatas, se desengañaba en fin, que en los Judíos hallaba mucho peores

que todos ellos: _sœtentium Judœorum, & tumultuantium sœpe taedio

percitus dolenter dicitur exclamasse: o Marcomani, o Quadi, o Sarmatae

tandem alios vobis deteriores inveni_. Y como ponderaba grandemente San

Agustín, a cuantas Naciones vencieron los Romanos, a todas las

admitieron a la Gloria de asociados y les participaron su nombre. Todos

dice el Santo, fueron hechos Romanos y todos se llamaron Romanos: solo

los Judíos quedan con su odiosa señal de lo que son y con su aborrecible

nombre de Judíos: _Omnes Romani facti sunt, & homnes Romani dicuntur:

Judaei tamen manent cum signo nec sic dicti sunt_. In Psalm. 58.

Concione. I. in sine. Gloria, que no sin dolor y envidia reconoció

negada a los suyos, el propio Josefo, cuando escribe: que fue no pequeño

don de la clemencia Romana, la participación de su nombre a los

vencidos: los Españoles antiguos dice, los Tirrenos y los Sabinos,

Romanos se llaman. Solo los Judíos son y se llaman en todas partes

Judíos, sin que jamás hayan merecido la gloria de Romanos. _Romanorum

clementia cunctis, non parvulum donum apellationis suae concessi; non

solum viris singulis, sed etiam maximis gentibus in communi: Hispani

denique antiqui, & Tirrheni, & Sabini Romani vocantur._ Verdad es, que

un Juliano Apóstata, quiso interesar su poder en amparar y restaurar

apesar del mismo Dios su República, pero fue un Juliano y fue quien

habiendo apostatado de todo lo bueno, para no tener un Dios que temer,

procuró renovar la idolatría de todos; el fue tan pésimo, que siendo

crédito de los que perseguía, no podía dejar de ser deshonra, de los que

amparaba. Pero qué puede la humana potencia contra los edictos divinos?

De los mismos fundamentos del Templo, que con tanto conato quería

restaurar Juliano a los Judíos, brollaban venas de fuego, que abrasaban

los instrumentos y las manos que los regían y en fin hubo de rendirse

todo el poder coronado al decreto divino, sin que pudiera levantarse en

figura de Templo, lo que Dios quería en señas de ruínas. Qué más claro

puede decir Dios, cuanto se desplace en una gente, de quien con tantos

milagros dice, que ni quiere que tengan templo, ni sacrificio. _Lege

Chrisost. orat. 2 contra Judoeos, & Baronium ad an 363._

Pues siendo así que en esta primera destrucción de Jerusalén, que fue la

de Vespasiano y de Tito, consta la dispersión de esta gente por todo el

mundo, verosímil parece que hubiese también para Mallorca su parte de

estas ruínas.

Y ahora fuese que o viniesen algunas familias fugitivas o bien

conducidos como esclavos de los Romanos, que en estas eras gobernaban

sin duda estas Islas, como afirma el Obispo Severo en su Carta circular.

Y me gozo poder apoyar este sentir con el gravísimo parecer del Doctor

Dameto que he hallado después de escrito esto, pues en el lib. I. tit.

I, párrafo 13, aunque refuta por vana la tradición del Reloj, que Fray

Gonzaga de origen Relig. Serafic. 3. par. refiere, haber sido traído de

los Judíos desde Jerusalén, (y a mi corto entender lo convence, siquiera

porque no se pudieran jactar los Judíos de que se les debía la regla del

concierto general de la Ciudad) sin embargo, muestra que con no

refutarlo, aprueba lo que dice el citado autor, que esta venida de los

Judíos sucedió en tiempo de los Emperadores Vespasiano y Tito.

