[614] Las indecisiones de los discípulos inmediatos de Jesús, de los
cuales una fraccion numerosa permaneció adicta al judaismo, pudieran
dar lugar á algunas objeciones. Pero el proceso de Jesús no deja
ninguna duda. Veremos que en él fué tratado como «corruptor.» El
Talmud da el procedimiento seguido contra él, como ejemplo del que
se debe seguir contra los «corruptores» que quieren derribar la Ley
de Moisés (Talm. de Jer., _Sanhedrin_, XIV, 16; Talm. de Babil.,
_Sanhedrin_, 43 _a_, 67 _a_).
[615] Math., XI, 12; Luc., XVI, 16.
[616] Es verdad que algunos doctores, como Hillel, Gamaliel, se nos
presentan como pertenecientes á la raza de David. Pero son alegaciones
muy dudosas. Si la familia de David formaba un grupo distinto de cierta
notoriedad, ¿cómo es que en las grandes luchas del tiempo no se la
ve nunca figurar al lado de los Sadokitas, de los Boethuses, de los
Asmoneos, de los Heródes?
[617] Math., II, 5-6; XXII, 42; Luc., I, 32; Juan, VII, 41-42; _Hech._,
II, 30.
[618] Math., IX, 27; XII, 23; XV, 22; XX, 30-31; Marc., X, 47, 57;
Luc., XVIII, 38.
[619] Math., I, 1 y sig.; Luc., III, 23 y sig.
[620] Math., II, 1 y sig.; Luc., II, 1 y sig.
[621] Las dos genealogías no concuerdan entre sí y se hallan poco
conformes con las listas del Antiguo Testamento. La narracion de Lúcas
sobre el empadronamiento de Quirino implica un anacronismo (véase
la nota 83 del cap. II). Natural era que la leyenda se apoderase de
esa circunstancia. Los empadronamientos sorprendian á los judíos,
trastornaban sus ideas mezquinas, y el recuerdo les duraba mucho
tiempo.--_Hech._, V, 37.
[622] Supone Julio el Africano (en Eusebio, _H. E._, I, 7) que fueron
los parientes de Jesús los que, refugiados en la Batanea, ensayaron
recomponer las genealogías.
[623] Los _Ebionim_, los «Hebreos», los «Nazarenos», Taciano,
Marcion.--Epif., _Adv. hær._, XXIX, 9; XXX, 3, 14; XLVI, 1; Teodoreto,
_Hæret. fab._, I, 20; Isidoro de Pelusio, _Epist._, I, 371, ad
Pansophium.
[624] Math., I, 22-23.
[625] Génesis, I, 2. Respecto á la idea análoga entre los egipcios,
véase Herodoto, III, 28; Pomp. Mela, I, 9; Plutarco, _Quæst. symp._,
VIII, I, 3; _de Isid. et Osir._, 43.
[626] Math., I, 15, 23; Isa., VII, 14 y sig.
[627] Math., II, 1 y sig.
[628] Luc., II, 25 y sig.
[629] La leyenda de la Degollacion de los Inocentes se refiere
probablemente á alguna crueldad cometida por Heródes en las cercanías
de Bethlehem. Comp. Jos., _Ant._, XIV, IX, 4.
[630] Math., I y II; Luc., I y II; S. Justin, _Dial. cum Tryph._, 78,
106; _Protevang. de Santiago_ (apóc.), 18 y sig.
[631] Ciertos pasajes, como _Hech._, II, 22, la desechan completamente.
[632] Math., XIX, 17; Marc., X, 18; Luc., XVIII, 19.
[633] Juan, V, 18 y sig.; X, 33 y sig.
[634] Juan, XIV, 28.
[635] Marc., XIII, 35.
[636] Math., V, 9, 45; Luc., III, 38; VI, 35; XX, 36; Juan, I, 12-13;
X, 34-35. Comp. _Hech._, XVII, 28-29; _Rom._, VIII, 14, 19, 21; IX,
26; _II Cor._, VI, 18; _Galat._, III, 26, y en el antiguo testamento,
_Deuter._, XIV, 1, y particularmente _Sabiduría_, II, 13, 18.
[637] Luc., XX, 36.
[638] _Gen._, VI, 2; _Job._, I, 6; II, 1; XXVIII, 7; Sal. II, 7;
LXXXII, 6; _II Sam._, VII, 14.
[639] El hijo del diablo (Math., XIII, 38; _Hech._, XIII, 10); los
hijos de este siglo (Marc., III, 17; Luc., XVI, 8; XX, 34); los hijos
de la luz (Luc., XVI, 8; Juan, XII, 36); los hijos de la resurreccion
(Luc., XX, 36); los hijos del reino (Math., VIII, 12; XIII, 38); los
hijos del esposo (Math., IX, 15; Marc., II, 19; Luc., V, 34); los hijos
de la gehenna (Math., XXIII, 15); los hijos de la paz (Luc., X, 6);
recordemos que el Júpiter del paganismo es πατὴρ ἀνδρῶν τε θεῶν τε.