Con esto se les dá tiempo, para que según su natural fecundidad y con no

venerar, antes aborrecer, la esterilidad voluntaria, que en tan

gloriosos estados tan bellamente florece en la Iglesia de Cristo,

pudieran multiplicarse en familias de calidad, que habiéndose de

discurrir de los Judíos de Mallorca, como de los de Mahón y constando

por la citada Carta circular del venerable y S. Obispo Severo que

dijimos tradujo Dameto y trae Baronio, ya por los años de cuatrocientos

veinte estaba Mahón lleno de Judíos y muy inferiores en fuerzas y número

los católicos; es preciso que digamos habían de ser muchos también en

esta Ciudad y lo confirma bastantemente el ver que no contentos con una,

tenían aquí dos sinagogas, una en lo que llamamos ahora la Calatrava

donde se venera la Iglesia de Santa Fe y la de la Virgen de Montesión,

que es la del Colegio de la Compañía de JESUS, que con los rayos de su

piedad y doctrina, ha despejado estos barrios de las tinieblas de

semejantes errores; otra donde está ahora la Iglesia de San Bartolomé,

que dicen es la de la Misericordia, Religiosísimo Convento de Señoras

Augustinas. Por otra parte, así por la tradición, como por un Libro

manuscrito del Doctor don Francisco Montaner y Font, que vivió en este

siglo, consta que todo este espacio hoy dicho de la Calatrava y calle de

Montesión hasta el Call, se llamaba y era la judería, que sería

población de más de trescientas casas y no parece sin fundamento, que

habría otra partida de ellos, junto a la otra sinagoga que dijimos, es

hoy la Iglesia de la Misericordia, pues haberla hecho allí, persuade que

tenía allí vecinos, que la franqueaban. Este pues fue el principio de

los Judíos en Mallorca y sus progresos: veamos ahora su conversión y que

hay que fiar de su Fe.

REFLEXION 2.

CUAN POCO HAY QUE FIAR DE LA FE

de este linaje de gente.

No sé yo si ha habido en el mundo Nación más fácil en dejar a Dios y su

ley cuando ella podía salvarlos, que la de los Judíos; ni al contrario

más pertinaz en seguirla después acá que solo puede perderles. Léase el

libro del Exodo de los Números, de los jueces y el Psalmo 77. 106. 107.

de David y los libros de los Reyes y Paralipomenon: y veráse cuan presto

y cuan repetidas veces apostataron de Dios y su ley, de que salió

aquella vehemente queja, que de parte de Dios extrelló entre ceja y ceja

a todo Israel el Profeta Jeremías, cuando con infinita energía les dijo:

llegaos a las Islas de Cetín y a los pueblos de Cedár, reconoced, quiso

decir, el Gentilísimo todo, ved y miradlo bien, si ha sucedido entre

ellos jamás cosa tal? Si ha habido gente tan bárbara que haya mudado a

sus Dioses, siendo así que no eran Dioses habiendo mi pueblo mudado la

Gloria de su Dios verdadero, por un ídolo falso? Bien podeis pasmaros

Cielos de tal maldad. _Transite ad insulas Cethrim, & videte: & in Cedar

mittite, & considerate vehementer, & videte si factum est hujusmodi; si

mutavit gens Deos suos, & certé ipsi non sunt Dij. Populus veró meus

mutavit gloriam suam in idolum. Obstupescite caeli super hoc._ Jerm. 1.

2. Y ahora al contrario aunque vino el mismo Hijo de Dios en persona y

los convenció infinitas veces con razones, con milagros y con virtudes,

de que él era el que habían de esperar: y aunque han visto cumplidas ya,

por la mayor parte, sus Profecías, predicada su ley, favorecida de Dios

con estupendos milagros, acreditada con la sangre de innumerables

Mártires, autorizada con la doctrina de los mayores ingenios que se han

conocido: y prevaleciente siempre contra todo el poder y mañas del mundo

y del Infierno, sin embargo toda la obstinación del Infierno es, o para

que no admitan, o para que dejen la adoración del Hijo de Dios y su ley,

que solo puede justificar sus almas. Mientras habían de esperar al

Mesías, cada día desesperaban, y cuando ya, por llegado, no le han de

esperar, sino creer; todo se les va en esperar. Antes idólatras cada

día, ahora apenas se lee, que haya habido quien idolatre. Pues no es el

mismo Infierno el que les busca? Sí, pero en la misma tentación les

dice: que como antes los ganaba con sacarles de su ley; así ahora los

asegura con tenerles firmes en ella; porque ahora los condena el

tenerla, no menos, que entonces el dejarla. Pero no pudo errar el que

dijo, que ellos siempre tienen en su corazón el error. _Et dixit hi

errant corde._ Psalm. 94. 10. Y esta pertinacia obstinada en su ruína se

ha hecho tan palpable por la serie de más de diez y seis siglos, como se

puede ver en las historias: y acercándonos más a nuestro intento, veamos

lo que ha pasado en los nuestros.