[640] Comp. _Hech._, XVII, 28.
[641] Math., XVIII, 20; XXVIII, 20.
[642] Juan, X, 30; XVII, 21. Véanse en general los últimos discursos
de Juan (cap. XVII), que expresan muy bien la naturaleza del estado
psicológico de Jesús, aunque no deban considerarse como verdaderos
documentos históricos.
[643] Los pasajes en apoyo de estos títulos son demasiado numerosos
para ser citados.
[644] Solamente en el evangelio de Juan se sirve Jesús de la expresion
de «Hijo de Dios» ó de «Hijo», como sinónimo del pronombre _yo_.
[645] Math., XII, 8; Luc., VI, 5.
[646] Math., XI, 27.
[647] Juan, V, 22.
[648] Math., XVII, 18-19; Luc., XVII, 6.
[649] Math., IX, 8.
[650] Math., IX, 2 y sig.; Marc., II, 5 y sig.; Luc., V, 20; VII, 47-48.
[651] Math., XII, 41-42; XXII, 43 y sig.; Juan, VIII, 52 y sig.
[652] Véase Juan, XIV y sig.; pero es dudoso que tengamos aquí la
enseñanza auténtica de Jesús.
[653] Filon, citado en Eusebio, _Præp. evang._, VII, 13.
[654] Filon, _De mig. Abraham_, § 1; _Quod Deus immut._, § 6; _De
confus. ling._, §§ 14, 28; _De profugis_, § 20; _De somniis_, I, § 37;
_De agric. Noe_, § 12; _Quis rerum divin. hæres_, § 25 y sig., 48 y
sig., etc.
[655] Μετάθρονος, es decir, partícipe del trono de Dios; especie de
secretario divino, que lleva cuenta y razon de los méritos y deméritos;
_Bereschith Rabba_, V, 6 _c_; Talm. de Babil., _Sanhedrin_, 38 _b_;
_Chagiga_, 15 _a_; Targum de Jonathan, _Gen._, V, 24.
[656] La teoría del Λόγος no contiene elementos griegos. Las semejanzas
que han querido darle con el _Honover_ de los Parsis no tienen
tampoco fundamento. El _Minokhired_ ó «Inteligencia divina» tiene
alguna analogía con el Λόγος judío (véanse los fragmentos del libro
intitulado _Minokhired_ en Spiegel, _Parsi-Gramatik_, p. 161-162). Pero
el desarrollo de la doctrina _Minokhired_ entre los Parsis es moderno
y puede implicar una influencia extranjera. La «Inteligencia divina»
(_Mainyu-Khratû_) figura en los libros zendos, mas no sirve de base
á una teoría; entra solamente en algunas invocaciones. Pueden tener
algun valor las analogías ensayadas entre la teoría alejandrina del
Verbo y algunos puntos de la teología egipcia. Pero nada indica que,
en los siglos que precedieron la era cristiana, recibiese el judaismo
palestino algunos elementos de Egipto.
[657] _Hech._, VIII, 10.
[658] _Sabiduría_, IX, 1-2; XVII, 12; Comp. VII, 12; VIII, 5 y sig.; IX
y generalmente, IX-XI. Estas prosopopeyas de la Sabiduría personificada
se encuentran en libros mucho más antiguos. _Prov._, VIII, IX; _Job._,
XXVIII.
[659] Juan, Evang., I, 1-14; I Epist., V, 7; _Apocal._, XIX, 13. Se
notará que, en el evangelio de Juan, la palabra «Verbo» no aparece sino
en el prólogo y que jamás el narrador la coloca en boca de Jesús.
[660] _Hech._, X, 42.
[661] Math., XXVI, 64; Marc., XVI, 19; Luc., XXII, 69; _Hech._, VII,
55. Véase la nota 655.
[662] Math., X, 5. Comparado con XXVIII, 19.
[663] Math., 26, 39; Juan, XII, 27.
[664] Marc., XIII, 32.
[665] Math., XII, 14-16; XIV, 13; Marc., III, 6-7; IX, 29-30; Juan,
VII, 1 y sig.
[666] Math., II, 20.
[667] Math., XVII, 20; Marc., IX, 25.
[668] Luc., VIII, 45-46; Juan, XI, 33, 38.
[669] _Hech._, II, 22.
[670] Math., XIV, 2; XVI, 14; XVII, 3 y sig.; Marc., VI, 14-15; VIII,
28; Luc., IX, 8 y sig., 19.