El Ilustrísimo Obispo de Menorca Severo en la Epístola citada asegura

que después de muchas y estupendas maravillas que obró el Señor por la

intercesión del Ilustre Proto Mártir San Esteban, cuyas reliquias había

dejado el gran Orosio de vuelta de Jerusalén, para España, se había

hecho la mayor de abrir los ojos a la voluntaria ceguedad de quinientas

cuarenta almas en aquella Isla, con tanto fervor y desengaño de su

caduca ley que ellos mismos arrancaban los cimientos de su sinagoga, y

contribuyendo en la fábrica de una nueva Iglesia con sus expensas; en

sus propios hombros llevaban gozosos las piedras para el sagrado

edificio. Este ejemplo resonó tanto en la Iglesia toda, que notó

Baronio, fue gran parte para que el Emperador Honorio y a su ejemplo

los otros Príncipes se aplicaran con toda actividad a reducir los Judíos

que tenían en sus provincias. Y no es fácil de creer que los de Mallorca

al ejemplo de sus vecinos y quizás descendientes y a la luz de tantos

prodigios no se convirtieran también, de manera que en los años de 423

podemos creer quedarían muy pocos o ninguno, pertinaces en esta Isla.

Mas si esto es así como parece, ¿de dónde salieron los que en el año

1230 tenían su sinagoga junto al portal que llaman del Campo, cuando

avanzando por aquella parte los soldados del Serenísimo Rey Don Jaime en

su conquista, bajo la conducta del Maestre de Calatrava, la entraron

apellidando _Válganos la Santa Fe Católica_. De dónde salieron los que

con su perfidia obligaron al Rey Don Sancho a quitarles la sinagoga

mayor y convertirla en Iglesia de Santa Fe que es la que hoy así se

llama, dotándola de un beneficio de Patrimonio Real? De dónde salieron

los que el año 1344, recibieron a dos pérfidos alemanes, que de

cristianos se hicieron Judíos entre ellos a costa de ciento cincuenta

mil florines, en que los penitenció el señor Obispo entonces Vilanova,

como refiere Mut Lib. 7. Cap. 15. Y de dónde salieron los que el año

1391, fueron saqueados del vulgo mallorquín, sin que pudiera la Ciudad

ni la nobleza armada reprimirles como largamente lo cuenta Mut Lib. 7.

Cap. 3. De dónde, pregunto, salieron todos éstos, sino de su propia

perfidia? Descendientes eran de aquellos que por los años 423 del

Nacimiento de Cristo se habían convertido, pero también degenerado de su

fe. Y sin duda que al ver la suya en tiempo de los moros volvieron a su

libertad y mala y fenecida ley, ya secta infame y caduca.

Con más evidencia y claridad se convence la pertinacia de esta gente,

con lo que sucedió más reciente. El año 1435, reinando Don Alfonso el

Magnánimo y gobernando como Lugarteniente de Gobernador de este Reino

suyo, Juan Dez Far y siendo Obispo de esta Ciudad Don Gil Sancho Muñoz,

habiendo permitido Dios una de las más execrables atrocidades que pudo

inventar la perfidia, quiso dar evidentes muestras de lo que puede y

sabe perdonar una paciencia, sin límites infinita. Resumiré brevemente

el caso traduciéndolo fielmente de la sustancia de una memoria, que dice

el citado Montaner, se halló en el archivo de la Santa Sede Episcopal.

Un miércoles, a veinte y siete del mes de abril del año 1435, fue

denunciado al dicho Señor Obispo, que después de haber tenido su consejo

algunos Judíos, de renovar al vivo, en cuanto pudiesen la pasión

sacrosanta del Hijo de Dios y destinado para ello un moro, esclavo de

uno de ellos, lo habían ejecutado, atrevidos, desde el prendimiento

hasta ponerlo en una cruz, poco menos que hasta morir. Y recibidas

informaciones del caso y habido a manos el moro paciente (que se pudo

tener por el más dichoso de los hombres, si supo quererlo ser) y dos

Judíos que se acusaron por cómplices, se procedió en las deposiciones

hasta que después de muchos requerimientos y alteraciones, hubo de

cederlos y se entregó de ellos la curia del Gobernador, quien apresando

a los Judíos para declarar los otros cómplices, halló ser muchos y

entre ellos diez y seis que por cierto tumulto estaban ya en la cárcel.

Y en fin concluída la causa se les dió sentencia de ser quemados vivos a

cuatro los más culpados en el crímen, más porque no se faltase a la

piedad cristiana, se templó la sentencia para que en caso de que se

hicieran cristianos, muriesen ahorcados y quemados sus cuerpos después.

Ya el jueves a diez y seis de mayo, intimada la sentencia, se disponía

la ejecución. Pero persuadidos los cuatro, el Rabino Estruch, Sibili,

Farrig y Estallada, con las eficaces exhortaciones de cuatro doctores y

fervorosos teólogos y, a lo que se puede creer alumbrados de la luz del

cielo, abjuraron de su locura y se redujeron a la Fe del que poco antes

tanto habían querido perseguir y ultrajar. Fueron bautizados los cuatro

y tomando los nombres de sus padrinos, el Sibili se llamó Gil Callar y

el Farrig Gil Muñoz y los otros en esta conformidad.

Añaden dichas memorias, que por ser los cuatro sobre dichos los más

principales, y sabios de su ley, pudo su ejemplo mover a todos los demás

a su imitación, y así a la nueva de este suceso, conversión y bautismo

fue admirable la general conmoción de toda la sinagoga, queriendo Dios

acreditar en ellos la gloria de sus misericordias infinitas y de la

omnipotente eficacia de su gracia, haciendo de aquellas piedras duras,

hijos verdaderos de Abraham en el espíritu. Salieron todos de sus casas

hombres y mujeres, mancebos y viejos, niños y niñas y en ordenada

procesión se condujeron a la Iglesia mayor, clamando con muestras de

arrepentimiento, misericordia y bautismo, de manera, que así en la Seo

como en la Parroquia de Santa Eulalia se bautizaron aquel propio día

pasadas de doscientas personas, preciándose la mayor nobleza de la

Ciudad de ser en aquel Santo Sacramento sus Padrinos y honrar con sus

nombres y renombres a sus ahijados. Continuóse por algunos días con

singularísimas demostraciones de gozo en toda la Ciudad la función

sagrada de bautizar a todos, sin quedar, ni de los que estaban en la

cárcel, ni de los que se habían hecho al monte fugitivos, ni de los que

por otros accidentes se hallaban ausentes de la Ciudad, Judío alguno,

que no se bautizara: de manera que quemados los Talmudes y otros libros

y alhajas de la sinagoga, concluyen dichas memorias con afirmar, que

ahora ya ni hay judería, ni Judíos, pues todos se han hecho Cristianos;

por donde dice el Ilustrísimo Obispo: _Podemos decir con ellos, lo que

aquel Santo Varón Simeon dijo teniendo en sus manos al Redentor de la

vida, prometido en la ley y anunciado por los Profetas, que había de

venir, para la salud del mundo: hoy enviais Señor en paz a vuestro

siervo; pues han visto mis ojos vuestra salud, y la lumbre, y la Gloria

de vuestro pueblo Cristiano_.

La fee triunfante en quatro autos Celebrados en Mallorca por el Santo Oficio de la Inquisición en que han salido ochenta y ocho reos, y de treinta y siete relajados sólo hubo tres pertinaces. · 第 5 / 11 段